Viva la Resistencia

Como todos sabemos, el gobierno de la Generalitat se ha saltado la Ley, es más, ha declarado que no hay ley, tribunal o juez que esté por encima del gobierno de Junts pel Sí y la CUP. En el Parlament de Catalunya, asistimos a un frontal golpe contra al Estado a bombo y platillo y televisado. El gobierno catalán sólo obedece al pueblo, al 47% que votaron a Junts pel Sí y la CUP, es decir, en realidad obedece sólo al 35% de la población con derecho a voto. Sin embargo, hacen ver que eso no existe.

La oposición se portó bien, aunque no todos igual de bien, pero no pidamos peras al olmo. Los miembros del PSC se negaron a votar y, depende cómo sople el viento, en el futuro siempre podrán decir que ellos no votaron a favor de la desconexión, pero tampoco en contra, cosa que sí hizo Catalaunya Sí que es Pot, que sigue erre que erre en un referéndum que es tan ilegal como la desconexión, pero que a la vista de las personas parece menos agresivo.

El Partido Popular y Ciudadanos hicieron lo que había que hacer, salir de la cámara, no formar parte de ese sainete, no asistir a esa ofensa a las libertades, a la democracia, al Estat de Catalunya y a la Constitución. Eso sí, los del Partido Popular catalán deberían decirle a sus colegas de Madrid que estos son los mismos a los que luego se les quiere regalar grupo propio en el Congreso y 3 millones de euros.

La parte positiva de todo esto es volver a ver que, a diferencia de años atrás, ahora sí hay oposición. Inés Arrimadas volvió a dar un repaso a los intolerantes separatistas. La líder de la resistencia, porque hay que llamarnos así, la resistencia a los que cada día tenemos que sentir el odio, el desprecio y la ingratitud de estos desalmados, Inés, mostró una vez más que hay una Catalunya sensata que no se va a dejar amedrentar por los delirios de unos políticos iluminados y golpistas.

Cada día siento más pena y vergüenza de lo que ocurre en mi tierra, Catalunya, observando que estamos rodeados de personas que apoyan, sonríen o se ponen de lado ante la desfachatez de un nacionalismo autoritario golpista, xenófobo y racista, que está dividiendo a Catalunya entre quienes ellos consideran buenos y malos catalanes.

A esas personas, a las que les apoyan, les sonríen, se ponen de lado… les dedico estas palabras de Martin Niemöller: “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos,no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.

Ha llegado el momento en el que esto no es sólo un asunto político. La Generalitat de Catalunya no escucha a la mayoría del pueblo, nos hace ciudadanos de segunda, ha colocado un virtual muro en nuestra tierra y no, ya no vale ponerse de perfil “¿eres de la resistencia o eres cómplice de los que se saltan la Ley?”. Tienes que elegir pero, como Niemöller, debes pensarlo bien, porque hoy se persigue a Ciudadanos y al Partido Popular, a los que la ahora Presidenta del Parlament Carme Forcadell acusó en un mitin de la ANC (insisto, no significa Algunos Nazis Catalanes, no se confundan, sino Asamblea Nacional Catalana) de no ser catalanes, pero ya sabemos cómo funciona esto después. Ahí tenemos la historia. Así que, si estás del lado de los totalitarios, piénsalo bien… ¿eres totalmente catalán, lo suficientemente catalán para ellos? ¿Tu padre es catalán? ¿Y tu madre? ¿Y tu mujer?, ¿Y tu novio?…

Porque hoy son Ciudadanos y PP, pero guardas silencio porque no eres de C’s ni de PP; después serán PSOE y Podemos, pero guardas silencio porque no eres del PSOE ni de Podemos; después mirarán en qué idioma hablas; mirarán dónde nació tu padre, tu madre, tu mujer, tu novio… y, entonces, ya no tendrás a quién protestar.

¡Viva la resistencia!

 

Fuente de la fotografía de portada: elpais.com
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Un partido nuevo, una mentalidad vieja

El anuncio de que Artur Mas será el Presidente del Partit Demòcrata Català, es decir, la antigua Convergència, hace buena la expresión popular de “ser los mismos perros pero con diferente collar”. Los electores catalanes pondrán en su sitio la operación de estética de la antigua Convergència pero, sinceramente, me extrañaría mucho que esta “performance” le pueda salir bien a Artur Mas.

Al que fuera President de la Generalitat, igual que ocurre con Mariano Rajoy, hay que alabarle cómo consigue sobrevivir una y otra vez cuando lo dan por muerto. Realmente, si Mas no se hubiera inventado el Procés, no se hubiera inventado a Junts pel Sí y, a día de hoy, él y los suyos estarían en la oposición desde 2014. Sin embargo, vamos a llegar como mínimo a 2017 con Carles Puigdemont, es decir, con Artur Mas en el poder.

Lo que ocurra en el futuro de la política catalana va a depender mucho de ERC pues tendrán que elegir entre desmembrar Junts pel Sí y, probablemente, ganar las elecciones (eso sí, dejando la independencia para más adelante) o permanecer en la coalición con el objetivo de la independencia pero liderado por los de siempre, por la burguesía barcelonesa que ahora son independentistas, antes catalanistas, antes franquistas y antes monárquicos, todo para estar siempre en el poder.

Estratégicamente, si entendemos que el objetivo de Mas, Pujol y todos los demás es mantener el poder, obviamente, lo están haciendo bien aunque, sin embargo, no dejan de estar en manos de Esquerra, que ha superado a los Convergentes en las dos últimas elecciones generales. Ahora, con el nuevo nombre, como ya dije en una entrada anterior, creo que podría ser un buen momento para que muchos votantes de CDC, que votaban dicho partido casi como una más de las tradiciones catalanas, den la espalda a PDC y se unan a otras fuerzas sin sonrojarse.

Insisto en este tema porque, viviendo el día a día de la extraña Catalunya en la que vivo, estoy completamente seguro de que los votantes de Convergència no aprueban esta metamorfosis de Mas y los suyos. Obviamente, no son solamente sensaciones, los datos son claros en las autonómicas catalanas de 2015 donde Junts pel Sí consiguió el 39,65 de los votos, mientras que por separado en 2012 tenían el 44,4% y en 2010 antes de que comenzara la locura soberanista el 45,5%. Precisamente en ese 2010, sólo CiU tenía el mismo porcentaje que ahora tiene Junts pel Sí.

El independentismo ha sido la salvación de Convergència, pero también puede ser su defunción. Curiosamente, entre los jóvenes, el nacionalismo catalán es visto como un fenómeno progresista y de izquierdas, imagino que por el simple hecho de que ven al Partido Popular como el enemigo, pero el nacionalismo siempre es de derechas, de extrema derecha, ultra conservador, porque el nacionalismo nos lleva a la época feudal en la que todo, incluido los ciudadanos, pertenecían a la nación, al reino o al condado.

El progresismo es todo lo contrario, es dar la soberanía al pueblo, es que todos esos ciudadanos sean iguales y gocen de los mismos derechos. Por eso, en los próximos años, cuando muchos jóvenes y no tan jóvenes catalanes vean cómo acaba el hechizo y el carruaje vuelva a convertirse en una calabaza, tendrán que elegir qué camino tomar. Y, cuando pase esto, entre los independentistas convencidos (una minoría), ¿cuántos de ellos iban a ver más cercanos a sus pensamientos los del Partit Demòcrata que los de Esquerra Republicana?

El Partit Demòcrata Català es un partido nuevo pero con una mentalidad vieja. Ciertamente, me sorprendería que en los próximos meses, cuando las encuestas sigan dando datos a la baja de los partidos secesionistas, no surgiese una tendencia, digámoslo así, “regionalista” de la antigua Convergència, un partido que defienda la cultura, la lengua catalana sin olvidar los temas sociales y que todo eso lo pueda hacer desde la Constitución, la Ley y con el objetivo de unir a los catalanes y no dividirlos.

En mi opinión y como ya dije en otra ocasión, los catalanistas moderados no tendrían que hacer un nuevo partido pues creo que ya tienen su sitio en Ciudadanos ya que no hay un lugar mejor donde defender el verdadero catalanismo, el cual realmente no es más que el anhelo catalán de ser importante en España. Pero ese paso lo veo difícil porque el nacionalismo catalán y el nacionalismo castellano del PP tratan de enfrentar de tal modo a la sociedad civil catalana que están alineando a personas en frentes muy marcados, tanto que los clichés que tiene Ciudadanos son montañas a subir.

¿Cómo se convence a un catalanista moderado que es machacado a diario por medios de comunicación, políticos, amigos y familiares que C’s no es un partido anticatalán? ¿Que no es un partido de derechas? ¿Que no es un partido colonizador? ¿Que no es, como dijo la misma Carme Forcadell, un partido de no catalanes? Y a la vez, ¿cómo se convence a los castellanoparlantes que no les dejan hablar su idioma en los colegios o en las instituciones públicas de que hay que estar orgulloso de ser catalanes? ¿De que tenemos que defender nuestra tierra más allá de los Mas, Pujol, etc.?

Difícil batalla es esta, pero es una lucha en la que no hay que desfallecer. Primero, porque debemos cuidarnos mucho del nacionalismo catalán, porque por más que lo vendan como algo moderno, como una moda juvenil, el nacionalismo es lo que es y la historia está ahí para no volver a caer en los mismos errores, más cuando el nacionalismo catalán cuenta con asociaciones como la ANC (que significa Assemblea Nacional Catalana y no Algunos Nazis Catalanes, como alguno podría pensar) que declaran, sin cortarse, el odio a España, a los españoles, incluidos los catalanes que nos sentimos españoles.

 

Fuente de la fotografía de portada: www.expansion.com

Ciudadanos (la historia) – Capítulo XIX

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XVIII aquí):

En junio de 2013, diversas encuestas apuntan a que Ciudadanos se acerca a PSC, PP e ICV en intención de voto. El gobierno nacionalista de Mas y que Ciudadanos sea el único partido que habla sin pelos en la lengua dentro del Parlament hacen que muchos catalanes comiencen a ver al partido naranja como la mejor opción contra los separatistas. Probablemente, eso tuvo mucho que ver con que el PSC se alejara de los nacionalistas y, finalmente, no participara en el pacto “nacional” por el derecho a decidir, al que, además de 25 entidades, apoyaban CiU, ERC, ICV y CUP.

Artur Mas trata de hacer equilibrios, intentando llevar a cabo el referéndum mientras las encuestas dicen que perderían unas próximas elecciones y la corrupción sacude su formación. Los grupos de la oposición a CiU coincidían en reclamar en bloque responsabilidades políticas durante sus turnos de preguntas al presidente de la Generalitat, Artur Mas, si se demostraba que el partido se financió irregularmente a través de comisiones ilegales pagadas por Ferrovial.

El gobierno de la Generalitat creó un Consejo Asesor para la Transición Nacional con el objetivo de asesorar a la Generalitat en el “proceso de transición nacional de Catalunya” y lograr la consulta. El 11 de septiembre de ese 2013, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) organizó una cadena humana que debía recorrer 400 km a través de toda Catalunya. Días después, el Partido Popular catalán insta a PSC, Unió y Ciutadans para hacer un frente al común frente a las ideas secesionistas, pero Albert Rivera opina que estos temas afectan a toda España y que deben reunirse los líderes a nivel nacional y no a nivel autonómico. Unió rechaza la reunión mientras que PP opina que estos temas deben tratarse con los líderes autonómicos. Los socialistas califican este frente como cínico y no aceptan.

Oriol Junqueras vuelve a mostrar su apoyo a Artur Mas para la convocatoria del referéndum separatista. Albert Rivera retó al presidente de la Generalitat, Artur Mas, a convocar elecciones anticipadas para evitar “tres años de deriva y de fractura social” independentista y, en caso contrario, le invitó a gobernar Catalunya con sus competencias, en lugar de “construir naciones”.

El 10 de octubre, se contempló en el Parlament uno de los actos más lamentables y que más se han tergiversado sobre Ciudadanos, tras haber acabado el debate de una moción que pedía, entre otras cosas, la condena del franquismo, las apologías del nazismo y la destitución de la delegada del Gobierno, María de los Llanos de Luna, por haber homenajeado a la División Azul en un acto en Sant Andreu de la Barca, en el cual Ciudadanos había declarado que votaría a favor de esa condena. El portavoz de la CUP, David Fernández, se refirió a los miembros de C’s y PP diciendo que estaba muy bien condenar el fascismo y el nazismo en el Parlament, pero que el Día de la Hispanidad se manifestarían junto a fascistas y nazis en la Plaza de Catalunya.

Obviamente, las palabras del líder de la CUP eran una falacia porque en el Día de la Hispanidad sí hay una manifestación fascista que se realiza en Montjuïc, pero que nada tiene que ver con la que se realiza en la Plaza de Catalunya donde yo, personalmente, jamás he visto una bandera fascista, aunque curiosamente la televisión pública catalana siempre encuentra un par para poner en el telediario de TV3 y, así, falsear las noticias y dar a entender que todos los españoles son fascistas.

Ante la acusación de fascistas y nazis, Jordi Cañas pidió la palabra por alusiones, pero la Presidenta de la cámara, la ultra radical nacionalista Núria de Gispert, no dio opción de defenderse a los miembros de C’s, a pesar de tan duras e infames acusaciones, lo que llevó a un rifirrafe entre el Diputado Jordi Cañas y la Presidenta del Parlament, quien apagó el micro del parlamentario. Aún sin micrófono, Jordi Cañas siguió defendiendo su postura, a lo que De Gispert respondió mandando callar en numerosas ocasiones. Ante dicha acción, Cañas sigue defendiéndose, aún sin que se le pueda oír por el micrófono y dice que “Ciutadans nunca aceptará lecciones de democracia de un grupo como la CUP que se ha manifestado junto al comando Barcelona de ETA”. Reaccionan con aplausos los miembros del PP e, incluso, varios del PSC. La Presidenta del Parlament acusa a los Diputados de “No tener vergüenza” y los miembros de Ciudadanos abandonan el Parlament en señal de protesta. En modo de solidaridad, los miembros del PP también se marchan. La lamentable escena acabó con la fanática De Gispert gritando a los Diputados “Iros, iros, que eso es lo que tenéis que hacer”.

 

Tras el abandono de C’s y PP de la cámara, el Parlament aprobó la moción y, desde esa fecha, tanto los independentistas como la extrema izquierda han utilizado el hecho anecdótico de que ni Ciudadanos ni Partido Popular estaban en la cámara, a pesar de que ya habían dicho que iban a condenar el fascismo y el nazismo, para hacer ver que se negaron a votarlo, o que abandonaron la cámara para no condenar el fascismo. En estos dos vídeos, pueden ver lo que realmente pasó. Sin embargo, desde este hecho se ha acusado a Ciudadanos de extrema derecha y de fascistas por “Negarse a condenar el fascismo” cuando eso no es realmente lo que sucedió.

La manifestación para la unidad de España acoge a 160.000 personas, casi cien mil más que el año interior. La llamada “Mayoría silenciosa” comenzaba a hacerse a oír, a pesar de que partidos como el PSC no apoyaron la manifestación, aunque sí se acercaron políticos socialistas a modo personal.

 

Fuente de la fotografía de portada: Cronicaglobal.com

Abrazando la corrupción

En la CUP presumen de que sus miembros no pueden estar más de una legislatura en el cargo, con lo que tratan de dar la imagen de no estar en política para lucrarse sino por un servicio al ciudadano. Un servicio corto en el tiempo en todo caso. Yo aplaudo esa decisión, no por humilde, sino por inteligente ya que quizá una legislatura es el tiempo máximo  para sostener una mentira. Leer más