La Catalunya que viene

Que Catalunya está partida es una obviedad. Sería simplista hacerlo entre independentistas y no independentistas, porque en medio hay mucho más. No voy a volver al tema de ayer y a sumar si hay más del SÍ o del No porque no hay bando del No. Hay un bando que no reconoce estas elecciones como un referéndum y otros que sí y en eso, obviamente, han perdido los del Sí porque solamente han logrado convencer al 36% del total de la población. Pero, como he dicho, entre los independentistas y los que no quieren la independencia hay un gran matiz de grises.

Debemos olvidarnos de los que quieren la independencia Sí o Sí y de los que dicen “tú eres español porque lo pone en el carnet”. Y entre los demás tratar de acercar posturas, si es que se puede, porque no podemos estar cada dos por tres mirando si el porcentaje es el 47, el 49 o el 51 por ciento. Así no es cómo se hacen las cosas.

El diálogo es importante pero, ciertamente, mientras los del Sí-Sí hablen de Declaración Unilateral de Independencia, jamás podrá haber ese diálogo. Fuera de la Ley, de la Constitución y del Estatut de Catalunya no hay nada, no hay debate, no hay forma, ya no de acercar posturas, sino ni siquiera de reunirse.

El sentimiento independentista no es algo fuera de la Ley, lo que está fuera de la Ley es la independencia. De modo que el camino que ellos deben tomar es tratar de cambiar la Constitución y no quejarse como hasta ahora de que no tienen una mayoría necesaria para cambiarla, porque no hay nada más antidemocrático que quejarse de que no se tiene la mayoría para buscar algo, porque si algo hay que tener claro es que hay que aceptar las mayorías y que los que no piensan como nosotros no son nuestros enemigos, sino nuestros compatriotas y que, aunque no defendamos sus posturas, hay que defender su derecho a expresarlas.

La política en Catalunya no puede ser una batalla hasta el desgaste como algunos quieren. Pero lo cierto es que soy bastante pesimista con el futuro. En Catalunya comienza a haber una guerra civil que hasta ahora es dialéctica y esperemos que quede ahí por el bien de todos. Pero difícil es saber lo que puede ocurrir ahora, cuando es complicado incluso saber si habrá un nuevo gobierno en Catalunya o si se tendrán que repetir las elecciones.

Lo cierto es que, si son honestos, si verdaderamente quieren el bien de los catalanes, tras el No de las elecciones del domingo debería haber unas elecciones normales. Cada uno con sus siglas y ver qué ocurre. El proceso de Mas no puede seguir, ya no hay más trampas, ya da igual que se inflen cifras en las manifestaciones porque las urnas ponen a cada uno en su sitio y nadie va a creerse ahora que el independentismo es capaz de hacer que millones de personas vayan desde todos los puntos de Catalunya a una manifestación y que, sin embargo, no crucen la calle para ir a votar.

Las votaciones han hablado. Catalunya es diversa y eso es la clara demostración de que nadie puede hablar en el nombre de todos los catalanes como hacen Artur Mas y Oriol Junqueras. Pero, claro, si ellos siguen diciendo que hay votos en Catalunya de Sí que es Pot, PSC y Unió que son del Sí, poco podemos hacer. Pero, en fin, ellos sabrán, porque si siguen repitiendo eso una y otra vez, esos votantes de esos partidos querrán dejar clara su postura en las próximas elecciones e, irremediablemente, se sumarán a Ciudadanos.

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Las cuentas claras

No ha sido una sorpresa, lo tuvimos siempre claro pero, a pesar de eso, debemos hablar hoy de ello. Los independentistas perdieron ayer, eso es obvio. Se unieron dos de los partidos más fuertes de Catalunya, unos de izquierda y otros de derecha, para buscar la mayoría absoluta y no la consiguieron. Fin.

Aquí debería acabar la historia pero sabemos que no será así por dos grandes motivos: porque Mas es un superviviente del vivir del cuento y porque este independentismo catalán no respeta a los que no piensan como ellos.

Junts pel Sí habría conseguido el 51,2% de los votos en 1984, el 50,1 en 1988, el 54,8 en 1992, el 50,9 en 1995, el 46,8 en 1999, el 47,4 en 2002, el 48,7 en 2006, el 45,5 en 2010 y el 44,4 en 2012 y, sin embargo, ahora, cuando lo utilizan como un plebiscito para la independencia, solamente le votan un 39,5% de los que acudieron a las urnas.

Sé que parte de los votos de Junts pel Sí han ido a la CUP pero así tampoco salen las cuentas. En 2010, últimas elecciones sin sabor independentista, las fuerzas soberanistas tuvieron el 50% de los votos (CiU + ERC + SI + Reagrupament Independentista); en 2012, ya con el proceso, bajaron a 49,15% y, ahora, en 2015 a 47,78%, es decir, siempre, va a menos y no por que los independentistas sean menos, sino porque cada vez votan más personas. Es decir, porque cada vez van a votar más personas de lo que hay quien denomina la “mayoría silenciosa”.

En las elecciones se cumplió lo que tantas veces hemos dicho aquí. Mientras más personas votan, peor les va a los independentistas, porque esa parte de los que no votan no lo hacen porque durante años las autonómicas no han sido vistas como propias,porque hasta la llegada de Ciudadanos, no había ninguna formación que no hubiese pactado con los nacionalistas.

La coartada independentista está en decir que hay gente que vota a Catalunya Sí que es Pot que es independentista, lo cual es una trampa doble: una, porque la coalición se ha declarado durante todo momento en contra del proceso, tanto que hasta Mas llegó a comparar a Iglesias con Aznar; y, dos, porque no todos los que han votado a Junts pel Sí son independentistas y eso lo dejan claras las encuestas, pues muchos de los votantes de Convergència creen que, apretando por este lado, se llegará a obtener mejoras económicas para Catalunya.

Tanto es así que yo lanzo una apuesta y, hasta ahora, no me he equivocado mucho en mis predicciones políticas que ido dejando escritas aquí. Sí algún día hay un referéndum, ya sea vinculante o no, votarían el Sí muchas menos personas de ese 47,78%, atreviéndome a decir, y aquí lo dejo por si en un futuro hay que revisarlo, que el Sí apenas superaría el 30% de los votos. Y mi racionamiento lo llevo a esas dos cosas: a que hay personas que no votan y que en ese caso votarían y a que muchísimos de los que el domingo votaron a fuerzas independentistas, en un caso de Sí-No, votarían No, lo cual no debería sorprender a nadie ya que en el Quebec y Escocia pasó exactamente lo mismo.

En los próximos días veremos una lucha por el trono entre los independentistas: los de Junts pel Sí, Romeva, Mas y Junqueras, que no son más que vividores que buscan un sillón; y los de la CUP, que hasta ahora han sido personas de palabra más allá de su alocada tendencia. Ayer lunes Baños lo dijo claro. Los independentistas perdieron el plebiscito que pretendían.

Ahora lo más lógico sería que se repitieran elecciones para buscar, de una vez por todas, un gobierno catalán que se dedique a gobernar y no a malgastar el dinero.

NO

No. Del latín Non. Adverbio de negación usado para negar, principalmente respondiendo a una pregunta.
Señor Mas, ahora puede darle usted las vueltas que quiera, puede decir que es la fuerza más votada, que patatín que patatán, pero la única verdad de todo esto es que su plan ha fracasado. Junts pel Sí no ha logrado mayoría absoluta, con lo cual usted ha perdido. Ya puede comenzar a sacar los billetes para ir a Canadá o donde quiera que vaya a irse ahora. Usted se equivocó en sus cuentas. Quizá sumó el 3% o el 5% tan habitual en Convergència y de ahí viene el error de cálculo. Sea como sea, usted ha errado y el pueblo catalán le ha dado la espalda.

Como hemos dicho otras veces, lo triste de estas elecciones es la fractura en la sociedad catalana que no será fácil de sanar, aunque deberíamos intentarlo por el bien de Catalunya y por el de toda España.
Los resultados de ayer han dejado un panorama difícil para la gobernalidad, pero hay cosas que han quedado claras. Antes de empezar el proceso, CiU y ERC habían conseguido 71 diputados y ahora han tenido 62. Obviamente, eso es un retroceso por más que Mas se haga el loco ahora.

Junts pel Sí no es un gobierno, es una artimaña por el miedo que tenían los independentistas de que las elecciones las ganara Ciudadanos y ese cálculo sí que lo tenían bien medido por los separatistas, porque si en las elecciones de ayer cada partido hubiera ido por su cuenta, Ciudadanos hubiera estado muy cerca de ser la primera fuerza en Catalunya.

Lo que hizo Ciudadanos ayer fue un pequeño milagro, pues que un partido con los pocos recursos que dispone C’s consiga ser la segunda fuerza más votada, en la Catalunya del adoctrinamiento, del lavado de cerebro por parte de los que no respetan las leyes, la Constitución y el estatuto, es increíble. Ciudadanos es ya, sin lugar a dudas, la alternativa para un Catalunya para todos, para una Catalunya en la que no te pregunten de dónde vienes, sino a dónde vamos juntos. Una Catalunya de la que habló el President Tarradellas cuando volvió a nuestra tierra tras el exilio a causa de la dictadura.

El equipo de Inés Arrimadas está dispuesto a sumar fuerzas y, no sólo con los que han votado constitucionalista en estas elecciones, sino también con los votantes que hayan votado a alguna formación independentista que dediquen 10 minutos a pensar por sí mismos y vean que el camino del proceso no tiene salida. Porque que Catalunya sea fuerte y próspera depende en gran medida de los que votaron a las formaciones separatistas, ya que si ellos siguen remando en sentido contrario, no avanzaremos. Los independentistas que todo este tiempo se han llenado la boca de “derecho a decidir” deben reconocer ahora que los catalanes no quieren el independentismo y no sólo porque solamente obtuvieron el 47,8 % de los votos, sino también porque la realidad es que únicamente votó ese hipotético Sí el 35,4% de los catalanes si contamos a los que se abstuvieron de ir a las urnas.

A ese 35,4% de los catalanes hay que oírles, hay que prestarle atención siempre y cuando respeten las leyes, la Constitución y el Estatuto de Catalunya. Pero ese 35,4 % debe respetar al 64,6 % que hemos dicho NO al proyecto de Mas, a los que somos tan catalanes como españoles como europeos.

Tendremos que seguir acontecimientos. Lo normal ahora sería que Artur Mas dimitiera y que se repitiesen elecciones. Pero en esta Catalunya de la mafia de Jordi Pujol y Artur Mas sabemos que puede pasar de todo. No sabemos aún cómo evolucionará todo, pero hay una cosa obvia y que no se puede cambiar: ayer los catalanes dieron la espalada al proceso y ahora habrá que ver si los que quieren la independencia van a pensar solamente en los suyos o en todos los ciudadanos de Catalunya.

Creced y multiplicaos

Cuando acabó la primera legislatura de Artur Mas, éste se despidió de Albert Rivera diciéndole que ya no lo vería más por el Parlament, refiriéndose a que Ciudadanos no iba a tener representación en la cámara nunca más. Poco más de cinco años después, el mismo Mas ha tenido que juntar sus fuerzas con ERC y otros partidos por miedo a que Ciudadanos ganara las elecciones.

Ese es un pequeño pero directo resumen de lo que ha acontecido en Catalunya en los últimos años. C’s marca la tendencia de un modo tan notable que PSC, PP, Catalunya Sí que es Pot, Unió e incluso Junts pel Sí han enarbolado el discurso que el partido naranja lleva explicando a la población desde hace casi diez años.

Ahora todos quieren unidad, a nadie le importa de dónde vienes pero, claro, eso es sólo campaña. En estos días hemos visto a Miquel “Travolta” Iceta bailar la mar de contento, cuando en Catalunya los perseguidos que nos sentimos tan catalanes como españoles y europeos no tenemos ánimo para ello. Aunque lo de bailar no es lo peor, sino oírle gritar en los mítines que no quiere elegir entre ser catalán o español, cuando hasta hace poco compartió ruta con Mas y, tras estas últimas municipales, el PSC ha votado en grandes ciudades como Castelldefels o Terrasa su unión a los municipios por la independencia.

Igual de bochornoso es ver a los miembros de PP y Junts pel Sí hacer el ridículo banderita en mano. Estas elecciones no van a ser una lucha de banderas o no lo debería. Es hora de pensar en los ciudadanos de una vez por todas, en que todos los ciudadanos tengan unas ideas políticas u otras. El bochorno del balcón del Ayuntamiento de Barcelona del otro día fue una foto perfecta de la Catalunya actual. Un miembro de Junts pel Sí, colocando una estelada; uno del PP que coloca la española, no entendiendo que buscar una lucha España-Independentismos es darle la razón a los independentistas; uno de Podemos que se siente agraviado por la bandera de todos, pero no por la estelada; y, mientras, todos los Ciudadanos abochornados.

Estos días casi nos hemos acostumbrado a esos bochornos. Tan lamentable ha sido oír a la banda de Mas, como a la de Rajoy. Quizá esa es la parte más triste de todo, ver que nuestros gobernantes nos toman por estúpidos. La última, la de Junqueras y Romeva respecto a si, en una Catalunya independiente, los catalanes perderían la nacionalidad española o no. Pero, ¿de verdad se piensa que somos tan tontos? Catalunya jamás será independiente, pero en un hipotético caso como ese, obviamente quienes quisieran la nacionalidad catalana perderían la española, de la misma manera que los croatas o bosnios perdieron la yugoslava con su independencia. Es una cosa tan obvia que es insultante que los políticos jueguen con eso. Hablan de doble nacionalidad y, ¿quién le ha dicho a Mas y Junqueras que España aceptaría tratados de doble nacionalidad con Catalunya? ¿O es que Mas quiere mandar también en España?

Por suerte, la Catalunya que cree en ideas sensatas va aumentando. Ciudadanos, que nació de la nada, ha ido creciendo y todo apunta a que seguirá haciéndolo en el futuro ya que, como he dicho otras veces, todavía hay muchas personas que ya son de Ciudadanos lo que ocurre es que todavía no lo saben. C’s es el partido de los que quieren luchar juntos por un futuro mejor, que quieren justicia pero no venganza, que no quieren que el miedo cambie de bando, sino que no haya ni miedo ni bandos.

A día de hoy, el partido de Albert Rivera e Inés Arrimadas es el único que puede hacer frente al independentismo radical; a los que, como Oriol Junqueras, creen que entre los catalanes hay algunos que tienen un ADN superior al de otros; a los que creen que hay catalanes  de primera y de segunda; aquellos que opinan que no vale con haber nacido aquí para ser catalán de toda la vida.

Ya quedan unas horas para saber los resultados y celebrar que los naranjitos se multiplican.

Vota Inés Arrimadas, Vota Ciutadans

En este segundo Post que escribo hoy, ya que mañana es jornada de reflexión, no pondré palabras mías, sino que transcribiré las palabras de la candidata por C’s a presidenta de la Generalitat, pues qué mejor que sea la propia Inés quien pida el voto:

“La primera vez que estuve en un acto de Ciutadans fue hace cuatro años y recuerdo perfectamente la ilusión y la sorpresa que me causó escuchar por primera vez algo que tenía sentido en política. Algo que me generaba ilusión y estoy encantada de comprobar que cada vez somos más los que hemos vuelto a tener confianza en la política y que sabemos que una nueva forma de hacer política es posible”.

“Sabéis que Ciudadanos es la única alternativa política en Catalunya en estos momentos. Lo dicen todas las encuestas, somos la única alternativa a los que nos quieren sacar de España y de Europa. Voy a explicar por qué vamos a ganar y para qué vamos a ganar. Para una cosa que es muy necesaria, para que se acabe este debate que no nos lleva a ninguna parte. Para quitar un gobierno que no sólo no resuelve problemas, sino que crea más. Vosotros como yo, estamos cansados de vivir en un mono tema que acapara las tertulias entre familiares, que acapara el debate político. Cuando tenemos tantos problemas que resolver, cuando tenemos el paro que tenemos, cuando tenemos la pobreza que tenemos, la precariedad laboral, la falta de oportunidades para nuestros jóvenes, Como puede ser que se hable sólo de un tema, cuando los ciudadanos tienen cientos de problemas más importantes”.

“Nosotros vamos a hacer que la política en Catalunya baje de la ciencia ficción hasta la realidad de la gente y su día a día. Os imagináis que por primera vez haya un gobierno que se centre en las personas, en los catalanes y no en las banderas, de 1714, de lo mal que nos tratan como dicen los independentistas.”.

“Mientras otros se han dedicado a abrir embajadas y a cerrar quirofanos, nosotros abriremos quirofanos y cerraremos embajadas, os lo garantizo. Porque no se puede mirar a los ojos de los ciudadanos y decirles que no hay dinero para sanidad, para educación, mientras tenemos abiertos estos chiringuitos políticos que sólo representan a unos pocos. A los que quieren mantener el debate identitario para tapar sus vergüenzas”.

“En la nueva Catalunya para todos que haremos, no desayunaremos cada día con un nuevo caso de corrupción. Porque nosotros vamos a hacer limpieza, para eso nació Ciudadanos para regenerar la política y eso ya lo estamos haciendo incluso en lugares donde ni siquiera gobernamos. Cuando Ciudadanos gobierne en Catalunya lo primero que vamos a hacer es abrir las ventanas y levantar las alfombras para ver quien a robado en Catalunya y quien a tapado la corrupción”.

“Sabéis que soy de Jerez de la frontera, andaluza de padres salmantinos, catalana de elección, mi corazón es tan grande que caben muchas identidades, que me perdonen, pero no tengo que elegir sólo una. Recuerdo cuando era pequeña y veníamos a Catalunya con la admiración que mirábamos a esta tierra, una tierra abierta, una tierra cosmopolita, una tierra de oportunidades. Yo me comprometo si decidís que sea presidenta a que Catalunya vuelva a ser esa tierra de oportunidades”.

“No desperdiciemos esta oportunidad que tendremos el 27 de septiembre, el proximo domingo podremos votar naranja, podremos votar con ilusión propuestas sensatas, lucha contra la corrupción, dialogo, consenso, puente entre los catalanes y entre los catalanes y el resto de españoles,. Todo eso cabe en la papeleta de Ciudadanos. La papeleta de la que nadie se arrepiente de haber votado. Ciudadanos es la papeleta que no defrauda, porque otros nos han defraudado y yo os aseguro que a todos vosotros que me miráis con ilusión no os vamos a defraudar. Hemos dejado de protestar en el sofá y ahora estamos preparados para gobernar Catalunya, tenemos el mejor programa, el mejor equipo. Solo nos falta vuestro apoyo, pero sé que lo vamos a tener en masa el 27 de septiembre, porque somos el partido de la ilusión. Hay muchas cosas que cambiar, pero los ciudadanos de Catalunya y del resto de España valen mucho la pena. ¡Adelante Ciudadanos!

Los que vinieron de otros puntos de España

Hoy debo cambiar mi costumbre de escribir una entrada diaria en el blog y hacer dos para respetar mañana sábado la jornada de reflexión. En esta primera, voy a dar un toque más personal a las inminentes elecciones. No es la primera vez que escribo hablando de mi familia, del porqué vinieron a Catalunya, de lo que significa para mí este proceso de Mas.

En los debates televisivos, se habla a menudo de economía, dinero, uno de los temas recurrentes también en los corrillos de las calles, las plazas y los bares. Para mí, el tema económico no es lo más importante de toda esta locura independentista, aunque obviamente también me inquieta. No lleva uno toda la vida trabajando para que ahora los pequeños ahorros que uno pueda tener queden atrapados en un banco. A todos los catalanes nos inquieta lo que pueda pasar con esto, bueno… a todos no, claro, a la familia Mas y a la familia Pujol no les afecta porque ellos tienen los ahorros en Andorra y Suiza.

Yo no voy a hablar de economía, ya hay especialistas que discuten sobre eso a diario en televisión. Yo voy a hablar de sentimientos. Mi residencia está en el mismo barrio donde crecí, en el mismo donde residen mis padres. Yo me siento muy orgulloso de pertenecer ahí, sinceramente. Cuando salí de la casa de mis progenitores, fui a vivir a otro barrio, al más cercano, pero dos años después volví al de siempre, porque lo necesitaba, necesitaba sentirme en mi lugar.

Sin embargo, unos años después, con posibilidades laborales en otras ciudades fuera de Catalunya me planteé la opción de irme. A pesar de que es duro dejar a familia, amigos y el paisaje de donde siempre viví, sentía la necesidad de irme de aquí por la crecida del independentismo. No es cuestión que sean mayoría o minoría, es cuestión de que hay independentistas que se creen superiores a los que son como yo, que verdaderamente creen que esta tierra les pertenece más a ellos que a mí.

Ya estaba casi decidido, quizá enloquecido por lo mismo que tiene enloquecido a los independentistas, creí que verdaderamente esta no era mi tierra y que quizá era el momento de volver a España… ¡Fíjense lo que llegué a pensar! En volver a España, como si alguna vez me hubiese ido. Sin embargo, hubo algo que me detuvo y fue una foto. Una foto tomada en el mismo año que yo nací, en la cual una vecina del barrio sostenía a su hijo en sus brazos y de fondo se veía el paisaje del barrio. Lo que vi detrás me hizo reaccionar, ya que en mi barrio no había nada. Es decir, los que como mis padres vinieron desde otros puntos de España no vinieron a ocupar la casa de nadie, sino a hacer crecer y prosperar, mi barrio, mi ciudad y toda Catalunya entera.

Entonces me dije: “¡qué narices! Yo no me voy a ningún sitio, esta es mi tierra y me quedaré aquí a defenderla de quien quiera romperla, de quien quiera enfrentarnos”. Así que empecé a recordar cómo las personas de mi barrio, en su mayoría ciudadanos que vinieron de otro puntos de España o los hijos de estos, tuvieron que luchar para que asfaltaran las calles o para que el autobús llegara hasta aquí, entre muchas otras necesidades satisfechas gracias a su lucha.

Ahí arriba tienen la fotografía de cómo era mi barrio antes y cómo es ahora. De modo que ahí dejo la pregunta. ¿Los que vinieron desde otros puntos de España hasta aquí lo hicieron para llevarse o vinieron a dejar? ¿Vinieron a robar o a hacer crecer Catalunya? Juzguen ustedes mismos.

Hablando de mi barrio y de mi ciudad, quiero rendir homenaje a las víctimas de la rierada que tal día como hoy, hace 53 años, asoló el Vallès. Esta foto también deja constancia de lo que pasó entonces. En una Catalunya independiente, ¿qué harían? ¿Quitar la placa para que no quedase constancia de lo que hicieron el resto de españoles en mi tierra?

rierada rubí ciudadanoadrian

Ciudadanos… ¿Para qué?

Para que nadie te haga decidir si quieres ser catalán o español. Para que nadie te obligue a dejar de ser europeo. Para que nadie se gaste tu dinero en embajadas. Para que haya convivencia. Para que mejore la educación. Para que haya unión. Para que mejore la sanidad. Para que sentirse español no sea sinónimo de sentirse menos catalán. Para que sentirse catalán no sea sinónimo de sentirse menos español. Para que el castellano y el catalán estén equiparados. Para que no se discrimine a nadie por el idioma que hable. Para que no haya buenos y malos catalanes. Para que cada uno pueda ser del equipo de fútbol que quiera. Para que nadie diga “yo pienso como tú, pero no quiero problemas”. Para que los niños estudien la historia auténtica. Para que nadie recrimine a mi padre que no es catalán porque no nació aquí. Para que podamos independizarnos de Artur Mas. Para que podamos independizarnos de Oriol Junqueras. Para que los jóvenes tengan trabajo y puedan independizarse. Para que haya un sistema electoral justo. Para que un voto de Lleida no valga más que uno de Barcelona. Para que haya lista abiertas. Para que la siguiente generación no sepa qué significa la palabra “charnego”. Para que las cuentas de los partidos sean públicas. Para que los niños puedan estudiar castellano, catalán e inglés igual que el hijo de Artur Mas. Para que se elimine la corrupción de los partidos políticos. Para que no tengamos que pasar una frontera para visitar a primos o amigos. Para que los periódicos de Catalunya no estén dirigidos desde la Generalitat. Para que TV3 no gaste más que el resto de televisiones autonómicas. Para que los comentaristas de TV3 griten los triples del Joventut y del Manresa igual de fuerte que los del Barça. Para luchar contra la partitocracía. Para que Catalunya quiera ser la locomotora de España. Para que las personas no piensen en sacar el dinero de Catalunya. Para que las empresas no quieran irse de Catalunya. Para que los bancos no quieran irse de Catalunya. Para que no haya estructuras políticas que se solapen en sus funciones. Para que no haya personas que, aún y trabajando, no lleguen a fin de mes. Para que no haya colegios en barracones. Para que el partido al que votas mantenga el mismo discurso en Catalunya que en Galicia o Andalucía. Para que Jordi Pujol no pueda gritarnos en el Parlament, cuando él es el imputado. Para que seamos ciudadanos y no súbditos. Para que el partido al que votas piense más en el país que en sus siglas. Para que ser político no esté mal visto. Para que Dalí sea reconocido en su tierra. Para que Charlie Rivel sea reconocido en su tierra. Para que Albert Boadella sea reconocido en su tierra. Para que todos los nacidos en Catalunya sean “catalanes de toda la vida”. Para que los autónomos no tengan que hipotecar su vida para trabajar.Para que nadie vote a un partido constitucionalista que acabe pactando con independentistas. Para que a los barrios donde viven personas del resto de España no se les llame “guetos”. Para que el Día de Catalunya sea un día de todos. Para que Pau Gasol, Marc Márquez o Mireia Belmonte no sean criticados por decir lo que sienten. Para que hermanos y amigos no tengan que pelear por una bandera. Para que personas que han nacido en Catalunya dejen de pensar en irse de su tierra. Para que mi madre no quiera irse de la tierra por la que ha luchado. Para que mi abuela no quede enterrada en un país extranjero. Para que Inés Arrimadas sea presidenta. Para que la presidenta pueda dialogar con el presidente del gobierno sin amenazas para luchar por todos los catalanes. Para que no nos pregunten de dónde venimos, sino a dónde vamos juntos. Para que haya una nueva Catalunya para todos.