Conversos y renegados. La historia del nacionalismo catalán (XVIII) El exilio de la Generalitat y la dictadura

Tras la última entrada de este ciclo sobre el nacionalismo catalán, proseguimos con un nuevo post:

Mientras en Catalunya, sobre todo en Barcelona, la burguesía catalana se adaptó de buen modo al franquismo, con el gobierno de la Generalitat en el exilio, el nacionalismo catalán se mantiene en esos primeros años de dictadura únicamente en la Iglesia, la cual, curiosamente, lo mantuvo, sobre todo, centrándose en la lengua como bandera. A pesar de que, del mismo modo que en el resto de la nación, la Iglesia viese con buenos ojos la victoria nacional y que, por ejemplo, con la conquista de Barcelona, los jesuitas colocasen en el Colegio de San Ignacio un cartel que ponía “¡Viva Franco, Arriba España!”, dentro de sus muros nacería la lucha contra Franco y la defensa de las ideas catalanistas.

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Hasta 1941, el catalán estuvo totalmente prohibido en Catalunya y no fue hasta la llegada de la democracia que no retomó su total normalidad. Sin embargo, cierto es que la represión del catalán ha sido exagerada y aún hoy es uno de los grandes argumentos utilizados por el nacionalismo. Obviamente, no se detenía a quien hablaba catalán por la calle. Que el gobierno de la dictadura restringiese el catalán es algo suficientemente grave como para criticarlo, sin necesidad de transmitir falsas leyendas sobre lo que ocurría en aquellos años.

Se cambiaron los nombres de calles y plazas y la educación era en castellano, así como también los funcionarios públicos debían expresarse en dicho idioma. Sin embargo, en 1941 la Editorial Balmes ya comenzó a publicar en catalán Foment de pietat, en 1943 la editorial La Sirena publicó L’aprenent de poeta, en el año 1946  el Orfeo Català realizó su primer concierto público tras la Guerra y en 1947 se publicó la Biblioteca Literària Catalana. Ese mismo año, se entregó el Premi Joan Martorell para novela en catalán, siendo premiada Celia Suñol por su novela Primera Part. En 1949 en Manresa se convocaron los Juegos Florales en catalán y ese mismo año Radio Barcelona comienza a emitir un programa sobre literatura en catalán. En 1955 la editorial Teide publica la colección Biografies catalanes y en 1956 se comienza a entregar el Premio Lletra d’Or al mejor libro en catalán, siendo vencedor Salvador Espriu con Final del Laberint. Así mismo, en 1964 Televisión Española empieza a emitir un programa de Teatro en catalán, en 1965 los premios nacionales de literatura añadieron el Premio Verdaguer para la producción en catalán, en 1967 se emite en televisión el programa Marenostrum que permitía oír las noticias en catalán y en 1969 Omnium Cultural organiza el Premi d’Honor a les Lletres Catalanes. En 1972 se comienza a dar clases de catalán en las escuelas, si bien es cierto que tardará años en normalizarse. Así tambien, en el mundo musical José Guardiola graba temas en catalán ya en 1958 y en los años sesenta nace la Nova Canço con las apariciones de Raimon, Joan Manuel Serrat, Núria Feliu, Maria del Mar Bonet, Lluís Llach, Ovidi Montllor y La Trinca, entre otros, que hicieron habituales canciones en catalán reivindicativas.

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Fuera de las fronteras españolas, tras la Guerra se organizó un gobierno de la Generalitat en el exilio presidido por Josep Irla. En ese “gobierno”, la cartera de finanzas fue para Josep Tarradellas, que guardaba el dinero que el gobierno catalán había incautado a los presos. Al principio, ese dinero iba a dedicarse a gastos de guerra para ayudar al ejército republicano pero, según las memorias de Puig i Ferrer en 1938, todo ese dineral fue repartido finalmente entre los integrantes de ERC en el exilio.

Pasados unos años, la oposición nacionalista en el exilio es inexistente, muchos miembros de ERC piden a Franco poder regresar a España y otros acaban formando parte de otras formaciones, entre ellos la CNT y el PSOE. En 1954, de los 65 parlamentarios vivos, sólo 9 asistieron a la reunión en la que nombraron President de la Generalitat a Josep Tarradellas y declararon que el cargo sería vitalicio. Si eso ya hacía que la Generalitat no fuese democrática, todo se acentuó más cuando Tarradellas no formó gobierno jamás, manteniendo todo el poder.

Para muchos nacionalistas catalanes, observar lo que había ocurrido durante la Guerra fue clave para abandonar sus posturas más radicales. Joan Puig i Ferreter diría “Nunca lo diremos suficientemente a nuestros hermanos catalanes  que no adopten la posición separatista respecto al resto de España(…)que hagan comprender a los exaltados, a los irresponsables, al pueblo catalán en general, que Catalunya es una parte de España” y el Doctor Josep Trueta en Esperit de Catalunya escribiría “Lo que hace falta, me parece, es despojarnos  de resentimientos y retomar la labor que tantos antepasados nuestros, desde Luis Vives hasta Balmes, Prim, y más que ninguno otro Prat de la Riba, no ha estado nunca abandonada en Catalunya: hacer de la península un espacio viable donde nuestros hombres y mujeres puedan vivir en hermandad e igualdad con los otros españoles”.

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Joan Puig i Ferreter

El exilio fue para muchos nacionalistas una dosis de realismo. También para el President Tarradellas quien, a su vuelta a Catalunya, instó a los ciudadanos de Catalunya a estar unidos y trabajar para ser ejemplo para los demás pueblos de España. Si para muchos separatistas Tarradellas ya era un mal President y un aprovechado estando en el exilio, que no hiciera guiño alguno al nacionalismo más radical a la vuelta a su tierra hizo que se convirtiera en un traidor para ellos.

Aún así, durante los años de la dictadura, en los sectores de izquierda de Catalunya pocas personas tenían como referentes a los líderes de Esquerra de antes de la Guerra y la mayoría abrazaban el comunismo.

En el invierno de 1956, se produjo en Barcelona una intensa protesta que derivó al nacimiento de un importante movimiento universitario de carácter democrático. Esta revuelta de universitarios supuso que unos 500 estudiantes se encerraran en la Universidad de Barcelona, acabando dicho encierre con una carga policial y el cierre momentáneo de la Universidad, lo que sirvió para que se organizaran diversas formaciones de izquierdas.
El problema para el catalanismo era que las luchas comunistas de la Catalunya de Franco eran mayoritariamente de personas que habían llegado desde el resto de España, de modo que la lucha contra Franco era españolista y eso incomodaba mucho al catalanismo de izquierdas que, además, tenía para su lucha la lacra de saber que la derecha burguesa de Catalunya apoyaba al dictador.
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La idea de crear un partido de carácter marxista pero integrado por catalanistas hace que se cree en 1969 el PSAN (Partit Socialista d’Alliberament Nacional) que acabaría partiéndose en dos: una parte de ella trataría de organizar una lucha armada como la de ETA en Euskadi. Años más tarde del PSAN, surgirían otros dos partidos, el MUM (Movimiento de Unificación Marxista) del que nacerían las CUPS (Candidatura de Unidad Popular Socialista) y el IPC (Independentistes del Països Catalans).

En los años sesenta, el Front Nacional de Catalunya comenzará a preparar una rama militar comandada por Jaime Martínez, encargado de entrenar en técnicas de guerrilla urbana a lo que se denominó el Exèrcit Popular Català, movimiento que perpetró asesinatos de gran crueldad utilizando bombas adosadas al cuerpo de las víctimas. De esta manera, asesinaron al industrial José María Bulto y al exalcalde de Barcelona Joaquín Viola. Al asesino Carles Saura aún a día de hoy lo pasean por la televisión catalana como un héroe e, incluso, participó invitado por Carles Puigdemont a la cimera para preparar el referéndum de independencia de Catalunya.

El terrorista Carles Sastre en el Pacte del Reférendum separatista junto a los gobernantes de Catalunya

Estos terroristas acabaron en la organización Terra Lliure que nació en 1978, cuando el proceso para la autonomía catalana ya había comenzado. En el manifiesto La Crida de Terra Lliure, se insta al ataque a españolistas, a las fuerzas de ocupación y a la televisión española, entre otros. Como el nacionalismo catalán es minoritario, la banda insta también a que su lucha sea comunista y que la independencia sea simplemente un medio para conseguir la Revolución. Realizar la Revolución Socialista  en los países catalanes y conseguir la independencia y la reunificación. Es decir, luchamos por conseguir el futuro Estado Socialista e independiente de los países catalanes. Conseguir la independencia es la única forma que tenemos los trabajadores y trabajadoras de los países catalanes de garantizar la destrucción total del poder capitalista que nos explota y, por tanto, la única vía para construir el socialismo.

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