La guerra sucia de la televisión catalana contra Ciudadanos llega a las series de ficción

La televisión autonómica catalana TV3 dio la espalda a la creación de la Plataforma Ciutadans de Catalunya, después al partido Ciutadans y, más tarde, sus espacios electorales los dedicó a los minutos de la basura. En el último debate de investidura, casualmente, cada vez que hablaba Inés Arrimadas tocaba ir a la publicidad.

La persecución de la cadena del régimen Nacional-Catalanista al partido naranja es conocida por todos los catalanes. El odio a Ciudadanos pronto superó el odio al PP, dado que el PP es visto como un partido español, mientras que C’s lo es como un partido de catalanes traidores, charnegos y botiflers.

En los últimos años, donde el Nacional Catalanismo por fin se ha quitado la careta, TV3 se ha convertido en el NO-DO del independentismo, teniendo como deber fundamental de la propaganda separatista ensalzar las fuerzas independentistas y criticar las contrarias al soberanismo, sobre todo a Ciutadans, pero también a Unió y al Partido Popular, las víctimas preferidas de la televisión del régimen.

Hasta ahora, la campaña contra los partidos que ellos llaman “Unionistas”, es decir, los que defienden la Constitución y el Estado de Derecho y llevan por bandera que la libertad está en el pueblo y no en los territorios, se llevaba a cabo en los informativos, en los documentales y, últimamente, también en los deportes. Ahora, sin embargo, ya se hace hasta en las series de ficción.

El éxito de la serie de TV3 “Cites” ha conseguido que se realice una segunda temporada. Basada en la serie británica “Dates”, cuenta las diferentes historias de distintas personas que se conocen a través de una página web dedicada a conseguir citas. La serie mezcla tramas y recorre Barcelona con las diversas historias de amor y sexo que mantienen los personajes. Si está leyendo esto y ve la serie, que sepa que haré spoiler a partir de ahora.

Hace un mes, apareció un nuevo personaje, Sergi, un político gay que, a través del chat, había mantenido una conversación con Dídac, un cocinero. Sergi no había puesto su foto real, motivo por el cual Dídac se lleva una gran sorpresa cuando le ve. Es en ese momento cuando comenzamos a conocer a Sergi, un político joven y atractivo que, por una de esas casualidades de la vida, gesticula y comparte el mismo tono de voz de Albert Rivera. En seguida se disculpa por haber mentido en el chat y haber dicho que se llamaba “Bernat”, algo que justifica con su vida pública y el hecho de ser una persona conocida.

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Dídac, dueño de un restaurante, rápidamente justifica las mentiras de Sergi a que “su electorado no está preparado para un candidato gay”, a lo que el político replica diciendo que “su partido siempre ha defendido al colectivo homosexual”. En la conversación se entrevé que el cocinero acusa al partido de ser de la derecha conservadora, mientras que el político defiende ser de centro progresista, es decir, casualmente la eterna cantinela que hay entorno a Ciudadanos.

La cita parece ir directa al fracaso pero, finalmente, Sergi y Dídac acaban volviendo a verse. Sergi llega en moto al restaurante de Dídac y allí comienzan a hablar. Sergi explica que la foto que mandó era de su primo que vive en Andalucía, otra casualidad que el personaje tenga sangre andaluza, como ocurre con Albert Rivera. Finalmente, acaban yendo a casa de Dídac donde, casualmente, el plano de TV3 se centra en un póster de “La Naranja Mecánica”. Tras un beso entre el político y el cocinero, acaba la historia que un mes después proseguiría.

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Internet comienza a echar humo: Ciudadanos, Unió y el Partido Popular en el punto de mira para los televidentes. ¿De qué partido es el personaje Sergi de “Cites”? En el capítulo 22, por fin, saldríamos de dudas. En la primera escena, observamos que la relación entre Sergi y Dídac ha avanzado. Sergi aparece en la casa del cocinero preparando el desayuno, con, casualmente, zumo de naranja incluido. En plena escena romántica, el político aclara que pertenece, casualmente, a un partido liberal.

Cuando la cosa comienza a calentarse, llama a la puerta el Jefe de Prensa del, casualmente, diputado y candidato a la Presidencia de un partido liberal de centro progresista que gesticula y tiene el mismo tono de voz que Albert Rivera. El Jefe de Prensa le explica que hay fotos de ambos paseando juntos y que hay un rumor sobre la sexualidad del candidato. Al entrar en la casa, observamos que las paredes están también, casualmente, pintadas de naranja.

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De modo que el Jefe de Prensa dice que su candidato es el más valorado y que perdería popularidad si se conociese que es homosexual; prosigue queriendo comprar al cocinero con buenas críticas de su restaurante en la prensa si no revela el secreto. La siguiente escena ocurre en la sede del partido que, casualmente, es de color naranja y, por fin, sabemos el nombre del partido, Unió Ciutadana. Eso sí, no sé si, en una broma perversa o queriendo despistar, el nombre no sólo une a los dos partidos catalanes contrarios a la independencia, Unió y Ciutadans, sino que el color y el logo recuerdan también al del otro gran enemigo, el Partido Popular. Aún así, para no dejar dudas, Sergi dice que “está orgulloso de pertenecer a  un partido liberal que proviene de la ciudadanía para cambiar la política de los partidos tradicionales” y que “no escogen sus candidatos por ser jóvenes, guapos o por su condición sexual”.

Finalmente, el diputado candidato a la Presidencia que, casualmente, pertenece a Unió Ciutadana, se ve siempre sobre fondo naranja o con un póster de la Naranja Mecánica, bebe zumo de naranja, pertenece a un partido liberal de centro progresista que, casualmente, es visto por alguien de izquierdas como de derechas, y que, además, casualmente, gesticula y habla como Albert Rivera, tiene familia andaluza y se mueve en moto por Barcelona, miente en su discurso diciendo que no es gay aunque, más tarde, la historia tiene final feliz y reconoce que es homosexual, que está enamorado del cocinero y que su partido malo malísimo le obligó a mentir porque sus electores no querían un candidato al que le gustasen los hombres.

Que en la televisión pública catalana hagan un personaje que se parece a Albert Rivera en un partido que se parece a Ciudadanos y que sea homosexual no me parece ningún problema ya que, como es obvio, la libertad individual es una de las banderas del partido y, lógicamente, Ciudadanos defiende la libertad sexual de sus integrantes. De hecho, es el único partido que trata de hacer leyes claras para la igualdad del colectivo LGBT. El problema es que en la serie hacen ver que el político, Sergi, está orgulloso de su condición sexual mientras que es el partido y sus votantes los que están en contra de ello, hasta el punto en el que renuncia a la presidencia por amor.

TV3 trata de ensuciar la imagen de Ciudadanos, eso es una obviedad, y para ello utiliza hasta las series de televisión. Todos los grandes rumores y bulos sobre Ciudadanos están ahí. Rivera es Gay, lo han elegido por guapo, Ciudadanos es en realidad de derechas, es el partido de los charnegos de sangre andaluza, es un producto de marketing en el que te dicen qué debes hacer y decir… Esperad que me falta uno… no se relaciona a Ciudadanos con el franquismo… ¿O sí? Será también una casualidad que el Jefe de Prensa que le dice lo que debe hacer a Sergi, ese político que casualmente pertenece a un partido liberal, que casualmente se llama Unió Ciudadana, que casualmente gesticula y tiene el tono de voz de Albert Rivera, que casualmente en casi todos los planos aparece tras fondo naranja, que casualmente no lo han elegido por joven y por guapo y que casualmente tiene sangre andaluza sea el actor David Bagés, famoso en TV3 por la serie “Temps de Silenci”, en la cual interpreta a un miembro de la Falange que luchó junto a Franco en la Guerra Civil… Pues sí, seguramente todo esto sea casualidad y yo, un mal pensado.

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Fuente de la fotografía de portada: Serie "Cites" de TV3
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Ciudadanos (la historia) – Capítulo XIX

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XVIII aquí):

En junio de 2013, diversas encuestas apuntan a que Ciudadanos se acerca a PSC, PP e ICV en intención de voto. El gobierno nacionalista de Mas y que Ciudadanos sea el único partido que habla sin pelos en la lengua dentro del Parlament hacen que muchos catalanes comiencen a ver al partido naranja como la mejor opción contra los separatistas. Probablemente, eso tuvo mucho que ver con que el PSC se alejara de los nacionalistas y, finalmente, no participara en el pacto “nacional” por el derecho a decidir, al que, además de 25 entidades, apoyaban CiU, ERC, ICV y CUP.

Artur Mas trata de hacer equilibrios, intentando llevar a cabo el referéndum mientras las encuestas dicen que perderían unas próximas elecciones y la corrupción sacude su formación. Los grupos de la oposición a CiU coincidían en reclamar en bloque responsabilidades políticas durante sus turnos de preguntas al presidente de la Generalitat, Artur Mas, si se demostraba que el partido se financió irregularmente a través de comisiones ilegales pagadas por Ferrovial.

El gobierno de la Generalitat creó un Consejo Asesor para la Transición Nacional con el objetivo de asesorar a la Generalitat en el “proceso de transición nacional de Catalunya” y lograr la consulta. El 11 de septiembre de ese 2013, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) organizó una cadena humana que debía recorrer 400 km a través de toda Catalunya. Días después, el Partido Popular catalán insta a PSC, Unió y Ciutadans para hacer un frente al común frente a las ideas secesionistas, pero Albert Rivera opina que estos temas afectan a toda España y que deben reunirse los líderes a nivel nacional y no a nivel autonómico. Unió rechaza la reunión mientras que PP opina que estos temas deben tratarse con los líderes autonómicos. Los socialistas califican este frente como cínico y no aceptan.

Oriol Junqueras vuelve a mostrar su apoyo a Artur Mas para la convocatoria del referéndum separatista. Albert Rivera retó al presidente de la Generalitat, Artur Mas, a convocar elecciones anticipadas para evitar “tres años de deriva y de fractura social” independentista y, en caso contrario, le invitó a gobernar Catalunya con sus competencias, en lugar de “construir naciones”.

El 10 de octubre, se contempló en el Parlament uno de los actos más lamentables y que más se han tergiversado sobre Ciudadanos, tras haber acabado el debate de una moción que pedía, entre otras cosas, la condena del franquismo, las apologías del nazismo y la destitución de la delegada del Gobierno, María de los Llanos de Luna, por haber homenajeado a la División Azul en un acto en Sant Andreu de la Barca, en el cual Ciudadanos había declarado que votaría a favor de esa condena. El portavoz de la CUP, David Fernández, se refirió a los miembros de C’s y PP diciendo que estaba muy bien condenar el fascismo y el nazismo en el Parlament, pero que el Día de la Hispanidad se manifestarían junto a fascistas y nazis en la Plaza de Catalunya.

Obviamente, las palabras del líder de la CUP eran una falacia porque en el Día de la Hispanidad sí hay una manifestación fascista que se realiza en Montjuïc, pero que nada tiene que ver con la que se realiza en la Plaza de Catalunya donde yo, personalmente, jamás he visto una bandera fascista, aunque curiosamente la televisión pública catalana siempre encuentra un par para poner en el telediario de TV3 y, así, falsear las noticias y dar a entender que todos los españoles son fascistas.

Ante la acusación de fascistas y nazis, Jordi Cañas pidió la palabra por alusiones, pero la Presidenta de la cámara, la ultra radical nacionalista Núria de Gispert, no dio opción de defenderse a los miembros de C’s, a pesar de tan duras e infames acusaciones, lo que llevó a un rifirrafe entre el Diputado Jordi Cañas y la Presidenta del Parlament, quien apagó el micro del parlamentario. Aún sin micrófono, Jordi Cañas siguió defendiendo su postura, a lo que De Gispert respondió mandando callar en numerosas ocasiones. Ante dicha acción, Cañas sigue defendiéndose, aún sin que se le pueda oír por el micrófono y dice que “Ciutadans nunca aceptará lecciones de democracia de un grupo como la CUP que se ha manifestado junto al comando Barcelona de ETA”. Reaccionan con aplausos los miembros del PP e, incluso, varios del PSC. La Presidenta del Parlament acusa a los Diputados de “No tener vergüenza” y los miembros de Ciudadanos abandonan el Parlament en señal de protesta. En modo de solidaridad, los miembros del PP también se marchan. La lamentable escena acabó con la fanática De Gispert gritando a los Diputados “Iros, iros, que eso es lo que tenéis que hacer”.

 

Tras el abandono de C’s y PP de la cámara, el Parlament aprobó la moción y, desde esa fecha, tanto los independentistas como la extrema izquierda han utilizado el hecho anecdótico de que ni Ciudadanos ni Partido Popular estaban en la cámara, a pesar de que ya habían dicho que iban a condenar el fascismo y el nazismo, para hacer ver que se negaron a votarlo, o que abandonaron la cámara para no condenar el fascismo. En estos dos vídeos, pueden ver lo que realmente pasó. Sin embargo, desde este hecho se ha acusado a Ciudadanos de extrema derecha y de fascistas por “Negarse a condenar el fascismo” cuando eso no es realmente lo que sucedió.

La manifestación para la unidad de España acoge a 160.000 personas, casi cien mil más que el año interior. La llamada “Mayoría silenciosa” comenzaba a hacerse a oír, a pesar de que partidos como el PSC no apoyaron la manifestación, aunque sí se acercaron políticos socialistas a modo personal.

 

Fuente de la fotografía de portada: Cronicaglobal.com

¿De verdad queremos nuevas elecciones?

No solamente los políticos parece que no quieran llegar a un acuerdo, sino que también da la sensación de que los ciudadanos de a pié quieren obligar a sus partidos a que no hablen entre ellos y, así de este modo, no hay forma de hacer política.
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La historia intermibable

Como en el libro de Michael Ende, la política española es una historia interminable que no nos da un momento de respiro y, quien dice un momento dice unos meses, sin elecciones y es que el panorama que se nos presenta en 2016 con las posibles repeticiones de elecciones catalanas y Generales empieza a hastiar a la población.

En algunos medios de comunicación, comienzan a hablar de segunda vuelta y casi todos apuntan a quién beneficiará o perjudicará estas posibles elecciones. Yo sigo pensando que es demasiado pronto para hablar de esas cosas, por más obvias que parezca, porque también todo el mundo tenía claro que la CUP investiría rápidamente a Mas y, de momento, no lo ha hecho.

A día de hoy, creo que es más interesante saber si verdaderamente hay nuevas elecciones que novedades pueda haber. ¿Habrá nuevas coaliciones? ¿Nuevos candidatos? En Catalunya la primera incógnita es saber si se repetirá la fórmula de Junts pel Sí, lo cual todos parecemos tener claro que no la habrá. Primero, porque era una formación para ganar por mayoría y ha fracasado; después, porque la tendencia lleva a pensar que ERC tiene ventaja sobre Convergència en el voto independentista, de modo que Junqueras y los suyos no deben de estar muy por la labor.

Aunque eso también tiene doble lectura ya que, a pesar de que yo también opine que Esquerra estaría en la “Pole Position” para ser la fuerza más votada en Catalunya, no es menos cierto que, como explicamos el otro día, al ir separados y debido a la Ley d´Hont, en unas elecciones clonadas a las de septiembre, ERC y CDC por separado obtendrían alrededor de 16 escaños menos, aún y con el mismo total de votos de los que consiguió Junts pel Sí. De modo que, a groso modo, podríamos decir que, sin la unión de estos partidos, sería prácticamente imposible una mayoría independentista en el Parlament, aunque tampoco lo han conseguido de esta manera, de modo que el único motivo lógico para revivir Junts pel Sí sería pensar que verdaderamente la mitad de los miembros de la CUP quisieran independencia por encima de todo y votaran esta vez a la coalición de Mas y Junqueras. Eso sí, esta coalición sería muy arriesgada ya que debería tener mayoría absoluta para poder gobernar, al menos si va Mas a la cabeza como es su propósito.

De modo que esa es la primera incógnita que habrá que resolver. Después estará saber si la CUP (en caso de que no haya ruptura) buscará asociación con En Comú o, si bien, el partido de Colau tratará de unirse a Catalunya Sí que es Pot, aunque quizá (o seguro) con otro nombre. Sea como sea, se antoja muy complicado que esta lista la liderase de nuevo Lluís Franco Rabell quien en principio se antoja como el único cambio de cabezas de listas de los partidos con representación, salvo el ya sabido de la CUP, tras la renuncia de Antonio Baños y quien, presumiblemente, liderará Anna Gabriel si finalmente permiten a los miembros de la CUP volver a presentarse ya que, si leemos la letra pequeña de las normativas del partido, sus integrantes solamente pueden estar en una legislatura y, de haber otras elecciones, comenzará otra en marzo.

En Ciudadanos y PSC parece claro que Arrimadas e Iceta seguirán a la cabeza y también se presupone que repetirá Albiol en el PP, si bien el intento de un líder duro para los populares no tuvo un excesivo resultado el pasado 27-s y la figura de Andrea Levy cada vez crece más. También sería interesante saber si Unió tratará de recoger descontentos de CDC y si Durán i Lleida estará al frente.

En el panorama de las Elecciones Generales, sin embargo, no se prevee tanto cambio. En el PSOE es el único lugar donde parece haber lucha de tronos. Parece complicado que, de repetirse elecciones, Pedro Sánchez sea nuevamente candidato, quizá por eso continúa a día de hoy agarrado al sillón, después de haber tenido los peores resultados de la historia de su partido desde la muerte del Dictador.

A día de hoy, Sánchez dice que no se abstendrá para que gobierne el PP, pero que tampoco aceptará pactar con Podemos si éste mantiene la línea roja del referéndum en Catalunya, aunque las dificultades no acabarían ahí ya que, si Iglesias cediera en ese término, no podría contar con los votos a favor de En Comú. De modo que todo es un galimatías, una historia interminable que es apasionante, pero agotadora a la vez y que esperemos que la esperanza sea superior al hastío de los ciudadanos.

 

Fuente de la fotografía de portada: libertaddigital.com

La única alternativa a Artur Mas

Nos acercamos a los días decisivos de la campaña catalana. Según las encuestas, hay un 17% de la población que no decide su voto hasta estos días. Los que queremos una Catalunya que piense en resolver el paro, la sanidad y la educación y no en desperdiciar el dinero de todos en embajadas inútiles, canales de televisión o en subvencionar la Asociación de Municipios por la Independencia o la Assamblea Nacional Catalana, los que nos sentimos tan catalanes como españoles y europeos debemos hacer un último esfuerzo para convencer a los que piensan como nosotros de que han de ir a votar, que lo más importante es llenar las urnas porque, si hay una alta participación, Mas y sus secuaces quedarán irremediablemente en minoría. Leer más

Los que se ponen de perfil en Catalunya

Desde fuera de Catalunya me preguntan a veces que por qué no hay una unión entre los partidos que no están a favor de la independencia. Ven con extrañeza que no haya un “Juntos por el No”. Supongo que a veces desde fuera las cosas no se pueden ver tal y cómo son. Yo, humildemente, intento explicar la situación de Catalunya en algunas de las entradas de este blog y lo voy a intentar de nuevo. Leer más

El debate, los que proponen, los que tapan y los que esconden

El debate entre los candidatos a la presidencia de la Generalitat de Catalunya fue un claro reflejo de lo que está ocurriendo en la política de Catalunya y del resto de España. Para comenzar, Junts pel sí hizo lo que llevan tiempo haciendo desde Convergència y Esquerra, es decir, faltar el respeto a todos los catalanes y resto de españoles. Ni el número 1, Romeva, ni Mas, ni Junqueras se dignaron a debatir con el resto de candidatos. Quien sí estuvo presente fue Germà Bel, número 1 por Tarragona. Leer más