Para Ada Colau, un Okupa vale más que un policía

Mientras Barcelona vuelve a temer que llegue la noche, no puedo por menos que escribir esta nota para dar mi apoyo a los cuerpos de seguridad, que tan mal están siendo tratados por parte de los políticos en Catalunya.

La alcaldesa de la ciudad condal, Ada Colau, en todas las declaraciones pone a un mismo nivel a los Mossos o a la Guardia Urbana que a los Okupas que vuelcan coches, queman cubos de basura y agreden a los policías.

No hay Estado de Derecho sin Ley y no hay Ley sin personas que la guarden. El servicio que hacen los miembros de seguridad a la ciudadanía es algo impagable y, sin embargo, parece ahora que tengan que justificarse por todo lo que hagan, dando la imagen de que estamos en un estado represivo, en el que los policías coartan la libertad de los ciudadanos.

Es obvio que la Policía, en un país democrático y más en el siglo XXI, no debe excederse en sus actos. Pero, ¿acaso alguien cree que alguien mejor que ellos sabe hasta dónde deben llegar? Y, sí, sé que me dirán que hay casos de policías que han abusado de su autoridad, pero ¿no hay también profesores que lo han hecho? ¿Y médicos? Y, claro, no hablemos ya de políticos.

Colau, esa cómica que hace papel de política, una persona de dudoso nivel para representar a los barceloneses y que lleva viviendo del cuento toda la vida, aprovechándose de los necesitados, no sólo ha demostrado su ineptitud como Alcaldesa, sino que además ha dicho una mamarrachada de tal nivel como que “Los vecinos deben hablar con los Okupas”, es decir, que son los pobres vecinos que han de sufrir tener una alcaldesa incompetente, los que deben solucionar el problema.

¿Y usted para qué está, además de para hacer esas cosas que dijo que no haría, como ir a los palcos a ver los partidos de fútbol acompañada de la Jet Set?

Barcelona está perdiendo toda su magia por momentos y se está convirtiendo en una ciudad sin ley, dominada por okupas que no pagan impuestos y donde los malos de la película son los contribuyentes que se levantan a las 5h de la mañana para ir a trabajar; donde los manteros y las mafias que hay tras ellos tienen bula papal por parte de la alcaldesa y los comerciantes tienen que ver cómo sus negocios se vienen abajo porque los impuestos no les dejan respirar.

¿Y la Policía qué? Ellos ponen la cara y, si se la rompen, han de quedarse quietos y callados, mientras que, contra los okupas o los manteros, no se puede hacer nada. Los llamados ayuntamientos del cambio son una especie de mundo al revés en el que los delincuentes y los vagos están bien mirados, mientras que las personas honradas, que se ganan la vida dignamente, y los miembros de seguridad son parte de la opresión.

Por favor, seamos serios, Barcelona hasta los Juegos Olímpicos no estaba en el mapa y, ahora, ya hay países que recomiendan a sus ciudadanos no viajar a la capital catalana. La Colau se está cargando esta gran ciudad y, para más inri, el PSC le da ahora apoyo. Un poquito de seriedad, por favor, a los políticos, a la política y Colau… a lo que quiera que sepa hacer.

 

Fuente de la fotografía de portada: elperiodico.com

Anuncios

El puzzle Podem

Hace alrededor de año y medio, tuve una conversación con una persona que había asistido a algunas reuniones del círculo de Podemos en su ciudad. Finalmente, a pesar de que tenía cierto interés en el proyecto, no pasó a formar parte de la agrupación. Entre otras cosas, le pregunté por lo que se hablaba sobre el tema soberanista catalán y del inminente butifarréndum que iba a organizar Artur Mas para contar cuántos independentistas había en Catalunya, poniendo unas urnas de cartón donde podían votar también los extranjeros y los menores de edad y cuyo recuento lo hacía, entre otros, Oriol Junqueras.

Me dijo que, entre los afiliados, había nacionalistas y no nacionalistas, pero que en su mayoría había personas que querían hacer el referéndum para votar No. Este tema es difícil de explicar, aunque ya lo he hecho otras veces. Esos que quieren votar para decir No o bien mienten, están desinformados o, quizá, tienen una visión distorsionada de lo que es la democracia.

Eso que mal llamamos Derecho a Decidir no existe en Derecho, no hay ninguna ley que lo permita, con lo cual no es un derecho. Como ya sabemos, la ultraizquierda entiende que las leyes están para quitar libertad al pueblo, pero la realidad es que es totalmente al revés. Las leyes son la que dan derecho a los ciudadanos, las leyes es lo que nos hacen ser libres.

Uno de los grandes males de la sociedad actual es que la extrema izquierda siente superioridad moral sobre el resto de la población. Ellos son el pueblo, ellos son la gente, ellos son los que se preocupan por los desahuciados, por los indignados, por los refugiados. Ellos son el pueblo y los demás somos fascistas.

En ese discurso, coinciden con los separatistas, lo cual ha llevado a la perversión de asociar el independentismo catalán con la izquierda y a los constitucionalistas con la derecha, por más que en ese proceso constituyente formaron parte socialistas, comunistas y también catalanistas. Pero eso da igual, la historia no cuenta. Sólo les interesa el presente, el día de hoy y la distorsión y perversión de los pensamientos.

Esta persona de la que les hablo finalmente decidió no entrar en Podemos porque sabía que iban a ser el tonto útil para ayudar al independentismo de la burguesía catalana, que primero fueron monárquicos, luego franquistas, más tarde catalanistas; que ahora son independentistas y que mañana serán lo que hagan falta para seguir siendo parte del poder.

En Catalunya hay dos vías políticas más allá de las distintas ideologías: los que pertenecen a la oligarquía y los que no. Hasta hace bien poco, la CUP y Ciudadanos, más allá de sus diferencias, eran los únicos que podían presumir de no pertenecer a ella, aunque ahora la CUP, que no es más que un partido formado por hijos de burgueses que juegan al mayo del 68, ya forma también parte de ella, ya que pactó con Junts pel Sí, del mismo modo que un hijo hace caso a su padre a regañadientes cuando éste le dice  que le va a quitar la paga.

Podemos en Catalunya podía haber decidido no formar parte de esa oligarquía contra la que supuestamente dice que lucha, pero lo ha hecho por partida doble: una, porque se han unido con Inciciativa y, dos, porque por esa asociación de equiparar al independentismo con la izquierda y a desobedecer las reglas con la libertad, han elegido dónde quieren estar, al lado de los que quieren balcanizar España, de los que creen que hay españoles de primera y de segunda, de los que creen que la soberanía está en los territorios y no en los ciudadanos.

Podemos en Catalunya es una gran mentira, una unión de siglas y personas que en realidad no piensan lo mismo, pero que creen que unirse contra un enemigo en común es la mejor de las opciones. Las crisis internas están mostrando las dificultades. Podemos en Catalunya está sin líder desde que Gemma Ubasart dimitió en octubre, tras los malos resultados de las autonómicas y después de mostrar su malestar con el diseño de la campaña.

Ada Colau quiere formar una nueva formación más allá de Podemos y es que el lado más nacionalista de la unión, que se llamó Catalunya Sí que es Pot, se ha dado cuenta de que ir bajo la tutela de Podemos es buena para las Generales, donde el voto en negativo hace que los separatistas voten a Podemos para perjudicar al Estado, pero les perjudica en las elecciones autonómicas, marcadas por el tema identitario.

Precisamente, la relación de Podemos con ese nuevo partido de Colau es una mayor de las batallas en la lucha por el poder en Catalunya. Colau y los suyos creen que, si consiguen el voto, la extrema izquierda, más el de los votantes descontentos con la CUP y ERC y con la táctica de buscar un referéndum pactado (ya sea para votar Sí o para votar No), podrán dominar Catalunya, cuestión que me aterra tras ver cómo está Barcelona desde que está de alcaldesa, con un equipo sin preparación, liderado por Ada Colau, una persona que lleva viviendo del cuento toda la vida.

Podemos en Catalunya es un misterio difícil de encajar, en el que están englobadas personas que piensan totalmente diferente. Esperemos que, más allá de la indignación, las personas vean que hacen falta ideas para mejorar las cosas y que no se puede hacer ni la más mínima de las concesiones a quien  va contra la Ley.

Mientras escribía ayer estás líneas, supe del atentado terrorista en Bruselas. Con la entrada a medio hacer, pensé en cambiar la temática, en hacer una referencia al ataque, pero finalmente opté por no hacerlo. No van a ser estos desalmados los que cambien mi tempo, los que me digan lo que debo hacer. Que las víctimas descansen en paz y todos aquellos que dicen que en el terrorismo hay cuestiones políticas que se lo hagan mirar.

La Catalunya no democrática

Que la democracia es votar es la respuesta que nos daría un niño de siete años, pero también es la que dan los amigos de Artur Mas. Esa respuesta es todo un insulto a la inteligencia, porque la democracia es mucho más que eso,  democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales. La democracia es el gobierno de la multitud, el gobierno de los que son más y que aquellos que son menos no respeten lo que quiere la mayoría nunca puede ser democracia.

Las democracias liberales son desde el nacimiento de los Estados Unidos las más habituales en  el mundo occidental, tanto en repúblicas como en monarquías constitucionales, y todas ellas se basan en el respeto a la Constitución, a la división de poderes, al derecho a votar y ser votado, al de la propiedad, así como también a la existencia de partidos políticos, libertad de expresión, de prensa, asociación y vigencia de los derechos humanos.

Que un gobierno y personas cercanas, aunque sea un gobierno en funciones, vayan a un juzgado a tratar de coaccionar a un juez es una de las cosas más antidemocraticas que se han visto en esta España nuestra. Y lo más gracioso de todo es justificarlo con frases como “es que no nos han dejado poner las urnas”, “en un país normal no se prohíbe votar” y excentricidades de ese tipo.

En un país normal, justo, democrático, un presidente autónomo, es decir, el representante de España en la comunidad, no puede utilizar un censo electoral sin permiso para saber quién es independentista y quién no. En un país normal, no se amenaza a los directores de los institutos que no quieren ceder sus llaves para un referéndum ilegal y en un país normal no se dice que se prohíben las urnas, cuando en poco más de año y medio, hay elecciones europeas, municipales, autonómicas y generales.

¿Qué es un país normal, señor Mas? ¿Estados Unidos, Francia, Alemania? Porque en esos países no es que no permitan que haya referendos soberanistas, sino que la Ley prohíbe que haya partidos independentistas.

Ya he repetido una frase varias veces en mi blog y parece que los independentistas no la acaban de entender. Ser independentista no es ilegal, lo que es ilegal es la independencia. De modo que, en vez de numeritos, lo que deberían hacer es tratar de cambiar la Ley, tratar de cambiar la Constitución y no amenazar con un golpe de Estado.

También he repetido ya, que yo no temo a la independencia, porque sé que no la habrá jamás. No me asustan los no-españoles de Mas y su cuadrilla. Los que de verdad deberían preocuparnos son los anti-españoles como Ada Colau y compañía que tienen la desvergüenza (como ha hecho el PSC históricamente) de coger los votos de no independentistas y después hacer lo que les ha dado la gana con ellos, llegando incluso al jueguecito de que los miembros de Junts pel Sí dijeran que no votaran a Catalunya Sí que es Pot porque era votar NO. Todo ello para, cinco minutos después de las elecciones, decir que muchos de los votantes sí lo eran. Pero, claro, eso hay que decirlo antes de las elecciones y Ravell, Iglesias y compañía siempre dijeron en campaña estar en contra de la independencia.

Lo que son estos de Podemos, Barcelona en Comú Catalunya Sí que es Pot o como los queramos llamar se vió muy claro en el lamentable altercado de las banderas en el ayuntamiento de Barcelona. Alfred Bosch de ERC colocó una bandera anticonstitucional libremente y, cuando Alberto Fernández del PP sacó la española, fueron los miembros de Barcelona en Comú los que no le dejaron. La consecuencia fue desastrosa para ellos en las autonómicas. Me llamarán exagerado pero que pregunten en sitios como Nou Barris y lugares similares, si cuestiones como lo de las banderas tuvieron que ver mucho o no para que en lugares donde en mayo se votó a la marca blanca de Podemos en septiembre se votara a Ciudadanos.

Tras el paripé, llegó la calma

“Estos son mis principios y, si no le gustan, tengo otros”, decía Groucho Marx.

Al parecer, Ada Colau va entendiendo eso de que el ideal del comunismo es muy muy bonito, pero utópico; que para que no haya gente que tenga que ser desahuciada, lo importante es que el país esté económicamente sano y que esa sanidad requiere de inversión. Ya va entendiendo que los turistas dan dinero y, que si quiere acabar con el alquiler de viviendas y habitaciones para ellos, lo que hace falta en la ciudad condal son más hoteles. Leer más

¿Os la han Colau?

Barcelona capital de Catalunya y futura capital del estado independiente según los profetas catalanes y las monjas que les acompañan.

El día 24 de Mayo se decidía el alcalde o alcaldesa. En los días previos el líder de ERC, Alfred Bosch, hacía unas declaraciones en clave xenófoba, (es decir en esa clave xenófoba que ellos no se dan cuenta que es xenófoba, porque la xenofobia es parte de sus vidas y está tan dentro de ellos, que no creen que sea xenófobo pensar que todo pueblo de España es inferior a Catalunya, porque los catalanes pertenecen a una raza superior como es evidente y todo el mundo sabe). Decía que Barcelona era clave para el proceso soberanista, porque sin Barcelona no había independencia y que sin Barcelona, Catalunya era como Galicia. Leer más