Y por eso me voy

Algunas personas me han hecho comentarios sobre la poca actividad de este blog en los últimos tiempos. Más allá de estar “con otras cosas”, es cierto que no he buscado unos minutos para el blog porque me era difícil ser crítico con algunas cuestiones, además de que no quería escribir sobre mí mismo, ya no por timidez o humildad, sino porque considero que no es un tema de interés. De todos modos, también es cierto que a esos lectores diarios que siguen este blog les debo una explicación, de aquí la entrada de hoy.

He dejado de pertenecer a Ciudadanos y hay dos grandes factores que dan explicación a este hecho: el giro al liberalismo del partido y, sobre todo, la situación de mi agrupación local y la poca prisa del partido por resolverla.

Hace unas semanas, decidí poner fin a mi afiliación. ¿El porqué? Bueno… eso puede tener una explicación muy corta o, contrariamente, una muy larga, según se mire. Lo cierto es que tardé mucho tiempo en afiliarme a la formación naranja porque sabía que, para una persona como yo, irremediablemente libre, iba a ser muy complicado eso a lo que llaman “la disciplina de partido”. Aún así, decidí tramitar la afiliación porque era más productivo dar mis opiniones dentro de una formación política, en la que coincidía un 90% en su ideario, que quejarme desde el sofá de la mala situación política de España y la aún peor que nos asola en Catalunya.

Los intelectuales que crearon el manifiesto de Ciudadanos eran y son en su mayoría personas a las que admiro y, cuando leo lo que ellos escriben en la actualidad, sigo creyendo que sus opiniones son muy acertadas. Sin embargo, cuando oigo y leo algunas personas que dirigen el partido, me doy cuenta de que éstas están demasiado alejadas de las ideas desde las cuales partió Ciudadanos.

Uno de esos intelectuales a los cuales me refería antes, Francesc de Carreras, catedrático emérito de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona, decía en aquellos inicios que Ciudadanos tenía dos grandes riesgos: caer en el nacionalismo español y en el populismo demagogo. En ambas cuestiones, creo que el partido está corriendo en contra dirección.

A estos hechos hemos de añadir que en la última asamblea de Ciudadanos se dejasen de lado las ideas socialdemócratas de sus inicios en un giro hacia la derecha, que quizá le dará afiliados y votos (el tiempo lo dirá), pero que, a mi modo de ver, abandonará el espíritu original del partido, ese espíritu que tan necesario era en Catalunya y en el resto de España.

Muchas veces he escrito en este blog que prefiero un partido que tenga sólo un diputado que me represente bien, que no cuarenta que no lo hagan y, sí, sé que eso suena de perogrullo, pero parece que para los dirigentes no es así y eso no me gusta, por más que entienda perfectamente que, para poder implantar tus ideas, hay que gobernar. Gobernar, pero no a cualquier precio y, sobre todo, no me vale la respuesta que todos me dan, “estas cosas pasan en todos los partidos”, porque si Ciudadanos es un partido más, puedo votarlo pero no formar parte de él.

Como pasa en las relaciones de pareja, ante una separación, no hay que buscar culpables. Y, con ello, no doy la razón a los que dicen que es mejor no meterse en política, pues considero que siempre es mejor estar en política y tratar de poner tu grano de arena, por más que sí sea posible que en la política y en las relaciones de pareja, como decía un poeta, “los mejores amores sean aquellos que nunca se confiesan, que no se viven y que sólo se imaginan”.

Lógicamente, para Ciudadanos, perder un afiliado de a pie, anónimo, que no tenía aspiraciones políticas no supone nada. Y quizá ese sea el problema, que al final los que se quedan son los que tienen aspiraciones y, tristemente, muchos de los que aspiran a algo están ahí única y exclusivamente por eso, por un sueldecito que sumar. Así que, seguramente, los que nos vamos nos estamos equivocando porque dejamos el partido en malas manos, pero si el partido no hace nada por remediar estas situaciones, ¿por qué vamos a hacerlo nosotros?

Antes de afiliarme, creía que las personas que forman parte de los partidos políticos eran la “crème de la crème”; mi idea era sólo pagar la cuota y ayudar en lo que pudiera. No conocía ninguno de los miembros de la agrupación de mi población, así que asistí a una carpa; cuando conocí a los miembros de C’s Rubí, quedé bastante decepcionado. Los que aspiraban a ser concejales en las elecciones municipales del siguiente año eran personas con escasas ideas políticas y con problemas a la hora de expresarse. Más allá de un joven afiliado de 18 años, los demás parecían cualquier cosa menos políticos. Comencé a leer el blog del que iba a ser candidato, así como también las redes sociales de los primeros de la lista, y eran increíbles las faltas ortográficas que podía llegar a haber. Lo cierto es que todo eso me sorprendió mucho.

Traté de interesarme por la situación de la agrupación, por cómo habían sido las cosas hasta entonces y les creí. De modo que acepté la idea de que los primeros de la lista estaban allí porque nadie más había querido presentarse y que hacían el esfuerzo de exponerse porque no había nadie más para ello. Esa fue la misma excusa que me dieron para explicar el porqué la número 4 de la lista era la esposa del número 1 y la quinta de la lista a las municipales era la esposa del 2. Aquello se corrigió y se reestructuró.

Me decidí, pues, a ayudar ese grupo, a pesar de que que no hubiese un buen equipo. Pensé que era positivo que en el ayuntamiento entrasen las ideas de Ciudadanos y, lógicamente, que el partido moderaría las acciones del futuro grupo municipal, además de que otros miembros de la agrupación, que estaban más preparados que los punteros, les podrían ayudar. Toda la agrupación trabajó de un modo impresionante; personalmente, me pedí quince días de vacaciones en el trabajo para dedicarme en cuerpo y alma a la campaña, por más que, lógicamente, como miembro de la base, no me jugaba nada.

Se conformaban con sacar dos concejales, pero se consiguieron cuatro. Cuando habían pasado unos meses de las elecciones, ya todos sabíamos que había un problema: el grupo municipal no sólo estaba perdido, sino que también actuaba a espaldas de aquellos que durante quince días habían trabajado para ellos.

C’s ya estaba en el ayuntamiento, pero para 2019 harían falta otros nombres, otras personas para conseguir la alcaldía para la formación naranja. Eso parecía que estaba claro para todos, sin embargo, no era así y los que tenían silla ya hablaban como candidatos de 2019. Fue ahí cuando todos nos miramos perplejos. ¿Qué fue de aquello de “nos pusimos en las listas porque no había nadie más”? La agrupación sabía que, con esas personas a la cabeza, en 2019 no se podría conseguir un buen resultado y pronto el grupo municipal supo que la agrupación no pensaba seguirles. Sin embargo, dado que quedaban tres años largos para las siguientes municipales y no queríamos dejar que siguieran haciendo el ridículo, se decidió ampliar la junta: con los que entraran (fuera quien fuera), la ejecutiva ganaría en preparación.

Ahí llegó mi primera sorpresa: el candidato y el coordinador no querían que saliera en esa junta el chico de 18 años que era el único, de entre los que vi el primer día, que sabía algo de política. No entendía el porqué; me hablaron mal de él, pero yo pensé que era bueno que estuviera, motivo por el cual a todo aquel que me manifestó su intención de votarme le pedí que lo votara a él también. Así, entramos los dos junto a dos personas más en esa ampliación de la junta, mientras las diferentes elecciones que se daban en poco más de un año nos tenían a los miembros de la agrupación más pendientes de las mismas que de los temas municipales.

Cuando las elecciones acabaron, se decidió renovar la Junta Ejecutiva de C’s Rubí. Quizá en ese momento debí irme, pero para entonces aún creía que las cuestiones se podían resolver desde dentro. El coordinador y número dos, sabiendo que la agrupación no estaba con el anterior candidato, insinuó sobre la posibilidad de ser él el próximo candidato en 2019. Pronto observó que esa elección no tenía demasiados apoyos y, así, reculó. Para entonces, al actual número 1 ya le había llegado esa historia, motivo por el cual me llamó un día para informarme de su intención de no presentarse a la ejecutiva (en realidad, sabía que no lo iban a votar). Sabiendo de mis apoyos dentro de la agrupación, me pidió también que formase un grupo para realizar la junta en el cual se dejase fuera al actual número 2 y coordinador. Aquella idea no tenía nada que ver con la mía y pronto se dio cuenta de ello. De este modo, habló de ciertas personas para que entrasen en la junta, argumentando su presencia con extrañas cuestiones, como que “uno tenía un camión” y el “otro una escalera”.

Es decir, yo entiendo que, para él, la junta estaba para colgar carteles. Mi idea, sin embargo, es otra, así que propongo que se presente a las elecciones una serie de afiliados, que creo que pueden ayudar mucho, tales como un abogado, un ingeniero, un pequeño empresario innovador, un futuro historiador, una persona muy relacionada con los AMPA u otra con conocimientos de economía, es decir, personas que puedan aportar talento.

En ese momento, ambos, número uno y número dos (que se estaban traicionando poco antes), vuelven a unir fuerzas y tratan de dejar de lado la nueva ejecutiva, imagino que por miedo a que otras personas les puedan quitar la silla en el futuro. Los otros dos concejales, están en contra de que la junta “ni pinche ni corte” y, precisamente por ello, también los dejan de lado a la hora de tomar decisiones.

A raíz de ahí, llega la asamblea nacional en la cual se decide que las listas electorales no serán creadas por la agrupación, sino por el partido, el cual, claro está, en realidad no es el partido en sí, sino los miembros del Comité Territorial, es decir, los amigos de los actuales 1 y 2, que no esconden que van a conseguir con sus influencias encabezar la lista, a pesar de que su agrupación no les quiera.

Avergonzados de Cs Rubí, muchos pensamos en no abandonar el partido, sino sólo la agrupación, algo que tampoco es posible con el nuevo reglamento, que obliga a formar parte de la agrupación de la ciudad en la cual resides. De este modo, muchos nos vamos y otros están en proceso.

C’s Rubí llegó a tener 43 afiliados; ahora no llegan a la veintena, por más que han vuelto a iniciar la antigua tradición de afiliar a la familia, quedando prácticamente en él familiares, derechones, ultraderechones, algún trepa y algunas personas de honor, que mucho me temo que se acabarán marchando también.

Yo ya estoy fuera desde hace unas semanas; ésta es la última vez que hablaré de C’s Rubí, a no ser que vuelva a oír que siguen hablando de lo ocurrido, tergiversando la realidad. En ese caso, volveré a escribir, dando datos más concretos de lo que ha ocurrido en realidad.

Es difícil resumir en una sola frase lo que pienso y siento respecto a Ciudadanos Rubí. Alguien que escribe mucho mejor que yo, Andrés Parra, describió perfectamente lo que pienso: “La lucha contra la corrupción moral comienza por ser su más firme opositor dentro de tu propia ‘familia’ y contigo mismo, de lo contrario serás un cooperador necesario en la próxima tiranía”. Y yo añado “y por eso me voy”.

Lo que pasa en Cataluña

Hace unas semanas, criticaban a Inés Arrimadas por decir que llevaba escolta porque todo el mundo sabe “lo que pasa en Catalunya”. ¿Qué pasa en Catalunya? Si bien es cierto que en Catalunya no te pegan por hablar en castellano por la calle ni por todas esas chorradas típicas que en ocasiones se dicen… la verdad es que en Catalunya sí hay unos nacionalistas que  hablan mucho de libertad pero que, cuando una ciudad como Rubí libremente decide celebrar el Día de la Constitución, planean un escrache, un acto intimidatorio… Después dicen que por qué los constitucionalistas no protestan, que por qué no nos manifestamos, que por qué no decimos lo que pensamos… pues, por eso, porque en Catalunya mucha gente tiene miedo y lo tiene porque hay quien trata de que tengas miedo. Eso es a lo que se refería Inés Arrimadas cuando dijo que todo el mundo sabe “lo que pasa en Catalunya”. 

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No voy a volver a escribir sobre lo que es para mí la Constitución, pero sí sobre lo que significa la democracia y la libertad, porque la tan machacada libertad de Catalunya en realidad significa libertad para que las familias de siempre, para que los burgueses nacionalistas, hagan y deshagan como hicieron siempre; para que los independentistas que antes fueron catalanistas, antes franquistas, antes monárquicos y antes regionalistas sigan teniendo el poder.

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Pedir hacer un referéndum, a la vez que se trata de intimidar a una de las dos opciones de voto, quita toda pequeña posibilidad de defender que una votación ilegal y anticonstitucional pueda ser justa y lo peor es que no se trata de la primera vez que ocurre en Catalunya. En 2006 se linchaba (literalmente) a los que, sin medios y sin partidos políticos que les apoyaran, pedían el No a un estatuto que, entre otras cuestiones, dejaba a los castellanohablantes como ciudadanos de segunda.

¿Qué pensarían ustedes si la Constitución dijese “La raza de los españoles es la blanca, pero también hay españoles de otras razas”? Yo pensaría que sitúa a las otras razas como de segunda categoría, ¿no es cierto? ¿O qué pensarían si el Estatuto dijese “La orientación sexual de los catalanes es la heterosexualidad, pero también hay catalanes homosexuales, bisexuales o transexuales”? Yo pensaría que sitúa a estas últimas tendencias sexuales como de segunda categoría o minoritarias. ¿Y si cualquier constitución europea dijese que la religión de la nación es la católica, aunque también hay europeos que tienen otra religión? Yo pensaría que se coloca como ciudadanos de segunda a los no católicos. Pues, bien, el Estatuto de Catalunya de 2006, en el artículo 3 apartado 2º, dice que: El idioma catalán es el oficial de Cataluña, así como también lo es el castellano. Lo que, obviamente, sitúa a los castellanohablantes como catalanes de segunda categoría.

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Se celebró el referéndum del Estatut, el cual se aprobó por amplia mayoría, pero menos de la mitad de los catalanes fueron a votar. Políticamente, era una victoria legítima pero la realidad era que solamente uno de cada tres ciudadanos había votado a favor del nuevo Estatut. Esa situación de secuestro del Parlament, en la cual no se representaban los pensamientos del pueblo, dio alas en aquel momento a la formación de Ciutadans.

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Desde entonces hasta hoy, desde el nacionalcatalanismo se intenta intimidar a Ciudadanos, al Partido Popular, a Societat Civil Catalana, a la Plataforma Pro Selección Española y a tantas y tantas formaciones constitucionalistas que defienden el seguir siendo lo que siempre fueron, catalanes y españoles por igual.

Hacer un escrache a un acto de celebrar la Constitución, que es madre no ya sólo del Estatut, sino también de todas las libertades de las que se aprovechan los que tratan de intimidar a los constitucionalistas, es un acto totalmente lamentable. Un acto que se realiza con el objetivo de intimidar a los que, libremente, quieren celebrar por primera vez en Catalunya el Día de la Constitución.

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Lógicamente, ni yo ni supongo que la mayoría nos vamos a amedrentar. Lo siento mucho por esta gente, pero yo vengo de familias valientes. Mi bisabuelo se dejó fusilar por los nacionales para que no mataran a su hijo, mi tío se jugó la vida llevando propaganda comunista de Francia a España y mi padre estuvo en las luchas obreras colaborando con UGT y el PSOE, aún en plena dictadura. De modo que yo, en democracia, no me voy a esconder ante los que hacen un dibujito dando un puñetazo a la Constitución (a los constitucionalistas, como clara metáfora).

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Es muy triste lo que pasa en Catalunya, pero más triste es que los que nos sentimos catalanes y españoles, los que defendemos la legalidad, los que defendemos la Constitución y el Estatuto nos escondamos y menos que lo hagamos porque un grupito quiere causar terror. A mí no me dan miedo, ya subieron a mi balcón para quitarme las banderas catalana y española que tenía puestas y, por eso, estaré allí en el ayuntamiento de Rubí, para celebrar que mi ciudad es valiente, que hemos dado un paso adelante, porque la resistencia, la Catalunya constitucionalista, está perdiendo el miedo.

A vueltas con el Día de la Constitución en Rubí

En mi entrada de hace unos días, aplaudía como constitucionalista que mi ciudad Rubí celebrara el Día de la Constitución. Entre otras cosas, indiqué que el PSC de Rubí, mostrando su constitucionalidad, se acercaba más al pensamiento de sus votantes, constitucionalistas en su mayoría.

A mí no se me caen los anillos a la hora de alabar las cuestiones buenas que hacen formaciones a las que yo no he votado. De hecho, en lo que al tema constitucionalista se refiere, también he de alabar al PP, el único partido en el que, junto a Euzkadiko Ezkerra, algunos de sus miembros votaron en contra de esa Constitución y que ahora ha moderado su discurso.

Sin embargo, todas las fuerzas que se han mostrado anticonstitucionalistas han tratado de señalar la celebración como algo que realmente no es. Los partidos nacionalistas enfocan dicha celebración como una suerte de fiesta “españolista” que, obviamente, no es, pues el 6 de diciembre es un día de ciudadanía que poco tiene que ver con la mirada que otros quieren dan.

La Constitución fue redactada y votada por miembros de la mayoría de partidos, entre ellos socialistas, comunistas y nacionalistas vascos y catalanes. Se hizo por consenso y obvio es que todas las partes tuvieron que ceder. La Constitución no es perfecta para ninguno de nosotros y ese es su gran valor, pues no está hecha para que nadie se la apropie, es de todos con sus virtudes y sus defectos.

La Constitución, a mi modo de ver, fue dar un portazo a cuarenta años de dictadura franquista en los que las libertades de los españoles quedaron secuestradas. Sin embargo, otros han opinado que la Transición, que la democracia, que la Constitución… no devolvieron a España a dónde debía, a la República, sino a una monarquía que el dictador había dejado en su testamento.

¿Ese es todo el problema? ¿Que España no es republicana? Si ese es todo el problema, todo podría tener fácil solución. Yo entiendo que en la mayoría de las personas que vota fuerzas constitucionalistas como PP, PSOE, C’s tiene claro que, en una sociedad ideal, no debería haber monarca. Ese debate llevaría a un cambio constitucional pero, antes de plantearnos abrir el melón constitucional, deberíamos preguntarnos si vamos a respetar la Constitución que quede tras los cambios o los partidos que ahora plantean estos cambios seguirán quejándose hasta que tengan una a su imagen y semejanza.

Cuando observas que las personas que más se quejan de la celebración del Día de la Constitución en Rubí, a la vez, alaban la figura del dictador cubano Fidel Castro, te da que pensar sobre si verdaderamente vale la pena reformar la Constitución a petición de esas formaciones políticas, en las que se defienden dictadores si son de su ideología. Franklin Delano Roosevelt, en una referencia al dictador nicaragüense Anastasio Somoza, dijo: “Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta“. Eso piensan muchos de Fidel. Cuando se acabe el sectarismo, se podrá empezar a pensar en tener un mundo mejor

España es el único país donde se asocia república a izquierda y es el único país también en el que los comunistas acusan de fascista a todo aquel que no es comunista, como si en el mundo no hubiera más que blanco y negro y no toda una gama de colores. Durante el franquismo, se creía que todo aquel que no era franquista era comunista; ahora creen que todo el que no es comunista es franquista… ese y no otro es el drama de España.

¿Pero de verdad todo se centra en una España Republicana? ¿Eso es todo para los miembros de ICV? Hacia una república es fácil ir, muchos podríamos encontrarnos en ese camino, eso sí, hacía una república del siglo XXI, no a una reedición de la II República porque aquella, no sólo no fue ejemplar, sino que, desde las fuerzas más a la izquierda, fue  traicionada por la idea de una dictadura comunista, así como también por la extrema derecha y el bando nacional de Franco.

A mí no me disgusta cuando el miembro de AUP (coalición que entre otros está la CUP) dice aquello de que “Ustedes mismos, es su país no es el mío” porque el señor Àitor Sánchez y su partido dicen lo que piensan y son coherentes en campaña, en el consistorio y fuera de él, pero los que votan a ICV y, repito, los que lo votan, no digo sus afiliados, deben saber qué es lo que defiende su partido, por qué ese ataque feroz a una constitución que es de todos y que, incluso, el PC y el PSUC votaron positivamente está a mí parecer fuera de lugar.

Y no hagan demagogia, no vuelvan a hablar de la Constitución como si fuese un apéndice del franquismo; no vuelvan a hablar de que los militares la condicionaron, mientras se olvidan de que los terroristas también la condicionaron. No olviden que la extrema derecha y la extrema izquierda se unieron contra la Constitución; no olviden que, tristemente, la izquierda fue atacada, pero también sufrieron ataques miembros de partidos como la UCD.

Piensen en por qué personas como yo, (que somos miles en Rubí) hemos dejado de votar a fuerzas como PSC e ICV porque han hecho políticas cercanas al nacionalismo catalán y, sobre todo, dejen de hacer de todo una lucha de bandos, dejen de recordar la Guerra Civil, dejen descansar a los muertos, porque yo, que tengo que aguantar que  valoren si soy o no nacionalista español, que si soy o no franquista, que si soy o no monárquico, también tengo familiares en alguna cuneta, hay personas de mi sangre enterradas sin honra tras ser fusiladas por el bando nacional. De modo que, por más que en política se pueda discutir casi todo, hay una cosa que no voy a discutir, mis muertos son míos, así que, señores de ICV, ERC, AUP, con todo el respeto, no se apropien de mis muertos y menos con fines políticos.

Rubí la primera ciudad catalana que celebrará el día de la Constitución

En 1992 la ciudad de Rubí, mi ciudad, fue objeto de un gran estudio sociológico. Se debía al hecho de que la abstención electoral en Catalunya era sistemáticamente mayor en las elecciones autonómicas que en las generales. Exactamente, un 12,3%. Esa abstención afectaba, sobre todo, al PSC, que llegaba a perder medio millón de votos, lo que llevaba a que, mientras el PSC-PSOE ganaba en Catalunya todas las generales, el PSC perdía todas las autonómicas o, dicho de otro modo, cuando los votantes votaban bajo la tutela del PSOE, no había dudas; pero cuando lo hacían al PSC, dado su nacionalismo catalán, muchos socialistas preferían quedarse en casa.

En aquel 1992, en las elecciones autonómicas de Catalunya, en Rubí únicamente fueron a votar el 57% de la población y el PSC consiguió 6,030 votos. Sin embargo, sólo un año después, para las generales acudieron a las urnas un 72,4% y el PSC consiguió 12.950 votos, es decir, más del doble.

Sobre por qué el PSC insistía en su catalanismo, a pesar de restarle votos, ya hemos hablado muchas veces en este blog. En el Partido de los Socialistas de Catalunya, sus votantes son de clase obrera y constitucionalistas, sus élites son burguesas y nacionalistas. Vuelvo a escribir las palabras del líder socialista Joan Reventós, quien destacaría en sus memorias inacabadas, Tal com ho vaig viure (Tal y como lo viví), que “Los socialistas nos hubieran partido en dos mitades. Y preferí la hegemonía de Pujol”.

Según pude leer en el libro de Antonio Robles, Del fraude histórico del PSC al síndrome de Catalunya, los resultados de las elecciones de Rubí llevaron a un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de la Universidad Autónoma de Barcelona, dirigido por Josep María Colomer, a realizar el estudio antes referido y cuyo resultado fue incontestable: la abstención afectaba a los partidos de izquierda y nada a CiU.

Sin embargo, sabemos lo que ha ocurrido después, el PSC ha tendido la mano siempre a los partidos nacionalistas, mientras que los socialistas iban desangrándose electoralmente. Si en el 2007 en Rubí el PSC tenía 12 concejales, el último pacto del Tripartit en el Parlament, en el que los socialistas catalanes definitivamente abrazaron el nacionalismo catalán, llevó a que en 2011 consiguiera sólo 8 y en 2015 únicamente seis. Resumiendo, desde los “coqueteos” del PSC, primero al nacionalismo y después al independentismo, el PSC de Rubí pasó del 40% de los sufragios al 20%.

Ahora, tras un intento de moción de censura de los nacionalistas (en su derecho están) y de Iniciativa por Catalunya y Vecinos por Rubí (traicionando a sus votantes), el Partido de los Socialistas en Rubí ha comenzado a variar su discurso y sus hechos. Rubí se convertía el pasado jueves en la primera ciudad de Catalunya en aprobar una moción para celebrar un día tan importante como el de la Constitución, fecha que ponía fin a los 40 años de dictadura franquista en los que las libertades de los españoles estaban secuestradas.

Más allá de las diferencias ideológicas, PSC, C’s y PP están obligados a entenderse en Catalunya, más allá de izquierda, centro y derecha, más allá de socialdemócratas, socioliberales y conservadores. La unión de los constitucionalistas es importantísima en un momento como éste, en el que los nacionalistas están tratando de dividir al pueblo catalán.

Ahí, entre los constitucionalistas, también debería estar ICV, pero estos están esperando a que el primo de Zumosol, Podemos, les salve de la desaparición. Al parecer, el partido que es heredero del PSUC y que gobernó Rubí durante muchos años aún no se ha preguntado el porqué han pasado de ser una fuerza a la que votaban prácticamente dos tercios de la ciudad a acabar siendo una fuerza mínima con solamente dos concejales. Si se lo preguntan, la respuesta es fácil: sus votantes son constitucionalistas y no nacionalistas catalanes y, si a una moción de celebrar la Constitución el líder de ICV dice textualmente “Un No como una casa”, mal futuro tienen si no les salva el primo de Zumosol.

El Sí a la Constitución en Rubí por parte del grupo de gobierno de PSC, a más de C’s y PP no debería ser noticiable, pero tristemente en mi tierra, Catalunya, sí lo es. Ojalá esto sea el comienzo de algo grande en estas tierras pues nada desearía más que una unión entre constitucionalistas para conseguir aquello que dijo Suárez de conseguir, que en las instituciones sea normal lo que a nivel de calle es simplemente normal. Que Rubí es constitucionalista lo sabemos todos, que Catalunya es constitucionalista lo sabemos todos, pero eso no es visible a nuestros ojos porque, históricamente, PSC e ICV han traicionado sistemáticamente a sus votantes. Ahora da la sensación de que el PSC de Rubí quiere dejar de hacerlo, que van a ser lo que sus votantes quieren, es decir, la representación del PSOE en esta ciudad.

El futuro dirá cómo avanzan los acontecimientos, pero que Rubí, la decimosexta ciudad más grande de Catalunya, pierda los complejos y decida celebrar el Día de la Constitución es histórico y, quién sabe, quizá en unos años como rubinense me pueda sentir orgulloso de que en Rubí comenzase todo y poder decir aquello de que en Rubí nació la Catalunya que, sin complejos, se declara constitucionalista.

Ciudadano Moisés (Algo se muere en el alma cuando un amigo se va)

Detrás de la política, lejos del Parlament, del Congreso de los Diputados, de las ruedas de prensas, de los flashes, de las declaraciones a la prensa… hay seres humanos, muchos seres humanos y muy buenos seres humanos. Moisés era uno de esos, una persona en la sombra, todo corazón y que, a cualquier cosa que le pidieras, te decía sí.  Lo conocí a finales de 2014, cuando trabajábamos ya encarados para las municipales de mi ciudad. Estábamos ilusionados con que entraran cuantos más concejales mejor en el ayuntamiento.

A Moisés no le importaba estar más alto o más bajo en las listas municipales, él era un canchero, un hombre de calle que lo mismo te ponía una carpa que se recorría la ciudad tratando de que los flyers del partido llegaran al mayor número de casas posibles. Y todo siempre con muy bueno humor, no pudiendo evitar hacer una broma sobre todo.

En las elecciones municipales, nuestro presupuesto era escaso. Así que hicimos un estudio para repartir el programa de C’s Rubí solamente en los barrios donde más votantes podíamos tener. “¿Te vienes conmigo a repartir, Moisés?” le dije y él, como siempre, dijo que sí. Dos días seguidos pateándonos la ciudad. Ese segundo día repartiendo en mi barrio, en Ca n’Oriol, donde hay cuestas por todos lados, con su chispa de siempre, Moi dijo: “¡Tío, hay que conseguir que nos voten la gente  que vive en el llano, que eso de que sólo nos voten donde hay cuesta no puede ser!”.

La noche del 24 de mayo, cuando conseguimos ser la tercera fuerza más votada en Rubí, irrumpiendo en el consistorio con 4 concejales y siendo el colegio de la zona de las cuestas el único donde fuimos primera fuerza, me escribió un mensaje diciéndome “¡Qué crack eres, cómo lo sabías que ahí ganábamos eh, cómo para no haber ganado después de la “panzá” que nos pegamos subiendo y bajando cuestas!”.

Por personas como Moi vale la pena toda la dedicación, todo el esfuerzo que se realiza por cumplir un sueño. Estés donde estés, siempre te recordaremos cómo eras feliz, jovial, lleno de vida. A veces decimos aquello de que siempre se van los mejores, en este caso es totalmente verdad. Moisés, nunca te olvidaremos, descansa en paz y, de algún modo y en algún lugar, volveremos a vernos. Te recordaremos en los amaneceres cuando la noche negra deje paso al amanecer naranja.

Para acabar, me gustaría ponerte una canción de esas Heavy Metal malas de cojones tuyas, pero no me viene a la mente más canción que esa que dice que “algo se muere en el alma cuando un amigo se va”. Así que, como no puedo homenajearte con una canción, te dedico esta entrada en este humilde Blog. ¿Quién te iba a decir que ibas a ser portada de él, eh? Que le ibas a quitar protagonismo a Albert Rivera, a Rajoy, a Sánchez… ¡pero te lo mereces! ¡¡Te queremos, Moi!!

José Abadías: “Los partidos nacionalistas defienden más los intereses de la Generalitat que los del Ayuntamiento de Rubí”

Antes de dar paso a la entrevista y sin querer quitar protagonismo al entrevistado, quiero dejar unas palabras a los lectores. Hoy justo, hace un año que mis compañeros y yo vivimos una jornada increíble que cerraba quince días de no parar. Con poco más de 2.500 Euros, puestos por los mismos afiliados, iniciamos una campaña en la que todo quedaba en nuestras manos y el ve a poner carteles, y ve a buzonear, y ve a hablar con los ciudadanos, y ve a un evento, y ve a una carpa… ya saben, el famoso y ve 35 de Ciudadanos. Fue increíble ver cómo nuestras papeletas bajaban, finalmente tercera fuerza, cuatro concejales y la satisfacción del trabajo bien hecho.

Aprovecho esta última entrevista a los concejales de mi ciudad, Rubí, para dar las gracias a los cuatro, Mariola Marín, José Manuel Mateo, Francisco Javier López Morano y José Abadías y al resto de la agrupación, por estar ahí al lado, luchando juntos por conseguir los objetivos.

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José Abadías, en C’s desde 2009, fue el candidato a la alcaldía por parte de Ciudadanos en Rubí en 2011 y 2015. Actualmente, es Portavoz del Grupo Municipal.

Ciudadano Adrián: En 2011 Ciudadanos no consiguió ningún concejal en Rubí. Usted ya fue candidato en esa ocasión, sin embargo, no se rindió y volvió a serlo en 2015. ¿Por qué decidió que debía volver a intentarlo?

José Abadías: En el año 2011, no conseguimos el objetivo, que era entrar en el ayuntamiento con algún concejal. Fue un año difícil, pues el trabajo realizado en la campaña fue descomunal, teníamos pocos medios, pero también mucha ilusión. Todos luchábamos por un cambio, pero los resultados no fueron los esperados. Aún así, nuestra agrupación fue una de las que mejores resultados tuvo en Catalunya.

C.A: ¿Se esperaba los resultados? ¿Cuál era el objetivo en las municipales?

J.A: Con toda sinceridad, no esperaba estos resultados, después del trabajo realizado por nuestra agrupación merecíamos  más. Para realizar cambios en nuestra ciudad, hacían falta más concejales, pero la realidad es la que es. Con cuatro concejales estamos trazando el futuro de nuestra ciudad.

C.A: ¿Cómo vivió la jornada electoral?

J.A: Muy tranquilo, visitando los colegios electorales, recibiendo el aliento de muchos ciudadanos de Rubí… Un día apasionado esperando los resultados en el que fue un orgullo representar a C´s.

C.A: Y después se comienza a trabajar, ¿fue difícil entrar en el ayuntamiento de cero?

J.A: Llevaba 4 años estudiando el funcionamiento de los entes locales, pero muchas veces lo más fácil, la relación personal, lo dificulta.

C.A: En Catalunya, ¿está Ciudadanos obligado a entenderse con PSC y PP debido al soberanismo?

J.A: Nosotros tenemos el deber de entendernos con todos los partidos por el bien de la ciudadanía pues estamos en política para construir, no para romper. Tenemos muy claro lo que falla en España y, si logramos buscar soluciones, el soberanismo se diluirá por sí solo.

C.A: ¿El proyecto de Ciudadanos en Rubí está consolidado?

J.A: La palabra consolidado no me gusta porque, cuando uno cree que tiene algo consolidado, pierde el interés. Lo importante es trabajar el día a día con la misma ilusión como si fuera el primer día. En nuestro ayuntamiento, hay concejales de otras formaciones que sólo aparecen el día del pleno, que no van a comisiones porque están haciendo ruedas de prensa, es decir, hay concejales  que les ha tocado un sueldo Nescafé durante 4 años.

C.A: ¿Cree que hay partidos que, a la hora de votar las mociones, dicen No simplemente porque son propuestas de Ciudadanos?

J.A: Sinceramente, no lo creo, pero los partidos nacionalistas defienden más los intereses de la Generalitat que los del ayuntamiento. Los hemos visto votar en contra a la moción que presentamos reclamando la deuda que mantiene la Generalitat con el ayuntamiento de Rubí o votar en contra de otra moción que presentamos para reclamar las subvenciones de las guarderías públicas, que están amparadas por las leyes de la Generalitat. Imagínese, votan en contra de cumplir sus propias leyes, pero esto es lo que tiene este nacionalismo.

C.A: ¿Cómo calificaría este primer año de C´s Rubí en el ayuntamiento?

J.A: Un año duro, de mucho trabajo, pero lo calificaría satisfactorio.

C.A: Aún y quedando tres años, ¿a qué puede aspirar Ciudadanos en las elecciones de 2019?

J.A: Depende de muchos factores, nosotros tenemos que trabajar para solucionar los problemas de nuestra ciudad. En el Parlament y en el Congreso, nuestros diputados están trabajado por la ciudadanía. La suma del trabajo realizado en las tres instituciones será el resultado que veremos en 2019.

C.A:  Recientemente, hubo cambio de Ejecutiva en Rubí. ¿Por qué decidió no postularse?

J.A: Hay muchas razones, pero la más importante es la falta de tiempo, cada mes tengo más de cuarenta reuniones, entre comisiones, juntas, actos del ayuntamiento y los días solo tienen veinticuatro horas. Además, yo siempre he estado al servicio del partido, pero no puedo comprometerme por falta de tiempo a estar en la Ejecutiva. Eso no quita que, si en un futuro mis compañeros decidieran que tengo que estar, delegase parte de mi trabajo.

C.A: ¿Es importante la presencia de nuevas caras en la Ejecutiva?

J.A: Muy importante. Caras nuevas son ideas nuevas, es más energía para trabajar, porque ellos tienen que ser los primeros en trabajar, son los que tienen la responsabilidad de que la agrupación funcione correctamente; es un trabajo que, si se realiza bien, es muy gratificante.

C.A: En las elecciones autonómicas Catalanas, C’s consiguió 25 diputados en el Parlament. ¿Hay margen para seguir creciendo? ¿Puede ser Inés Arrimadas presidenta de Catalunya?

J.A: Por supuesto que hay margen para seguir creciendo y lo veremos en las próximas elecciones. En un futuro no muy lejano, Inés Arrimadas será la primera Presidenta de la Generalitat y será un orgullo haber trabajado para ello.

C.A: ¿A qué le supo los 40 diputados que consiguió su partido en las Generales?

J.A: Las encuestas nos daban mejor resultado, pero igualmente fue un excelente resultado. Muchas veces, desde una oposición constructiva se puede hacer un trabajo excepcional, no como actúa la vieja política.

C.A: ¿Cree que los españoles sabrán apreciar los intentos de Albert Rivera por llegar a acuerdos?

J.A: Los españoles son lo suficientemente inteligentes para apreciar el trabajo incansable que ha realizado Albert Rivera para evitar las nuevas elecciones. El futuro es la nueva política de Ciudadanos con propuestas de una sociedad avanzada.

Francisco Javier López Morano: “Ciudadanos es oposición responsable y constructiva para Rubí”

Francisco Javier López Morano, vecino de Rubí desde siempre, se afilió a Ciudadanos en el año 2010 y es coordinador tras las elecciones de 2011, siendo reelegido recientemente en el cargo. Es concejal de Rubí desde el pasado mayo.

Ciudadano Adrián: ¿Qué le llevó a afiliarse a Ciudadanos ?

Francisco Javier López Morano: Asistí a una reunión informativa, invitado por el anterior coordinador, Antonio Martínez. Allí mantuvimos una conversación sobre inversiones y necesidades de la población y dicha información me sirvió para cerciorarme de las necesidades que había en nuestra ciudad. Lo cierto es que, a día de hoy, estoy muy contento de haber asistido a aquella reunión. Es gratificante ayudar a personas que, durante años, nos han contado sus problemas y necesidades y de las que hoy somos voz en el ayuntamiento.

C.A: A nivel municipal, en 2011, no se consiguió entrar en el ayuntamiento. ¿Qué cambió en los excelentes resultados de 2015?

F.J.L.M: En 2011, éramos solamente un grupo de trabajo que pertenecía a la Agrupación de Terrassa. Comenzamos siendo 5 ó 6 personas y al final fuimos una treintena. Se trabajó duro y con escasos recursos; creo que hicimos un buen trabajo pero no conseguimos representación. Después de Municipales, se constituyó la Agrupación y se formó la nueva Junta Ejecutiva, en la que fui elegido coordinador con José Abadías como Portavoz, José Manuel Mateo en Prensa, Juan José Montes de Secretario y María Olvido Palacios como Tesorera. Prácticamente, empezamos de cero y con más ilusión si cabía; nos quedaban cuatro años por delante, duros, y la meta era tener representación en el ayuntamiento, aunque fuese con un concejal. Cambiamos la manera de trabajar e intentamos profesionalizar el grupo, redes, imagen, reuniones, etc. Hubo elecciones autonómicas y europeas y los resultados fueron formidables. Con el trabajo bien hecho y los buenos resultados del partido a nivel general llegaron las Municipales donde, no sólo se consiguió el objetivo, sino que alcanzamos 4 concejales siendo la tercera fuerza más votada.

C.A: ¿Qué recuerdos tiene del día de los elecciones? ¿Compensa el resultado al esfuerzo de cuatro años?

F.J.L.M: Durante el recuento y siguiendo la información de los medios locales, la alegría nos desbordaba, era muy emocionante, estábamos exultantes. Dimos la campanada y conseguimos 4 concejales, así que mucha alegría. Por supuesto, agradezco a mis compañeros de la Agrupación de Rubí que trabajaron muy duro y como un equipo. A tu pregunta sobre si compensa o no… ¡por supuesto que compensa el trabajo realizado estos cuatro años!

C.A: En todo este tiempo en política, ¿qué momento destacaría como el más importante de C’s?

F.J.L.M: Han sido tantos que no sabría cuál escoger. Se han vivido varias noches intensas en estos seis años que llevo en el partido, pero me quedo con los resultados de las Municipales, porque ese gran logro fue conseguido por un gran grupo de personas que trabajó duro, así como también por el apoyo de nuestras familias. A nivel de partido, un momento importante fue en las elecciones autonómicas de 2012 que viví en primera persona  ya que participé en la logística. Creo que ahí Ciudadanos pasó a ser el partido del cambio. Fue muy emocionante porque de tener 3 diputados en el Parlament, se llegó a 9: se superó con creces.

C.A: ¿Cómo vivió la noche electoral del 27 S en la que Ciudadanos consiguió ser la fuerza más votada en su municipio?

F.J.L.M: Estas últimas autonómicas han sido el reflejo del cambio. Hemos vivido tres elecciones autonómicas en 5 años y se está demostrando que las personas ya no confían en la vieja política. Nosotros seguimos creciendo y somos la segunda fuerza política en Catalunya y la primera no nacionalista. Aquí en Rubí, ya comentábamos que podíamos ser la primera fuerza. En las carpas informativas,  los ciudadanos venían directos pidiendo la papeleta de voto, era increíble… ¡venían familias enteras a por el voto!

C.A.: ¿Qué siente cuando compañeros que han estado hombro con hombro, tratando de crecer en partido a pie de calle, ahora se encuentran en las instituciones?

F.J.L.M: Realmente, siento orgullo, satisfacción, especialmente teniendo en cuenta que de alguno de ellos he conocido su trabajo más de cerca, codo a codo, como sería el caso de nuestro compañero y diputado en el Parlament, Joan García, con quien trabajaba las agrupaciones del Vallès Occidental. Aquí en Rubí, trabajamos para algún día poder decir que algún compañero de nuestra Agrupación está ahí. Sería una gran satisfacción pues, en mi opinión, hay un gran valía y sé que llegarán lejos, dado que  la juventud va pisando fuerte.

C.A: ¿Cuál es la realidad de C’s en Rubí? ¿Los 4000 votos de Municipales, los 6000 de Generales o los 10.000 de Autonómicas?

F.J.M.L: Todo es real. Dentro de la Agrupación, sentimos que 4.000 son los que confían en nosotros para que les representemos en el ayuntamiento, la institución más cercana a las personas. Estamos muy satisfechos de tener cuatro concejales, pero la idea es crecer de cara a las Municipales de 2019. En las Municipales de 2011, muchos de los ciudadanos de Rubí no nos conocían, dado que no teníamos espacio en los medios de comunicación. Sin embargo, ahora los habitantes de Rubí pueden observar nuestro trabajo. Saben de las mociones que hemos sacado adelante, como las ayudas para la adquisición de libros de Primaria o la ESO y abrir una línea de ayuda económica a las familias para garantizar el acceso a  la Universidad.

C.A: ¿Qué piensa cuando oye en el pleno o en la prensa de Rubí que hay un gobierno a la sombra por parte de Ciudadanos?

F.J.L.M: Dado que éramos nuevos en el ayuntamiento, algunos partidos creían que no íbamos a dar la talla, pero el tiempo ha demostrado que estaban equivocados. Tratamos de acercar la voz de los rubinenses al equipo de gobierno, que es quien tiene que resolverlo; conseguimos dar solución a un punto negro de circulación y otras cuestiones que preocupaban a nuestros vecinos, desde árboles, aceras o pasos de cebra; e, incluso, hicimos un acercamiento para que en Rubí se formase una Escuela de motociclismo dirigida por Chicho, el padre del campeón del mundo Jorge Lorenzo. Más allá de la opinión de otras formaciones, nosotros tenemos clara nuestra forma de trabajar, aprobaremos cualquier moción, venga de quién venga, si es bueno para Rubí. Hacer oposición no debe ser perjudicar a la alcaldía, porque eso sería perjudicar a Rubí.

C.A: La actual alcaldesa, Ana María Martínez de PSC, dijo en la noche electoral que no podía entenderse con Ciutadans porque se trataba de un partido de derechas. ¿Tiene la impresión de que ha cambiado su forma de pensar?

F.J.L.M: Así es la política. Tras las Municipales, se hizo una ronda de contacto con todos los partidos, entre ellos, nosotros. Ahí nos conoció personalmente, hablamos de los programas y, día a día, ha visto nuestra posición en los plenos. Por tanto, creo que ahora la opinión que tiene de C’s Rubí es de una oposición responsable y constructiva para la ciudad y nuestros ciudadanos.

C.A: ¿Qué objetivo se marca C’s Rubí para Municipales de 2019?

F.J.L.M: Estamos trabajando muy duro y este trabajo se está reconociendo por muchos ciudadanos de Rubí y por parte de nuestro partido, de quien contamos con todo su apoyo. Hace poco y por votación, me nombraron Coordinador Territorial de Barcelona Centro y ahora, por votación también, soy el Responsable de Logística de Catalunya. Lo que quiero decir con esto es que el trabajo de todo el grupo de Rubí se ve reflejado en estos cargos y no es por mí, es gracias a mis compañeros, a los que les debo todo lo que es la Agrupación de Rubí. Sin ellos, esto no sería lo que es. De cara a las próximas Municipales, como mínimo, nos gustaría mantener los cuatro regidores, pero nuestra meta es luchar por la alcaldía y poder seguir cambiando nuestra ciudad.