Ciudadanos (la historia) – Capítulo XXII

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XXI aquí):

Con la ya definitiva expansión de Ciudadanos por todo el panorama nacional, volvía el debate que ya había habido años antes en Catalunya: ¿De derechas o de izquierdas? ¿Se puede tener algo de liberal y algo de socialdemócrata? ¿Liberal? ¿Neoliberal? ¿Socioliberal? ¿Jacobino?

Albert Rivera entona el discurso del centro, se define como constitucionalista, liberal y progresista e iinvita a todos los españoles a que revisen el ideario del partido, disponible en su página web, la vez que reclama esa posición central que existe en toda Europa y que en la eurocámara se agrupa en el ALDE (Asociación de Liberales y Demócratas Europeos).

Tal y como ocurrió años antes en Catalunya y ante las inminentes elecciones autonómicas andaluzas, los primeros en situar a Ciudadanos a la izquierda son los miembros del PP andaluz que resaltan que el ideario de C’s dice que “se nutre del liberalismo progresista y del socialismo democrático” y que en Catalunya ha crecido a costa de los votantes que les ha arrebatado al PSC. Además, califican a Rivera como republicano, como si el hecho de ser republicano fuese sinónimo de ser más de izquierdas o menos.

El momento más lamentable por parte del Partido Popular andaluz llega cuando Carlos Floriano, en actitud xenófoba y catalanofóbica, dice que no quiere que Andalucía sea gobernado por un partido que se llama “Siudatans” y por un hombre que se llama Albert. Rivera se defiende diciendo que, si desde el PP creen que los catalanes no deben formar parte de los asuntos españoles, es que tiene el mismo pensamiento que los independentistas. Además, le recuerda que el candidato por los populares a Presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, es su paisano ya que nació en Barcelona.

Juan Marín es elegido por los afiliados andaluces como candidato para las elecciones andaluzas. La polémica llega con la deliberada malinterpretación de unas palabras de Rivera en las que, refiriéndose a que las subvenciones deben servir para generar riqueza, no para establecer redes de clientelismo político y que un partido se perpetúe en el poder, usa el símil de no regalar peces, sino el deber de enseñar a pescar, lo que tratan de vender como un menosprecio a los andaluces. Rivera recuerda que él no habla como foráneo, sino como andaluz porque su sangre es andaluza.

El delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, pidió perdón por los ataques a Ciudadanos desde el PP catalán, con la clara intención de poder llega a un pacto electoral. Pero la respuesta desde C’s llega rápidamente: Ciudadanos solamente apoyará a la fuerza más votada y siempre sin entrar en el gobierno. El 22 de marzo se celebran las elecciones en Andalucía, Ciudadanos consigue un meritorio resultado obteniendo 9 diputados. El PSOE de Susana Díaz sería la fuerza más votada, aunque finalmente necesitaría de cuatro intentos de investidura para la gobernabilidad. Ante el inmovilismo de PP y Podemos y con la posibilidad de repetir las elecciones, Ciudadanos votará a favor de que Susana Díaz sea presidenta tras llegar a un acuerdo de 72 puntos, entre los cuales está la obligación de dejar el acta de los imputados en casos de corrupción. De este modo, los expresidentes Chaves y Griñán tendrían que dejar sus actas de diputados.

Los buenos resultados del partido hacen que, una semana después, anuncie que se presentará a las elecciones autonómicas en todas las autonomías donde se celebran el mayo siguiente y también en las municipales de toda España. Ciudadanos marca entonces su línea roja, no pactará con quien quiera romper el país, solamente lo hará con partidos constitucionalistas. Las elecciones destacan por la gran cantidad de marcas blancas de Podemos, lo que hace de las elecciones un jeroglífico difícil de descifrar.

Ciudadanos, a pesar de no tener casi estructura en muchas automías, consigue representación en prácticamente todas las comunidades: 5 en Aragón, 3 en Asturias, 2 en Baleares, 2 en Cantabria, 5 en Castilla y León, 1 en Extremadura, 17 en Madrid, 4 en Murcia, 4 en La Rioja y 13 en Valencia.  En las municipales, es la tercera fuerza más votada consiguiendo más de 1500 concejales.

Más allá de los diversos pactos en municipios y gobiernos autonómicos, las miradas del mundo político nacional se posaban en Catalunya donde en septiembre habría unas elecciones autonómicas que eran puestas en escena por los partidos nacionalistas como si de un plebiscito por la independencia fuesen.

Se comienza a barajar la idea de que Convergència y ERC se unan en una lista independentista, más cuando Unió se separa de su histórico socio por el tema soberanista. Después también se contempla la posibilidad de que Podemos se una a Iniciativa per Catalunya y los partidos del cambio de las municipales para hacer un gran partido de izquierdas. Una encuesta del mes de julio da un empate entre Convergéncia y Esquerra, seguido de Podemos.

El astuto Artur Mas deja claro poco después que solamente habrá elecciones si hay una lista independentista unitaria con él como candidato. El 20 de julio nacería Junts pel Sí (que no contaría con la presencia de la CUP), después sabríamos la extraña lista en la que el hasta ahora miembro de Iniciativa, Raül Romeva, sería número 1 por Barcelona, aunque el candidato real sería Mas. De este modo, Convergència se aseguraba la presidencia y escondía la marca de Convergència, manchada por la corrupción de los Pujol y la del propio partido, el cual tiene hasta las sedes embargadas.

Con las elecciones catalanas y las generales a la vuelta de la esquina, Albert Rivera decide presentarse a las primarias para ser el candidato de C’s a La Moncloa. Finalmente, los afiliados del partido naranja eligen que la candidata al Parlament sea Inés Arrimadas.

La primera encuesta desde la formación de Junts pel Sí les da como ganadores con el 35,8% de los votos y colacan a Ciudadanos como segunda fuerza en Catalunya, dejando evidente que en unas elecciones marcadas como un plebiscito, C’s es visto por los catalanes como el partido que mejor defiende la unidad del pueblo catalán y el respeto a la Constitución.

Ciudadanos (la historia) – Capítulo XX

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XIX aquí):

En octubre de 2013, el líder de C’s, Albert Rivera, presentó la plataforma Movimiento Ciudadano con la idea de ver la voluntad que había en toda España de que el partido naranja, que hasta ese momento había realizado sus labores prácticamente sólo en Catalunya, pudiera expandirse en todo el territorio nacional. Rivera aseguró que su objetivo era “enterrar las dos Españas con siete llaves” y acabar con las “luchas identitarias” o territoriales.

La respuesta de la sociedad civil fue muy positiva y pronto se comenzó a entrever la posibilidad de que Ciudadanos pudiera presentarse a nivel nacional en las elecciones Europeas de 2014. Ante la posible implantación nacional, ocurrió lo contrario que cuando el partido surgió en Catalunya ya que, si en las tierras catalanas era el PSC quien se veía amenazado por el surgimiento del partido, ahora eran los populares los que parecían nerviosos, sobre todo porque en las encuestas sobre unas próximas elecciones a la Generalitat se observaba que, ya no solamente iban votos del PSC a C’s, sino que también los populares comenzaban a apostar por el partido de Rivera. Según todos los sondeos, Ciutadans sería tercera fuerza en Catalunya superando al bipartidismo y acercándose a Convergència y ERC.

Gracias a Movimiento Ciudadano, Albert Rivera comienza a tener repercusión en los medios españoles donde vuelve a contar cómo se sintió identificado con la plataforma Ciutadans de Catalunya, que asistió como oyente a esas primeras reuniones y que, casi sin pretenderlo, acabó siendo presidente del partido; cómo, a pesar del vacío de la prensa catalana, el partido consiguió representación en el Parlament donde Rivera se conviertió en el azote del independentismo, llegando estos a amenazar de muerte a él y a su familia.

Al acabar el año, la Comunidad Valencia y Madrid lideran el Movimiento Ciudadano y comienzan a sonar nombres para la formación naranja pero el partido, aunque no ponga vetos a personas que proceden de otros partidos, tiene la idea de que lleguen personas de la empresa privada y que, hasta ese momento, hayan estado alejados de la política.

El los últimos días de 2013 y primeros de 2014, nacen dos partidos en España, una fuerza de Extrema derecha y otra de Extrema Izquierda. A la derecha, nace VOX al que califican como “El 15 M del Partido Popular”, la formación que inició su andadura con el objetivo de “recoger el voto de la derecha desencantada con las políticas del PP” y que se presentó ante los medios de comunicación  a través de una rueda de prensa de sus promotores Cristina Seguí, José Antonio Ortega Lara, José Luis González Quirós, Santiago Abascal e Ignacio Camuñas. 

El origen de Podemos se encuentra en el manifiesto Mover ficha: convertir la indignación en cambio político, difundido por la publicación digital Público, donde firmaban una treintena de intelectuales, personalidades de la cultura, el periodismo y el activismo social y político, entre los que se encontraban Juan Carlos Monedero.  En este manifiesto, se expresaba la necesidad de crear una candidatura que concurriese a las elecciones europeas de mayo de ese año con el objetivo de oponerse, desde posturas de izquierda, a las políticas de la Unión Europea para la crisis económica. Aunque no era uno de los firmantes del manifiesto, el 14 de enero se anunció que el profesor de Ciencia Política de la UCM y analista político televisivo Pablo Iglesias encabezaría el movimiento.

En ese comienzo de año, Ciudadanos recibe una muy mala noticia al conocerse que el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) había decidido la imputación procesal en el marco del procedimiento judicial, seguido por fraude fiscal, durante la etapa en que Jordi Cañas fue administrador de una sociedad limitada, junto a su expareja y nueve personas más, por un supuesto fraude a Hacienda de 429.203 euros en el Impuesto de Sociedades del año fiscal del 2005, gracias a un entramado empresarial. A pesar de no ser corrupción política, de no estar condenado y de ser un hecho que se produjo antes de que el partido existiera, Jordi Cañas abandona su escaño en el Parlament de Catalunya.

Con vistas a las elecciones europeas, Ciudadanos inició las primarias para elegir los candidatos para el 25 de mayo. El independiente Javier Nart sería el número uno y el escritor Juan Carlos Girauta, que también se presentaba como independiente,  sería el segundo de la lista, por delante de la también independiente Carolina Punset. Las encuestas dicen que C’s difícilmente tendrá representación, las más optimistas dicen que quizá puedan conseguir uno pero, una vez más, el partido supera las expectativas y finalmente logra tres eurodiputados que se integraron en el grupo de Asociación de Liberales y Demócratas Europeos y consiguiendo casi medio millón de votos.

El partido sigue su expansión por el territorio nacional. Se suman partidos de carácter municipal, así como también regional y formaciones como el Centro Democrático Liberal, que lo habían formado en su momento un sector del CDS de Suárez. Vuelven también los rumores de la posible unión con UPyD, una encuesta dice que los afiliados de ambos partidos estarían dispuestos a ello. Sin embargo, Rosa Díez, que ve a C’s como si de un hermano pequeño se tratara, opina que Ciudadanos tendría que adherirse a UPyD.

En Catalunya la tensión va aumentado, Artur Mas prepara un referéndum para el 9 de noviembre, coincidiendo con al caída del muro de Berlín. Curiosa metáfora de los independentistas hacer un símil entre el reencuentro de un pueblo, con la ruptura de otro. Los jueces declaran ilegal dicho referéndum y Mas trata de hacerlo de forma no oficial. Antes de que eso ocurra, el 11 de septiembre, la propaganda separatista organiza la vía catalana que consta de hacer un río de personas en forma de “V” por la Gran Vía de les Corts Catalanes y la Diagonal. Se inscriben 530.000 personas. Finalmente, asisten algo menos, sin embargo, la organización da la cifra de un millón ochocientas mil personas. Los medios financiados por la Generalitat dan por buena esa cifra, es decir, quieren hacernos creer que ese día se recorriendo toda Catalunya para estar en una manifestación más personas de las que cruzaron una calle para votar a partidos soberanistas. En ese 11 de septiembre, el programa Al rojo vivo de La Sexta emite un especial en el que, entre muchos otros, se invita a Albert Rivera, el cual tendrá que ser desalojado por los Mossos por intentos de agresión por parte de los separatistas.

Ciudadanos (la historia) – Capítulo XIX

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XVIII aquí):

En junio de 2013, diversas encuestas apuntan a que Ciudadanos se acerca a PSC, PP e ICV en intención de voto. El gobierno nacionalista de Mas y que Ciudadanos sea el único partido que habla sin pelos en la lengua dentro del Parlament hacen que muchos catalanes comiencen a ver al partido naranja como la mejor opción contra los separatistas. Probablemente, eso tuvo mucho que ver con que el PSC se alejara de los nacionalistas y, finalmente, no participara en el pacto “nacional” por el derecho a decidir, al que, además de 25 entidades, apoyaban CiU, ERC, ICV y CUP.

Artur Mas trata de hacer equilibrios, intentando llevar a cabo el referéndum mientras las encuestas dicen que perderían unas próximas elecciones y la corrupción sacude su formación. Los grupos de la oposición a CiU coincidían en reclamar en bloque responsabilidades políticas durante sus turnos de preguntas al presidente de la Generalitat, Artur Mas, si se demostraba que el partido se financió irregularmente a través de comisiones ilegales pagadas por Ferrovial.

El gobierno de la Generalitat creó un Consejo Asesor para la Transición Nacional con el objetivo de asesorar a la Generalitat en el “proceso de transición nacional de Catalunya” y lograr la consulta. El 11 de septiembre de ese 2013, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) organizó una cadena humana que debía recorrer 400 km a través de toda Catalunya. Días después, el Partido Popular catalán insta a PSC, Unió y Ciutadans para hacer un frente al común frente a las ideas secesionistas, pero Albert Rivera opina que estos temas afectan a toda España y que deben reunirse los líderes a nivel nacional y no a nivel autonómico. Unió rechaza la reunión mientras que PP opina que estos temas deben tratarse con los líderes autonómicos. Los socialistas califican este frente como cínico y no aceptan.

Oriol Junqueras vuelve a mostrar su apoyo a Artur Mas para la convocatoria del referéndum separatista. Albert Rivera retó al presidente de la Generalitat, Artur Mas, a convocar elecciones anticipadas para evitar “tres años de deriva y de fractura social” independentista y, en caso contrario, le invitó a gobernar Catalunya con sus competencias, en lugar de “construir naciones”.

El 10 de octubre, se contempló en el Parlament uno de los actos más lamentables y que más se han tergiversado sobre Ciudadanos, tras haber acabado el debate de una moción que pedía, entre otras cosas, la condena del franquismo, las apologías del nazismo y la destitución de la delegada del Gobierno, María de los Llanos de Luna, por haber homenajeado a la División Azul en un acto en Sant Andreu de la Barca, en el cual Ciudadanos había declarado que votaría a favor de esa condena. El portavoz de la CUP, David Fernández, se refirió a los miembros de C’s y PP diciendo que estaba muy bien condenar el fascismo y el nazismo en el Parlament, pero que el Día de la Hispanidad se manifestarían junto a fascistas y nazis en la Plaza de Catalunya.

Obviamente, las palabras del líder de la CUP eran una falacia porque en el Día de la Hispanidad sí hay una manifestación fascista que se realiza en Montjuïc, pero que nada tiene que ver con la que se realiza en la Plaza de Catalunya donde yo, personalmente, jamás he visto una bandera fascista, aunque curiosamente la televisión pública catalana siempre encuentra un par para poner en el telediario de TV3 y, así, falsear las noticias y dar a entender que todos los españoles son fascistas.

Ante la acusación de fascistas y nazis, Jordi Cañas pidió la palabra por alusiones, pero la Presidenta de la cámara, la ultra radical nacionalista Núria de Gispert, no dio opción de defenderse a los miembros de C’s, a pesar de tan duras e infames acusaciones, lo que llevó a un rifirrafe entre el Diputado Jordi Cañas y la Presidenta del Parlament, quien apagó el micro del parlamentario. Aún sin micrófono, Jordi Cañas siguió defendiendo su postura, a lo que De Gispert respondió mandando callar en numerosas ocasiones. Ante dicha acción, Cañas sigue defendiéndose, aún sin que se le pueda oír por el micrófono y dice que “Ciutadans nunca aceptará lecciones de democracia de un grupo como la CUP que se ha manifestado junto al comando Barcelona de ETA”. Reaccionan con aplausos los miembros del PP e, incluso, varios del PSC. La Presidenta del Parlament acusa a los Diputados de “No tener vergüenza” y los miembros de Ciudadanos abandonan el Parlament en señal de protesta. En modo de solidaridad, los miembros del PP también se marchan. La lamentable escena acabó con la fanática De Gispert gritando a los Diputados “Iros, iros, que eso es lo que tenéis que hacer”.

 

Tras el abandono de C’s y PP de la cámara, el Parlament aprobó la moción y, desde esa fecha, tanto los independentistas como la extrema izquierda han utilizado el hecho anecdótico de que ni Ciudadanos ni Partido Popular estaban en la cámara, a pesar de que ya habían dicho que iban a condenar el fascismo y el nazismo, para hacer ver que se negaron a votarlo, o que abandonaron la cámara para no condenar el fascismo. En estos dos vídeos, pueden ver lo que realmente pasó. Sin embargo, desde este hecho se ha acusado a Ciudadanos de extrema derecha y de fascistas por “Negarse a condenar el fascismo” cuando eso no es realmente lo que sucedió.

La manifestación para la unidad de España acoge a 160.000 personas, casi cien mil más que el año interior. La llamada “Mayoría silenciosa” comenzaba a hacerse a oír, a pesar de que partidos como el PSC no apoyaron la manifestación, aunque sí se acercaron políticos socialistas a modo personal.

 

Fuente de la fotografía de portada: Cronicaglobal.com

Ciudadanos (la historia) – Capítulo XVIII

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XVII aquí):

Debido a que las elecciones se habían entendido como un referéndum, a Artur Mas y su cambio al proceso soberanista y teniendo en cuenta que había perdido doce escaños, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, pidió a Mas que dimitiese. Pero, como ya contamos en nuestro anterior capítulo, finalmente gobernó con el apoyo de ERC, motivo por el cual el mismo Rivera criticó que los republicanos apoyaran a CiU a tapar la corrupción.

Las fuerzas soberanistas de izquierda vienen a decir que la independencia de Catalunya es ahora el camino y que palabras como las que recientemente había dicho en el Congreso de los Diputados el ministro Wert, en las que indicaba que “Había que españolizar a los niños catalanes”, dejaban a las claras que, para el gobierno del PP, la cultura catalana no era española ni merecía que se la equiparase a la castellana.

El portavoz del Govern en funciones, Francesc Homs, declaró que el anteproyecto de Ley Orgánica de la Mejora de la Calidad Educativa del ministro  Wert, a la que en el Parlament se opusieron CiU, ERC, CUP, PSC e ICV, era una “reforma constitucional encubierta” y amenazó con actuar unilateralmente si no cambiaba dicha ley.

Una vez más, las decisiones y sobre todo las formas del Gobierno del Partido Popular daban alas al independentismo y solamente unos días después CiU y ERC comenzaron a negociar una consulta soberanista. El pacto de la “Llibertat” hace que el President Mas y el Jefe de la Oposición, Junqueras, vayan en una mismo barco, con lo que la oposición pierde fuerza de crítica hacía le Govern.

En el debate de investidura, el portavoz de C’s, Albert Rivera, pide explicaciones por la corrupción y pregunta por cuentas en Suiza de Artur Mas y Jordi Pujol. Como respuesta, a la mañana siguiente, aparece una sede de Ciudadanos apedreada y con los cristales rotos.

No es la única repercusión que recibe Ciudadanos pues, políticamente, también las hay y la Junta de Portavoces decide que Ciudadanos no acceda a tener ningún senador. Jordi Cañas se quejó asegurando que “Se ha querido excluir del Senado a una voz catalana que defiende la unidad con el conjunto de España”. Días después, la mesa del Parlament da luz verde al debate sobre la declaración de soberanía.

Artur Mas insta al PSC para que se ponga del lado soberanista, cosa que en principio sí hace Iniciativa por Catalunya. Las palabras de Mas crean un serio debate dentro de la formación socialista y 5 de sus parlamentarios, que quieren votar del lado de los independentistas, deciden ausentarse de la cámara en el momento de la votación como protesta ya que el partido no les da libertad de voto. Además, el exconseller y expresidente del grupo parlamentario del PSC, Joaquim Nadal, anunció que dejaba el Consell Nacional Socialista después de que la dirección decidiera votar ‘No’.

El Parlament aprobó la declaración que impulsa el “derecho a decidir” de Catalunya con los votos a favor de CiU, ERC, CUP e ICV y los votos contrarios de PSC (salvo los cinco casos antes referidos), PP y Ciudadanos. Artur Mas declara que no se ha votado que Catalunya sea una nación, sino obtener la libertad para decidir qué quiere ser. En aquel pleno, Albert Rivera inicia su discurso leyendo los primeros artículos de la Constitución y dejando a las claras que lo que se vota es ilegal.

Un mes después, en febrero de 2013, sale a la luz una encuesta que marca claramente la tendencia que está tomando Catalunya. Las fuerzas soberanistas perderían fuerza pero, a pesar de ello, ERC subiría a costa de CiU, mientras que Ciudadanos lo haría a costa de PSC y PP. Esa misma semana, vuelve a pedir que Artur Mas comparezca ante el Parlament por el caso de corrupción Palau, pero el President se libra gracias a los votos de ERC y de su propio partido.

Con la declaración por el “derecho a decidir” recurrida por parte del gobierno central en el Tribunal Constitucional, en el Parlament se vuelve a aprobar la celebración de una consulta de autodeterminación en Catalunya, esta vez a instancia del PSC, en la cual se insta al Govern de la Generalitat a “iniciar un diálogo” con el Gobierno del Estado. Se aprueba con los votos a favor de CiU, ERC, PSC e ICV, la abstención de la CUP y el voto en contra de PP y Ciudadanos.

La siguiente provocación del Govern pro-separatista llega cuando el Parlament aborda una resolución relativa a Andalucía en la Comisión de Exteriores, es decir, como si los andaluces y los catalanes no pertenecieran a la misma nación. Ciudadanos, PP y PSC (que como siempre parecía no entender bien de qué iba la película y unas veces estaba aquí y otras allá) protestan enérgicamente sobre esa cuestión.

Unos días después, la CUP organiza un escrache a Albert Rivera en su propia población y, cuando iba junto a su mujer, ese intento de causar terror, es decir, ese acto terrorista de la CUP, acabó con un rifirrafe en el Parlament en el que el cupaire Quim Arrufat acusó a los de Rivera de no respetar la voluntad del pueblo, diciendo de Ciudadanos que era “La Inquisición del siglo XXI” y acabando con un amenazador “Iros acostumbrando”, lo que supuso gritos de un lado y otro de la cámara. La Presidenta del Parlament, Nuria de Gispert, solamente llamó la atención a uno de los dos partidos. ¿Adivinan a cual? Sí, a C’s.

En el pleno del mes de mayo, Artur Mas y Albert Rivera, sin que sirva de precedente, se pusieron de acuerdo a la hora de criticar el modelo educativo de Wert. Sin embargo, Mas se burló de la idea que Ciudadanos tenía sobre una educación trilingüe en castellano, catalán e inglés, a lo que Rivera le recordó que tanto Artur Mas como sus hijos se habían educado en un colegio privado trilingüe y le preguntó por qué no quería para los hijos de los catalanes, lo que sí quería para el suyo.

 

Fuente de la fotografía de portada: radiocable.com

 

 

 

 

Ciudadanos (la historia) – Capítulo XVII

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XVI aquí):

Los dirigentes de Convergència i Unió comienzan a mostrarse clara y públicamente cercanos al independentismo. Artur Mas promete convocar una consulta sobre el pacto fiscal, acogiéndose a la Ley de Consultas Populares, en caso de que el Gobierno del PP rechace el nuevo marco económico pretendido por CiU. Solamente Ciudadanos y el Partido Popular critican la postura de Mas. Alicia Sánchez Camacho, portavoz del PP, opina que Mas no se atreverá a hacer esa consulta ilegal y Jordi Cañas de C’s acusa a la Generalitat de usar la “xenofobia fiscal como argumento de enfrentar territorios”.

Además, comienza a hablarse también de la posibilidad de una consulta soberanista, en la que Artur Mas pretende poder contar con el apoyo que tiene de los catalanes ante el cambio de rumbo de su partido que apuesta ahora por el separatismo. Curiosamente, en un libro publicado en 2002 y titulado “¿Qué piensa Artur Mas?“, el President decía  “El concepto de independencia lo veo anticuado y un poco oxidado”(…) “España no es Yugoslavia, además, entre Catalunya y España existen suficientes lazos e historia compartida como para tener muy presente este bagaje común, que se manifiesta incluso en la composición demográfica de Cataluña”.

El 6 de diciembre, Artur Mas no asiste a los actos conmemorativos de la Constitución y, desde ese momento, deja de ser el President de la  Generalitat para ser el President únicamente de los independentistas. Este menosprecio vuelve a ser ignorado por PSC e ICV que cada vez son más benévolos con Artur Mas y con el separatismo catalán.

En el pleno del Parlament, se pide que no se puedan expresar frases como “España nos roba”, “Expolio fiscal” o los españoles son una banda de mafiosos”, como se había oído desde la bancada de ERC. Sin embargo, la Junta de Portavoces, con al Presidenta del Parlament Nuría de Gispert a la cabeza, deniegan la moción y el Parlament deja que, en el lugar donde está representado el gobierno español en Catalunya, se pueda insultar a España y a los españoles.

En abril de 2012, Convergència se une a ERC y SI y denuncian que Catalunya sufre “un expolio fiscal”. Las resoluciones sobre el pacto fiscal votadas en el pleno tienen también el apoyo de PSC e ICV. En mayo, el PP vuelve a votar, como comenzaba siendo habitual, del lado del Govern en temas económicos. Esta vez, se trata de la Ley Catalana de Estabilidad Presupuestaria.

Convergència comienza a tener problemas de corrupción: el caso Millet (Palau), que se denunció en 2009, se pone sobre la mesa y, esta vez sí, toda la oposición en conjunto pide explicaciones al gobierno de Artur Mas, que defiende que su partido no se financió ilegalmente. Los recortes también unen a la oposición y se empieza a rumorear sobre la posibilidad de que Artur Mas, al que aún le quedaba más de la mitad de la legislatura, adelante las elecciones.

En el mes de julio, gracias a los votos de los miembros de Esquerra, Artur Mas no debe comparecer ante el Parlament para dar explicaciones por el caso Palau. En ese momento, ya estaba sobre la mesa el caso ITV, que también salpicaba a miembros de Convergència, entre ellos a Oriol Pujol, que había sido mano derecha de Artur Mas.

En la Diada de 2012, desde el gobierno de Catalunya ya se habla sin tapujos de desligarse de España. Un Artur Mas crecido deja entrever que adelantará las elecciones para saber si los catalanes respaldan su proyecto soberanista. Una vez anunciadas las próximas elecciones, el Presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, acusa a Artur Mas de “Pretender dar un golpe de Estado”(…)”Me da el mismo miedo un golpista vestido de verde con un tanque que un golpista con corbata subido en un A8″(…) “ninguna identidad va a ser impuesta”(…)”el expolio de Catalunya por parte de España es la gran mentira del nacionalismo”.

Ciudadanos inicia una precampaña centrada en pedir el voto no independentista y en reclamar que casos de corrupción de CiU no son suficiente motivo como para que estos alimenten el enfrentamiento entre catalanes. Tras las primarias, Albert Rivera vuelve a ser el candidato. El lema de campaña es el famoso “Mejor Unidos” y, para dichas elecciones, el partido cuenta con el apoyo público del dramaturgo Albert Boadella, los escritores Félix Ovejero, Arcadi Espada y Javier Nart, así como de Juan Carlos Girauta, Tomás Guasch, Ferran Martorell y la exportavoz del PP Carina Mejías.  

En el spot que hace la Generalitat para las Elecciones, salen imágenes de la manifestación independentista con lo que C’s denunciará el caso a la Junta Electoral, que acabará retirando el vídeo unos días después, aunque, como se dice en estos casos, el daño ya estaba hecho.

Las elecciones no son vistas como un referéndum por la mayoría de la gente, sino como un Sí o No a Artur Mas. Eso no quita que también se midiera en tono soberanista. CiU, ERC y la CUP eran el voto soberanista; PSC e ICV no representaban al Sí ni al No y, en todo lo contrario, PP y C’s eran los partidos radicalmente contrarios al independentismo, aunque los Populares tenían la ventaja de parecer el voto útil.

Finalmente, con una subida del 8% en la participación, Artur Mas fracasa en su propósito y CiU, a pesar de seguir siendo la fuerza más votada, pierde 12 escaños, quedándose con 50. El PSC paga sus titubeos y su apoyo al nacionalismo perdiendo 8 y quedándose con 20. ERC es una de las triunfadoras de la noche consiguiendo 21 escaños, con lo que parece que recoge voto independentista de CiU y del PSC. El PP gana 1 escaño quedándose con 19, pero no consigue el “sorpasso” para colocarse como segunda fuerza, entre otras cosas porque las personas que han votado en clave soberanista desde el lado constitucionalista apuestan también por Ciudadanos, que pasa de ser un partido sin mucho futuro a triplicar sus votos y sus escaños, alcanzando 9, y aprovechando sobre todo los votos que le vienen de votantes del PSC, que no les personan sus coqueteos con el independentismo. Albert Rivera, Carina Mejías, Inés Arrimadas, José Manuel Villegas, Carmen de Rivera, Carlos Carrizosa, José María Espejo-Saavedra , Jordi Cañas y Matías Alonso serían los encargados de representar a los ciudadanos constitucionalistas de centro en un Parlament de Catalunya que gobernaría Artur Mas gracias al apoyo de ERC.

Ciudadanos (la historia) – Capítulo XVI

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XV aquí):

Ciutadans se preparaba para las elecciones municipales de 2011 siendo conocedores de que, hasta entonces, en las elecciones locales no habían conseguido mover al electorado como sí lo habían hecho en las autonómicas catalanas. Jordi Cañas sería el candidato de Barcelona. Cañas indicaba que el objetivo era conseguir 2 o 3 concejales. De este modo, C’s sería decisivo a la hora de formar un gobierno y evitar gobiernos peligrosos para los ciudadanos: “Si llegamos a los tres concejales, no van a poder pactar CiU y PP y tampoco se podrá reeditar un nuevo tripartito” aseguraba Jordi Cañas.

Pero lo cierto es que, como ya había ocurrido cuatro años antes, el mensaje de Ciudadanos en Catalunya no había cuajado. De hecho, los números de Ciudadanos habían empeorado en estos cuatro años y había perdido 30.000 votos y 6 concejales, quedándose en solamente siete en toda la autonomía. Ciudadanos se presentaba también en otras ciudades del resto de España, obteniendo resultados discretos, aunque logrando concejales en ciudades de las autonomías de Madrid y Murcia.

Las municipales de 2011 habían estado marcadas por el 15 M y las protestas en toda España. Sin embargo, la indignación no se había visto reflejada en las urnas, a pesar de que los partidos del bipartidismo habían perdido un millón de votos respecto a las municipales de 2007. Una vez pasadas las elecciones, continuaron las protestas.

En Catalunya, en el mes de junio, varios diputados fueron agredidos a su entrada en el Parlament, lo que significó grandes críticas a Felip Puig, Consejero de Interior, al que acusaron de “mandar a los parlamentarios al peligro”, mientras que él mismo o el President Artur Mas abandonaron la zona en helicóptero.

Felip Puig ya había sido duramente criticado por la violencia que había usado el cuerpo policial autonómico de los Mossos d’Esquadra a la hora de desalojar a los indignados que habían tomado posesión de la Plaza de Catalunya.

En el Parlament de Catalunya, la tensión cada vez era más evidente. Artur Mas no encontraba apoyos y comenzaba a advertir que adelantaría las elecciones autonómicas. En julio, se produjo un gran rifirrafe entre miembros de ERC y Ciudadanos, en un debate sobre el espacio de comunicación catalán, cuando el diputado de ERC Carmel Mòdol dijo de C’s que:  “Yo me atrevería a decir que su liberalismo es parecido al de un comisario del Partido Comunista Chino en el Tíbet y, como sabemos, no es la mejor de las escuelas liberales”.

Rivera, molesto con el comentario del parlamentario republicano, le respondió: “Nuestro liberalismo es aquel que hace que los que hemos nacido en democracia compartamos escaños con ex terroristas que se han sentado en sus filas. Este es nuestro liberalismo”. Rivera se refería al ex-diputado de ERC Xavier Vendrell, quien había pertenecido a la banda terrorista Terra Lliure. La presidenta de la cámara Núria de Gispert, una vez más, no actuaba de árbitro y se puso de parte de los parlamentarios de Esquerra, permitiendo que estos pudieran comparar a Ciudadanos con el representante de una dictadura que oprime al pueblo del Tíbet y cerrando el micro y negando la palabra a Rivera cuando dijo algo público y notorio como que varios miembros de Terra Lliure ingresaron en Esquerra.

Por otra parte, con las vistas puestas en las Generales que se debían celebrar el 20 de noviembre de 2011, Ciudadanos intentó por tercera vez concurrir en unión con UPyD. La situación que vivía el país y las críticas al bipartidismo de PP y PSOE hacían valorar la posibilidad de que una nueva fuerza de centro pudiera ser decisiva a la hora de formar un gobierno. Sin embargo, la Presidente de UPyD, la señora Rosa Díez, seguía sin ver clara esa posibilidad por más que el partido magenta no consiguiese respaldo en Catalunya, donde sí lo tenía Ciudadanos.Finalmente, el partido naranja decidió no presentarse a las Generales para no dividir el voto del centro y favorecer, de este modo, los resultados a UPyD.

Llegado el 11 de septiembre, se produce la manifestación más grande hasta entonces del nacionalismo catalán. El President Mas anuncia que “La transición está en marcha” y asegura que “En el pueblo catalán está cuajando un sentimiento de mayor soberanía y libertad”. En Catalunya, va cambiando el sentido de los indignados que comienzan a equiparar su sentimiento de indignación al independentismo catalán, por más que la mayoría de líderes no nacionalistas parecía que no quería verlo o apoyaba el movimiento nacionalista con la boca pequeña, como hizo el Presidente del Grupo Parlamentario del PSC ,Joaquin Nadal: “La fiesta es menos fiesta y la nación es menos nación si hay gente que lo pasa mal por la crisis económica. Necesitamos más solidaridad”. Solamente Albert Rivera acertaba con el análisis de lo que estaba ocurriendo: “Queremos un gobierno en Catalunya que cumpla la Ley, que no incendie la convivencia entre los ciudadanos, no queremos tensión”.

La gran participación de la fiesta de Catalunya y la subida del independentismo hace que Artur Mas se crezca en el Parlament, primero abriendo la puerta a consultar sobre el concierto económico catalán, sin contar con el gobierno central, y después mostrando una actitud xenófoba que hasta entonces no era habitual por parte de Mas, burlándose del acento de los gallegos y de los andaluces: “Estos niños y niñas sacrificados bajo el durísimo yugo de la inmersión lingüística en catalán sacan las mismas notas de castellano que los niños y niñas de Salamanca, de Valladolid, de Burgos y de Soria; y no le hablo ya de Sevilla, de Málaga, de Coruña, etcétera, porque allí hablan el castellano, efectivamente, pero a veces a algunos no se les entiende. A veces, no se les acaba de entender del todo pero hablan castellano”.

Ciudadanos protesta por la burla a los niños gallegos y andaluces. Sin embargo, unos días después, la sorna de Convergència seguía. El Conseller de Salud, Boi Ruíz, se dirigió a Jordi Cañas en castellano, pidiendo perdón después a los diputados por hacerlo.

 

Fuente de la fotografía de portada: abc.es

Ciudadanos (la historia) – Capítulo XV

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XIV aquí):

El año 2009 de Ciudadanos acaba con unas declaraciones polémicas de Albert Rivera en las que aseguraba que PSC y CIU habían establecido un  “pacto de silencio” frente a la corrupción para no asumir sus responsabilidades políticas tras los últimos casos destapados en Catalunya. Pasqual Maragall, que había hablado años atrás de la corrupción del 3% de los Pujol, estaba ahora mudo y solamente PP y Ciudadanos querían reabrir ese debate. El silencio del PSC era preocupante.

Los partidos se preparaban para las elecciones autonómicas catalanas de 2010 y la disputa por el centro entre Ciudadanos y UPyD creaba debate. Dos partidos que peleaban por el mismo espacio se iban a perjudicar y daba la sensación de que los que confiaban en ese espacio de centro como alternativa a PP y PSC debían decantarse por naranjas o magentas.

Antonio Robles, ex de C’s, estaba ahora en UPyD y se debatía si conseguiría llevarse al electorado. Albert Rivera aseguraba que no e, incluso, públicamente, pidió que UPyD no se presentara en Catalunya para no entorpecer a Ciudadanos: “En Catalunya hemos representado una voz durante cuatro años en el Parlament. Somos conscientes de que somos una formación parlamentaria e intentaremos crecer sin estar pendiente de los cuatro votos que puedan sacar otros partidos”, dijo al preguntarle sobre si le preocupaba que UPyD pudiese arrebatarle votos.

En abril de 2010, el tripartito, apoyado por CiU, presentaba en el Parlament una resolución en la que se declaraba incompetente para dictar sentencia sobre el Estatut al Tribunal Constitucional.  Albert Rivera manifestó que Catalunya “hace el ridículo” al presentar el Parlament una resolución que catalogó de antidemocrática” y “barbaridad“.

Ciudadanos, en su cruzada contra el gobierno del Tripartit, en el que los socialistas habían vendido su alma a los nacionalistas, hacía una dura oposición e, incluso, el portavoz Jordi Cañas pidió a José Montilla que se redujese un 46% el sueldo del presidente de la Generalitat , con el fin de equipararlo al que percibía el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

La campaña electoral comenzó con encuestas que auguraban que Ciudadanos volvería a tener prácticamente los mismos votos que en 2006. El partido presentó su candidatura en el Teatre Romea, eligió el eslogan “Rebélate” y, a diferencia del cartel de 2006, donde Rivera aparecía desnudo, esta vez eran un grupo de ciudadanos los que aparentaban estar desnudos mientras que Albert aparecía vestido.

“Nos rebelamos porque queremos convivencia, no enfrentamiento. Nos rebelamos contra la corrupción y a favor de la transparencia democrática, nos rebelamos contra la crisis y a favor de una Cataluña próspera, más justa”(…) “Nos rebelamos contra la mediocridad, contra la corrupción, contra las imposiciones, por una Catalunya libre, abierta y moderna, por una Cataluña de todos” dijo Rivera.

En el programa, C’s apostaba por una Ley electoral con listas abiertas, que se limitasen los mandatos de los representantes públicos y la supresión de las multas por no rotular en catalán, entre otras cuestiones.

Las elecciones cumplieron los pronósticos: Convergència volvió a ser la fuerza más votada, pasando de 48 a 62 diputados y, de este modo, haciendo imposible que pudiese volver a repetirse un pacto entre PSC-ERC e ICV. El PSC perdió 9 escaños y se quedó con 28, Esquerra perdió 11 y se quedó con 10, los mismos que Iniciativa que, por su parte, perdió 2. Además de CiU, los grandes triunfadores fueron el Partido Popular que subió de 14 a 18 diputados y quedó como tercera fuerza. Ciudadanos aumentó en 16.000 votos y logró mantener los tres escaños mientras que Solidaritat Catalana per la Independència logró 4, a pesar de tener menos votos que C’s.

La investidura de Artur Mas no pareció fácil de todos modos. En primera instancia, todos los partidos aseguraron que votarían No a su investidura. En la primera vuelta, requirió mayoría absoluta y no lo consiguió con 62 Sí y 73 No, es decir, toda la oposición en contra. Sin embargo, dos días después la segunda fuerza, el PSC de José Montilla se abstuvo y permitió la gobernabilidad a CiU por mayoría simple. Rivera fue el único que hizo una valoración acertada de lo ocurrido y aseguró que  Mas quiere superar al tripartito en nacionalismo” y le advirtió de que podía provocar “inestabilidad”.

Ciudadanos se quedó en el grupo mixto y lo debió compartir con SI, el partido de Joan Laporta, que estaba en las antípodas de C’s. El enero de 2011, todo quedó resuelto ya que el parlamento catalán apruebó por unanimidad una modificación de su reglamento que permitió la creación de dos subgrupos dentro del grupo mixto, a fin de que Solidaritat  y Ciutadans pudiesen funcionar de forma autónoma.

Un mes después, la Mesa del Parlament admitió a trámite la proposición de Ley de la Independencia de Catalunya con los votos a favor de CiU, ERC y SI.  Albert Rivera anunció que recurriría a la justicia. “CiU ha decidido traspasar la línea roja del Estado Derecho”. Mas contestó diciendo que “El trabajo será pesado y difícil, pero lo hemos de intentar. Yo estoy absolutamente dispuesto a poderlo hacer en los próximos dos años”.

En abril, el Parlament votó dicha proposición de Ley. Solamente Esquerra y Solidaritat tuvieron pensado votar a favor, mientras que CiU e ICV se abstendrían, quedando el voto negativo para PSC, PP y Ciudadanos. Sin embargo, ocurrió algo que en aquel momento pareció un error y que, sin embargo, quizá fuese un guiño ya que Artur Mas “se equivocó” y votó a favor, siendo el único miembro de CiU que lo hizo. A lo que sí votó de forma positiva Convergència i Unió fue a  favor del “derecho a decidir” y de la “autodeterminación”.