Elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es simplemente normal

Parafraseando al Presidente Adolfo Suárez, diríamos que en Catalunya deberíamos “Sencillamente, quitarle dramatismo a nuestra política. Vamos a elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es simplemente normal”.

Que en un lugar donde hay dos lenguas oficiales, no ya sólo se intente imponer una sobre la otra, sino que una de ellas intente eliminarse es, aparte de antidemocrático y anticonstitucional, inmoral, más cuando esa cuestión se hace con un gran tufo a querer mostrar diferencias étnicas.

En Catalunya, conviven los dos idiomas desde tiempos inmemoriales, hay muchas familias en las que se habla en los dos entre ellos, hijos que hablan con uno de sus progenitores en castellano y con otro en catalán sin ningún problema; en estas tierras, puede ocurrir que una conversación se empiece hablando en catalán y se acabe en castellano, sin saber por qué y en qué momento se cambió de idioma. Todo ello es algo que ocurre mecánicamente, el conocer dos lenguas lo hace así.

Aquí ocurre a veces que dos personas, aún teniendo como lengua materna el catalán, hablan siempre en castellano entre ellos porque, como decimos aquí, “te conocí en castellano”, que no quiere decir otra cosa que las personas hablan siempre en el idioma con el que realizaron la primera conversación.

Sin embargo, los que dirigen Catalunya desde los comienzos de la democracia han tenido la idea fija de prohibir el castellano, de que no se hable en los colegios, ni en las instituciones, así como tampoco lo puedan hablar los funcionarios para dirigirse a la ciudadanía. ¿Cómo pueden ocurrir esas cosas? nos preguntan desde otros puntos de España y solamente hay una respuesta a ello: el Parlament no representa a la población. Los votantes de PSC y de Podemos no son independentistas, pero sus dirigentes sí hacen la rosca al Gobierno por el temor que tienen a que la burguesía se ponga en su contra.

La Ley de que los funcionarios no deban hablar en castellano ya causó polémica en su día, pero ahora había una oportunidad de volver atrás, sin embargo, Ciudadanos y PP se han quedando solos defendiendo la libertad individual de que las personas hablen en la lengua oficial que quieran.

Lo más gracioso de esto es ver a personas que se alegran de ello, independentistas que se les llena la boca de pedir libertad. ¿De verdad alguien cree que es más libre un pueblo al que se le obliga a hablar una lengua que no desea hablar? ¿No es más libre una tierra donde cada uno, como hasta ahora, hable la lengua que quiera?

Menuda creencia de la libertad es esa. Pero éste es un problema que viene de un error de base. La libertad en democracia no se debe buscar para un plan, ni para los de izquierda, ni para los de derecha; la libertad no se puede pedir para los obreros o para los empresarios y, desde luego, la libertad no se puede pedir para un territorio. En un Estado de Derecho, la libertad es para las personas, la libertad es individual, porque si se pide la libertad para un clan, en ese clan habrá tantas definiciones de lo que es la libertad como personas haya.

En Catalunya, tras la muerte de Franco y la llegada del President Tarradellas, todos los ciudadanos de Catalunya, los que habían nacido aquí y los que no, reclamaron derechos para Catalunya, todos se manifestaron pidiendo el Estatuto de Autonomía y, gracias a que todo el pueblo, unido y en conjunto lo deseaba, se consiguió.

Ahora, sin embargo, una parte de ese pueblo (los menos) quiere imponer a la otra (los más) cómo deben comportarse en su vida diaria. Obviamente, el radical y xenófobo independentismo de Junts pel Sí y la CUP tiene gran parte de culpa de lo que está ocurriendo en Catalunya, pero la verdadera culpa siempre fue del PSC que, una vez tras otra, engañan a su votantes.y ahora también de Podemos.

 

Fuente de la fotografía de portada: periodistadigital.com
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Los que vinieron de otros puntos de España

Hoy debo cambiar mi costumbre de escribir una entrada diaria en el blog y hacer dos para respetar mañana sábado la jornada de reflexión. En esta primera, voy a dar un toque más personal a las inminentes elecciones. No es la primera vez que escribo hablando de mi familia, del porqué vinieron a Catalunya, de lo que significa para mí este proceso de Mas.

En los debates televisivos, se habla a menudo de economía, dinero, uno de los temas recurrentes también en los corrillos de las calles, las plazas y los bares. Para mí, el tema económico no es lo más importante de toda esta locura independentista, aunque obviamente también me inquieta. No lleva uno toda la vida trabajando para que ahora los pequeños ahorros que uno pueda tener queden atrapados en un banco. A todos los catalanes nos inquieta lo que pueda pasar con esto, bueno… a todos no, claro, a la familia Mas y a la familia Pujol no les afecta porque ellos tienen los ahorros en Andorra y Suiza.

Yo no voy a hablar de economía, ya hay especialistas que discuten sobre eso a diario en televisión. Yo voy a hablar de sentimientos. Mi residencia está en el mismo barrio donde crecí, en el mismo donde residen mis padres. Yo me siento muy orgulloso de pertenecer ahí, sinceramente. Cuando salí de la casa de mis progenitores, fui a vivir a otro barrio, al más cercano, pero dos años después volví al de siempre, porque lo necesitaba, necesitaba sentirme en mi lugar.

Sin embargo, unos años después, con posibilidades laborales en otras ciudades fuera de Catalunya me planteé la opción de irme. A pesar de que es duro dejar a familia, amigos y el paisaje de donde siempre viví, sentía la necesidad de irme de aquí por la crecida del independentismo. No es cuestión que sean mayoría o minoría, es cuestión de que hay independentistas que se creen superiores a los que son como yo, que verdaderamente creen que esta tierra les pertenece más a ellos que a mí.

Ya estaba casi decidido, quizá enloquecido por lo mismo que tiene enloquecido a los independentistas, creí que verdaderamente esta no era mi tierra y que quizá era el momento de volver a España… ¡Fíjense lo que llegué a pensar! En volver a España, como si alguna vez me hubiese ido. Sin embargo, hubo algo que me detuvo y fue una foto. Una foto tomada en el mismo año que yo nací, en la cual una vecina del barrio sostenía a su hijo en sus brazos y de fondo se veía el paisaje del barrio. Lo que vi detrás me hizo reaccionar, ya que en mi barrio no había nada. Es decir, los que como mis padres vinieron desde otros puntos de España no vinieron a ocupar la casa de nadie, sino a hacer crecer y prosperar, mi barrio, mi ciudad y toda Catalunya entera.

Entonces me dije: “¡qué narices! Yo no me voy a ningún sitio, esta es mi tierra y me quedaré aquí a defenderla de quien quiera romperla, de quien quiera enfrentarnos”. Así que empecé a recordar cómo las personas de mi barrio, en su mayoría ciudadanos que vinieron de otro puntos de España o los hijos de estos, tuvieron que luchar para que asfaltaran las calles o para que el autobús llegara hasta aquí, entre muchas otras necesidades satisfechas gracias a su lucha.

Ahí arriba tienen la fotografía de cómo era mi barrio antes y cómo es ahora. De modo que ahí dejo la pregunta. ¿Los que vinieron desde otros puntos de España hasta aquí lo hicieron para llevarse o vinieron a dejar? ¿Vinieron a robar o a hacer crecer Catalunya? Juzguen ustedes mismos.

Hablando de mi barrio y de mi ciudad, quiero rendir homenaje a las víctimas de la rierada que tal día como hoy, hace 53 años, asoló el Vallès. Esta foto también deja constancia de lo que pasó entonces. En una Catalunya independiente, ¿qué harían? ¿Quitar la placa para que no quedase constancia de lo que hicieron el resto de españoles en mi tierra?

rierada rubí ciudadanoadrian

Ciutadans

El 27 llegan unas elecciones importantes y digo elecciones porque en democracia no hay plebiscitos para separar una parte del país ya que la soberanía no está en los territorios, sino en el pueblo, en los ciudadanos españoles que son los dueños y señores del Estado. Nosotros decimos que estamos ante unas autonómicas importantes, las de mayor importancia desde la democracia en Catalunya.

Esta época de crisis está consiguiendo que nos interesemos por la política y es que hay que involucrarse porque, si no tratamos de hacer política, alguien la hará por nosotros y seguramente no pensando en nosotros. La necesidad de tomar partido está siendo muy importante para muchos de nosotros y todos estamos poniendo nuestro granito de arena para que todo vaya a mejor. Ciudadanos está siendo parte importante de ese cambio y es bello ver cómo cada vez las personas apoyan más el proyecto. Leer más

A la derecha de la Derecha

Los nuevos cambios del Partido Popular en Catalunya no son precisamente para girar al centro. Al parecer, la apuesta va dirigida hacía la derecha de la Derecha. El polémico Javier García Albiol sustituirá a Alicia Sánchez-Camacho. Observando la situación en clave nacional, sorprende. Bien es cierto que cada comunidad tiene su idiosincrasia pero, cuando en el PP se elijen los candidatos con el dedo divino de Mariano Rajoy, sorprende que se tomen decisiones tan en las antípodas como que Cristina Cifuentes fuese la candidata en Madrid y Albiol en Catalunya. Leer más