Ciudadanos (la historia) – Capítulo XVII

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XVI aquí):

Los dirigentes de Convergència i Unió comienzan a mostrarse clara y públicamente cercanos al independentismo. Artur Mas promete convocar una consulta sobre el pacto fiscal, acogiéndose a la Ley de Consultas Populares, en caso de que el Gobierno del PP rechace el nuevo marco económico pretendido por CiU. Solamente Ciudadanos y el Partido Popular critican la postura de Mas. Alicia Sánchez Camacho, portavoz del PP, opina que Mas no se atreverá a hacer esa consulta ilegal y Jordi Cañas de C’s acusa a la Generalitat de usar la “xenofobia fiscal como argumento de enfrentar territorios”.

Además, comienza a hablarse también de la posibilidad de una consulta soberanista, en la que Artur Mas pretende poder contar con el apoyo que tiene de los catalanes ante el cambio de rumbo de su partido que apuesta ahora por el separatismo. Curiosamente, en un libro publicado en 2002 y titulado “¿Qué piensa Artur Mas?“, el President decía  “El concepto de independencia lo veo anticuado y un poco oxidado”(…) “España no es Yugoslavia, además, entre Catalunya y España existen suficientes lazos e historia compartida como para tener muy presente este bagaje común, que se manifiesta incluso en la composición demográfica de Cataluña”.

El 6 de diciembre, Artur Mas no asiste a los actos conmemorativos de la Constitución y, desde ese momento, deja de ser el President de la  Generalitat para ser el President únicamente de los independentistas. Este menosprecio vuelve a ser ignorado por PSC e ICV que cada vez son más benévolos con Artur Mas y con el separatismo catalán.

En el pleno del Parlament, se pide que no se puedan expresar frases como “España nos roba”, “Expolio fiscal” o los españoles son una banda de mafiosos”, como se había oído desde la bancada de ERC. Sin embargo, la Junta de Portavoces, con al Presidenta del Parlament Nuría de Gispert a la cabeza, deniegan la moción y el Parlament deja que, en el lugar donde está representado el gobierno español en Catalunya, se pueda insultar a España y a los españoles.

En abril de 2012, Convergència se une a ERC y SI y denuncian que Catalunya sufre “un expolio fiscal”. Las resoluciones sobre el pacto fiscal votadas en el pleno tienen también el apoyo de PSC e ICV. En mayo, el PP vuelve a votar, como comenzaba siendo habitual, del lado del Govern en temas económicos. Esta vez, se trata de la Ley Catalana de Estabilidad Presupuestaria.

Convergència comienza a tener problemas de corrupción: el caso Millet (Palau), que se denunció en 2009, se pone sobre la mesa y, esta vez sí, toda la oposición en conjunto pide explicaciones al gobierno de Artur Mas, que defiende que su partido no se financió ilegalmente. Los recortes también unen a la oposición y se empieza a rumorear sobre la posibilidad de que Artur Mas, al que aún le quedaba más de la mitad de la legislatura, adelante las elecciones.

En el mes de julio, gracias a los votos de los miembros de Esquerra, Artur Mas no debe comparecer ante el Parlament para dar explicaciones por el caso Palau. En ese momento, ya estaba sobre la mesa el caso ITV, que también salpicaba a miembros de Convergència, entre ellos a Oriol Pujol, que había sido mano derecha de Artur Mas.

En la Diada de 2012, desde el gobierno de Catalunya ya se habla sin tapujos de desligarse de España. Un Artur Mas crecido deja entrever que adelantará las elecciones para saber si los catalanes respaldan su proyecto soberanista. Una vez anunciadas las próximas elecciones, el Presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, acusa a Artur Mas de “Pretender dar un golpe de Estado”(…)”Me da el mismo miedo un golpista vestido de verde con un tanque que un golpista con corbata subido en un A8″(…) “ninguna identidad va a ser impuesta”(…)”el expolio de Catalunya por parte de España es la gran mentira del nacionalismo”.

Ciudadanos inicia una precampaña centrada en pedir el voto no independentista y en reclamar que casos de corrupción de CiU no son suficiente motivo como para que estos alimenten el enfrentamiento entre catalanes. Tras las primarias, Albert Rivera vuelve a ser el candidato. El lema de campaña es el famoso “Mejor Unidos” y, para dichas elecciones, el partido cuenta con el apoyo público del dramaturgo Albert Boadella, los escritores Félix Ovejero, Arcadi Espada y Javier Nart, así como de Juan Carlos Girauta, Tomás Guasch, Ferran Martorell y la exportavoz del PP Carina Mejías.  

En el spot que hace la Generalitat para las Elecciones, salen imágenes de la manifestación independentista con lo que C’s denunciará el caso a la Junta Electoral, que acabará retirando el vídeo unos días después, aunque, como se dice en estos casos, el daño ya estaba hecho.

Las elecciones no son vistas como un referéndum por la mayoría de la gente, sino como un Sí o No a Artur Mas. Eso no quita que también se midiera en tono soberanista. CiU, ERC y la CUP eran el voto soberanista; PSC e ICV no representaban al Sí ni al No y, en todo lo contrario, PP y C’s eran los partidos radicalmente contrarios al independentismo, aunque los Populares tenían la ventaja de parecer el voto útil.

Finalmente, con una subida del 8% en la participación, Artur Mas fracasa en su propósito y CiU, a pesar de seguir siendo la fuerza más votada, pierde 12 escaños, quedándose con 50. El PSC paga sus titubeos y su apoyo al nacionalismo perdiendo 8 y quedándose con 20. ERC es una de las triunfadoras de la noche consiguiendo 21 escaños, con lo que parece que recoge voto independentista de CiU y del PSC. El PP gana 1 escaño quedándose con 19, pero no consigue el “sorpasso” para colocarse como segunda fuerza, entre otras cosas porque las personas que han votado en clave soberanista desde el lado constitucionalista apuestan también por Ciudadanos, que pasa de ser un partido sin mucho futuro a triplicar sus votos y sus escaños, alcanzando 9, y aprovechando sobre todo los votos que le vienen de votantes del PSC, que no les personan sus coqueteos con el independentismo. Albert Rivera, Carina Mejías, Inés Arrimadas, José Manuel Villegas, Carmen de Rivera, Carlos Carrizosa, José María Espejo-Saavedra , Jordi Cañas y Matías Alonso serían los encargados de representar a los ciudadanos constitucionalistas de centro en un Parlament de Catalunya que gobernaría Artur Mas gracias al apoyo de ERC.

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