La locura separatista, los burgueses oprimidos y los obreros opresores

Boadella decía con atino que la sociedad catalana estaba mentalmente enferma y, claro, los separatistas se molestaron, porque en su cabeza sólo ellos son la sociedad catalana, los demás, como diría la Presidenta del Parlament Carme Forcadell, somos “el enemigo”. Dentro del separatismo, hay un tipo de persona fanática que vive el Procés como un acto legítimo de lucha de un pueblo oprimido que pide libertad. Curiosamente, Catalunya es el único lugar del mundo donde los burgueses son los oprimidos y los obreros los opresores, pero casi cuarenta años de adoctrinamiento llevan a que cuestiones como esa puedan ocurrir.

Sin embargo, la mayoría de las personas que votan a formaciones que han apostado por el separatismo tienen otro perfil más moderado. Sienten que a Catalunya se la trata con injusticia y que eso es algo que les hace, moralmente, tener el derecho al menos a un referéndum. El problema que hay en Catalunya se resume con una sencilla frase: hay personas que creen que los territorios, que las culturas, que los idiomas… tienen derechos y no es así, pues solamente tienen derechos las personas, los ciudadanos.

Ese concepto que parece fácil a muchos les cuesta entender y, si en una conversación dices que “Catalunya no tiene derechos”, el sistema de autodefensa implantado por Pujol en la sociedad catalana se activa y hace que personas cultas y moderadas comiencen a hablar de la Corona Catalano-Aragonesa (cosa que no existe) y a decir que Catalunya ya existía antes que España. Pero el hecho de decir que Catalunya no tiene derechos no era un ataque, España tampoco tiene derechos, ya que los derechos son de los ciudadanos y no de las extensiones de tierra.

Todos entenderíamos mejor este tipo de cosas si en el colegio nos hubieran enseñado algo de leyes, la Constitución y este tipo de cuestiones. Así, nadie creería cosas como que Catalunya tiene derecho a un referéndum porque existía antes que España (lo cual además no es verdad) y se entendería fácilmente las diferencias entre los reinos medievales, las naciones y los estados.

Y, ojo, que en esto no estoy criticando a los separatistas, pues los que no  lo somos también deberíamos mejorar nuestra argumentación para hacernos entender. Por ejemplo, muchas veces he oído que hay que defender los derechos de la lengua castellana en Catalunya y, por supuesto, la lengua castellana no tiene derechos, tienen derecho los ciudadanos a expresarse en ella pero no, como dicen algunos, por ser mayoritaria o porque la hable una gran parte de la población. El derecho está porque es un idioma oficial y, aunque solamente una persona la hablara, tendría el mismo derecho que si la hablasen tres millones. El hecho de que la mayoría de personas la hablen no hace que sea un derecho en sí. Quizá algún día el castellano sea la lengua más hablada en New York y eso no la va a convertir per se en la lengua oficial del Estado.

Estos conceptos llevan a interpretaciones extrañas. Los separatistas tratan de hacer normal el hecho de ser nacionalista y tratan de hacernos creer que, antes de la era de las revoluciones, en Catalunya ya existía el nacionalismo, cuestión que es imposible. A otros, se les trata de confundir queriendo hacer ver que el nacionalismo es el sentimiento de pertenencia a un lugar, pero eso es patriotismo y no nacionalismo. El nacionalismo necesita identificarse con algo, con la cultura, con el folklore, con la lengua y, si es posible, con todo a la vez, y quien no esté dentro de los parámetros no es de la nación y quien no está dentro de la nación no tiene los derechos de un nacional.

En las tertulias de diario hay otro problema: si criticas las cosas de España, hay normalidad, ya que la leyenda negra española ha hecho que seamos nuestros máximos enemigos; pero si criticas algo de Catalunya, eres un mal catalán, del mismo modo que, si tu padre no ha nacido aquí, entonces ni siquiera eres catalán. Por eso, no se puede hablar de que las declaraciones de Puigdemont, Mas, Junqueras y Santiago Vidal demuestran que se está organizando un golpe de estado, de la misma manera que tampoco se puede decir que, mientras los salvadores de la patria estaban gastando dinero en hablar en Bruselas ante catalanes pagados por todos, una niña moría esperando una ambulancia que no llegaba porque el Govern recorta en Sanidad y la CUP aprueba una financiación para el Opus Dei.

Anuncios

Un comentario sobre “La locura separatista, los burgueses oprimidos y los obreros opresores”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s