Ciudadanos (la historia) – Capítulo XIX

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XVIII aquí):

En junio de 2013, diversas encuestas apuntan a que Ciudadanos se acerca a PSC, PP e ICV en intención de voto. El gobierno nacionalista de Mas y que Ciudadanos sea el único partido que habla sin pelos en la lengua dentro del Parlament hacen que muchos catalanes comiencen a ver al partido naranja como la mejor opción contra los separatistas. Probablemente, eso tuvo mucho que ver con que el PSC se alejara de los nacionalistas y, finalmente, no participara en el pacto “nacional” por el derecho a decidir, al que, además de 25 entidades, apoyaban CiU, ERC, ICV y CUP.

Artur Mas trata de hacer equilibrios, intentando llevar a cabo el referéndum mientras las encuestas dicen que perderían unas próximas elecciones y la corrupción sacude su formación. Los grupos de la oposición a CiU coincidían en reclamar en bloque responsabilidades políticas durante sus turnos de preguntas al presidente de la Generalitat, Artur Mas, si se demostraba que el partido se financió irregularmente a través de comisiones ilegales pagadas por Ferrovial.

El gobierno de la Generalitat creó un Consejo Asesor para la Transición Nacional con el objetivo de asesorar a la Generalitat en el “proceso de transición nacional de Catalunya” y lograr la consulta. El 11 de septiembre de ese 2013, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) organizó una cadena humana que debía recorrer 400 km a través de toda Catalunya. Días después, el Partido Popular catalán insta a PSC, Unió y Ciutadans para hacer un frente al común frente a las ideas secesionistas, pero Albert Rivera opina que estos temas afectan a toda España y que deben reunirse los líderes a nivel nacional y no a nivel autonómico. Unió rechaza la reunión mientras que PP opina que estos temas deben tratarse con los líderes autonómicos. Los socialistas califican este frente como cínico y no aceptan.

Oriol Junqueras vuelve a mostrar su apoyo a Artur Mas para la convocatoria del referéndum separatista. Albert Rivera retó al presidente de la Generalitat, Artur Mas, a convocar elecciones anticipadas para evitar “tres años de deriva y de fractura social” independentista y, en caso contrario, le invitó a gobernar Catalunya con sus competencias, en lugar de “construir naciones”.

El 10 de octubre, se contempló en el Parlament uno de los actos más lamentables y que más se han tergiversado sobre Ciudadanos, tras haber acabado el debate de una moción que pedía, entre otras cosas, la condena del franquismo, las apologías del nazismo y la destitución de la delegada del Gobierno, María de los Llanos de Luna, por haber homenajeado a la División Azul en un acto en Sant Andreu de la Barca, en el cual Ciudadanos había declarado que votaría a favor de esa condena. El portavoz de la CUP, David Fernández, se refirió a los miembros de C’s y PP diciendo que estaba muy bien condenar el fascismo y el nazismo en el Parlament, pero que el Día de la Hispanidad se manifestarían junto a fascistas y nazis en la Plaza de Catalunya.

Obviamente, las palabras del líder de la CUP eran una falacia porque en el Día de la Hispanidad sí hay una manifestación fascista que se realiza en Montjuïc, pero que nada tiene que ver con la que se realiza en la Plaza de Catalunya donde yo, personalmente, jamás he visto una bandera fascista, aunque curiosamente la televisión pública catalana siempre encuentra un par para poner en el telediario de TV3 y, así, falsear las noticias y dar a entender que todos los españoles son fascistas.

Ante la acusación de fascistas y nazis, Jordi Cañas pidió la palabra por alusiones, pero la Presidenta de la cámara, la ultra radical nacionalista Núria de Gispert, no dio opción de defenderse a los miembros de C’s, a pesar de tan duras e infames acusaciones, lo que llevó a un rifirrafe entre el Diputado Jordi Cañas y la Presidenta del Parlament, quien apagó el micro del parlamentario. Aún sin micrófono, Jordi Cañas siguió defendiendo su postura, a lo que De Gispert respondió mandando callar en numerosas ocasiones. Ante dicha acción, Cañas sigue defendiéndose, aún sin que se le pueda oír por el micrófono y dice que “Ciutadans nunca aceptará lecciones de democracia de un grupo como la CUP que se ha manifestado junto al comando Barcelona de ETA”. Reaccionan con aplausos los miembros del PP e, incluso, varios del PSC. La Presidenta del Parlament acusa a los Diputados de “No tener vergüenza” y los miembros de Ciudadanos abandonan el Parlament en señal de protesta. En modo de solidaridad, los miembros del PP también se marchan. La lamentable escena acabó con la fanática De Gispert gritando a los Diputados “Iros, iros, que eso es lo que tenéis que hacer”.

 

Tras el abandono de C’s y PP de la cámara, el Parlament aprobó la moción y, desde esa fecha, tanto los independentistas como la extrema izquierda han utilizado el hecho anecdótico de que ni Ciudadanos ni Partido Popular estaban en la cámara, a pesar de que ya habían dicho que iban a condenar el fascismo y el nazismo, para hacer ver que se negaron a votarlo, o que abandonaron la cámara para no condenar el fascismo. En estos dos vídeos, pueden ver lo que realmente pasó. Sin embargo, desde este hecho se ha acusado a Ciudadanos de extrema derecha y de fascistas por “Negarse a condenar el fascismo” cuando eso no es realmente lo que sucedió.

La manifestación para la unidad de España acoge a 160.000 personas, casi cien mil más que el año interior. La llamada “Mayoría silenciosa” comenzaba a hacerse a oír, a pesar de que partidos como el PSC no apoyaron la manifestación, aunque sí se acercaron políticos socialistas a modo personal.

 

Fuente de la fotografía de portada: Cronicaglobal.com

Ciudadanos (la historia) – Capítulo XVIII

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XVII aquí):

Debido a que las elecciones se habían entendido como un referéndum, a Artur Mas y su cambio al proceso soberanista y teniendo en cuenta que había perdido doce escaños, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, pidió a Mas que dimitiese. Pero, como ya contamos en nuestro anterior capítulo, finalmente gobernó con el apoyo de ERC, motivo por el cual el mismo Rivera criticó que los republicanos apoyaran a CiU a tapar la corrupción.

Las fuerzas soberanistas de izquierda vienen a decir que la independencia de Catalunya es ahora el camino y que palabras como las que recientemente había dicho en el Congreso de los Diputados el ministro Wert, en las que indicaba que “Había que españolizar a los niños catalanes”, dejaban a las claras que, para el gobierno del PP, la cultura catalana no era española ni merecía que se la equiparase a la castellana.

El portavoz del Govern en funciones, Francesc Homs, declaró que el anteproyecto de Ley Orgánica de la Mejora de la Calidad Educativa del ministro  Wert, a la que en el Parlament se opusieron CiU, ERC, CUP, PSC e ICV, era una “reforma constitucional encubierta” y amenazó con actuar unilateralmente si no cambiaba dicha ley.

Una vez más, las decisiones y sobre todo las formas del Gobierno del Partido Popular daban alas al independentismo y solamente unos días después CiU y ERC comenzaron a negociar una consulta soberanista. El pacto de la “Llibertat” hace que el President Mas y el Jefe de la Oposición, Junqueras, vayan en una mismo barco, con lo que la oposición pierde fuerza de crítica hacía le Govern.

En el debate de investidura, el portavoz de C’s, Albert Rivera, pide explicaciones por la corrupción y pregunta por cuentas en Suiza de Artur Mas y Jordi Pujol. Como respuesta, a la mañana siguiente, aparece una sede de Ciudadanos apedreada y con los cristales rotos.

No es la única repercusión que recibe Ciudadanos pues, políticamente, también las hay y la Junta de Portavoces decide que Ciudadanos no acceda a tener ningún senador. Jordi Cañas se quejó asegurando que “Se ha querido excluir del Senado a una voz catalana que defiende la unidad con el conjunto de España”. Días después, la mesa del Parlament da luz verde al debate sobre la declaración de soberanía.

Artur Mas insta al PSC para que se ponga del lado soberanista, cosa que en principio sí hace Iniciativa por Catalunya. Las palabras de Mas crean un serio debate dentro de la formación socialista y 5 de sus parlamentarios, que quieren votar del lado de los independentistas, deciden ausentarse de la cámara en el momento de la votación como protesta ya que el partido no les da libertad de voto. Además, el exconseller y expresidente del grupo parlamentario del PSC, Joaquim Nadal, anunció que dejaba el Consell Nacional Socialista después de que la dirección decidiera votar ‘No’.

El Parlament aprobó la declaración que impulsa el “derecho a decidir” de Catalunya con los votos a favor de CiU, ERC, CUP e ICV y los votos contrarios de PSC (salvo los cinco casos antes referidos), PP y Ciudadanos. Artur Mas declara que no se ha votado que Catalunya sea una nación, sino obtener la libertad para decidir qué quiere ser. En aquel pleno, Albert Rivera inicia su discurso leyendo los primeros artículos de la Constitución y dejando a las claras que lo que se vota es ilegal.

Un mes después, en febrero de 2013, sale a la luz una encuesta que marca claramente la tendencia que está tomando Catalunya. Las fuerzas soberanistas perderían fuerza pero, a pesar de ello, ERC subiría a costa de CiU, mientras que Ciudadanos lo haría a costa de PSC y PP. Esa misma semana, vuelve a pedir que Artur Mas comparezca ante el Parlament por el caso de corrupción Palau, pero el President se libra gracias a los votos de ERC y de su propio partido.

Con la declaración por el “derecho a decidir” recurrida por parte del gobierno central en el Tribunal Constitucional, en el Parlament se vuelve a aprobar la celebración de una consulta de autodeterminación en Catalunya, esta vez a instancia del PSC, en la cual se insta al Govern de la Generalitat a “iniciar un diálogo” con el Gobierno del Estado. Se aprueba con los votos a favor de CiU, ERC, PSC e ICV, la abstención de la CUP y el voto en contra de PP y Ciudadanos.

La siguiente provocación del Govern pro-separatista llega cuando el Parlament aborda una resolución relativa a Andalucía en la Comisión de Exteriores, es decir, como si los andaluces y los catalanes no pertenecieran a la misma nación. Ciudadanos, PP y PSC (que como siempre parecía no entender bien de qué iba la película y unas veces estaba aquí y otras allá) protestan enérgicamente sobre esa cuestión.

Unos días después, la CUP organiza un escrache a Albert Rivera en su propia población y, cuando iba junto a su mujer, ese intento de causar terror, es decir, ese acto terrorista de la CUP, acabó con un rifirrafe en el Parlament en el que el cupaire Quim Arrufat acusó a los de Rivera de no respetar la voluntad del pueblo, diciendo de Ciudadanos que era “La Inquisición del siglo XXI” y acabando con un amenazador “Iros acostumbrando”, lo que supuso gritos de un lado y otro de la cámara. La Presidenta del Parlament, Nuria de Gispert, solamente llamó la atención a uno de los dos partidos. ¿Adivinan a cual? Sí, a C’s.

En el pleno del mes de mayo, Artur Mas y Albert Rivera, sin que sirva de precedente, se pusieron de acuerdo a la hora de criticar el modelo educativo de Wert. Sin embargo, Mas se burló de la idea que Ciudadanos tenía sobre una educación trilingüe en castellano, catalán e inglés, a lo que Rivera le recordó que tanto Artur Mas como sus hijos se habían educado en un colegio privado trilingüe y le preguntó por qué no quería para los hijos de los catalanes, lo que sí quería para el suyo.

 

Fuente de la fotografía de portada: radiocable.com

 

 

 

 

Ciudadanos (la historia) – Capítulo XVII

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XVI aquí):

Los dirigentes de Convergència i Unió comienzan a mostrarse clara y públicamente cercanos al independentismo. Artur Mas promete convocar una consulta sobre el pacto fiscal, acogiéndose a la Ley de Consultas Populares, en caso de que el Gobierno del PP rechace el nuevo marco económico pretendido por CiU. Solamente Ciudadanos y el Partido Popular critican la postura de Mas. Alicia Sánchez Camacho, portavoz del PP, opina que Mas no se atreverá a hacer esa consulta ilegal y Jordi Cañas de C’s acusa a la Generalitat de usar la “xenofobia fiscal como argumento de enfrentar territorios”.

Además, comienza a hablarse también de la posibilidad de una consulta soberanista, en la que Artur Mas pretende poder contar con el apoyo que tiene de los catalanes ante el cambio de rumbo de su partido que apuesta ahora por el separatismo. Curiosamente, en un libro publicado en 2002 y titulado “¿Qué piensa Artur Mas?“, el President decía  “El concepto de independencia lo veo anticuado y un poco oxidado”(…) “España no es Yugoslavia, además, entre Catalunya y España existen suficientes lazos e historia compartida como para tener muy presente este bagaje común, que se manifiesta incluso en la composición demográfica de Cataluña”.

El 6 de diciembre, Artur Mas no asiste a los actos conmemorativos de la Constitución y, desde ese momento, deja de ser el President de la  Generalitat para ser el President únicamente de los independentistas. Este menosprecio vuelve a ser ignorado por PSC e ICV que cada vez son más benévolos con Artur Mas y con el separatismo catalán.

En el pleno del Parlament, se pide que no se puedan expresar frases como “España nos roba”, “Expolio fiscal” o los españoles son una banda de mafiosos”, como se había oído desde la bancada de ERC. Sin embargo, la Junta de Portavoces, con al Presidenta del Parlament Nuría de Gispert a la cabeza, deniegan la moción y el Parlament deja que, en el lugar donde está representado el gobierno español en Catalunya, se pueda insultar a España y a los españoles.

En abril de 2012, Convergència se une a ERC y SI y denuncian que Catalunya sufre “un expolio fiscal”. Las resoluciones sobre el pacto fiscal votadas en el pleno tienen también el apoyo de PSC e ICV. En mayo, el PP vuelve a votar, como comenzaba siendo habitual, del lado del Govern en temas económicos. Esta vez, se trata de la Ley Catalana de Estabilidad Presupuestaria.

Convergència comienza a tener problemas de corrupción: el caso Millet (Palau), que se denunció en 2009, se pone sobre la mesa y, esta vez sí, toda la oposición en conjunto pide explicaciones al gobierno de Artur Mas, que defiende que su partido no se financió ilegalmente. Los recortes también unen a la oposición y se empieza a rumorear sobre la posibilidad de que Artur Mas, al que aún le quedaba más de la mitad de la legislatura, adelante las elecciones.

En el mes de julio, gracias a los votos de los miembros de Esquerra, Artur Mas no debe comparecer ante el Parlament para dar explicaciones por el caso Palau. En ese momento, ya estaba sobre la mesa el caso ITV, que también salpicaba a miembros de Convergència, entre ellos a Oriol Pujol, que había sido mano derecha de Artur Mas.

En la Diada de 2012, desde el gobierno de Catalunya ya se habla sin tapujos de desligarse de España. Un Artur Mas crecido deja entrever que adelantará las elecciones para saber si los catalanes respaldan su proyecto soberanista. Una vez anunciadas las próximas elecciones, el Presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, acusa a Artur Mas de “Pretender dar un golpe de Estado”(…)”Me da el mismo miedo un golpista vestido de verde con un tanque que un golpista con corbata subido en un A8″(…) “ninguna identidad va a ser impuesta”(…)”el expolio de Catalunya por parte de España es la gran mentira del nacionalismo”.

Ciudadanos inicia una precampaña centrada en pedir el voto no independentista y en reclamar que casos de corrupción de CiU no son suficiente motivo como para que estos alimenten el enfrentamiento entre catalanes. Tras las primarias, Albert Rivera vuelve a ser el candidato. El lema de campaña es el famoso “Mejor Unidos” y, para dichas elecciones, el partido cuenta con el apoyo público del dramaturgo Albert Boadella, los escritores Félix Ovejero, Arcadi Espada y Javier Nart, así como de Juan Carlos Girauta, Tomás Guasch, Ferran Martorell y la exportavoz del PP Carina Mejías.  

En el spot que hace la Generalitat para las Elecciones, salen imágenes de la manifestación independentista con lo que C’s denunciará el caso a la Junta Electoral, que acabará retirando el vídeo unos días después, aunque, como se dice en estos casos, el daño ya estaba hecho.

Las elecciones no son vistas como un referéndum por la mayoría de la gente, sino como un Sí o No a Artur Mas. Eso no quita que también se midiera en tono soberanista. CiU, ERC y la CUP eran el voto soberanista; PSC e ICV no representaban al Sí ni al No y, en todo lo contrario, PP y C’s eran los partidos radicalmente contrarios al independentismo, aunque los Populares tenían la ventaja de parecer el voto útil.

Finalmente, con una subida del 8% en la participación, Artur Mas fracasa en su propósito y CiU, a pesar de seguir siendo la fuerza más votada, pierde 12 escaños, quedándose con 50. El PSC paga sus titubeos y su apoyo al nacionalismo perdiendo 8 y quedándose con 20. ERC es una de las triunfadoras de la noche consiguiendo 21 escaños, con lo que parece que recoge voto independentista de CiU y del PSC. El PP gana 1 escaño quedándose con 19, pero no consigue el “sorpasso” para colocarse como segunda fuerza, entre otras cosas porque las personas que han votado en clave soberanista desde el lado constitucionalista apuestan también por Ciudadanos, que pasa de ser un partido sin mucho futuro a triplicar sus votos y sus escaños, alcanzando 9, y aprovechando sobre todo los votos que le vienen de votantes del PSC, que no les personan sus coqueteos con el independentismo. Albert Rivera, Carina Mejías, Inés Arrimadas, José Manuel Villegas, Carmen de Rivera, Carlos Carrizosa, José María Espejo-Saavedra , Jordi Cañas y Matías Alonso serían los encargados de representar a los ciudadanos constitucionalistas de centro en un Parlament de Catalunya que gobernaría Artur Mas gracias al apoyo de ERC.

¿Y si no existiera Ciudadanos?

En estos días de cábalas electorales, se habla mucho de la posible abstención en las Elecciones Generales del 26 de junio, de cómo puede alterar los comicios el hecho de que los votantes de un partido u otro no fueran a las urnas. También se está debatiendo si la presencia de nuevos partidos perjudica la posibilidad de que haya acuerdos. En una de estas conversaciones, un conocido me preguntaba qué ha aportado Ciudadanos en este año de tantas elecciones. Yo le contesté con otra pregunta. ¿Qué hubiera pasado en España si no existiera Ciudadanos?  Y comenzamos a jugar a la política ficción.

Nos imaginamos, por un momento, cómo sería Catalunya si las personas que votaron a Ciudadanos no hubieran acudido a las urnas. En primer lugar, Junts pel Sí gobernaría en mayoría, Artur Mas seguiría siendo President y haría y desharía como si fuese un Emperador. El independentismo hubiera tenido alrededor del 60% de los votos y el enfrentamiento entre catalanes y el de Catalunya con el Estado sería mucho mayor. Como Jefe de la Oposición, estaría Miquel Iceta del PSC, que ya sabemos que es amable con el soberanismo. Por otro lado, Unió estaría en el Parlament. Además, prácticamente todas la ciudades de Catalunya pertenecerían a la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) y la impresión de un independentismo dominante en Catalunya sería notoria porque, como sabemos, nadie se fija en la abstención.

¿Y en el resto de España? La unión del PSOE con Podemos superaría la mayoría absoluta con el 50,3% de los votos. A día de hoy, Pedro Sánchez estaría en el Gobierno rodeado de Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Carolina Bescansa, etc…  Las políticas serían de izquierda populista y España estaría en claro conflicto con la unión europea. De modo que el voto a Ciudadanos, tanto en Catalunya como en las Generales, fue decisivo, mucho más decisivo de lo que a primera vista pudiéramos creer, más allá de que esto sea política ficción y de que muchos de los votantes de Ciudadanos lo hubieran sido de otras formaciones.

Pero, ¿y si nos hubiéramos quedado en casa? En Catalunya, no habría una oposición firme que le dijese al independentismo las cosas claras y a la cara y en el resto de España no habría un partido que ha evitado que Pablo Iglesias y los suyos se salgan con la suya y que los populistas lleguen al Gobierno.

Por más que esto sea política ficción, se convertiría en realidad si nos quedásemos en casa. Así que, el 26 de junio, ya sabemos a qué nos enfrentamos. La nueva unión de Podemos con Izquierda Unida hace posible que los que quieren balcanizar España estén más cerca del poder.

Ese 26 de junio, todos tendrán que borrar líneas rojas y no habrá más remedio que llegar a acuerdos, por más que el inmovilismo del PP y las negativas de Sánchez vayan a hacer que las negociaciones sean duras. Lo que es claro y notorio es que, tal y como está la situación del país, es momento de pensar más en los ciudadanos y en la nación que en los intereses partidistas. Hay que conseguir un país fuerte, unido y que pueda ir a Europa, mirando a los ojos de los grandes países del continente europeo. Pero, para eso, necesitamos consenso, necesitamos acuerdos y, cómo quedó claro ya desde el 20 de diciembre, nadie va a poder gobernar sin contar con Ciudadanos, a no ser que una alternativa a la ultra izquierda con los independentistas pusiera en manos del país a quien lo quiere romper.

 

Los independentistas quieren prohibir el castellano, ¿de qué se sorprenden?

Cuando creía que el tema del independentismo catalán ya no iba a poder sorprenderme, vuelve a hacerlo. Pero no por sus nuevas andanzas; no porque Carles Puigdemont, el señor Mas de lo mismo, haya hecho el ridículo mendigando por toda Europa para que alguien le abra la puerta y poder hablar de lo suyo, como si fuera la versión catalana del pequeño Nicolás en busca de la foto con el político de turno; ni siquiera porque hayan presentado un borrador de la futura Constitución de la Catalunya independiente, sino por observar cómo las personas, los catalanes, reaccionan a este tipo de cuestiones.

Para empezar, me sorprende que los diarios catalanes pongan en titulares que en la imaginaria Catalunya independiente el castellano no sería idioma oficial. Primero, porque eso no es noticia, no sorprende a nadie, el nacionalismo es lo que es y después hablaré de lo que es. Y, también, me sorprende el enfoque. ¿No será oficial? Eso no es más que una manera discreta de decir que el castellano estaría prohibido. Me hace gracia a mí que se diga que, en la época de la dictadura, el catalán estaba prohibido por no ser oficial y que ahora, a la misma prohibición, se le llama no ser oficial. Pero, en fin, que los independentistas están haciendo con el castellano lo mismo o peor que la dictadura hizo con el catalán es algo que todo el mundo ve, salvo que quieras cerrar los ojos y taparte los oídos ante lo que está pasando.

Por supuesto, que el castellano estaría prohibido en la imaginaria Catalunya independiente… ¡Por supuesto! ¿Cuál es la sorpresa? El independentismo catalán no es más que el desprecio racial, étnico, cultural y humano a España y a los españoles. ¿Qué creían? ¿Que la vida de los que se sienten españoles iba a ser igual en ese país imaginario? ¿Que un día nos levantaríamos, cambiaríamos la bandera y que lo demás iba a seguir igual? ¿Que no iba a ver una persecución política a los que han defendido la democracia? ¿Que los que hemos defendido que la soberanía está en el pueblo y no en los territorios, que ser español no es ser menos catalán y que ser catalán no es ser menos español y que el último pueblo de Girona es tan España como la Puerta del Sol de Madrid no tendríamos que huir de nuestra propia tierra, del lugar donde nacimos?

¿De verdad somos tan ilusos? ¿De verdad alguien cree que el nacional-catalanismo es distinto a todos los nacionalismos que han hecho tanto daño al mundo? ¿Que es diferente a los que llenaron nuestro planeta de conflictos y de guerras? Pues no, simplemente, no. El independentismo catalán es igual que cualquier otro nacionalismo, es decir, una oda al fanatismo racial que se nutre de la xenofobia a un pueblo al que se considera inferior. Una exaltación que ha aprovechado la crisis y el amor de los catalanes a su tierra, a sus costumbres, a su idioma para que asocien Catalunya con el independentismo cuando una cosa no es sinónimo de lo otro.

Pero no se preocupen, los catalanes somos un pueblo inteligente y los que habían caído en las redes del independentismo se están dando cuenta y van dando la espalda a los que promulgan que una parte de la población es superior a la otra. Créanme, cuando les digo que el independentismo está muriendo y que cada vez que demuestran que este nacionalismo está hecho a imagen y semejanza de otros nacionalismos de otras épocas, en los que la propaganda se hacía con grandes manifestaciones y pequeños bigotes, más se muere. Y, sí, sé que el 48% de los ciudadanos de Catalunya votaron a fuerzas que defienden el independentismo, pero eso no significa que haya ese porcentaje de independentistas; simplemente, que hay personas que no saben o no quieren separar su amor a Catalunya de los partidos a los que tradicionalmente votaron.

Que en las próximas elecciones ese porcentaje bajará, lo saben todos. Por eso, Artur Mas dio un paso al lado, porque le aterraban unas nuevas elecciones. Pero esto no tiene ya marcha atrás, por más que en las escuelas siga el lavado de cerebro para hacer niños independentistas. El “seny” está llegando a Catalunya, ya muchos dicen que ese en el que se prohíbe el castellano, entre otras lindes, no es el independentismo que ellos quieren y eso ocurre porque hay muchas, muchísimas personas que han apoyado el independentismo, que no son independentistas realmente y, poco a poco, veremos un río de personas abandonando a los políticos que han enfrentado a los catalanes, única y exclusivamente, para tapar las corruptelas de Pujol y compañía.

 

Fuente de la fotografía de portada: abc.es

Ciudadanos (la historia) – Capítulo XVI

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XV aquí):

Ciutadans se preparaba para las elecciones municipales de 2011 siendo conocedores de que, hasta entonces, en las elecciones locales no habían conseguido mover al electorado como sí lo habían hecho en las autonómicas catalanas. Jordi Cañas sería el candidato de Barcelona. Cañas indicaba que el objetivo era conseguir 2 o 3 concejales. De este modo, C’s sería decisivo a la hora de formar un gobierno y evitar gobiernos peligrosos para los ciudadanos: “Si llegamos a los tres concejales, no van a poder pactar CiU y PP y tampoco se podrá reeditar un nuevo tripartito” aseguraba Jordi Cañas.

Pero lo cierto es que, como ya había ocurrido cuatro años antes, el mensaje de Ciudadanos en Catalunya no había cuajado. De hecho, los números de Ciudadanos habían empeorado en estos cuatro años y había perdido 30.000 votos y 6 concejales, quedándose en solamente siete en toda la autonomía. Ciudadanos se presentaba también en otras ciudades del resto de España, obteniendo resultados discretos, aunque logrando concejales en ciudades de las autonomías de Madrid y Murcia.

Las municipales de 2011 habían estado marcadas por el 15 M y las protestas en toda España. Sin embargo, la indignación no se había visto reflejada en las urnas, a pesar de que los partidos del bipartidismo habían perdido un millón de votos respecto a las municipales de 2007. Una vez pasadas las elecciones, continuaron las protestas.

En Catalunya, en el mes de junio, varios diputados fueron agredidos a su entrada en el Parlament, lo que significó grandes críticas a Felip Puig, Consejero de Interior, al que acusaron de “mandar a los parlamentarios al peligro”, mientras que él mismo o el President Artur Mas abandonaron la zona en helicóptero.

Felip Puig ya había sido duramente criticado por la violencia que había usado el cuerpo policial autonómico de los Mossos d’Esquadra a la hora de desalojar a los indignados que habían tomado posesión de la Plaza de Catalunya.

En el Parlament de Catalunya, la tensión cada vez era más evidente. Artur Mas no encontraba apoyos y comenzaba a advertir que adelantaría las elecciones autonómicas. En julio, se produjo un gran rifirrafe entre miembros de ERC y Ciudadanos, en un debate sobre el espacio de comunicación catalán, cuando el diputado de ERC Carmel Mòdol dijo de C’s que:  “Yo me atrevería a decir que su liberalismo es parecido al de un comisario del Partido Comunista Chino en el Tíbet y, como sabemos, no es la mejor de las escuelas liberales”.

Rivera, molesto con el comentario del parlamentario republicano, le respondió: “Nuestro liberalismo es aquel que hace que los que hemos nacido en democracia compartamos escaños con ex terroristas que se han sentado en sus filas. Este es nuestro liberalismo”. Rivera se refería al ex-diputado de ERC Xavier Vendrell, quien había pertenecido a la banda terrorista Terra Lliure. La presidenta de la cámara Núria de Gispert, una vez más, no actuaba de árbitro y se puso de parte de los parlamentarios de Esquerra, permitiendo que estos pudieran comparar a Ciudadanos con el representante de una dictadura que oprime al pueblo del Tíbet y cerrando el micro y negando la palabra a Rivera cuando dijo algo público y notorio como que varios miembros de Terra Lliure ingresaron en Esquerra.

Por otra parte, con las vistas puestas en las Generales que se debían celebrar el 20 de noviembre de 2011, Ciudadanos intentó por tercera vez concurrir en unión con UPyD. La situación que vivía el país y las críticas al bipartidismo de PP y PSOE hacían valorar la posibilidad de que una nueva fuerza de centro pudiera ser decisiva a la hora de formar un gobierno. Sin embargo, la Presidente de UPyD, la señora Rosa Díez, seguía sin ver clara esa posibilidad por más que el partido magenta no consiguiese respaldo en Catalunya, donde sí lo tenía Ciudadanos.Finalmente, el partido naranja decidió no presentarse a las Generales para no dividir el voto del centro y favorecer, de este modo, los resultados a UPyD.

Llegado el 11 de septiembre, se produce la manifestación más grande hasta entonces del nacionalismo catalán. El President Mas anuncia que “La transición está en marcha” y asegura que “En el pueblo catalán está cuajando un sentimiento de mayor soberanía y libertad”. En Catalunya, va cambiando el sentido de los indignados que comienzan a equiparar su sentimiento de indignación al independentismo catalán, por más que la mayoría de líderes no nacionalistas parecía que no quería verlo o apoyaba el movimiento nacionalista con la boca pequeña, como hizo el Presidente del Grupo Parlamentario del PSC ,Joaquin Nadal: “La fiesta es menos fiesta y la nación es menos nación si hay gente que lo pasa mal por la crisis económica. Necesitamos más solidaridad”. Solamente Albert Rivera acertaba con el análisis de lo que estaba ocurriendo: “Queremos un gobierno en Catalunya que cumpla la Ley, que no incendie la convivencia entre los ciudadanos, no queremos tensión”.

La gran participación de la fiesta de Catalunya y la subida del independentismo hace que Artur Mas se crezca en el Parlament, primero abriendo la puerta a consultar sobre el concierto económico catalán, sin contar con el gobierno central, y después mostrando una actitud xenófoba que hasta entonces no era habitual por parte de Mas, burlándose del acento de los gallegos y de los andaluces: “Estos niños y niñas sacrificados bajo el durísimo yugo de la inmersión lingüística en catalán sacan las mismas notas de castellano que los niños y niñas de Salamanca, de Valladolid, de Burgos y de Soria; y no le hablo ya de Sevilla, de Málaga, de Coruña, etcétera, porque allí hablan el castellano, efectivamente, pero a veces a algunos no se les entiende. A veces, no se les acaba de entender del todo pero hablan castellano”.

Ciudadanos protesta por la burla a los niños gallegos y andaluces. Sin embargo, unos días después, la sorna de Convergència seguía. El Conseller de Salud, Boi Ruíz, se dirigió a Jordi Cañas en castellano, pidiendo perdón después a los diputados por hacerlo.

 

Fuente de la fotografía de portada: abc.es

Ciudadanos (la historia) – Capítulo XV

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo XIV aquí):

El año 2009 de Ciudadanos acaba con unas declaraciones polémicas de Albert Rivera en las que aseguraba que PSC y CIU habían establecido un  “pacto de silencio” frente a la corrupción para no asumir sus responsabilidades políticas tras los últimos casos destapados en Catalunya. Pasqual Maragall, que había hablado años atrás de la corrupción del 3% de los Pujol, estaba ahora mudo y solamente PP y Ciudadanos querían reabrir ese debate. El silencio del PSC era preocupante.

Los partidos se preparaban para las elecciones autonómicas catalanas de 2010 y la disputa por el centro entre Ciudadanos y UPyD creaba debate. Dos partidos que peleaban por el mismo espacio se iban a perjudicar y daba la sensación de que los que confiaban en ese espacio de centro como alternativa a PP y PSC debían decantarse por naranjas o magentas.

Antonio Robles, ex de C’s, estaba ahora en UPyD y se debatía si conseguiría llevarse al electorado. Albert Rivera aseguraba que no e, incluso, públicamente, pidió que UPyD no se presentara en Catalunya para no entorpecer a Ciudadanos: “En Catalunya hemos representado una voz durante cuatro años en el Parlament. Somos conscientes de que somos una formación parlamentaria e intentaremos crecer sin estar pendiente de los cuatro votos que puedan sacar otros partidos”, dijo al preguntarle sobre si le preocupaba que UPyD pudiese arrebatarle votos.

En abril de 2010, el tripartito, apoyado por CiU, presentaba en el Parlament una resolución en la que se declaraba incompetente para dictar sentencia sobre el Estatut al Tribunal Constitucional.  Albert Rivera manifestó que Catalunya “hace el ridículo” al presentar el Parlament una resolución que catalogó de antidemocrática” y “barbaridad“.

Ciudadanos, en su cruzada contra el gobierno del Tripartit, en el que los socialistas habían vendido su alma a los nacionalistas, hacía una dura oposición e, incluso, el portavoz Jordi Cañas pidió a José Montilla que se redujese un 46% el sueldo del presidente de la Generalitat , con el fin de equipararlo al que percibía el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

La campaña electoral comenzó con encuestas que auguraban que Ciudadanos volvería a tener prácticamente los mismos votos que en 2006. El partido presentó su candidatura en el Teatre Romea, eligió el eslogan “Rebélate” y, a diferencia del cartel de 2006, donde Rivera aparecía desnudo, esta vez eran un grupo de ciudadanos los que aparentaban estar desnudos mientras que Albert aparecía vestido.

“Nos rebelamos porque queremos convivencia, no enfrentamiento. Nos rebelamos contra la corrupción y a favor de la transparencia democrática, nos rebelamos contra la crisis y a favor de una Cataluña próspera, más justa”(…) “Nos rebelamos contra la mediocridad, contra la corrupción, contra las imposiciones, por una Catalunya libre, abierta y moderna, por una Cataluña de todos” dijo Rivera.

En el programa, C’s apostaba por una Ley electoral con listas abiertas, que se limitasen los mandatos de los representantes públicos y la supresión de las multas por no rotular en catalán, entre otras cuestiones.

Las elecciones cumplieron los pronósticos: Convergència volvió a ser la fuerza más votada, pasando de 48 a 62 diputados y, de este modo, haciendo imposible que pudiese volver a repetirse un pacto entre PSC-ERC e ICV. El PSC perdió 9 escaños y se quedó con 28, Esquerra perdió 11 y se quedó con 10, los mismos que Iniciativa que, por su parte, perdió 2. Además de CiU, los grandes triunfadores fueron el Partido Popular que subió de 14 a 18 diputados y quedó como tercera fuerza. Ciudadanos aumentó en 16.000 votos y logró mantener los tres escaños mientras que Solidaritat Catalana per la Independència logró 4, a pesar de tener menos votos que C’s.

La investidura de Artur Mas no pareció fácil de todos modos. En primera instancia, todos los partidos aseguraron que votarían No a su investidura. En la primera vuelta, requirió mayoría absoluta y no lo consiguió con 62 Sí y 73 No, es decir, toda la oposición en contra. Sin embargo, dos días después la segunda fuerza, el PSC de José Montilla se abstuvo y permitió la gobernabilidad a CiU por mayoría simple. Rivera fue el único que hizo una valoración acertada de lo ocurrido y aseguró que  Mas quiere superar al tripartito en nacionalismo” y le advirtió de que podía provocar “inestabilidad”.

Ciudadanos se quedó en el grupo mixto y lo debió compartir con SI, el partido de Joan Laporta, que estaba en las antípodas de C’s. El enero de 2011, todo quedó resuelto ya que el parlamento catalán apruebó por unanimidad una modificación de su reglamento que permitió la creación de dos subgrupos dentro del grupo mixto, a fin de que Solidaritat  y Ciutadans pudiesen funcionar de forma autónoma.

Un mes después, la Mesa del Parlament admitió a trámite la proposición de Ley de la Independencia de Catalunya con los votos a favor de CiU, ERC y SI.  Albert Rivera anunció que recurriría a la justicia. “CiU ha decidido traspasar la línea roja del Estado Derecho”. Mas contestó diciendo que “El trabajo será pesado y difícil, pero lo hemos de intentar. Yo estoy absolutamente dispuesto a poderlo hacer en los próximos dos años”.

En abril, el Parlament votó dicha proposición de Ley. Solamente Esquerra y Solidaritat tuvieron pensado votar a favor, mientras que CiU e ICV se abstendrían, quedando el voto negativo para PSC, PP y Ciudadanos. Sin embargo, ocurrió algo que en aquel momento pareció un error y que, sin embargo, quizá fuese un guiño ya que Artur Mas “se equivocó” y votó a favor, siendo el único miembro de CiU que lo hizo. A lo que sí votó de forma positiva Convergència i Unió fue a  favor del “derecho a decidir” y de la “autodeterminación”.

Y éste, ¿para cuándo?

Tenemos la costumbre de decir que los poderosos no van a la cárcel, pero lo cierto es que en España han estado a la sombra desde ministros, pasando por alcaldes, grandes empresarios y nombres importantes de la farándula y pronto lo estará, salvo sorpresa, Iñaki Urdangarín, personalidad casada con la hermana del Rey.

De modo que, aunque no tantos como quizá deberían, sí que hay poderosos que han acabado con sus huesos en la cárcel. De hecho, cada vez parece que hay menos impunidad para los corruptos. Da la sensación de que hasta hace bien poco veíamos a los que se aprovechaban de los recovecos legales como héroes, sin embargo, ahora con la crisis, son villanos de la peor calaña.

Nadie parece estar a salvo. Los papeles de Panamá han sido reveladores y, para más sorpresa, conocemos la detención de Mario Conde y la celebramos como se merece. Todos los corruptos, todos los ladrones, todos los que engañan deben ir a la cárcel.  ¿Y Pujol y su familia? Bien, gracias, nos responden.

Si cogemos la corrupción de los ERE del PSOE y la del PP de Valencia, no llegamos ni de lejos a alcanzar el dinero manchado que tiene la familia del ex honorable. ¿Entonces?, ¿Por qué nadie hace nada? ¿Por qué los Corleone catalanes siguen danzando a sus anchas?

El caso Pujol verdaderamente parece un guión de cine. Ya en el año 2005, el President Pasqual Maragall se atrevió a decir en voz alta y clara (y en el Parlament) lo que todos los catalanes sabíamos: “Ustedes tienen un problema y ese problema se llama tres por ciento”.

Nueve años después, aparecieron en Suiza y Andorra unas cuentas de Jordi Pujol y de su familia con dinero de mordidas que, presuntamente, la familia Pujol consiguió gracias a ese tres por ciento. Ese día supimos por qué Artur Mas, “de cop i volta”, una mañana se despertó independentista, cuando hasta aquel momento había hablado pestes del sentimiento independentista.

Pronto los partidos pidieron que Pujol fuese al Parlament para dar explicaciones, pero ni Convergència ni Esquerra quisieron, a pesar de que, finalmente, ERC no tuvo más remedio que cambiar de opinión por la presión popular y Pujol acudió.

La especificación fue aún más digna del Padrino que todo lo que había ocurrido hasta entonces. David Fernández de la CUP, que había amenazado a Rodrigo Rato con una zapatilla y le había llamado Gangster en esa misma sala, ahora retiraba la silla para que Jordi Pujol pudiera sentarse cómodamente.

Lo que siguió fue más patético todavía pues ni Esquerra, ni la CUP, ni PP, ni PSOE, ni Iniciativa estuvieron incisivos en sus preguntas y, al más mínimo ataque, Pujol entró en cólera y gritó a los Diputados del Parlament llamándosle “poco intelectuales”, “faltos de moral”, hasta llegar a la amenaza final “Si mueven el árbol, caerán todas las ramas. Caerán todos”.

Jordi Pujol insultaba y amenazaba a los representantes del pueblo catalán, es decir, Jordi Pujol insultaba y amenazaba a todos los catalanes. ¿Y cuál fue la respuesta? El silencio. Sudores fríos y boca cerrada de todos. Solamente Albert Rivera defendió a los catalanes diciendo: “Muy buena interpretación, señor Pujol, es usted muy inteligente pero el numerito que ha hecho para no contestar le puede servir en un míting de Convergència o para hablar con el señor Mas o para engañar a una parte de la gente que confió en usted, pero ¿sabe qué pasa? Que ya no cuela. Es usted el que ha confesado que ha cometido un delito a los que estamos aquí sentados. Yo no admito que me riña ni mi padre, usted menos, señor Pujol. Esto no es un régimen, esto es un parlamento democrático y no puede ser que, cuando le hacen tres preguntas que no le gusten, saque el “això no toca”. Esto no funciona y menos con Ciudadanos. Yo no voy a repetirles las preguntas para que vuelva a no contestarnos, dirigiremos un escrito a la Fiscalía para que le interroguen pronto y a ver si a ellos le responde cuestiones que no ha querido respondernos a nosotros”.

¿Cuándo será eso? Por qué si el caso de los Pujol es el  más grande de corrupción en España, no hay detenidos, no hay personas en la cárcel. ¿Por qué tenemos que compartir calles con las personas que han estafado a los catalanes? ¿Qué otras ramas caerán? El entorno de Pujol ya ha dejado caer que las cúpulas de PP, PSOE e incluso la Familia Real podrían quedar tocadas ¡Me da igual! Que caigan todos los que tengan que caer, pero que la justicia haga caer toda su fuerza contra la banda criminal que más dinero ha robado en España, contra el Príncipe de los Ladrones.

 

Fuente de la fotografía de portada: http://granuribe50.blogspot.com.es/

El Banco Europeo señala a la Generalitat

Ya hemos hablado otras veces de ello, pero cada vez es más evidente: los problemas de Catalunya ya no se pueden achacar sólo al resto de España, las noticias que hablan de la grave situación de la comunidad ya no es cosa de los medios de comunicación a los que los faltones periodistas y políticos independentistas llaman “la caverna mediática”.

Ahora es ya la Unión Europea la que habla de la mala situación de Catalunya. El Banco Central Europeo (BCE) excluye a los bonos de la Generalitat de Catalunya de su programa de compra de activos financieros para estimular la economía europea.

La razón se encuentra en el hecho de que los bonos de la Generalitat no reúnan los requisitos mínimos de calificación de solvencia para que puedan ser adquiridos. Las reglas del BCE le impiden invertir en bonos de emisores que tengan una calificación generalizada de bono basura.

Esta noticia hará pensar a muchas personas que los catalanes que votaron a Junts pel Sí o la CUP abrirán los ojos, que los independentistas se darán cuenta de lo que está pasando en esta tierra. Pues no, no se engañen que eso no es tan fácil.

Como he dicho, ya hemos hablado de esto antes, pero lo volveré a hacer. El plan del gobierno independentista es dejar caer a Catalunya pues, mientras más empobrecida esté, mientras más pobres y desamparados se encuentren los catalanes, mejor para el independentismo o, al menos, eso es lo que creen sus dirigentes.

Estos patriotas de boquilla y cuentas en Suiza harán lo que haga falta por su empeño separatista, porque es la única opción que tienen de no estar un tiempo a la sombra. Es una cuestión de vida o muerte y, para salvarse, harán lo que haga falta, entre ellas hundir a Catalunya.

Estas personas que son traidores a su país, traidores a las leyes, a la Constitución y al Estatut que les permite ocupar el puesto que ocupan, estas personas que han cometido uno de los pecados más grandes que uno puede realizar en esta vida que es el de ser desleal a las personas a las que representas, estas personas que han sido desleales a España, ¿por qué no lo van a ser a Catalunya?

¿De verdad alguien va a creerse que  los representantes de la oligarquía catalana, de la burguesía, que fue monárquica, después franquista, después demócrata catalanista y ahora independentista, tiene un mínimo de honor? ¿Creen que verdaderamente su palabra vale algo? ¿Que verdaderamente aman una bandera o un país, por encima del dinero y sus cuentas en el extranjero?

Los Mas, Pujol, Puigdemont y ahora los de Esquerra y los Cupaires, que se han vendido al régimen burgués contra el que antes se supone que lucharon, no entienden de patriotismos ni entienden de sentimiento de pertenencia. ¿De verdad nos creemos que Mas una mañana se despertó independentista cuando nunca lo había sido antes?

El independentismo tiene un único plan que es hundir a Catalunya en la miseria, mientras controla los colegios, la televisión y puede lanzar el mensaje de que todo lo que ocurre es culpa de España, para obtener ese 50% + 1 de los catalanes que se confiese independentista para sentirse con derecho a una independencia que no va a llegar nunca y para, de ese modo, convertir a esta tierra en una zona mafiosa dirigida por las familias que siempre han dirigido Catalunya.

Mientras tratan de atemorizar a los que no comparten el pensamiento único, hacen listas de malos catalanes y firman manifiestos para prohibir el castellano yendo de este modo aún más lejos de lo que llegó el Dictador Franco con el catalán. Con el dinero de todos los catalanes y a través de la Generalitat, se financian asociaciones que fomentan el apartheid y que llevan a condiciones infrahumanas a los catalanes que vinieron desde otros puntos de España o que nacieron en estas tierras aunque sus padres no.

Estos dirigentes que tenemos en Catalunya y que solamente miran por la independencia jamás van a conseguir su propósito y de eso no hay que preocuparse. Ahora sí, a este paso, cuando dejen sus funciones, estas tierras parecerán  un solar.

La nueva Convergència no quiere la herencia de Pujol

Convergència fue un proyecto político que nació entorno de Jordi Pujol durante los últimos años de la dictadura franquista. Pujol, que según sus propias memorias se considera “un noi de poble”, lo cierto es que perteneció a una familia burguesa de Barcelona que únicamente abandonó la ciudad para ir a Premià de Dalt mientras duraba la Guerra Civil. En 1939, ya en Barcelona, estudió en el Colegio Alemán, lugar del que sus padres no le sacaron, a pesar de lo que estaba aconteciendo en la II Guerra Mundial.

Ya a los 17 años, comenzó a enrolarse en asociaciones antifranquistas de ideología católica y catalanista. Con 30 años, fue arrestado por sus protestas contra la dictadura de Franco, en lo que fue conocido como los sucesos del Palau de la Música. Sin embargo, gracias a los contactos de su familia en las grandes esferas, no cumplió la pena de 7 años a los que le habían condenado y salió de prisión dos años después.

En noviembre de 1974, se formó el partido en una reunión clandestina a la que asistieron 150 personas. En dicha reunión, Pujol definió hacer país como formar una determinada moral, transformar las mentalidades y construir la colectividad catalana, reformar la lengua, expandir la cultura catalana, afianzar las tradiciones y crear una nueva mentalidad económica”.

Convergència lideró la coalición Pacte Democràtic per Catalunya que se presentó en las primeras elecciones generales en 1977 junto a Partit Socialista Catalá Reagrupament, Esquerra Democràtica de Catalunya y Front Nacional Catalá. Obtuvo 11 diputados, por los 15 que consiguió el PSC-PSOE.

En ese tiempo, los diputados catalanes en conversaciones con el gobierno de Suárez trataron de ponerse de acuerdo en cómo debería ajustarse Catalunya en la Constitución española, que debía votarse el año siguiente. En esas conversaciones, los representantes de Catalunya consiguieron la autonomía que debería ser reafirmada por el pueblo catalán en referéndum y decidieron no tener un concierto económico propio como en Euskadi, cuestión que Jordi Pujol siempre achacó al PSC y al PSUC, por más que miembros de este partido siempre aseguraron que precisamente Jordi Pujol era uno de los que más riesgos veía en que Catalunya tuviera una hacienda propia.

Pujol fue reafirmado como diputado en las II elecciones democráticas, las de 1979. Y en 1980 fue elegido President de la Generalitat, obteniendo el 27,83% de los votos y con el apoyo de ERC y la UCD. Con esos apoyos, la jugada salía perfecta ya que le apoyaba el catalanismo de izquierdas (a pesar de que Josep Tarradellas era muy crítico con Pujol), así como también el constitucionalismo de centro. De modo que Convergència se mostraba como catalanista dentro del orden.

Cuatro años después, Jordi Pujol obtenía mayoría absoluta y así fue hasta 1995, en una Catalunya que prospera adecuadamente y en la que Pujol tenía todo bajo control. En ese 1995 consiguió la investidura con las abstenciones de PP y PSC ya que ambos sabían que en las Generales de 1996 CiU sería necesaria, tal y como así fue, para que pudiera gobernar José María Aznar. Cuatro años después, el pacto de Madrid se trasladó a Barcelona y el Partido Popular permitió con su voto a favor la investidura de Pujol que estuvo 23 años en el poder.

Comenzaron los problemas y la sombra de la corrupción planeó sobre la cabeza del President que dejó a su delfín Artur Mas a cargo del partido. El caso Banca Catalana fue el primero, pero después vinieron otros como el caso Adigsa, el caso Palau o Millet y el de las ITV, hasta que Jordi Pujol admitió haber evadido impuestos con un dinero que tenía en Suiza y Andorra (y que luego se supo que sus hijos habían repartido por varios paraísos fiscales).

Convergència, que tiene hasta la sede embargada, se envuelve en la bandera del independentismo para que los ataques contra su partido se consideren ataques contra Catalunya. Por miedo a perder las elecciones y porque saben que sus siglas están manchadas de corrupción, se presentan a las elecciones bajo diferentes siglas Junts pel Sí en autonómicas y Democràcia i Llibertat en las generales.

Ahora, Convergència quiere refundarse, cambiar el nombre, las siglas, que nadie pueda reconocerles en la corrupción de Pujol y Más. Matar al padre para librarse de la mala imagen, un volver a empezar para esconder al pueblo que “Catalunya ens roba als catalans”.

Pero, para refundar el partido, harán falta mucho más que otras sedes u otro nombre. Tampoco valdrá con que traten de que entre al partido gente de centro y de izquierda, porque en Catalunya todo el mundo sabe lo que Convergència representa, a quienes representan y a pesar de que lleven más de 100 años con transformismos de primera calidad para quedarse siempre en el poder, pase lo que pase, mande quien mande, en Catalunya la fractura social les está haciendo a ellos mismos más daño que a nadie. Por eso, ya solamente tiene 30 diputados en el Parlament cuando llegó a tener 72 y únicamente 8 en el Congreso, cuando obtuvo 18 en sus mejores tiempos.

Fuente de la fotografía de portada: elpais.com