Pablo Iglesias y Anna Gabriel, dos visiones del Pijo-Comunismo

¿Qué me lleva a ver una entrevista de La Tuerka, en la que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, entrevista a la cupaire Anna Gabriel? Supongo que tratar de entender algo sus pensamientos, los de ella sobre todo, que es la entrevistada, y encontrar, así, ese punto de unión que siempre creo que tenemos los que pensamos diferente. Antes de ver la entrevista, como es obvio, tengo ciertos prejuicios que dentro de lo que cabe trato de quitarme a la hora de escucharles. No voy a decir qué opinaré sobre ellos con neutralidad porque la neutralidad no existe, pero sí que es cierto que, siempre que oigo o leo personas que opinan diferente que yo, trato de poner oído y entender qué nos une y qué nos separa y el porqué.

Pronto empezaron a hablar de la lucha de clases. Me pongo atento. Yo, a pesar de pertenecer a una familia de clase trabajadora y de inclinaciones izquierdistas, nunca he acabado de entender eso de la lucha de clases. Y comienzo a entender que ellos quieren dar a entender que quien no cree o defiende la lucha de clases no desea la igualdad, cuestión que, personalmente, me parece todo lo contrario. La igualdad de oportunidades es muy importante, así como también la libertad para que cada uno sea lo que desee con el objetivo de ser feliz.

Gabriel habla de sus recuerdos infantiles y, para empezar, da una imagen poco realista de lo que es su población, Sallent, de la que dice que se le suele etiquetar como Catalunya profunda pero que, en realidad, es una zona de emigración española y de mayoría de clase trabajadora, es decir, habla de Sallent como si fuese Cornellà o l’Hospitalet de Llobregat, nada más lejos de la verdad. Sallent es una zona mimada del Pujolismo en donde, políticamente, CiU ha sido siempre la fuerza más votada y donde PSC, PP y Ciudadanos ni siquiera osan presentarse en las municipales. Explica Gabriel que le chocaba que hubiera unas escuelas para pobres y otros para ricos y me pregunto si en el comunismo hay una suerte de envidia al que tiene lo que tú no y si verdaderamente ser comunista consiste en ese hombre que le dice a su hijo que estudie para que, con suerte, su nieto ya no tenga que ser comunista.

Anna Gabriel sigue explicando que su madre era concejal del PSUC y que desde pequeña oyó aquello de que los nacionalismos dividen a la clase trabajadora  y que están al servicio de la burguesía, pero que a los dieciséis años unió la lucha antifascista con la lucha por la lengua. Imagino que ahí está la madre del cordero: señalar el fascismo como algo español y el antifascismo como algo catalán. Pero, ¿por qué? Eso no lo explica y no lo hace porque no hay un porqué.

¿La lucha de la lengua? En esa época (hablamos del primer lustro de los noventa), el catalán gozaba de perfecta salud, el castellano estaba siendo discriminado y es probable que sí hubiese unos jóvenes que levantaban la bandera española como símbolo de rebeldía contra la escuelas que les estaban robando el idioma y que les explicaban una historia y unos países imaginarios. Entonces, ¿Anna Gabriel se rebeló contra aquel movimiento? Puede que sí y, probablemente, entendió que aquello era una amenaza fascista por el hecho de estar dentro de una familia de padres y abuelos dedicados a la lucha comunista. Sin embargo, ¿por qué no vio como algo fascista el adoctrinamiento nacionalcatalanista que desde hace décadas se hace a los niños en Catalunya? Esa es la eterna pregunta. ¿Tan bien se hizo el adoctrinamiento? ¿O el hecho de que Gabriel tenga las raíces fuera de Catalunya nos hace acabar en otro caso de charnego agradecido?

Gabriel no explica qué le lleva a pasar de la izquierda al nacionalismo, porque no hay explicación, porque no se puede ser de izquierdas sin defender la igualdad y la solaridad y no hay nada más desigual e insolidario que el nacionalismo. Y, en cierto modo, la cupaire habla como si lo supiese, pero señala que España está tan podrida que solamente un nuevo Estado puede resolver estos problemas. En realidad, sin embargo, lo que está diciendo es que España nunca podrá ser un país con estructuras comunistas, como si eso fuese algo malo y, no, ni España ni ningún país de los que llamamos el Primer Mundo pueden tener estructuras comunistas, pero por el simple hecho de que en el Primer Mundo no hay lugar para pensamientos totalitarios. Pero todo ello lo dice a su modo: “La independencia es para cambiarlo todo. Es antifascismo, antiracismo, justicia social, distribución de la riqueza y no cambiar banderas e himno y no es exactamente eso”. Ante esas palabras, ¿qué personas progresistas no pueden estar de acuerdo? Por eso, la CUP ha subido tanto en votos en Catalunya, pero si nos ponemos a analizar los hechos y las palabras, nos damos cuenta de que, cuando dicen antifascismo, quieren decir antiespañolismo. Asociar el fascismo a España ha sido una de las cuestiones que más rédito les ha dado a este tipo de partidos, porque fascismo en la España democrática poco ha habido más allá del de los amigos de la CUP de ETA y Terra Lliure. Y es que en España no hay ultraderecha porque la ultraderecha son los nacionalismos periféricos.

La CUP es realidad, no es más que la sexta fuerza en Catalunya pero que, sin embargo, se ha convertido en actor protagonista por la necesidad de su apoyo para que Junts pel Sí pudiera gobernar, algo que así fue, a pesar de que, según confesara la propia Gabriel, la CUP se formó para acabar con el Pujolismo ¿¿¿??? Triste destino le espera a la CUP si nació para acabar con el Pujolismo y acabar haciendo presidente a un Convergent. Y es que, si alguna vez derribar el Pujolismo, es decir, el dominio de la Catalunya derechista católica y burguesa, fue el objetivo de la CUP (cuestión que me parece una patraña), ya mucho antes del apoyo a Junts pel Sí, dejó de serlo. No hay que olvidar cómo otro charnego agradecido, David Fernàndez (que cambió el acento de lado para integrarse), cuando Rodrigo Rato fue al Parlament, le amenazó y le llamó gángster zapatilla en mano, pero que, cuando Jordi Pujol fue a declarar por los casos de corrupción, todo eran amabilidades. Porque puede que Pujol también sea “un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, que diría Roosevelt.

Por supuesto, en la entrevista sale el tema del referéndum y Gabriel vuelve a utilizar el término España en negativo, diciendo: “En España es tan difícil hacer algo tan sencillo como un referéndum de independencia” pero no es en España, es en todo el mundo, ni en Estados Unidos, ni en Francia, ni más recientemente en Alemania se ha dejado hacer estos referéndums porque son ilegales y porque, como ya hemos dicho otras veces, el sólo hecho de celebrarlos ya concede la independencia a la región en cuestión, aunque ganara el No. Sin embargo, la cupaire justifica con ese no referéndum su alianza con la Catalunya burguesa católica y derechista.

En la supuesta lucha obrera de las CUP, nadie le pregunta a estos por qué tienen más votos en ciudades con la renta per cápita alta y por qué no les votan en las ciudades obreras. La respuesta es fácil, porque la mayoría de los votantes de la CUP no son más que hijos de papá, hijos de burgueses convergents que están jugando al Mayo del 68. Puede que sus dirigentes no lo sean pero sus votantes sí. Quizá ocurre lo contrario que en Podemos, donde sus dirigentes son miembros del Pijo-Comunismo y, seguramente, sus votantes no.

Para acabar, una última reflexión. Pablo Iglesias dice que, seguramente, Catalunya es más de izquierdas que el resto de España… Tiene gracia oír eso, cuando Convergència i Unió, que es el partido más de derechas que ha habido en toda España, ha estado a sus anchas desde tiempos inmemoriales. Pero ya sabemos cómo funciona esto, la derecha es fascismo, el fascismo es español y, entonces, para Iglesias, CiU no es de derechas.

¿Un referente político señora Gabriel? Mi abuela y Fidel Castro.

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El último delirio separatista: amenazan con tomar las calles

Que esta sociedad está pecando de “buenisno” creo que es más que evidente. El viejo refrán popular de “Les das la mano y te cogen todo el brazo” en el día a día lo podemos ver en nuestras vidas y tenemos mil ejemplos de ello, desde los manteros de la Colau, que están perjudicando a los respetables comerciantes de Barcelona, hasta al hecho de llamar hombres de paz a personas que estuvieron en ETA.

En el tema independentista se está pecando de buenismo también. Se está tratando de hacer cumplir la Ley, lo sabemos, pero del modo más light posible, quizá queriendo llevar a los independentistas al hastío. Pero hay cosas que no deben permitirse ya que, como he dicho otras veces, el independentismo no es un delito, no es algo que haya que perseguir, pero lo que sí va contra la Ley es la independencia.

Que los políticos independentistas catalanes aprovechen el separatismo para saltarse la Ley es del todo lamentable, no ya por el hecho de que se estén extralimitando en sus acciones, sino porque están llamando la pueblo a desobedecer.

Mientras, Mariano Rajoy, el hombre tranquilo, sigue con los recursos al Tribunal que no acatan los golpistas catalanes. Y no digo yo que no sea la mejor solución política la que está haciendo el Partido Popular, lo que sí sé es que los catalanes constitucionalistas, los que queremos seguir siendo españoles y europeos, es decir, los no-golpistas, tenemos la sensación de que el Gobierno de los populares está siendo demasiado blando. Porque a los catalanes no nos basta con que Catalunya no se independice, porque eso sabemos que no va a pasar, sino que, para nosotros, la prioridad es que no haya altercados, que no haya heridos y eso, a día de hoy, es algo que personalmente yo no descarto que pueda pasar.

El llamamiento al golpe de Estado que los diputados al Parlament de Junts pel Sí y la CUP realizaron no puede quedar en anécdota. La Presidenta del Parlament, la xenófoba y racista Carme Forcadell, fue obsequiada con el sueldo de Presidente, que es nada menos que de 121.679 euros al año, a cambio de ser la tonta útil para desobedecer al Estado. Por ello, no puede seguir en su puesto, ha de ser inhabilitada a la voz de ya, más allá de las distintas penas que merezca.

El Tribunal está trabajando en ello y la respuesta del nacional-catalanismo a eso es amenazar con tomar las calles, amenazar con una revuelta contra el Estado de Derecho, la Constitución y el Estatuto de Catalunya. Y esto… ¿tampoco es un delito? ¿Qué ocurre? ¿Que vivimos en una anarquía? ¿Puede la líder de la CUP Anna Gabriel decir que “Una eventual inhabilitación de cargos supondrá un punto de no retorno, el país responderá” o Ignasi Planas de ERC que “Entiendan bien que el inicio de acciones penales contra Carme Forcadell será el inicio de una revuelta” sin que pase nada?

Obviamente, la revuelta es otro brindis al sol de estos impresentables y, lógicamente, tengo aún menos miedo a la independencia guerrillera que a la política. Pero, ¿qué ocurrirá si hay un solo herido? ¿Habrá valido la pena todo este delirio separatista? ¿Habrá obrado bien el Gobierno central siendo tan permisivo?

Catalunya está secuestrada por los representantes de la minoría separatista y, más allá de las quejas de los representantes constitucionalistas en el Parlament y de los municipios que, poco a poco, se van sumando a condenar la actitud del gobierno de la Generalitat, los catalanes nos sentimos amenazados por unos políticos golpistas que han firmado que, hagan lo que hagan, pase lo que pase, nos hagan lo que nos hagan, ningún tribunal podrá juzgarlo.

 

Fuente de la fotografía de portada: www.abc.es

¿Quién salvará el Procés? ¿PSC o Podemos? Se admiten apuestas

La CUP, un partido anticapitalista, anarquista, partidario de la okupación de las propiedades privadas y de la Kale Borroka, es la base donde una autonomía tan importante para España como Catalunya debe sostenerse. A Junts pel Sí le fallaron las cuentas en las pasadas elecciones catalanas: en el año 2012 Convergència y Esquerra consiguieron 71 diputados y un 44,4 % de los votos, de modo que unieron fuerzas con el objetivo de llegar al 50,1% y mantener la mayoría absoluta que está en 68 parlamentarios.

Artur Mas y Oriol Junqueras, embriagados por manifestaciones donde supuestamente (no se lo creen ni ellos) había 2 millones de personas, creyeron que era el momento de unir fuerzas y mostrar una mayoría soberanista. Pero no la hubo, Junts pel Sí perdió 4,8% de votos y 9 diputados. Artur Mas quedaba en manos de que un partido antisistema le permitiese gobernar. Finalmente, la CUP permitiría el gobierno de Junts pel Sí, a cambio de la cabeza de Artur Mas y Carles Puigdemont, el señor Mas de lo mismo, era nombrado President.

Un pacto del partido de la burguesía catalana, que primero fueron monárquicos, después franquistas, más tarde catalanistas y ahora independentistas, con tal de chupar del bote y que suponía unirse con un grupo de antisitemas para gobernar. ¿Difícil? Mucho, pero todo intento es poco para salvar el Proceso, el proceso judicial de los Pujol, claro, que es realmente de lo que va esto del independentismo.

Ahora la CUP, que llamaba a los catalanes a la desobediencia, no aprueba los presupuestos de Junts pel Sí porque, sin presupuestos, para una autonomía, pero no para un país. En fin, queda visto para sentencia que el Catadisney de la CUP es aún más de dibujos animados que el de el señor Mas de lo mismo y sus secuaces.

De modo que en septiembre habrá una moción de confianza para el President Marioneta. En ella, en teoría, tendrá 62 votos a favor (los de Junts pel Sí) y 63 en contra (los de toda la oposición). De modo que los 10 de la CUP volverán a ser el árbitro que decida.

Desde el minuto 0, ha comenzado la segunda parte del PressingCup. Los amigos cupaires, que no tienen miedo ni a las pelotas de goma de la policía del régimen, supuestamente atemorizados, llegaron a un acuerdo la otra vez. ¿Volverán a repetir? En Catalunya todo el mundo cree que sí, que finalmente la CUP cederá, que al final en una de esas múltiples asambleas y, tras empate, prórroga y penaltis, la CUP dirá Sí por un voto.

Yo tengo la sensación de que, en estas asambleas, al final siempre se hace lo que dice el que más grita y me parece que quien más grita es Anna Gabriel. En este caso, quizá la CUP diga No y entonces, teóricamente, deberíamos ir a nuevas elecciones en noviembre.

¿Acabaría entonces el Procés separatista? No. La independencia de Catalunya es cómo esas películas de terror malas en las que, al final, el fantasma siempre aparece para hacer una nueva parte. A más, sabiendo que hay partidos que se mueven única y exclusivamente por intereses electorales, si hay partidos a los que les interesa que las elecciones no se repitan, ayudarán a aprobar los presupuestos.

En la Catalunya en la que se quiere que haya ciudadanos de primera y de segunda, en la que se quiere separar a los catalanes por la lengua o por las costumbres, unas nuevas elecciones deberían convertirse en el fin de toda esta locura nacionalista, pero no va a ser así por varias cuestiones.

Primero, porque obviamente no hay un grupo del No, sino que Ciudadanos, PSC, Catalunya Sí que es Pot y Partido Popular tienen autonomía propia y pensamientos diferentes.

De todos modos, en el caso de que la CUP dijera No al voto de confianza (que lo gracioso sería que dijese Sí, pero que le volvieran a negar los presupuestos), seguramente PSC o Podemos pelearían por llegar a un acuerdo con Junts pel Sí (y si no, al tiempo) ya que las encuestas dicen que muchas personas quieren un referéndum, aunque sea para votar No.

En realidad, lo que habría que hacer es informar a esas personas que quieren referéndum para votar No que esa ley solamente existe para las colonias y los pueblos oprimidos y que, si el gobierno de España aceptara esa votación, estaría reconociendo que Catalunya es un pueblo oprimido, cosa que no es, y que, entonces, ya no habría STOP pues se podrían estar haciendo referéndums de independencia cada día, con la diferencia de que, si gana el No, podrían repetirse  eternamente hasta que ganase el Sí y que, si una sola vez ganara el Sí, sería una decisión para los siglos de los siglos.

 

Fuente de la fotografía de portada: lavanguardia.com

La tribu de los Brady

La CUP tuvo un relativo éxito en las elecciones catalanas, porque se vendió de cara a la galería como el independentismo amable, el separatismo que amaba tanto a Catalunya, a la tierra y, cuando me refiero a la tierra, me refiero a la que se puede cultivar pues no les importaba ser “pageses”, vivir del campo y la naturaleza, con tal de ser libres.

Sin embargo, dentro de la CUP, entre algunos de sus dirigentes hay ese sueño de la Kale Borroka catalana, de que desde la lucha urbana se pueden conseguir objetivos y eso, a nivel personal, me parece fenomenal pues cada uno tiene su forma de pensar y todos somos libres siempre respetando las leyes, pero quien es antisistema no puede estar en un partido político, porque eso ya es ser parte del sistema, del mismo modo que es sistema ir a la universidad, pagar una hipoteca o, como ahora sabemos, tener hijos fuera de la tribu.

Como ya he dicho otras veces, a la CUP le vota mayoritariamente gente joven, muchos de ellos hijos de papá que juegan al mayo del 68 y que, acostumbrados a bañarse en leche de burra, ahora la crisis les ha pillado de improviso y creen que el mundo es horrible, que la política es horrible y que los partidos políticos que aguantan el sistema son horribles.

Obviamente, la crisis ha afectado más a los hijos de papá que a los hijos de los obreros, porque los hijos de los obreros, unas veces más, otras veces menos, ya han ido conviviendo con la crisis siempre. Ese es un motivo por el que, igual que pasa con Podemos, hay que desconfiar de los partidos que quieren ser la voz de los pobres porque, para que a ese partido le vaya bien, mientras más pobres haya, mejor.

Más allá de la buena voluntad de la CUP, de su labor social, de su amor por los emigrantes, por los refugiados, etc., hay dentro de ellos lo que podríamos llamar el trastorno del rebelde sin causa que hace que todo lo que la mayoría considera normal, para ellos no lo sea.

A mí, me parece maravilloso que Anna Gabriel crea que las familias nucleares, es decir, eso tan extraño de que un papá y una mamá tengan un hijo al que cuidan, no sean la única forma de relación entre padre e hijo, pero de ahí a que diga que los que sí creen en el sistema tradicional nos hacen conservadores no puede evitar hacernos sonreír:.“Si pudiera formar parte de un grupo que decide tener hijos en común y en colectivo, me satisfaría la idea” dijo la Cupaire y, a mí, no me parece ni bien ni mal, pero sí critico que estas personas quieran dar lecciones a los demás.

“Una familia convencional es pobre y enriquece muy poco” aseguran ella y los suyos. Y eso lo dice una persona que pertenece a un partido que no cree que el progreso deba llegar por una mejora de la calidad de vida, que no cree que el esfuerzo debe ser recompensado y que, sin embargo, sí cree que el Estado debe ayudar a los más desfavorecidos. No, no, no, a ver, el país debe prosperar y los desfavorecidos, que deben ser una minoría, deben ser ayudados, pero no como quiere la CUP o Podemos, es decir, que una minoría sea la que ayude a una mayoría porque, entonces, las cuentas no salen.

Las tribus son lo mismo que las naciones: nacen de la sabiduría humana conocedora de que un individuo no puede valerse solamente por sí mismo y que necesitamos la ayuda de los demás para ello… pero, no, según el pensamiento de la CUP, tener convicciones, tener creencias, confiar en la política, en el Estado, tener fe religiosa… es cosa del fascismo, del patriarcado y de ser víctimas del capitalismo.

Por más historias que nos quieran vender, cuanto más pequeña es la tribu, menos libertad individual hay. En las tribus se forman a niños sin pensamiento crítico que creen que, fuera del poblado, no hay nada más, de ahí que el que esté al otro lado del río sea el enemigo, en este caso España.

En una tribu de cupaires, ¿habría niños que no fuesen anticapitalistas? ¿Que no fuesen feministas? ¿Que no fuesen independentistas? Obviamente, no, porque no conocerían más vida que esa. Pero de eso se trata, ¿no? De manipular a los miembros de la tribu para que hagan, digan y piensen lo que el gran chamán dicta, que las personas no tengan personalidad, al fin y al cabo, que sean súbditos.

 

Fuente de la fotografía de portada: elespañol.com

El difícil gobierno de Catalunya

Dentro del Gobierno de Catalunya, está comenzando a haber las primeras fricciones entre las diversas fuerzas que lo forman. Obviamente, es difícil que el Govern de Junts pel Sí con el apoyo de la CUP avance, entre otras cosas porque no hay propuestas, no hay un camino a seguir más allá de la Declaración de Independencia.

Por eso, precisamente desde la CUP, se empiezan a impacientar y comienzan a pedir que el gobierno catalán comience a dar pasos en dirección a la salida de España y a dejarse ya de actos simbólicos. No sé si, cuando los miembros de la CUP, entre ellos los más beligerantes con Anna Gabriel a la cabeza, piden este tipo de cosas, lo hacen tratando que Puigdemont y los suyos se mojen o si verdaderamente creen que la independencia es posible.

De momento, ya amenazan con no aprobar los presupuestos, los cuales Oriol Junqueras ya avisó que “serían injustos”, aunque ya sabemos que las amenazas de la CUP son un poco “light” y que, si bien cumplieron con la promesa de no investir a Artur Mas, se arrodillaron ante la “solución Puigdemont”.

A mi manera de ver las cosas, veo improbable que los miembros del partido de extrema izquierda catalana tengan fuerza para obligar a Junts pel Sí a dar un paso que estos no quieran dar. El nuevo President ya avisó que la independencia no llegaría en 18 meses, como se había prometido en campaña, lo cual ya es reconocer algo.

Por ese motivo, debe de ser que Junts pel Sí ya planea subir la financiación a los diarios, radios y televisiones del régimen para seguir tratando de lavar el cerebro a los habitantes de Catalunya hasta que consigan al menos el 50% + 1 una persona para así, de ese modo, poder decir que tienen la mayoría.

Mientras esto ocurre, la CUP ha sido designada para presidir la comisión de lucha contra la corrupción, como si de verdad alguien pudiera creer que la CUP va a ser neutral en los casos que afecten a Junts pel Sí. De hecho, en la anterior legislatura, ya se vio la diferencia de trato que tuvo el por entonces líder de la CUP David Fernández, cuando amenazó con una zapatilla a Rodrigo Rato y, sin embargo, mostraba complicidad con Jordi Pujol, cuando ambos estaban en el Parlament por posibles casos de corrupción. Y eso por no hablar de los famosos abrazos con Artur Mas.

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Ciudadanos pidió presidir dicha comisión, pero se lo negaron. Eso no ha hecho que el equipo de Inés Arrimadas se quede cruzado de brazos, así que presentará una proposición de ley con la finalidad de eliminar el aforamiento de los cargos electos, de forma que diputados, consejeros y presidentes implicados en asuntos judiciales sean sometidos a la justicia ordinaria. Actualmente, estos cargos son enjuiciados en el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya.

Para que esto ocurra, hará falta el voto a favor de dos tercios de la cámara, es decir, necesitará el voto a favor de Junts pel Sí. ¿Creen ustedes que los herederos de Convergència, de Pujol, del Caso Palau, en definitiva, el partido que tiene las sedes embargadas, van a estar de acuerdo a perder el aforamiento?

Apuesten a que no, que será una más de este jueguecito de que solamente se aceptan las leyes españolas cuando les son beneficiosas a los independentistas. Estaremos atentos a lo que ocurre en Catalunya en los siguientes meses pues se presumen movimientos.

 

Fuente de la fotografía de portada: antena3.com del texto elperiodico.com

 

 

 

No hay Mas, pero hay más de lo mismo

Hace ya más de doscientos días, comencé a escribir diariamente este blog. Lo hice como una herramienta para tratar de explicar la visión de, como yo, muchos catalanes que nos sentimos de igual modo españoles y europeos nos sentimos también abandonados, abandonados por Catalunya porque, para los dirigentes y para las personas que les apoyan, somos ciudadanos de segunda categoría. Pero que también nos sentimos abandonados por España, por sus dirigentes que no solucionan este enfrentamiento que dura ya años y también por esa parte de la población que habla de los catalanes con desprecio.

Porque esa parte de la población española, que alguno me estaréis leyendo ahora, sois también culpables de lo que está pasando en Catalunya y de la crecida del independentismo. En el documental “Hermanos y enemigos” que habla de cómo la guerra de Yugoslavia estropeó la amistad entre los jugadores de baloncesto Divac y Petrovic, serbio y croata respectivamente, hay una declaración del también baloncentista Toni Kukov que decía que él no era independentista croata, que no era nacionalista, pero que cuando atacaban a tu familia era obvio de qué lado debías estar. Amén, Toni Kukov.

En estos más de doscientos días, algunas de las entradas han sido de opinión y en otras he repasado la historia, así como también intentado que sean fotografías para que los que están fuera de mi tierra entiendan bien lo que pasa en Catalunya. Algunos los he escrito con la cabeza, otros, como hoy, con el corazón.  Y con el corazón les digo que hoy no tenía ganas de seguir con este blog, porque… ¿para qué, si hagamos lo que hagamos, siempre acaban ganando los mismos, aunque pierdan en las urnas?

No me decepciona lo que pasó porque aquí durante meses hemos dicho que, si Artur Mas daba un paso al lado, habría Govern. De hecho, antes de ayer mismo, escribí que si no había pacto, las próximas elecciones estaban perdidas para Convergència y que ERC debía decidir si quería ganar unas simples autonómicas o no, y no, no han querido, porque si en las reuniones de estos días ERC se hubiera conformado con ser los dirigentes de la Catalunya autonómica, lo hubieran sido, pero siguen apostando por la independencia.

Los independentistas algún día acabarán arrepintiéndose del ridículo y del daño que están haciendo, del mal ambiente que están creando, porque son responsables de los amigos que dejan de hablarse, de los familiares que discuten. A día de hoy, en estas tierras no se nos ocurre hablar de política con un desconocido, de hecho, es imposible no pensar de qué pie cojea cuando te presentan a una persona. El otro día, un amigo me hablaba de una chica fantástica que había conocido, pero que era independentista. Y eso para él ya era algo que hacía imposible llegar a más. “¿Cómo me planteo tener hijos con alguien que inculcará a esos hijos que me odie a mí mismo y a mi propia familia? Además, yo, si esto sigue así, me voy de Catalunya” me dijo y, sí, yo le entiendo.

Hace ya un tiempo, escribí cinco entradas hablando sobre Lluís Companys y de cómo se ha trastocado su figura. En el final de esos escritos, expliqué lo que había ocurrido con las personas que subieron con Companys al balcón de la Generalitat a declarar la República Catalana y cómo, tras la dictadura, unos estuvieron en Convergència, otros en Esquerra, pero también otros en el PSC y en el PP. Eso es un claro ejemplo de lo que es la democracia en Catalunya. La oligarquía catalana se dividió entre todos los partidos para que siempre mandasen las mismas familias.

Una vez escribí y cada día me reafirmo más que el independentismo no es más que la forma discreta que los catalanes tienen de decir que con Franco vivían mejor y así es. Los Convergentes son aquellos que eran monárquicos, luego franquistas, luego catalanistas y luego independentistas. Y los de Esquerra son aquellos que no hicieron nada cuando Franco gobernaba, pero en cuanto comenzó la democracia fundaron la banda terrorista Terra Lliure.

El independentismo catalán no es más que un cuento para mantener el poder, no es más que un gran plan para tapar corrupción, para tapar la mafia catalana, “la cosa nostra” de los Pujoles y de toda la burguesía catalana que se basa en la Reinacença, que a su vez es otro cuento en el cual se inventó una historia de Catalunya totalmente falsa. Y, yo, desde aquí, invito a todos que lean la historia de Catalunya para que observen la gran cantidad de mentiras, de hecho, creo que haré una serie de entradas referidas a ello.

Nunca ha habido independentismo, nunca jamás, hasta ese punto del siglo XIX en el que el romanticismo, la mirada a la Edad Media, a la época feudal, hizo que en España pasasen cosas tan inverosímiles como que “la nación” de Jumilla declarara la guerra a Murcia o que Cartagena declarase la independencia con el objetivo de unirse a los Estados Unidos de América. ¿Locuras verdad? Pues locuras que vienen del mismo gen del que viene la patria catalana, la vasca, la gallega o la valenciana.

A todo esto, hemos de unir el último eslabón, el eslabón perdido que hace que la Catalunya actual esté como está, que hace que la CUP pueda hacer President a un Convergente y que no es más que eso de lo que ya he hablado en otras ocasiones y a lo que yo llamo el síndrome del charnego agradecido.

En una entrevista que Risto Mejide le hizo a Johan Cruyff, el técnico holandés, éste dijo con total naturalidad que a su llegada como entrenador al FC. Barcelona decidió traer jugadores vascos, porque la idiosincrasia de los catalanes le hacía tener menos arrojo. Mejide se sorprendió de todo aquello y le preguntó que cómo decía eso de los catalanes con todo lo que estaba pasando ahora. A lo que Cruyff le vino a responder que el arrojo que los catalanes tenían ahora para sus protestas e iniciar el enfrentamiento independentista venía de la gente que había venido desde otros puntos de España.

Pues algo de eso hay y, obviamente, las personas que vinieron desde otros puntos de España han influido en la actualidad de la realidad catalana. Hay personas que, como yo, saben cuál es su realidad. Yo soy catalán, pero sé que hay muchas formas de ser catalán, mis padres me enseñaron a hablar en castellano porque esa era su lengua; mis padres no son catalanes, pero nunca me han dicho que yo no deba serlo, nunca me han dicho que tenga que ser más andaluz que catalán o mas español que catalán. Yo soy catalán de toda la vida porque nací aquí y no me he ido, pero no tengo complejo alguno ni de lo que soy ni de lo que es mi familia. Por eso vivo con toda naturalidad el ser catalán con ser español y no hago cosas absurdas como catalanizar mis apellidos ni colocar una “i” entre ellos. Por eso, vivo con naturalidad el ser catalán con ser español y no tengo que demostrar mi catalanidad haciendo que soy más catalán que el que lleva diez generaciones aquí, porque no soy ni más ni menos, soy igual de catalán que ellos.

Sin embargo, hay otros que sí lo hacen, que catalanizan los apellidos, hablan en catalán con más acento que los de diez generaciones, son más forofos del Barça que nadie, comen más calçots, bailan sardanas y hacen castells. Esos son los que, apellidándose Baños, Fernández o Gabriel se meten en la CUP y son más catalanes que nadie. A estos se les llama charnegos agradecidos que creen que lo que tienen no es fruto de su trabajo ni del de sus padres ni del de sus abuelos, sino que todo lo que tienen se lo deben a Catalunya. Pero, ¿qué ocurre? Que al final, como en una novela del siglo XIX, el fantasma aparece y, aunque su objetivo sea no investir a Mas, acaban cediendo cuando otros dudan de su catalanidad, cuando dudan de que son verdaderos catalanes. Es entonces cuando Baños, Fernández, Gabriel y demás charnegos acomplejados de la CUP creen que demuestran su catalanidad cediendo al chantaje y haciendo Presidente a un miembro de la burguesía catalana. Curiosamente, con esto Baños, Fernández y Gabriel han traicionado a muchos otros Baños, Fernández y Gabriel que precisamente fueron a Catalunya para trabajar en empresas textiles, metalúrgicas o de lo que fuese, para no tener que seguir rindiendo pleitesía a un señorito burgués, como ahora la CUP ha hecho con Junts pel Sí.

Como dijo ayer Risto Mejide, Catalunya por fin dispone de un President no electo para un proceso ilegal apoyado por la inmensa minoría de los catalanes.

 

Fuente de la fotografía de portada: elperiodico.com