Y por eso me voy

Algunas personas me han hecho comentarios sobre la poca actividad de este blog en los últimos tiempos. Más allá de estar “con otras cosas”, es cierto que no he buscado unos minutos para el blog porque me era difícil ser crítico con algunas cuestiones, además de que no quería escribir sobre mí mismo, ya no por timidez o humildad, sino porque considero que no es un tema de interés. De todos modos, también es cierto que a esos lectores diarios que siguen este blog les debo una explicación, de aquí la entrada de hoy.

He dejado de pertenecer a Ciudadanos y hay dos grandes factores que dan explicación a este hecho: el giro al liberalismo del partido y, sobre todo, la situación de mi agrupación local y la poca prisa del partido por resolverla.

Hace unas semanas, decidí poner fin a mi afiliación. ¿El porqué? Bueno… eso puede tener una explicación muy corta o, contrariamente, una muy larga, según se mire. Lo cierto es que tardé mucho tiempo en afiliarme a la formación naranja porque sabía que, para una persona como yo, irremediablemente libre, iba a ser muy complicado eso a lo que llaman “la disciplina de partido”. Aún así, decidí tramitar la afiliación porque era más productivo dar mis opiniones dentro de una formación política, en la que coincidía un 90% en su ideario, que quejarme desde el sofá de la mala situación política de España y la aún peor que nos asola en Catalunya.

Los intelectuales que crearon el manifiesto de Ciudadanos eran y son en su mayoría personas a las que admiro y, cuando leo lo que ellos escriben en la actualidad, sigo creyendo que sus opiniones son muy acertadas. Sin embargo, cuando oigo y leo algunas personas que dirigen el partido, me doy cuenta de que éstas están demasiado alejadas de las ideas desde las cuales partió Ciudadanos.

Uno de esos intelectuales a los cuales me refería antes, Francesc de Carreras, catedrático emérito de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona, decía en aquellos inicios que Ciudadanos tenía dos grandes riesgos: caer en el nacionalismo español y en el populismo demagogo. En ambas cuestiones, creo que el partido está corriendo en contra dirección.

A estos hechos hemos de añadir que en la última asamblea de Ciudadanos se dejasen de lado las ideas socialdemócratas de sus inicios en un giro hacia la derecha, que quizá le dará afiliados y votos (el tiempo lo dirá), pero que, a mi modo de ver, abandonará el espíritu original del partido, ese espíritu que tan necesario era en Catalunya y en el resto de España.

Muchas veces he escrito en este blog que prefiero un partido que tenga sólo un diputado que me represente bien, que no cuarenta que no lo hagan y, sí, sé que eso suena de perogrullo, pero parece que para los dirigentes no es así y eso no me gusta, por más que entienda perfectamente que, para poder implantar tus ideas, hay que gobernar. Gobernar, pero no a cualquier precio y, sobre todo, no me vale la respuesta que todos me dan, “estas cosas pasan en todos los partidos”, porque si Ciudadanos es un partido más, puedo votarlo pero no formar parte de él.

Como pasa en las relaciones de pareja, ante una separación, no hay que buscar culpables. Y, con ello, no doy la razón a los que dicen que es mejor no meterse en política, pues considero que siempre es mejor estar en política y tratar de poner tu grano de arena, por más que sí sea posible que en la política y en las relaciones de pareja, como decía un poeta, “los mejores amores sean aquellos que nunca se confiesan, que no se viven y que sólo se imaginan”.

Lógicamente, para Ciudadanos, perder un afiliado de a pie, anónimo, que no tenía aspiraciones políticas no supone nada. Y quizá ese sea el problema, que al final los que se quedan son los que tienen aspiraciones y, tristemente, muchos de los que aspiran a algo están ahí única y exclusivamente por eso, por un sueldecito que sumar. Así que, seguramente, los que nos vamos nos estamos equivocando porque dejamos el partido en malas manos, pero si el partido no hace nada por remediar estas situaciones, ¿por qué vamos a hacerlo nosotros?

Antes de afiliarme, creía que las personas que forman parte de los partidos políticos eran la “crème de la crème”; mi idea era sólo pagar la cuota y ayudar en lo que pudiera. No conocía ninguno de los miembros de la agrupación de mi población, así que asistí a una carpa; cuando conocí a los miembros de C’s Rubí, quedé bastante decepcionado. Los que aspiraban a ser concejales en las elecciones municipales del siguiente año eran personas con escasas ideas políticas y con problemas a la hora de expresarse. Más allá de un joven afiliado de 18 años, los demás parecían cualquier cosa menos políticos. Comencé a leer el blog del que iba a ser candidato, así como también las redes sociales de los primeros de la lista, y eran increíbles las faltas ortográficas que podía llegar a haber. Lo cierto es que todo eso me sorprendió mucho.

Traté de interesarme por la situación de la agrupación, por cómo habían sido las cosas hasta entonces y les creí. De modo que acepté la idea de que los primeros de la lista estaban allí porque nadie más había querido presentarse y que hacían el esfuerzo de exponerse porque no había nadie más para ello. Esa fue la misma excusa que me dieron para explicar el porqué la número 4 de la lista era la esposa del número 1 y la quinta de la lista a las municipales era la esposa del 2. Aquello se corrigió y se reestructuró.

Me decidí, pues, a ayudar ese grupo, a pesar de que que no hubiese un buen equipo. Pensé que era positivo que en el ayuntamiento entrasen las ideas de Ciudadanos y, lógicamente, que el partido moderaría las acciones del futuro grupo municipal, además de que otros miembros de la agrupación, que estaban más preparados que los punteros, les podrían ayudar. Toda la agrupación trabajó de un modo impresionante; personalmente, me pedí quince días de vacaciones en el trabajo para dedicarme en cuerpo y alma a la campaña, por más que, lógicamente, como miembro de la base, no me jugaba nada.

Se conformaban con sacar dos concejales, pero se consiguieron cuatro. Cuando habían pasado unos meses de las elecciones, ya todos sabíamos que había un problema: el grupo municipal no sólo estaba perdido, sino que también actuaba a espaldas de aquellos que durante quince días habían trabajado para ellos.

C’s ya estaba en el ayuntamiento, pero para 2019 harían falta otros nombres, otras personas para conseguir la alcaldía para la formación naranja. Eso parecía que estaba claro para todos, sin embargo, no era así y los que tenían silla ya hablaban como candidatos de 2019. Fue ahí cuando todos nos miramos perplejos. ¿Qué fue de aquello de “nos pusimos en las listas porque no había nadie más”? La agrupación sabía que, con esas personas a la cabeza, en 2019 no se podría conseguir un buen resultado y pronto el grupo municipal supo que la agrupación no pensaba seguirles. Sin embargo, dado que quedaban tres años largos para las siguientes municipales y no queríamos dejar que siguieran haciendo el ridículo, se decidió ampliar la junta: con los que entraran (fuera quien fuera), la ejecutiva ganaría en preparación.

Ahí llegó mi primera sorpresa: el candidato y el coordinador no querían que saliera en esa junta el chico de 18 años que era el único, de entre los que vi el primer día, que sabía algo de política. No entendía el porqué; me hablaron mal de él, pero yo pensé que era bueno que estuviera, motivo por el cual a todo aquel que me manifestó su intención de votarme le pedí que lo votara a él también. Así, entramos los dos junto a dos personas más en esa ampliación de la junta, mientras las diferentes elecciones que se daban en poco más de un año nos tenían a los miembros de la agrupación más pendientes de las mismas que de los temas municipales.

Cuando las elecciones acabaron, se decidió renovar la Junta Ejecutiva de C’s Rubí. Quizá en ese momento debí irme, pero para entonces aún creía que las cuestiones se podían resolver desde dentro. El coordinador y número dos, sabiendo que la agrupación no estaba con el anterior candidato, insinuó sobre la posibilidad de ser él el próximo candidato en 2019. Pronto observó que esa elección no tenía demasiados apoyos y, así, reculó. Para entonces, al actual número 1 ya le había llegado esa historia, motivo por el cual me llamó un día para informarme de su intención de no presentarse a la ejecutiva (en realidad, sabía que no lo iban a votar). Sabiendo de mis apoyos dentro de la agrupación, me pidió también que formase un grupo para realizar la junta en el cual se dejase fuera al actual número 2 y coordinador. Aquella idea no tenía nada que ver con la mía y pronto se dio cuenta de ello. De este modo, habló de ciertas personas para que entrasen en la junta, argumentando su presencia con extrañas cuestiones, como que “uno tenía un camión” y el “otro una escalera”.

Es decir, yo entiendo que, para él, la junta estaba para colgar carteles. Mi idea, sin embargo, es otra, así que propongo que se presente a las elecciones una serie de afiliados, que creo que pueden ayudar mucho, tales como un abogado, un ingeniero, un pequeño empresario innovador, un futuro historiador, una persona muy relacionada con los AMPA u otra con conocimientos de economía, es decir, personas que puedan aportar talento.

En ese momento, ambos, número uno y número dos (que se estaban traicionando poco antes), vuelven a unir fuerzas y tratan de dejar de lado la nueva ejecutiva, imagino que por miedo a que otras personas les puedan quitar la silla en el futuro. Los otros dos concejales, están en contra de que la junta “ni pinche ni corte” y, precisamente por ello, también los dejan de lado a la hora de tomar decisiones.

A raíz de ahí, llega la asamblea nacional en la cual se decide que las listas electorales no serán creadas por la agrupación, sino por el partido, el cual, claro está, en realidad no es el partido en sí, sino los miembros del Comité Territorial, es decir, los amigos de los actuales 1 y 2, que no esconden que van a conseguir con sus influencias encabezar la lista, a pesar de que su agrupación no les quiera.

Avergonzados de Cs Rubí, muchos pensamos en no abandonar el partido, sino sólo la agrupación, algo que tampoco es posible con el nuevo reglamento, que obliga a formar parte de la agrupación de la ciudad en la cual resides. De este modo, muchos nos vamos y otros están en proceso.

C’s Rubí llegó a tener 43 afiliados; ahora no llegan a la veintena, por más que han vuelto a iniciar la antigua tradición de afiliar a la familia, quedando prácticamente en él familiares, derechones, ultraderechones, algún trepa y algunas personas de honor, que mucho me temo que se acabarán marchando también.

Yo ya estoy fuera desde hace unas semanas; ésta es la última vez que hablaré de C’s Rubí, a no ser que vuelva a oír que siguen hablando de lo ocurrido, tergiversando la realidad. En ese caso, volveré a escribir, dando datos más concretos de lo que ha ocurrido en realidad.

Es difícil resumir en una sola frase lo que pienso y siento respecto a Ciudadanos Rubí. Alguien que escribe mucho mejor que yo, Andrés Parra, describió perfectamente lo que pienso: “La lucha contra la corrupción moral comienza por ser su más firme opositor dentro de tu propia ‘familia’ y contigo mismo, de lo contrario serás un cooperador necesario en la próxima tiranía”. Y yo añado “y por eso me voy”.

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Rubí la primera ciudad catalana que celebrará el día de la Constitución

En 1992 la ciudad de Rubí, mi ciudad, fue objeto de un gran estudio sociológico. Se debía al hecho de que la abstención electoral en Catalunya era sistemáticamente mayor en las elecciones autonómicas que en las generales. Exactamente, un 12,3%. Esa abstención afectaba, sobre todo, al PSC, que llegaba a perder medio millón de votos, lo que llevaba a que, mientras el PSC-PSOE ganaba en Catalunya todas las generales, el PSC perdía todas las autonómicas o, dicho de otro modo, cuando los votantes votaban bajo la tutela del PSOE, no había dudas; pero cuando lo hacían al PSC, dado su nacionalismo catalán, muchos socialistas preferían quedarse en casa.

En aquel 1992, en las elecciones autonómicas de Catalunya, en Rubí únicamente fueron a votar el 57% de la población y el PSC consiguió 6,030 votos. Sin embargo, sólo un año después, para las generales acudieron a las urnas un 72,4% y el PSC consiguió 12.950 votos, es decir, más del doble.

Sobre por qué el PSC insistía en su catalanismo, a pesar de restarle votos, ya hemos hablado muchas veces en este blog. En el Partido de los Socialistas de Catalunya, sus votantes son de clase obrera y constitucionalistas, sus élites son burguesas y nacionalistas. Vuelvo a escribir las palabras del líder socialista Joan Reventós, quien destacaría en sus memorias inacabadas, Tal com ho vaig viure (Tal y como lo viví), que “Los socialistas nos hubieran partido en dos mitades. Y preferí la hegemonía de Pujol”.

Según pude leer en el libro de Antonio Robles, Del fraude histórico del PSC al síndrome de Catalunya, los resultados de las elecciones de Rubí llevaron a un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de la Universidad Autónoma de Barcelona, dirigido por Josep María Colomer, a realizar el estudio antes referido y cuyo resultado fue incontestable: la abstención afectaba a los partidos de izquierda y nada a CiU.

Sin embargo, sabemos lo que ha ocurrido después, el PSC ha tendido la mano siempre a los partidos nacionalistas, mientras que los socialistas iban desangrándose electoralmente. Si en el 2007 en Rubí el PSC tenía 12 concejales, el último pacto del Tripartit en el Parlament, en el que los socialistas catalanes definitivamente abrazaron el nacionalismo catalán, llevó a que en 2011 consiguiera sólo 8 y en 2015 únicamente seis. Resumiendo, desde los “coqueteos” del PSC, primero al nacionalismo y después al independentismo, el PSC de Rubí pasó del 40% de los sufragios al 20%.

Ahora, tras un intento de moción de censura de los nacionalistas (en su derecho están) y de Iniciativa por Catalunya y Vecinos por Rubí (traicionando a sus votantes), el Partido de los Socialistas en Rubí ha comenzado a variar su discurso y sus hechos. Rubí se convertía el pasado jueves en la primera ciudad de Catalunya en aprobar una moción para celebrar un día tan importante como el de la Constitución, fecha que ponía fin a los 40 años de dictadura franquista en los que las libertades de los españoles estaban secuestradas.

Más allá de las diferencias ideológicas, PSC, C’s y PP están obligados a entenderse en Catalunya, más allá de izquierda, centro y derecha, más allá de socialdemócratas, socioliberales y conservadores. La unión de los constitucionalistas es importantísima en un momento como éste, en el que los nacionalistas están tratando de dividir al pueblo catalán.

Ahí, entre los constitucionalistas, también debería estar ICV, pero estos están esperando a que el primo de Zumosol, Podemos, les salve de la desaparición. Al parecer, el partido que es heredero del PSUC y que gobernó Rubí durante muchos años aún no se ha preguntado el porqué han pasado de ser una fuerza a la que votaban prácticamente dos tercios de la ciudad a acabar siendo una fuerza mínima con solamente dos concejales. Si se lo preguntan, la respuesta es fácil: sus votantes son constitucionalistas y no nacionalistas catalanes y, si a una moción de celebrar la Constitución el líder de ICV dice textualmente “Un No como una casa”, mal futuro tienen si no les salva el primo de Zumosol.

El Sí a la Constitución en Rubí por parte del grupo de gobierno de PSC, a más de C’s y PP no debería ser noticiable, pero tristemente en mi tierra, Catalunya, sí lo es. Ojalá esto sea el comienzo de algo grande en estas tierras pues nada desearía más que una unión entre constitucionalistas para conseguir aquello que dijo Suárez de conseguir, que en las instituciones sea normal lo que a nivel de calle es simplemente normal. Que Rubí es constitucionalista lo sabemos todos, que Catalunya es constitucionalista lo sabemos todos, pero eso no es visible a nuestros ojos porque, históricamente, PSC e ICV han traicionado sistemáticamente a sus votantes. Ahora da la sensación de que el PSC de Rubí quiere dejar de hacerlo, que van a ser lo que sus votantes quieren, es decir, la representación del PSOE en esta ciudad.

El futuro dirá cómo avanzan los acontecimientos, pero que Rubí, la decimosexta ciudad más grande de Catalunya, pierda los complejos y decida celebrar el Día de la Constitución es histórico y, quién sabe, quizá en unos años como rubinense me pueda sentir orgulloso de que en Rubí comenzase todo y poder decir aquello de que en Rubí nació la Catalunya que, sin complejos, se declara constitucionalista.

Ciudadano Moisés (Algo se muere en el alma cuando un amigo se va)

Detrás de la política, lejos del Parlament, del Congreso de los Diputados, de las ruedas de prensas, de los flashes, de las declaraciones a la prensa… hay seres humanos, muchos seres humanos y muy buenos seres humanos. Moisés era uno de esos, una persona en la sombra, todo corazón y que, a cualquier cosa que le pidieras, te decía sí.  Lo conocí a finales de 2014, cuando trabajábamos ya encarados para las municipales de mi ciudad. Estábamos ilusionados con que entraran cuantos más concejales mejor en el ayuntamiento.

A Moisés no le importaba estar más alto o más bajo en las listas municipales, él era un canchero, un hombre de calle que lo mismo te ponía una carpa que se recorría la ciudad tratando de que los flyers del partido llegaran al mayor número de casas posibles. Y todo siempre con muy bueno humor, no pudiendo evitar hacer una broma sobre todo.

En las elecciones municipales, nuestro presupuesto era escaso. Así que hicimos un estudio para repartir el programa de C’s Rubí solamente en los barrios donde más votantes podíamos tener. “¿Te vienes conmigo a repartir, Moisés?” le dije y él, como siempre, dijo que sí. Dos días seguidos pateándonos la ciudad. Ese segundo día repartiendo en mi barrio, en Ca n’Oriol, donde hay cuestas por todos lados, con su chispa de siempre, Moi dijo: “¡Tío, hay que conseguir que nos voten la gente  que vive en el llano, que eso de que sólo nos voten donde hay cuesta no puede ser!”.

La noche del 24 de mayo, cuando conseguimos ser la tercera fuerza más votada en Rubí, irrumpiendo en el consistorio con 4 concejales y siendo el colegio de la zona de las cuestas el único donde fuimos primera fuerza, me escribió un mensaje diciéndome “¡Qué crack eres, cómo lo sabías que ahí ganábamos eh, cómo para no haber ganado después de la “panzá” que nos pegamos subiendo y bajando cuestas!”.

Por personas como Moi vale la pena toda la dedicación, todo el esfuerzo que se realiza por cumplir un sueño. Estés donde estés, siempre te recordaremos cómo eras feliz, jovial, lleno de vida. A veces decimos aquello de que siempre se van los mejores, en este caso es totalmente verdad. Moisés, nunca te olvidaremos, descansa en paz y, de algún modo y en algún lugar, volveremos a vernos. Te recordaremos en los amaneceres cuando la noche negra deje paso al amanecer naranja.

Para acabar, me gustaría ponerte una canción de esas Heavy Metal malas de cojones tuyas, pero no me viene a la mente más canción que esa que dice que “algo se muere en el alma cuando un amigo se va”. Así que, como no puedo homenajearte con una canción, te dedico esta entrada en este humilde Blog. ¿Quién te iba a decir que ibas a ser portada de él, eh? Que le ibas a quitar protagonismo a Albert Rivera, a Rajoy, a Sánchez… ¡pero te lo mereces! ¡¡Te queremos, Moi!!

Mariola Marín: “Fue memorable y emocionante cuando C’s fue primera fuerza en Rubí en las autonómicas catalanas”

Durante cuatro martes consecutivos y hasta llegar al aniversario de las pasadas elecciones municipales, este blog será algo diferente dado que en él podremos leer cuatro entrevistas realizadas a los cuatro concejales de Ciudadanos en mi ciudad, Rubí.

Mariola Marín, nacida en Málaga pero residente en Rubí desde 2005, afiliada al partido en 2014  Concejal en Rubí por Ciutadans y responsable de los temas sociales dentro de la agrupación, repasa para Ciudadano Adrián lo acontecido en este año que ha pasado desde las elecciones municipales de 2015.

Ciudadano Adrián: Ahora hace un año, las encuestas y la rumorología decían que Ciutadans de Rubí iba a entrar por primera vez en el Ayuntamiento de Rubí con dos concejales, quizá tres. Usted iba en el número 4 de la lista. ¿Se veía como concejal? ¿Pensaba que acabaría siendo representante de los rubinenses?

Mariola Marín: Con toda franqueza, estaba convencida de que entraríamos al consistorio con 3 concejales; que llegáramos a los cuatro no estaba segura pero tampoco lo daba como imposible.

C.A: ¿El paso de cero a cuatro concejales se debe al tirón del partido? ¿Al trabajo de la agrupación? ¿O a la unión de ambas cosas?

M.M: La subida del partido fue importante y fue una ayuda el estar en la cresta de la ola en ese momento. Pero también sabemos que cada convocatoria de elecciones es diferente, no son iguales unas municipales a una autonómicas o generales; en municipales votamos para nuestra ciudad y lo vemos bajo el aspecto de cercanía, bajo el punto de vista de lo que nos afecta más directamente. Ya desde los comienzos de la campaña, cuando poníamos las mesas informativas, muchos ciudadanos se acercaban y estaban interesados en que les diéramos información, incluso nos pedían las papeletas del voto. Yo, personalmente, no viví los inicios del partido, pero sé por mis compañeros que fue complicado, por ello se notaba muchísima diferencia con los anteriores comicios. Pienso que sí influyó el momento que vivía Ciudadanos, pero el trabajo de toda la agrupación de C,s Rubí también fue importante dado que todos nos volcamos en un proyecto del que estamos convencidos y que nos ilusiona enormemente. La suma de ambas cosas da una enorme fuerza personal y de equipo

C.A: En las elecciones del 2019, ¿será más importante la labor del grupo municipal de Ciutadans de Rubí que la actuación del partido a nivel General?

M.M: El trabajo que realicemos en estos años será vital pues a las palabras deben seguirlas los hechos, qué es lo que los ciudadanos quieren. Los ciudadanos quieren respuestas, resultados tangibles. Sin lugar a dudas, lo que haga el grupo municipal en estos años de legislatura será el barómetro por el que nuestros conciudadanos medirán sus votos en las elecciones de 2019. Afortunadamente, los cuatro concejales tenemos un gran apoyo, tanto de la Junta como de todos los afiliados; los concejales somos la cara visible, pero sin ese gran equipo que trabaja, dedica su tiempo aun quitándoselos de su tiempo libre y de estar con la familia, no sería posible el realizar un trabajo como el que desempeñamos.

C.A: Cuando entró en Ciudadanos, el partido aún no había comenzado su expansión por todo el país. ¿Qué visión tenían sus familiares y amigos de Málaga del partido? ¿Les extrañó que formara parte de un partido que en ese momento su labor política estaba mayoritariamente en Catalunya?

M.M: No les extrañó, soy malagueña de nacimiento y catalana por elección, aquí es donde vivo y he formado mi familia, con lo cual no es raro que mi prioridad sea el lugar donde he decido hacer mi vida. Mi familia conocía el partido por los medios de comunicación. Antes de tomar la decisión de formar parte de este proyecto, lo comentaba con mis hermanos, con mis padres y amigos en Málaga y les explicaba el programa, la política que se quería desempeñar, y lo cierto es que se sintieron interesados y atraídos por Ciudadanos, tanto es así que mi hermano también se ha unido de forma activa allí en Málaga y familiares y amigos han votado a Ciudadanos. 

C.A: ¿Qué fue lo que más pesó en su decisión de afiliarse y cambiar su vida para ser política?

M.M: Desde joven, me interesó la política, quizás no hasta llegar al punto de dedicarme a ella pero sí de estar informada sobre lo que ocurría. En estos últimos años, el panorama político ha sido bastante complicado, la crisis, los recortes sociales sobre todo en sanidad y educación… todo esto hace plantearte muchas cosas. Todos protestamos en petit comité, en reuniones de amigos, familiares, pero así no se consigue nada, por lo que tomé una decisión: en vez de tantas quejas, tomar cartas en el asunto e involucrarme. En esta decisión, formó parte fundamental Ciudadanos, pues es el partido en el que las cosas pueden hacerse, con sensatez, ilusión y trabajo.

C.A: Con el PSC en el gobierno del Ayuntamiento de Rubí con solamente 6 concejales de 25 y con un ayuntamiento fracturado en 8 partidos, ¿qué postura mantiene el grupo municipal de C’s?

M.M: En C,s Rubí, tenemos muy claro lo que queremos y lo que no, por lo que el número de partidos que haya en el Ayuntamiento, a mí, en particular, no me preocupa. Al contrario, es bueno porque refleja la diversidad de la ciudad. Es cierto que es más complicado llegar a acuerdos, pero cuando se llegan, cuando partidos con pensamientos tan diferentes llegan a entenderse, es una satisfacción. Esa es la nueva política, encontrar los puntos que nos unen y no mantenernos en las líneas rojas de los puntos que nos separan.

C.A: ¿Qué piensa cuando oye en el pleno o ve en la prensa que en Rubí hay un gobierno en la sombra por parte de Ciutadans?

M.M: Quien dice o piense eso no tiene ni idea de lo que representa C’s. Cuando nos llegan las mociones de los distintos grupos municipales, nosotros no miramos quién la presenta, nosotros nos enfocamos en la propia moción. Nos es igual que sea de PSC, de ERC o de Convergència. Nos quedan muchas cosas por aprender y es bueno reconocerlo, pero llevar poco tiempo en política también nos beneficia, porque vemos la problemática a nivel de calle. Yo pienso, como ciudadana, qué me gustaría para mi ciudad y, a la vez, pienso como política en cómo y de qué manera se pueden dar soluciones. Lo del gobierno en la sombra se dijo por parte de algunos concejales de otros partidos de la oposición en una rueda de prensa en la que criticaron la labor del gobierno del PSC y a la que no tuvimos la posibilidad de asistir porque los demás partidos no quisieron informarnos. El problema no es de C’s. Ni somos el gobierno en la sombra, ni tenemos pacto alguno con nadie, lo único que pretendemos es hacer bien nuestro trabajo aun cuando nos lo ponen difícil.

C.A: La actual alcaldesa, Ana María Martínez de PSC, dijo en la noche electoral que no podía entenderse con Ciutadans porque es de derechas. ¿Tiene la impresión de que ha cambiado su forma de pensar?

M.M: La Alcaldesa Ana María Martínez  estoy convencida que no se leyó nuestro programa antes de hacer esa declaración porque, entonces, sabría que nuestras ideas no son de derechas. Como comenté antes, la política ha cambiado, ya no hay rojos y azules, ahora la diversidad de partidos es mayor, por lo cual, la manera de hacer política es diferente. Se acabaron las mayorías donde se imponían los decretazos, ahora hay que hablar y mucho, hay que saber llegar a consensos y quien está en gobierno ya no tiene un cheque en blanco. Y, sobre su pregunta, voy a atreverme a contestarle con un sí: ha cambiado su forma de pensar pero, no porque vea un aliado en nosotros, sino más bien porque no somos el enemigo. Todo es más fácil de lo que se pueda pensar, somos nosotros mismos los que complicamos las cosas y con fácil me refiero a que, si nos sentamos en una mesa y hablamos de nuestros puntos de vista, hay más cosas que nos unen de las que pensamos, manteniendo por supuesto distancias ideológicas. 

C.A: Recientemente, la agrupación local de Rubí votó nueva Ejecutiva en la que, únicamente, dos personas repiten de la anterior junta. ¿La nueva época será continuista, renovadora? ¿Qué cambios de forma de trabajar habrá?

M.M: Efectivamente, la Ejecutiva se formó hace poco más de un mes por medio de primarias y es y será renovadora, por una razón muy simple: ahora formamos parte del consistorio, somos cuatro concejales y la forma de trabajar tiene que ser distinta. En primer lugar, la Ejecutiva ha pasado de cinco a nueve miembros, de los cuales tres somos concejales y dos compañeros se mantienen de la Ejecutiva anterior, Francisco Javier López y José Manuel Mateo. Con los nuevos miembros, se configura una Ejecutiva muy profesionalizada. Quiero aprovechar la ocasión para mostrar la generosidad de José Abadías (Concejal y Portavoz del grupo municipal), que no se presentó a la Ejecutiva para dejar paso a más personas que trabajen en el proyecto y también porque, no estando ya en la Ejecutiva, sigue dando una ayuda incondicional.

C.A: ¿Qué objetivo se marca C’s para las municipales de 2019?

M.M: Nuestro objetivo de aquí a tres años es, principalmente, trabajar con la misma ilusión y tenacidad con la que comenzamos y, evidentemente, nuestro objetivo y trabajo serán enfocados a que en las próximas municipales Ciudadanos llegue a gobernar nuestra ciudad. Quizás se me tache de ambiciosa, pero siempre desde el respeto, la sensatez y la honradez.

C.A: A tres años vista, ¿ya ha pensado si presentará candidatura para las primarias de las municipales en las que la agrupación decidirá los 5 primeros nombres de la lista?

M.M: No tomo decisiones a tan largo plazo pero, si todo va como hasta ahora, la respuesta sería sí.

C.A: ¿Cómo vivió la noche electoral del 27 de septiembre, en la que Ciutadans consiguió ser la segunda fuerza autonómica en Catalunya?

M.M: Fue una noche memorable, la viví con mucha intensidad y emoción. Ciutadans es un partido que nació por la situación que se vive en Catalunya y justo para estar en este momento, es un partido muy necesario como se ha demostrado ya. Así que quedar como segunda fuerza en Catalunya y además como primera fuerza en Rubí es una prueba más de lo que los catalanes quieren realmente.

C.A: ¿Por qué cree que los catalanes votan más a C’s en Catalunya en autonómicas que en las generales?

M.M: Como mencioné anteriormente, el hándicap del independentismo no existe en el resto de España, o no al menos con la misma intensidad. Ciutadans es más votado en autonómicas para ser la voz de todos los catalanes que se sienten orgullosos de ser catalanes, españoles y europeos.

C.A: Como miembro de Ciudadanos, como mujer y como andaluza, ¿qué supondría para usted ver a Inés Arrimadas como Presidenta de la Generalitat?

M.M: Sería un enorme orgullo que la primera presidenta de la Generalitat fuese de Ciudadanos y además andaluza, porque eso demuestra lo que es Catalunya y los catalanes, una autonomía donde la diversidad, la pluralidad y el respeto hacia el resto de España y de los españoles priman por encima de todo aquello que quiera separarnos. Así que, como miembro de Ciudadanos y como mujer, estoy convencida de que Inés Arrimada será Presidenta de la Generalitat, no me cabe la menor duda.

C.A: ¿Los 40 diputados que obtuvo Ciudadanos en las Elecciones Generales le supieron a…?

M.M: Siendo la primera vez que Ciudadanos se presenta a unas Generales tras su expansión por toda España y tras montar toda la infraestructura en tan poco tiempo, no era tarea fácil y entrar en el Congreso con 40 diputados es un gran triunfo. Hay que recordar que Ciudadanos se presentó como partido único, no con una amalgama de mareas y confluencias, y era un gran reto el cual se superó con creces.

C.A: ¿De quién es la culpa de que vayamos a elecciones en junio?

M.M: Hablar de culpabilidades es complicado. Por supuesto que ha habido quien ha hecho muy difícil que pudieran llegarse a acuerdos. Si analizamos la situación la primera equivocación fue del Sr. Rajoy al negarse a asumir la responsabilidad de formar Gobierno. No deja de ser curioso oír a los Populares criticar a C’s por unirse al PSOE y no a ellos, pero no se puede apoyar a un partido cuyo líder rechaza, al menos, el intentarlo. Ciudadanos siempre ha apoyado al partido más votado, nunca con cheques en blanco, pero eso no ha podido por la negativa al Rey del Sr. Rajoy. ¿Qué debía hacer Ciudadanos? Pues, lógicamente, tratar de llegar a un acuerdo con quien dijo sí a recoger el guante y se firmó un acuerdo de 200 medidas. En segundo lugar, no se puede quitar responsabilidad al Sr. Sánchez, también hay que recordar la frase de “ Sr. Rajoy, que parte del no es la que no entiende”, pues eso hizo que no fuese posible ni el más mínimo acercamiento entre los dos grandes partidos. Y, en tercer lugar, tenemos a Podemos, un partido que aún no se ha sentado a una mesa de negociación, que dijo por activa y por pasiva que nunca estaría en un gobierno de la casta y que nos sorprendió organizando el nuevo gobierno donde el Sr. Iglesias se hallaba de vicepresidente y además exigiendo ocho ministerios donde, curiosamente, ninguno era social, y con otra famosa frase “ Sr. Sánchez, usted será Presidente por una sonrisa del destino”. Esto no es serio, los españoles tenemos problemas muy serios para tener que presenciar estos comportamientos.

C.A: ¿Cree que los españoles valorarán los intentos de Albert Rivera por llegar a acuerdos e intentar formar gobierno?

M.M: Sí, sin ningún género de dudas. Conseguir llegar a un acuerdo de 200 puntos con el PSOE no ha sido tarea fácil y al Sr. Rivera nunca se le ha oído hablar ni de sillas ni de sillones… En Ciudadanos, tenemos una premisa importante y es cumplir con lo que se dice y poder mirar a los ojos a los ciudadanos, cosa que no todos podrán hacer.

C.A: ¿Por qué deben los españoles votar a Ciudadanos?

M.M: Ciudadanos es un partido de centro, sensato y moderado, ofrece impulsar una regeneración democrática y tiene un programa de grandes reformas donde la educación y la sanidad son prioridad, así como la reforma laboral. Se opone al radicalismo y a los populismos y algo no menos importante, su compromiso a preservar la integridad del Estado ante los movimientos soberanistas. Por todo esto, el voto a Ciudadanos es hoy en día el voto útil por excelencia.

Arena y sombras (Una historia de Rubí)

Hoy me van a permitir que les hable de mi ciudad. Sé que hay algunos lectores diarios de este blog que les interesará mucho más otras cuestiones, pero hay veces que algo que pasa en una ciudad concreta puede ser un claro reflejo de lo que ocurre a nivel autonómico o nacional.

Les pongo en situación: Rubí, a 20 kilómetros de Barcelona y con 75.000 habitantes. Todo preparado para las elecciones municipales del 24 de mayo y con la sensación de que el consistorio va a estar más repartido que nunca. El PSC parece que está a la baja y ERC, que hasta ahora solamente había conseguido 2 concejales, está al alza. Después, Iniciativa, Convergència, PP, Ciudadanos, AUP (Formación que entre otros está la CUP) y Podemos. Pero estos últimos informan que, finalmente, no irán a las elecciones y aparece un partido vecinal VxR que casi todos interpretan que tiene el papel de Podemos.

Los Socialistas ganan las elecciones con 6 concejales, la oposición la lidera por primera vez Esquerra con 5 y Ciudadanos entra en el Ayuntamiento con 4. Esquerra, antiguo socio del PSC en el Ayuntamiento, ha mantenido en toda la campaña que sólo pactará con fuerzas independentistas y, en la misma noche electoral, la prensa local pregunta a la candidata socialista Ana María Martínez por los posibles pactos ya que, con 6 concejales de 25, se antoja difícil gobierno.

La líder del PSC, imagino que aún con el discurso de campaña, descarta pactar con Ciudadanos, según sus propias palabras, porque es de derechas. Ese es el discurso oficial de los socialistas catalanes que saben que gran parte de sus votantes se están marchando al partido naranja.

Pronto se desatan las alarmas. Victor Puig, candidato de Convergència, entrega los 2 concejales de su partido a Esquerra, sin pedir nada a cambio si ella logra formar gobierno. De seguido, se concretan reuniones entre ERC, AUP e Iniciativa para un tripartito que denominan “catalanista y de izquierdas”. Sí, por catalanismo entendemos la defensa de la cultura catalana, correcto. Pero, tras toda una campaña diciendo que solamente pactarían con fuerzas independentistas, que Iniciativa estuviera ahí metida cuanto menos chirriaba. Los miembros de esta formación no han entendido que no se representan a ellos mismos, sino a quien les vota y su cercanía a los movimientos nacionalistas es lo que ha hecho que dejaran de ser la fuerza más votada en la ciudad, a la situación actual en la que están esperando al primo de Zumosol Podemos para no quedar fuera del Ayuntamiento en las próximas elecciones.

Con la suma de esos partidos, hubieran tenido 12 concejales, a uno de la mayoría, de modo que necesitarían el voto de VxR. Sin embargo, las negociaciones no llegaron a buen puerto y el PSC debía gobernar en minoría.

Desde un principio, los miembros de Ciudadanos manifestaron que su intención era colaborar con el partido que gobernaba la ciudad y que en su política estaba mirar por el bien de los ciudadanos y no del partido y tratar de que la ciudad mejorase más allá de quién gobiernase y de las estrategias electorales.

En estos más de nueve meses desde las elecciones, ha habido otros partidos que han optado porque su oposición sea simple y llanamente no ayudar al gobierno, esperando a ver si se la pega. Ciudadanos, sin embargo, ha intentado hacer mociones, la mayoría de ellas aprobadas, no sólo con los votos del PSC, sino también de muchos otros partidos.

Dentro de lo que cabe, todo iba más o menos normal hasta que, en el pasado pleno, formaciones como ERC o PP comenzaron a hacer referencias al pacto de Sánchez con Rivera en mitad del pleno municipal y tratando de hacer ver que el pacto también ocurría en Rubí, nada más lejos de la realidad.

Una semana después, comienza el run-run de que ERC, AUP, ICV, CDC y VxR van a dar una rueda de prensa. Un amigo me llama. ¿Será una moción de censura? Días después, conocemos que el PP se une a los citados partidos, de modo que parece que se descarta esa opción. Al final, toda la parafernalia de unirse seis partidos, convocar a la prensa y todo su secretismo alrededor era para pedir que pararan las obras de los parques infantiles pues en ellos estaban quitando la arena y poniendo caucho.

La ciudad queda estupefacta, caucho vs arena… eso era todo… ¿o no? Quizá es el primer paso para acabar buscando esa moción de censura contra los socialistas. En ese hipotético caso, sería una más de los partidos nacionalistas que están más preocupados por ese nuevo país del que hablan que de los problemas de los rubinenses de a pié. Pero, ¿Vecinos x Rubí? ¿Partido Popular? ¿Qué hacían  aquí? Si es un tema de la oposición, ¿por qué no se preguntó la opinión a Ciudadanos? El portavoz del PP nos lo explicó. Para ellos, Ciudadanos es el “gobierno en la sombra”.

Es curioso esto de la vieja política. Están tan acostumbrados a que en toda moción, en todo acuerdo, haya tacticismos e intereses políticos que no son capaces de comprender que la nueva política ha venido para ayudar a los ciudadanos, más allá de poltronas y de pagas, y que para llegar a acuerdos con el partido que gobierna, únicamente, hay que tener voluntad, entendiendo que hacer oposición no es estar en contra de todo lo que dice la Alcaldesa.

Jonatan Cobo, potavoz del PP, lleva señalando desde que empezó la legislatura que Ciudadanos es parte de la izquierda, que es lo mismo votar C’s que votar PSC. Curiosamente, la propia Alcaldesa y otros muchos partidos nos señalan como derecha. Si, señores, sí, estar a la izquierda de la derecha y a la derecha de la izquierda es estar en el centro, hasta ahí parece que todos estamos de acuerdo.

Ahora, lo del “gobierno en la sombra” tiene ya más miga. Lógicamente, no hay un pacto cerrado PSC-C’s, sino que solamente hay, como he dicho antes, ganas de colaborar por el bien de nuestra ciudad. Eso los partidos viejos no lo entienden, ni los independentistas ni los populares, pero Ciudadanos ha venido a la política a eso, a mejorar el país con nuestro humilde granito de arena y no a apuntalar los juegos políticos que había hasta ahora.

¿Que creen que somos iguales que los demás? ¿Que creen que estamos actuando en la sombra? En ese caso, fíjense si somos honestos que, de entrar en el Gobierno, de aceptar colaborar con los socialistas, nuestros concejales pasarían de 15.000 euros anuales a ganar 50.400 euros. De modo que, déjense de pactos en la sombra, déjense de tacticismos, déjense de paripés, déjense de intentar formar un gobierno paralelo a lo que votó el pueblo y pónganse, como hace Ciudadanos, a votar o no las mociones según lo que crean conveniente y no según quien las proponga. Que después ocurren cosas como que un jueves un partido vote en contra de una cuestión y el lunes siguiente haga publicidad para promocionar la moción que votó en negativo cuatro días antes.

Nuestro pequeño gran reto

Hoy me van a permitir que me aleje de esa gran batalla por la Moncloa y les hable de un pequeño gran reto, el desafío que tenemos mis compañeros de Rubí y yo en intentar, por primera vez, destronar al PSC, partido que siempre ha ganado en mi ciudad cuando se ha tratado de elecciones generales. La tarea es complicada ya que Rubí estuvo teñida siempre de rojo, ya desde aquel lejano 1977 cuando se celebraron las primeras elecciones democráticas y la Ciudad vivió el primer duelo entre Socialistas y Comunistas.
Finalmente, el PSC se hizo con el 33,50% de los votos, superando al PSUC que llegó hasta el 27,11%, quedando muy por debajo el PDPC de Jordi Pujol con el 10,22% que superó en apenas 70 votos a la UCD.

En 1979, mientras que España refrendaba a Adolfo Suárez, en mi ciudad las cosas no cambiaban. El PSC vencía, subiendo hasta el 35,03%, sacando 10 puntos al PSUC, quedando de nuevo muy lejos CiU y UCD. Apenas un mes después, se celebraron las primeras municipales. Con una participación que bajó un 7% de las generales, se cambiaron las tornas y Miquel Llugany del PSUC se convertía en el primer alcalde de la democracia, teniendo también representación en el consistorio además del PSC, CiU, UCD y ERC. El PSUC también se impuso en Rubí en las autonómicas de 1980, relegando al PSC a la segunda fuerza más votada.

Sin embargo, en las generales de 1982, el PSC vencía por tercera vez consecutiva, esta vez nada más y nada menos que con el 60,58% de los sufragios, quedando como segunda fuerza CiU con el 12,36%. El cambio de Felipe González había sido demoledor en mi ciudad. Curiosamente, en las municipales de 1983, se cambiaban las tornas y era el PSUC quien arrasaba con el 63,61 y la nueva victoria de Llugany. En 1984 el PSC volvía a imponerse para las autonómicas, superando en 9 puntos a CiU, aunque Jordi Pujol ganaba adeptos en mi ciudad, llegando al 30,95%.

Pero las elecciones al Congreso de los Diputados eran otra historia y en 1986, con la segunda victoria de González, en Rubí el PSC obtenía el 57,47% de los votos, quedando CiU con el 17,79%. En las municipales del 87, volvía a ganar Llugany esta vez ya con las siglas de Iniciativa per Catalunya, consiguiendo 13 concejales, superando los 5 del PSOE, 2 de CiU y 1 de Alianza Popular. El Parlament de Catalunya seguía dominado por Jordi pujol pero en Rubí el PSC conseguía 9 puntos más que los convergentes. Para entonces, ya éramos europeos y en 1989 el PSC conseguía en Rubí el 49,67% en la primera ocasión que se votaba en unas europeas.

En las generales de 1989, el PSC perdía casi 8 puntos en mi ciudad, pero se volvía a imponer, del mismo modo que González volvía a vencer en toda España. Sin embargo, en las municipales de 1991, los rubinenses seguían confiando en Llugany, de modo que Iniciativa volvía a ganar las municipales, aunque el PSC comenzaba a acercarse, logrando ya 6 concejales. Curiosamente, también encogía la ventaja con la que el PSC ganaba en autonómicas y esta vez conseguía vencer por escasos 3 puntos, aunque en la Generalitat seguía Jordi Pujol.

Muy diferente eran las cosas en las elecciones generales, donde el PSC volvía a vencer, esta vez con el 48,11% de los sufragios y venciendo por mucho a Convergència, que obtenía el 21,44%. En las europeas, el PSC volvía a imponerse a CiU, superándoles en 16 puntos. En las municipales tampoco había cambios e Iniciativa volvía a imponerse, esta vez en minoría y con un nuevo alcalde, Eduard Pallejà. Tampoco logró imponerse el PSC en las autonómicas de 1995 en las cuales ganó CiU.

Las elecciones a Cortes Generales de 1996 fue la de la victoria de José María Aznar, pero en Rubí el PSC obtenía casi el 51% de los votos, ganando por mucho a CiU con un 18% y PP con casi el 16%. Tres años después, en las municipales de 1999, Iniciativa volvería a obtener la alcaldía, esta vez con un margen más estrecho, obteniendo 10 concejales, por 7 de los socialistas. En las europeas, ganaba el PSC a casi 19 puntos de distancia de CiU. Algo más de distancia obtuvo aún en las autonómicas de 1999.

En el 2000 se celebraron unas nuevas generales donde Aznar volvió a vencer. En Rubí también subió el Partido Popular, pero quedando muy lejos del PSC, a más de 20 puntos de distancia. En las municipales de 2003, el PSC conseguía hacerse con la alcaldía por primera vez, logrando 10 concejales y con Carme Garcia de alcaldesa. En las autonómicas del tripartito, el PSC en Rubí superaba a CiU en más de 20 puntos.

En las generales de 2004, Rodríguez Zapatero era el nuevo presidente del Gobierno.  En mi ciudad, como ha pasado hasta ahora en todas las elecciones a Cortes, los socialistas se imponían y esta vez de forma incontestable, sacando 34 puntos a la segunda fuerza, el PP. Aún hubo más distancia en las europeas. En las autonómicas del segundo tripartito, en Rubí los socialistas sacaron 10 puntos a CiU. En esas autonómicas de 2006, participaba por primera ver Ciutadans que en Rubí obtenía 1,2% más de votos que en el global de Catalunya. El PSC volvía a ganar las municipales rubinenses aumentando sus concejales hasta 12. Ciudadanos se quedaba a 279 votos de tener representación.

En 2008 Zapatero vencía por segunda vez y en Rubí, el PSC obtenía el 53,68% de los votos, superando por mucho al PP que solamente obtenía el 18,45%. Por algo menos de distancia los socialistas volvían a vencer también en las europeas. En las elecciones al Parlament de 2010, Artur Mas conseguía su primera victoria y también conseguía CiU ganar en Rubí, donde obtuvo el 31,25%, superando en 10 puntos al PSC que comenzaba a pagar el castigo de haber pactado con ERC en el Parlament. En mi ciudad, C’s conseguía 1,8% más de la media en Catalunya, llegando al 5,21% de los votos. En las municipales de 2011, el PSC reducía sus concejales de 12 a 8, consiguiendo la victoria y gobernando junto a ERC.

En las generales de 2011, las últimas disputadas hasta ahora y que alzó a Rajoy como Presidente del Gobierno, en mi ciudad el PSC volvió a imponerse y lograba la octava victoria en ocho generales disputadas, esta vez bajando veinte puntos y superando en 9 al Partido Popular. Desde entonces, se han igualado mucho las fuerzas, en el adelanto de las autonómicas en 2012, el PSC se imponía en Rubí, pero solamente con el 19,8% de los votos, superando en menos de un punto a CiU y con seis partidos con más del 10% de los votos. El 2014 nos dejaron las europeas donde los socialistas volvían a imponerse, pero solamente con 1 punto de ventaja esta vez sobre ERC que obtenía los mejores resultados en mi ciudad en su historia.

En 2015 entramos en la vorágine de elecciones, primero las municipales, donde el PSC bajó de 8 a 6 concejales, Ana María Martinez fue la nueva alcaldesa obteniendo el peor resultado desde que gobiernan la ciudad los socialistas, con ERC consiguiendo 5 y Ciutadans 4. El pasado septiembre, las autonómicas, donde por primera vez el PSC no quedaba en Rubí, ni primero ni segundo, sino que fue tercera fuerza obteniendo solamente el 16,7% de los votos, siendo superado por Junts pel Sí, que fue segunda fuerza con el 25,3%, y por Ciutadans, que consiguió una histórica victoria en mi ciudad con el 25,8% de los votos, obteniendo la mejor cifra de votos en unas autonómicas desde la victoria del PSC en 2003.

El día 20 de diciembre, habrá un nuevo episodio. El PSC hasta ahora siempre ha ganado en Rubí en generales, ¿logrará Ciudadanos vencer? Es una misión difícil, es nuestro pequeño gran reto, pero luchamos por ello, por volver a hacer historia por tercera vez este año y lo haremos… ¡Con ilusión!

¿Rubí a la AMI? No me hagan reír

Como los tres monitos, Convergència, ERC y las CUP, no han visto, oído ni dicho nada este fin de semana en Rubí, no han visto los resultados, oído a su pueblo ni, por supuesto, abierto la boca para felicitar por los resultados a Ciudadanos. La del domingo era la 37ª vez que se votaba en Rubí desde que se instauró la democracia. Las primeras elecciones fueron las de 1979, aquellas en las que el Partido Socialista se impuso en mi ciudad. En todos estos años, solamente una vez ha ganado una fuerza nacionalista y fue en las autonómicas de 1995, cuando CiU aún estaba lejos del independentismo. Esta vez, con la suma de Convergència y Esquerra en Junts pel Sí, se creía que era improbable no ganar pero, ni con esas, fue así, ganando finalmente en Rubí Ciudadanos.

Cuatro días después de la victoria de Ciudadanos sobre Junts pel Sí y que en Rubí los independentistas obtuvieran únicamente el 34% de los votos, contando en ellos los de las CUP, los concejales de mi ciudad debieron votar si se unían a la Asociación de Municipios por la Independencia. Y yo digo, ¿qué ocurre? ¿A los miembros de Convergència, ERC y AUP no les vale que el pueblo haya hablado? ¿O sólo hay que aceptar la voluntad del pueblo cuando es a los independentistas a quienes beneficia?

Si dos tercios del pueblo han votado fuerzas no soberanistas, ¿qué son los concejales sino servidores de su pueblo? Puede que esta votación a la AMI no sea más que un paripé, pero eso lo entendería de Convergència y Esquerra que tienen que rendir cuentas a sus superiores de Barcelona, ¿pero la AUP? En teoría no debe rendir cuentas a nadie por más que las CUP formen parte de esa coalición.

Sea como fuere, la votación estaba perdida de antemano, se necesitaban 13 votos y sabían que PSC (6), C’S (4) y PP (2) dirían no y que Vecinos por Rubí (1), dado ser un partido vecinal, se iba a abstener, como dijo que haría, en todos los temas que no tuvieran que ver con temas municipales.

¿Pretendían ver si alguien del PSC o de ICV se mojaba? Puede que sea una opción, pero que un voto te lleve a la AMI haría que el PSC irremediablemente perdiera las próximas municipales, pues ya se ha visto que no mojarse en el tema independentista ha hecho que pierdan unas elecciones en Rubí, tras 17 elecciones seguidas ganando, ya fueran municipales, autonómicas, generales o europeas, en las que fueron en mi ciudad la fuerza más votada. En el caso de ICV, podría hacerle perder mucho apoyo de cara a las generales, a las cuales ICV y Podemos irán en una misma coalición.

No hubo sorpresas y Rubí, esa ciudad que se pintó de naranja el domingo en el mapa político, ha vuelto a decir NO. Aunque eso para los independentistas no importa, pues para ellos los que no piensan del mismo modo no son catalanes.