Ciudadanos (la historia) – Capítulo XI

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo X aquí):

Ciudadanos había causado una pequeña revolución en autonómicas. Pero, ¿repetiría éxito en municipales? Desde el partido, se hablaba de que en las elecciones municipales podría obtener representación en unos 67 municipios catalanes, dados los resultados obtenidos en las pasadas elecciones autonómicas. Lo cierto era que, repitiendo resultado de autonómicas, en una veintena de municipios logró más del 5% (la barrera para tener representación en los ayuntamientos), lo que hacía sentirse optimista sobre la posibilidad de obtener concejales en todas estas poblaciones.

El debate dentro del partido estaba en si Ciudadanos debía presentarse únicamente en Catalunya o expandirse por el territorio español. Había dos puntos de vista: los que veían que era bueno marcar el carácter nacional del partido y los que creían que era mejor ir poco a poco y con buena letra. Entre los partidarios de esta última opción estaba el presidente Albert Rivera.

Finalmente, Ciudadanos anunció que en las municipales presentaría 80 listas; 78 para ayuntamientos de Catalunya y 2 para los de Salamanca y Alicante.

No eran momentos fáciles. La sensación de que Ciudadanos no sólo no podría expandirse por toda España, sino que difícilmente podría asentarse en Catalunya era notoria. Una encuesta de EL PERIÓDICO decía que la intención de voto para Ciutadans en unas hipotéticas nuevas autonómicas catalanas bajaba al 1,8% y que se quedaría sin representación. Muchos ya se preguntaban si el partido que lideraba Albert Rivera no había sido solamente el sueño de una noche de verano que había aprovechado el voto de los indignados para llegar al Parlament.

Sin embargo, en Euskadi salía el embrión de un partido que parecía hermano de Ciudadanos. El profesor de la UPV Carlos Martínez Gorriarán estaba a la cabeza de esta iniciativa que aún no tenía nombre y que contaba también con el filósofo Fernando Savater, la eurodiputada Rosa Díez y el hasta entonces concejal del PSE Niko Gutiérrez. Pasado un tiempo, se comenzó a hablar de la posibilidad de que ese partido vasco (que acabaría siendo UPyD) y Ciudadanos se unieran para expandirse a nivel nacional.

De hecho, Fernando Savater animó a los catalanes a votar a Ciutadans en las elecciones municipales, “los que no podemos votar en Cataluña miramos con envidia a los catalanes”. “Lo mejor es no pasar la vida protestando e intentar crear alguna alternativa para ofrecer algo positivo, y no simplemente la negación de lo que no nos gusta”. Los intelectuales que formaban la Asociación Ciutadans de Catalunya abrían las puertas a integrar al movimiento de Savater en el partido o bien a crear algún tipo de convergencia entre ambos grupos que les llevara a elaborar una lista conjunta para las próximas elecciones generales. La presidenta de la Asociación, Teresa Giménez Barbat, declaró que el surgimiento de la plataforma de Savater era la noticia más importante en el mundo político español desde que apareció Ciutadans.

Durante la campaña, se dieron incidentes puntuales, como el boicot a un acto de la candidatura de Barcelona en los que estaban presentes su candidata Esperanza García y el catedrático Francesc de Carreras. Ciudadanos denunció también el apagón informativo al que se le sometió desde los medios de comunicación catalanes, tanto públicos como privados, durante la campaña electoral.

El partido no consiguió los objetivos marcados, en Catalunya obtuvo 67 315 votos y 13 concejales, ocho en la provincia de Barcelona (Casteldefels, Gavá, Montornés del Vallés, Sant Andreu de la Barca, Sant Boi de Llobregat, Sant Pere de Vilamajor, Viladecans y Vilanova del Camí) y cinco en la de Lleida (los cinco ediles de Gimenells y el Pla de la Font). Fuera de Catalunya, obtuvo 2048 votos (1,41 %) en Alicante y 1859 (2,28 %) en Salamanca, sin obtener representación en ambos consistorios.

Las críticas internas comenzaron, así como también una gran lucha por sacar de la presidencia a Albert Rivera. Achacaban que el proyecto de Rivera era demasiado de izquierdas y los liberales del partido querían dar un golpe de timón. Entre los impulsores de la candidatura crítica, se encuentran miembros de la actual ejecutiva de C’s, como José March o Sandalio del Río, y la presidenta de la asociación Ciutadans de Catalunya, Teresa Giménez Barbat, que había promovido, junto con Albert Boadella y Arcadi Espada, entre otros, la fundación del partido. Además de los sectores más identificados con el ala liberal de C’s, también respaldan la candidatura integrantes de la corriente de izquierdas, como Inés Villanueva, Rosa Madrid, Celia Olmo o Vicente Serrano, que habían estado próximos ideológicamente al todavía secretario general del partido, Antonio Robles.

El plenario del II Congreso aprobó una enmienda del catedrático Francesc de Carreras al ideario de C’s, para definirlo como partido de “centro-izquierda”, en contra del criterio de los liberales. La enmienda contó con el apoyo del sector riverista y del ala izquierdista, pero irritó a la corriente liberal, que abogaba por no etiquetar al partido sino ubicarlo genéricamente en un espacio entre el “liberalismo progresista y la socialdemocracia”.

Luis Bouza-Brey, que había ido en el número 16 en las listas por Barcelona de las autonómicas, lideraba una plataforma que reúne sensibilidades muy distintas bajo el nombre “Proyecto Ciudadano para la Regeneración Democrática” y que optaba a alcanzar la mayoría en el Comité Ejecutivo de C’s . Pero el haber sido fundador de un partido nacionalista en Galicia y la heterogeneidad de los miembros de su candidatura juegan en su contra y la elección de dicho Comité Ejecutivo, por parte de la Asamblea por el sistema de listas abiertas, da un resultado de 19 puestos para la candidatura de Albert Rivera y sólo uno para la candidatura encabezada por Bouza-Brey. En los días siguientes, el reelegido Presidente Albert Rivera declaró que contaba con él “para tirar entre todos del carro” con vistas al crecimiento de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía en todo el territorio nacional. Pero Bouza-Brey decidió rechazar la oferta y abandonar el partido. Le siguieron algunos incondicionales, los que podríamos denominar el ala derecha. Todos ellos se integrarían en el partido UPyD, el cual tampoco tardarían en abandonar también por divergencias dentro de él.

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