Independentismo con azúcar

No, no es 28 de diciembre, no es el Día de los Santos Inocentes, no es una broma, todos los medios de comunicación se han hecho eco de ello. Y, sí, sé que suena a chiste, a broma pesada, pero no lo es. Ada Colau ha visto la necesidad de formar un nuevo partido en Catalunya, un partido de izquierdas y nacionalista ya que, según ella (y esto sigue sin ser broma), es “para impulsar un espacio político necesario que no estaba presente”.

¿Qué no está presente? ¡Qué no está presente! Pero si en Catalunya solamente hay partidos de izquierda nacionalista. Veamos… dentro de Junts pel Sí está Esquerra Republicana de Catalunya, que en sus listas ha incluido a Estat Catalá, además se unieron Solidaritat Catalana per la Independencia (SI), Reagrupament, Catalunya Sí, Catalunya Acció, Avancem y Moviment d’Esquerres (MES) a lo que, además, como claramente independentista, hay que sumar a la CUP que, dentro de su candidatura, llevaba a Endavant y Arrán. Sin olvidarnos, por otro lado, de los que apuestan por el derecho a decidir, tales como Iniciativa per Catalunya (ICV) EUiA, los cuales formaron Catalunya Sí que es Pot junto a Podem y, en este resumen, sin dejar de mencionar también al PSC pues fue con él y el triparito que formó que comenzó esta locura nacionalista.

De modo que, ¿de verdad hace falta un nuevo partido de izquierda nacionalista? ¿Y los que son de izquierda no nacionalista a quién votan? ¿Deben seguir votando a partidos que dicen no ser independentistas pero sí lo son o al menos su cúpula lo es? En Catalunya, como se pudo ver en estas últimas elecciones autonómicas, las personas cada vez lo tienen más claro. Saben que si votas nacionalismo es siempre lo mismo, dar el voto a la oligarquía catalana, de ahí el auge de Ciudadanos.

Hace poco, un lector me preguntaba qué era eso de la oligarquía catalana y, dado que observo que hay algunos que no me acaban de entender, lo voy a explicar lo más claro que sé. La oligarquía catalana consiste en que, a pesar de que los diez apellidos más comunes de Catalunya sean García, Martínez, López, Sánchez, Rodríguez, Fernández, Pérez, González, Gómez y Ruíz, nunca nadie que se apellide así esté en el Gobierno.

Imaginamos que la idea de Colau es que muchos de esos partidos antes referidos acaben en coalición con el nuevo partido y que repitan el éxito de En Comú Podem en las elecciones generales, donde fueron la fuerza más votada, uniendo el voto de los que votaban a Podemos como partido de izquierda y el de los independentistas que querían que el Presidente fuese un Pablo Iglesias que había prometido un referéndum de autodeterminación en Catalunya.

Si eso es así, tendremos el trabajo de siempre para el cual nació Ciudadanos en su día, el de hacer entender a las personas que este partido será lo mismo que fue el PSC en su momento, un partido catalanista que recogerá el voto de los constitucionalistas de izquierda, de catalanes que también se sienten españoles y europeos, para después dárselo a la oligarquía que en estos tiempos se viste de independentismo.

Habrá que hacer entender a los catalanes que no se puede hacer un referéndum ni tan siquiera para que gane el No y se acabe, porque no funciona así. En el momento en el que un gobierno de España acepte una consulta, ya estará reconociendo que Catalunya es independiente y entonces ya dará igual el Sí que el No.

Habrá que seguir explicando que el derecho de autodeterminación únicamente existe para los pueblos oprimidos y para las colonias y que Catalunya, obviamente, no es ni lo uno ni lo otro.

Habrá que explicar que votar a En Comú o como se llame este partido solamente es el desesperado intento nacionalista para llegar a ese ansiado 50% +1, que creen que es suficiente para creerse legitimado, por más que nunca haya tanto por ciento suficiente para saltarse la Ley y traicionar la Constitución y el Estatut de Catalunya.

Habrá que trabajar y mucho para que vuelvan a errar el tiro y que el partido de Colau quite votos a los independentistas, pero no a los constitucionalistas, a los que creemos que la soberanía está en el pueblo y no en los territorios, a los que creemos que la política la marcan los ciudadanos y no el Govern de Catalunya, para los que creemos en un país de personas libres e iguales, para los que sabemos que ser catalán es un lugar de nacimiento, un sentimiento o incluso una filosofía de vida pero no una ideología pues el hecho de nacer en Catalunya no te hace creer en una cosa u otra, no te hace ver las cosas de una u otra manera. Porque cada uno es catalán a su manera, que tan catalán es el que vota a Ciudadanos, al PSC, al PP o a la CUP; que tan catalán es el que es del Barcelona como del Espanyol o del Madrid o del Betis; que tan catalán es el que ve TV3 como TVE, La Sexta o Telecinco. Porque, para ser catalán, solamente hace falta haber nacido en Catalunya o amarla y respetarla como si lo hubieras hecho.

 

Fuente de la fotografía de portada: 20minutos.es
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Los tramposos

En la película “Los tramposos” dirigida por Pedro Lazaga en 1959, Virgilio (Tony Leblanc) y Paco (Antonio Ozores) son dos estafadores de poca monta que viven de realizar pequeños timos en Madrid, tales como el de la estampita o el trile y, salvo alguna que otra visita a la cárcel de Carabanchel, llevan una vida relativamente feliz. Ozores suele hacer de listo, mientras que Leblanc hace de “tontito” y así consiguen, entre otras cosas, realizar el clásico “timo de la estampita”.

Pues bien, “el timo de la estampita” de las elecciones autonómicas catalanas del 27 de septiembre es la unión de Podemos, Iniciativa per Catalunya, Esquerra Unida i Alternativa y Equo. Y tratan de ser la alternativa a la lista independentista de Artur Mas. Sin embargo, está constituida por conocidos independentistas. Sin ir más lejos su número 1, Lluís Rabell, votó Sí, Sí en el butifarrendum del 9 de Noviembre, donde, por cierto, Catalunya volvió a decir una vez más, No, No. Leer más