Recuperar el sentido común en Cataluña

No hace tanto, el Partido Popular y Convergència i Unió eran algo así como hermanos siameses. En Catalunya muchos votantes del PP votaban a CiU y, en cambio, muchos votantes de CiU en las Elecciones Generales votaban a los Populares pues, al fin y al cabo, representan cosas similares, siendo ambos el partido que quería conservar en España los poderes que tenían desde tiempos muy lejanos. Con la deriva separatista, Convergència ha variado su ruta, pero el que fuera el partido de Pujol no dejaba de representar a esas familias que eran franquistas con Franco y monárquicas con el Rey, con tal de estar con el poder.

En realidad, la crisis política española es en gran parte a causa del divorcio del PP con CiU, dos partidos que en algunos asuntos han actuado como mafias sicilianas que tenían un pacto de no agresión, un pacto que a mí como catalán me duele especialmente ya que con él han tenido a mi tierra como campo de juego. La catalanofobia ha sido parte central del gran plan pues que los catalanes fueran mal vistos daba votos la PP en el resto de España y creaba una actitud hostil hacia Catalunya que beneficiaba a Convergència en mi tierra.

Sin embargo, el Partido Popular no cuidó a Jordi Pujol y la lucha de los medios de comunicación y de Ciudadanos en el Parlament, además de la inestimable ayuda de la ex del hijo de Pujol, Maria Victoria Álvarez, ha destapado muchos de los asuntos de la familia que durante años ha actuado (y sigue haciéndolo) en Catalunya como si de una familia real se tratara.

El independentismo de Convergència no es más que una cortina de humo, un tirar para adelante, con tal de salvar la cabeza de Jordi Pujol y los demás implicados en el saqueo que se ha hecho en Catalunya por parte de estos caraduras que se han vendido como padres de esta. Fingir que el dinero no ha “trincado” Convergència y decir que España nos roba han sido el truco de magia para que en todos estos años en mi tierra no se haya hablado del mayor caso de corrupción de Europa perpetrado por Pujol y los suyos. La independencia lo ha tapado todo.

El problema es que lo de la Independencia, que era un objetivo y para eso llevan treinta años comiendo la cabeza a los niños en los colegios y la televisión catalana, se tuvo que adelantar y, claro, nos topamos con el problema de que en Catalunya la mayoría de las personas no son independentistas y éste es en el himpas donde nos encontramos ahora, tratando de hacer tiempo hasta que los separatistas sean el 50% +1.

Para que eso ocurra, se dan todas las posibilidades: hacer votar a los menores de 18, a los extranjeros, incluso la ANC ya ha dicho que no votarán los ciudadanos de Catalunya sino el pueblo catalán, es decir, sólo votarían los nacidos en Catalunya.

Hay que reconocer que en Convergència listos son. Artur Mas se ha quitado de en medio y, como Presidenta del Parlament (que es quien verdaderamente está cometiendo irregularidades), han puesto a Carme Forcadell quien, en realidad, no es del partido.

Los que sí son de Convergència, Homs, Mas y demás personas que han tenido que ir a declarar por el butifarréndum del 9 de noviembre, tratan de hacerse los fuertes pero lo cierto es que, tras el último 11 de septiembre en el que acudieron un millón de personas menos que el año anterior, se empiezan a oír muchas voces que reculan. Desde Convergència se comienza a dudar, ya se descarta realizar el referéndum unilateral y hablan de cómo hacer uno vinculante.

La CUP, que son conscientes de que no habrá independencia y de que, probablemente, vayamos a nuevas elecciones, tratan de no romper el pacto con Junts pel Sí para que la sociedad tenga claro que ellos son los verdaderos independentistas.

Lo triste de la Catalunya que viene es que en ella quizá Podemos o el nuevo partido que creen Colau y los suyos pueden verse beneficiados cuando los que han votado independentismo en el futuro abandonen esa opción. Los partidos que apuestan por un referéndum sin decir si quieren el Sí o el No son aún más dañinos para esta tierra que los propios independentistas.

Catalunya debe volver al “seny”, al sentido común y no dejar de defender sus posturas, no dejar de defender su cultura y su lengua, pero siempre teniendo en cuenta que la cultura y la lengua castellanas son tan catalanas como el catalán. En realidad, es ese el punto de unión que los catalanes tenemos y por el cual deberíamos resolver las diferencias. No necesitamos que el PP machaque a Catalunya, no sólo porque crea independentistas, que sí los crea, sino porque quien está desinchado el globo separatista es el propio pueblo catalán.

Espero que llegue el día en el que los que están más cerca del idioma y la cultura catalanes defiendan la catalanidad de las costumbres y el idioma castellanos, así como los que estamos más cerca del idioma y la cultura castellanos tenemos que defender también la españolidad de las costumbres y el idioma catalanes. Ese es el verdadero punto de unión y no enfrentar a la sociedad como quieren hacer los separatistas y Podemos.

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El último delirio separatista: amenazan con tomar las calles

Que esta sociedad está pecando de “buenisno” creo que es más que evidente. El viejo refrán popular de “Les das la mano y te cogen todo el brazo” en el día a día lo podemos ver en nuestras vidas y tenemos mil ejemplos de ello, desde los manteros de la Colau, que están perjudicando a los respetables comerciantes de Barcelona, hasta al hecho de llamar hombres de paz a personas que estuvieron en ETA.

En el tema independentista se está pecando de buenismo también. Se está tratando de hacer cumplir la Ley, lo sabemos, pero del modo más light posible, quizá queriendo llevar a los independentistas al hastío. Pero hay cosas que no deben permitirse ya que, como he dicho otras veces, el independentismo no es un delito, no es algo que haya que perseguir, pero lo que sí va contra la Ley es la independencia.

Que los políticos independentistas catalanes aprovechen el separatismo para saltarse la Ley es del todo lamentable, no ya por el hecho de que se estén extralimitando en sus acciones, sino porque están llamando la pueblo a desobedecer.

Mientras, Mariano Rajoy, el hombre tranquilo, sigue con los recursos al Tribunal que no acatan los golpistas catalanes. Y no digo yo que no sea la mejor solución política la que está haciendo el Partido Popular, lo que sí sé es que los catalanes constitucionalistas, los que queremos seguir siendo españoles y europeos, es decir, los no-golpistas, tenemos la sensación de que el Gobierno de los populares está siendo demasiado blando. Porque a los catalanes no nos basta con que Catalunya no se independice, porque eso sabemos que no va a pasar, sino que, para nosotros, la prioridad es que no haya altercados, que no haya heridos y eso, a día de hoy, es algo que personalmente yo no descarto que pueda pasar.

El llamamiento al golpe de Estado que los diputados al Parlament de Junts pel Sí y la CUP realizaron no puede quedar en anécdota. La Presidenta del Parlament, la xenófoba y racista Carme Forcadell, fue obsequiada con el sueldo de Presidente, que es nada menos que de 121.679 euros al año, a cambio de ser la tonta útil para desobedecer al Estado. Por ello, no puede seguir en su puesto, ha de ser inhabilitada a la voz de ya, más allá de las distintas penas que merezca.

El Tribunal está trabajando en ello y la respuesta del nacional-catalanismo a eso es amenazar con tomar las calles, amenazar con una revuelta contra el Estado de Derecho, la Constitución y el Estatuto de Catalunya. Y esto… ¿tampoco es un delito? ¿Qué ocurre? ¿Que vivimos en una anarquía? ¿Puede la líder de la CUP Anna Gabriel decir que “Una eventual inhabilitación de cargos supondrá un punto de no retorno, el país responderá” o Ignasi Planas de ERC que “Entiendan bien que el inicio de acciones penales contra Carme Forcadell será el inicio de una revuelta” sin que pase nada?

Obviamente, la revuelta es otro brindis al sol de estos impresentables y, lógicamente, tengo aún menos miedo a la independencia guerrillera que a la política. Pero, ¿qué ocurrirá si hay un solo herido? ¿Habrá valido la pena todo este delirio separatista? ¿Habrá obrado bien el Gobierno central siendo tan permisivo?

Catalunya está secuestrada por los representantes de la minoría separatista y, más allá de las quejas de los representantes constitucionalistas en el Parlament y de los municipios que, poco a poco, se van sumando a condenar la actitud del gobierno de la Generalitat, los catalanes nos sentimos amenazados por unos políticos golpistas que han firmado que, hagan lo que hagan, pase lo que pase, nos hagan lo que nos hagan, ningún tribunal podrá juzgarlo.

 

Fuente de la fotografía de portada: www.abc.es

Roma no paga a traidores

Convergència, antes de ser un partido de nacionalismo extremo, es decir, un partido de la extrema derecha, se vendía como un partido de corte liberal que formaba parte del grupo europeo ALDE (Asociación de Liberales y Demócratas de Europa). Ciudadanos, un partido liberal progresista, constitucionalista y europeísta entendía que el ALDE era su lógico lugar en Europa. Sin embargo, Convergència hizo todo lo que pudo para que C’s no compartiera grupo europeo. Obviamente, los liberales y demócratas europeos dieron la espalda a Convergència y se pusieron de parte de Ciudadanos.

Éste fue el último enfrentamiento político entre el partido del 3% y el partido naranja pero, obviamente, no el primero. Como he escrito otras muchas veces, la expansión nacional de Ciudadanos tiene como primer objetivo que los nacionalistas no puedan volver a ser decisivos para formar gobierno, cosa que, obviamente, no hacen por amor a la patria, sino a cambio de discutidas concesiones que podríamos denominar como chantajes. PSOE y PP tuvieron en su día que apoyarse en la CiU de Pujol y de aquellos polvos vienen los lodos del 3%.

Y de la corrupción del 3% viene el separatismo, que no es más que un tirar para adelante con tal de salvar al Rey Pujol y su descendencia y, cómo no, de mantenerse en el poder pues no hay que olvidar que la oligarquía burguesa, las familias que dominan Barcelona y Catalunya y que ahora están en Convergència fueron antes franquistas y antes monárquicas, es decir, que tienen un especial don para estar con los poderosos.

Creo que el Procés no era más que un órdago de Artur Mas para asustar al Gobierno y que éste cediera nuevamente al chantaje pero que, sin embargo, también es algo que se les ha ido de las manos y que les ha llevado a pactar con los antisistemas de la CUP, esos chicos tan simpáticos, primos hermanos de la izquierda abertzale vasca, que están llamando estos días a la lucha armada si el Gobierno inhabilita a Carme Forcadell, Presidenta del Parlament y conocida xenófoba y racista antiespañola.

¿De verdad creen que se pueden saltar la Ley, el Estatuto y la Constitución sin repercusión alguna? ¿Verdaderamente creen que están por encima del bien y del mal? ¿De verdad van a hacerse las víctimas por el simple hecho de que la justicia está tras quien se salta la Ley?

El Catadisney de los separatistas cada día está más disparatado. Quieren romper el país y ahora acusan a los partidos constitucionalistas de dejarles sin grupo propio en el Parlament como represalia por el sainete separatista del otro día. Parece que se olviden de que Convergència no cumple los requisitos para tener grupo propio y, sí, otras veces se ha hecho una excepción pero, obviamente, éste es un caso excepcional, al menos para Ciudadanos ya que a PP, PSOE o Podemos parece no importarles la donación de 3 millones a Convergència para que con ese dinero sigan atentando contra el Estado.

Obviamente, PP y PSOE han sido cómplices de la corruptelas, ya sea por acción u omisión, y no pueden estar contra Pujol, que es la mano que mece la cuna. Podemos no vota en contra de los nacionalistas catalanes porque espera tenerlos como socios en el futuro, aunque a mí me tienen que explicar muy despacio por qué Podemos considera un partido de derechas a Ciudadanos, pero no a PNV y a Convergència.

Por suerte, Ciudadanos hasta ahora está utilizando mejor sus 32 diputados que otros que tienen más del doble y su participación en la mesa está siendo clave pues, gracias al partido naranja, los que quieren romper el país no están teniendo ningún beneficio. ¿Y se preguntan si tiene que ver el desafío soberanista para está decisión? Por supuesto que sí, quizá a otro partido se le podría haber hecho un favor, pero a los que quieren dividir los catalanes en buenos y malos, a los que quieren que haya ciudadanos de primera y segunda, a esos, no se les puede conceder ni un solo privilegio.

Hace muchos siglos, allá por el año 150 antes de Cristo, cuando los romanos se extendían por una parte importante del mundo conocido, ocurrió que en Lusitania un cónsul llamado Escipio debió afrontar los embates de un movimiento independentista. Como la tarea de represión era muy dificultosa, decidió aniquilar al líder de los rebeldes, de nombre Viriato. Para concretar tal fin, pactó con tres nativos cercanos a Viriato para que hiciesen el trabajo sucio a cambio de una suculenta recompensa. Perpetrado el crimen, los sujetos se presentaron ante Escipio reclamando el pago de la deuda. Sin inmutarse, el político romano les dijo: “Roma no paga traidores”. De esta forma, les hizo sentir el rigor por haber actuado en contra de la ética imperante, aún cuando él mismo había sido el gestor del acto. Desde entonces, resulta útil para reprender a personas que obran de manera traicionera, aunque uno sea el autor intelectual del hecho.

Así que, ya saben… Roma no paga a traidores.

 

Fuente de la fotografía de portada: lavanguardia.com

Viva la Resistencia

Como todos sabemos, el gobierno de la Generalitat se ha saltado la Ley, es más, ha declarado que no hay ley, tribunal o juez que esté por encima del gobierno de Junts pel Sí y la CUP. En el Parlament de Catalunya, asistimos a un frontal golpe contra al Estado a bombo y platillo y televisado. El gobierno catalán sólo obedece al pueblo, al 47% que votaron a Junts pel Sí y la CUP, es decir, en realidad obedece sólo al 35% de la población con derecho a voto. Sin embargo, hacen ver que eso no existe.

La oposición se portó bien, aunque no todos igual de bien, pero no pidamos peras al olmo. Los miembros del PSC se negaron a votar y, depende cómo sople el viento, en el futuro siempre podrán decir que ellos no votaron a favor de la desconexión, pero tampoco en contra, cosa que sí hizo Catalaunya Sí que es Pot, que sigue erre que erre en un referéndum que es tan ilegal como la desconexión, pero que a la vista de las personas parece menos agresivo.

El Partido Popular y Ciudadanos hicieron lo que había que hacer, salir de la cámara, no formar parte de ese sainete, no asistir a esa ofensa a las libertades, a la democracia, al Estat de Catalunya y a la Constitución. Eso sí, los del Partido Popular catalán deberían decirle a sus colegas de Madrid que estos son los mismos a los que luego se les quiere regalar grupo propio en el Congreso y 3 millones de euros.

La parte positiva de todo esto es volver a ver que, a diferencia de años atrás, ahora sí hay oposición. Inés Arrimadas volvió a dar un repaso a los intolerantes separatistas. La líder de la resistencia, porque hay que llamarnos así, la resistencia a los que cada día tenemos que sentir el odio, el desprecio y la ingratitud de estos desalmados, Inés, mostró una vez más que hay una Catalunya sensata que no se va a dejar amedrentar por los delirios de unos políticos iluminados y golpistas.

Cada día siento más pena y vergüenza de lo que ocurre en mi tierra, Catalunya, observando que estamos rodeados de personas que apoyan, sonríen o se ponen de lado ante la desfachatez de un nacionalismo autoritario golpista, xenófobo y racista, que está dividiendo a Catalunya entre quienes ellos consideran buenos y malos catalanes.

A esas personas, a las que les apoyan, les sonríen, se ponen de lado… les dedico estas palabras de Martin Niemöller: “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos,no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.

Ha llegado el momento en el que esto no es sólo un asunto político. La Generalitat de Catalunya no escucha a la mayoría del pueblo, nos hace ciudadanos de segunda, ha colocado un virtual muro en nuestra tierra y no, ya no vale ponerse de perfil “¿eres de la resistencia o eres cómplice de los que se saltan la Ley?”. Tienes que elegir pero, como Niemöller, debes pensarlo bien, porque hoy se persigue a Ciudadanos y al Partido Popular, a los que la ahora Presidenta del Parlament Carme Forcadell acusó en un mitin de la ANC (insisto, no significa Algunos Nazis Catalanes, no se confundan, sino Asamblea Nacional Catalana) de no ser catalanes, pero ya sabemos cómo funciona esto después. Ahí tenemos la historia. Así que, si estás del lado de los totalitarios, piénsalo bien… ¿eres totalmente catalán, lo suficientemente catalán para ellos? ¿Tu padre es catalán? ¿Y tu madre? ¿Y tu mujer?, ¿Y tu novio?…

Porque hoy son Ciudadanos y PP, pero guardas silencio porque no eres de C’s ni de PP; después serán PSOE y Podemos, pero guardas silencio porque no eres del PSOE ni de Podemos; después mirarán en qué idioma hablas; mirarán dónde nació tu padre, tu madre, tu mujer, tu novio… y, entonces, ya no tendrás a quién protestar.

¡Viva la resistencia!

 

Fuente de la fotografía de portada: elpais.com

Un partido nuevo, una mentalidad vieja

El anuncio de que Artur Mas será el Presidente del Partit Demòcrata Català, es decir, la antigua Convergència, hace buena la expresión popular de “ser los mismos perros pero con diferente collar”. Los electores catalanes pondrán en su sitio la operación de estética de la antigua Convergència pero, sinceramente, me extrañaría mucho que esta “performance” le pueda salir bien a Artur Mas.

Al que fuera President de la Generalitat, igual que ocurre con Mariano Rajoy, hay que alabarle cómo consigue sobrevivir una y otra vez cuando lo dan por muerto. Realmente, si Mas no se hubiera inventado el Procés, no se hubiera inventado a Junts pel Sí y, a día de hoy, él y los suyos estarían en la oposición desde 2014. Sin embargo, vamos a llegar como mínimo a 2017 con Carles Puigdemont, es decir, con Artur Mas en el poder.

Lo que ocurra en el futuro de la política catalana va a depender mucho de ERC pues tendrán que elegir entre desmembrar Junts pel Sí y, probablemente, ganar las elecciones (eso sí, dejando la independencia para más adelante) o permanecer en la coalición con el objetivo de la independencia pero liderado por los de siempre, por la burguesía barcelonesa que ahora son independentistas, antes catalanistas, antes franquistas y antes monárquicos, todo para estar siempre en el poder.

Estratégicamente, si entendemos que el objetivo de Mas, Pujol y todos los demás es mantener el poder, obviamente, lo están haciendo bien aunque, sin embargo, no dejan de estar en manos de Esquerra, que ha superado a los Convergentes en las dos últimas elecciones generales. Ahora, con el nuevo nombre, como ya dije en una entrada anterior, creo que podría ser un buen momento para que muchos votantes de CDC, que votaban dicho partido casi como una más de las tradiciones catalanas, den la espalda a PDC y se unan a otras fuerzas sin sonrojarse.

Insisto en este tema porque, viviendo el día a día de la extraña Catalunya en la que vivo, estoy completamente seguro de que los votantes de Convergència no aprueban esta metamorfosis de Mas y los suyos. Obviamente, no son solamente sensaciones, los datos son claros en las autonómicas catalanas de 2015 donde Junts pel Sí consiguió el 39,65 de los votos, mientras que por separado en 2012 tenían el 44,4% y en 2010 antes de que comenzara la locura soberanista el 45,5%. Precisamente en ese 2010, sólo CiU tenía el mismo porcentaje que ahora tiene Junts pel Sí.

El independentismo ha sido la salvación de Convergència, pero también puede ser su defunción. Curiosamente, entre los jóvenes, el nacionalismo catalán es visto como un fenómeno progresista y de izquierdas, imagino que por el simple hecho de que ven al Partido Popular como el enemigo, pero el nacionalismo siempre es de derechas, de extrema derecha, ultra conservador, porque el nacionalismo nos lleva a la época feudal en la que todo, incluido los ciudadanos, pertenecían a la nación, al reino o al condado.

El progresismo es todo lo contrario, es dar la soberanía al pueblo, es que todos esos ciudadanos sean iguales y gocen de los mismos derechos. Por eso, en los próximos años, cuando muchos jóvenes y no tan jóvenes catalanes vean cómo acaba el hechizo y el carruaje vuelva a convertirse en una calabaza, tendrán que elegir qué camino tomar. Y, cuando pase esto, entre los independentistas convencidos (una minoría), ¿cuántos de ellos iban a ver más cercanos a sus pensamientos los del Partit Demòcrata que los de Esquerra Republicana?

El Partit Demòcrata Català es un partido nuevo pero con una mentalidad vieja. Ciertamente, me sorprendería que en los próximos meses, cuando las encuestas sigan dando datos a la baja de los partidos secesionistas, no surgiese una tendencia, digámoslo así, “regionalista” de la antigua Convergència, un partido que defienda la cultura, la lengua catalana sin olvidar los temas sociales y que todo eso lo pueda hacer desde la Constitución, la Ley y con el objetivo de unir a los catalanes y no dividirlos.

En mi opinión y como ya dije en otra ocasión, los catalanistas moderados no tendrían que hacer un nuevo partido pues creo que ya tienen su sitio en Ciudadanos ya que no hay un lugar mejor donde defender el verdadero catalanismo, el cual realmente no es más que el anhelo catalán de ser importante en España. Pero ese paso lo veo difícil porque el nacionalismo catalán y el nacionalismo castellano del PP tratan de enfrentar de tal modo a la sociedad civil catalana que están alineando a personas en frentes muy marcados, tanto que los clichés que tiene Ciudadanos son montañas a subir.

¿Cómo se convence a un catalanista moderado que es machacado a diario por medios de comunicación, políticos, amigos y familiares que C’s no es un partido anticatalán? ¿Que no es un partido de derechas? ¿Que no es un partido colonizador? ¿Que no es, como dijo la misma Carme Forcadell, un partido de no catalanes? Y a la vez, ¿cómo se convence a los castellanoparlantes que no les dejan hablar su idioma en los colegios o en las instituciones públicas de que hay que estar orgulloso de ser catalanes? ¿De que tenemos que defender nuestra tierra más allá de los Mas, Pujol, etc.?

Difícil batalla es esta, pero es una lucha en la que no hay que desfallecer. Primero, porque debemos cuidarnos mucho del nacionalismo catalán, porque por más que lo vendan como algo moderno, como una moda juvenil, el nacionalismo es lo que es y la historia está ahí para no volver a caer en los mismos errores, más cuando el nacionalismo catalán cuenta con asociaciones como la ANC (que significa Assemblea Nacional Catalana y no Algunos Nazis Catalanes, como alguno podría pensar) que declaran, sin cortarse, el odio a España, a los españoles, incluidos los catalanes que nos sentimos españoles.

 

Fuente de la fotografía de portada: www.expansion.com

Don erre que erre

Ayer asistimos al segundo acto de ese sainete de mal guión y peores actores titulado “Procés de Independencia”. Salió a escena el señor Mas, a quien no se le puede negar que se sabe bien la obra de teatro, lo cual no quiere decir que actúe bien, más bien lo contrario. Parece que recite y recite, pero actúa sin alma, con cierta pereza. Entró diciendo “Me emplazaron a que volviera el jueves y aquí estoy, a ver si podemos desbloquear esta investidura para poder formar un Govern sólido para Catalunya”, pero ni él mismo se creía lo que decía, sabía que la CUP no le iba a hacer President y que todo aquello era una pantomima. Leer más

Un nuevo ataque a la democracia española

El Parlament ha convocado una junta de portavoces ordinaria para este martes sin que el PP esté constituido como grupo y, por lo tanto, no haya designado oficialmente un portavoz parlamentario. Los portavoces del resto de grupos han sido informados este mismo lunes de la celebración del encuentro y, según ha informado la Cámara catalana en una nota, la presidenta de la institución, Carme Forcadell, tiene previsto remitir una carta a los diputados del PP solicitándoles que designen un representante para asistir a la reunión. Leer más