Iceta y Parlon, dos caras de la misma moneda

La historia del PSC, desde el inicio de la democracia, es compleja. Esta formación, dirigida por una parte de la burguesía catalana, ha tratado de hacer equilibrios entre sus dirigentes catalanistas, a menudo nacionalistas catalanes y alguna vez hasta independentistas, y sus votantes, mayoritariamente catalanes venidos desde otros puntos de España, que están totalmente en contra del nacionalismo catalán y que votan al PSC creyendo que estos y el PSOE son el mismo partido, pensando que tienen la misma ideología y los mismos fines. Pero no es así.

Las élites del PSC, burguesas y catalanistas, y sus votantes, obreros y constitucionalistas, crean la gran división del PSC. Sin embargo, en estas primarias no había esas dos corrientes sino que tanto Iceta como Parlon representan el lado nacionalista, con la única diferencia de que Iceta y su equipo representan a la visión antigua de hacer política y Parlon a la nueva. Por decirlo de modo que se entienda, Iceta es de los socialistas que le han dorado la píldora a Convergència y al Pujolismo, mientras que Parlon representa al PSC que quiere hacer lo propio con Esquerra y Podemos. Es decir, no son lo mismo exactamente, pero sí tienen el mismo fin, complacer al nacionalismo catalán.

En el PSC, los nacionalistas son los menos, pero ocupan el poder. A veces, extratégicamente, colocan de cabeza de cartel a un “charnego”, como es el caso de Montilla, pero quienes les dirigen son las mismas familias burguesas. La táctica de poner a un cordobés al frente del PSC fue un gran juego de trileros para una sociedad catalana que comenzaba a despertar ante las injusticias de los gobiernos de Pujol, que habían colocado a los castellanohablantes como ciudadanos de segunda. Sin embargo, el gobierno del Tripartit, liderado por Montilla, fue el que más daño hizo a este sector de la población en un Estatut que colocaba a los castellanohablantes como ciudadanos de segunda en su propia tierra.

¿Qué pensarían ustedes si la Constitución dijese “La raza de los españoles es la blanca, pero también hay españoles de otras razas”? Yo pensaría que situa a las otras razas como de segunda categoría, ¿no es cierto? ¿O qué pensarían si el Estatuto dijese “La orientación sexual de los catalanes es la heterosexualidad pero también hay catalanes homosexuales, bisexuales o transexuales”? Yo pensaría que sitúa a estas últimas tendencias sexuales como de segunda categoría o minoritarias. ¿Y si cualquier constitución europea dijese que la religión de la nación es la católica, aunque también hay europeos que tienen otra religión? Yo pensaría que se coloca como ciudadanos de segunda a los no católicos. Pues, bien, el Estatuto de Catalunya del PSC de 2006, en el artículo 3 apartado 2º, dice que: El idioma catalán es el oficial de Cataluña, así como también lo es el castellano.  Lo que, obviamente, sitúa a los castellanohablantes como catalanes de segunda categoría.

Ya contaba Oriol Bohigas en Entusiasmos compartidos y batallas sin cuartel, que Joan Reventós, presidente de Convergència socialista, le advirtió del “peligro de un triunfo en solitario del PSOE en Catalunya”. En aquella época, la Federación Catalana del PSOE tenía gran implantación social, pero no era nacionalista, mientras Reagrupament era nacionalista pero no tenía apoyo social. De este modo, Joan Reventós entiende que la única salida es aliarse con el PSOE pues así conseguía los votos de las personas que votaban a Felipe González y se los llevaba a una formación en realidad nacionalista. El propio Reventós escribiría en sus memorias inacabadas Tal com ho vaig viure (Tal y como lo viví) que: “Los socialistas nos hubieran partido en dos mitades. Y preferí la hegemonía de Pujol”.

Quizá habría que dedicar una entrada de blog únicamente a Reventós para entender del todo lo que sucedió a finales de los setenta y principios de los ochenta y cómo el PSC ha hecho funciones de centrifugadora para recoger votos de obreros constitucionalistas, venidos del resto de España, para utilizarlos para los nacionalistas catalanes y burgueses, con algo tan ilógico como el propio Reventós escribió también en sus memorias y donde decía defender “La igualdad del género humano; la consciencia de la persona como sujeto de derechos y deberes; la identidad nacional de mi pueblo y mi país, Cataluña; la democracia, basada en las libertades individuales y nacionales, como mejor sistema político“.

¿La igualdad del género humano tratando a los que vinieron desde otros puntos de España como ciudadanos de segunda? ¿Socialismo y nacionalismo a la vez?

El PSC unió sus siglas en los primeros años (PSOE-PSC) para, una vez todos pensaran que era lo mismo, hacer desaparecer las siglas del partido nacional y quedarse sólo con PSC, Partit dels Socialistes de Catalunya. ¡Ojo! No Partido Socialista Catalán, sino Partido de los Socialistas de Catalunya, suprimiendo, por supuesto, la O de Obrero porque en el PSC nunca hubo obreros hasta que los andaluces, murcianos y extremeños entraron en política, normalmente para atraer votos pero sin aspiraciones políticas, a no ser que se catalanizaran. Desde luego, ni Reventós, estudiante en el Colegio de los Jesuitas de Sarrià y con residencia en el barrio de clase alta de Sant Gervasi, ni ninguno de los suyos eran obreros. Además, cabe destacar que el símbolo escogido por el PSC resalta la C, siendo más gruesa que la P y la S, para dejar a las claras que es más importante Catalunya que ser el Partit dels Socialistes.

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El PSC ha estado en muchas de las intrigas palaciegas. En 1999, del mismo PSC, salieron las denuncias a dos colaboradores para que Josep Borrell no fuese secretario general del PSOE. De ese modo, como escribió Antonio Robles en su obra, Del fraude histórico del PSC al síndrome de Catalunya, había que acabar con el líder socialista catalán que no se avergonzaba de ser español, de ser de izquierdas y de considerar el nacionalismo como un instrumento de la burguesía”.

Curiosamente, este hecho se vendió al revés, como la muestra evidente de que las élites no querían que España fuese gobernada por un catalán.

El PSC comenzó su decadencia cuando los obreros de la zona metropolitana y de los de los pueblos costeros de Tarragona comenzaron a ver que Ciudadanos les representaba más y mejor. Desde entonces y observando la bajada de votos, han tratado de cambiar su ruta y separarse del nacionalismo catalán, pero es una pose, lo sabemos, pues ya nos han engañado con el mismo truco otras veces. Por eso, el PSC ha pasado de ser la primera fuerza en Catalunya a ser la cuarta, tras Convergència, Esquerra y Ciudadanos y, por este motivo también, personas que estaban en el PSC han formado una plataforma para hacer un Partido Socialista no nacionalista para Catalunya. De este modo, para estas primarias, han puesto como rival de Iceta a Parlon, que es aún mucho más nacionalsita que él, para que dé la sensación de que ha vencido el que no es nacionalista, pero que todos sabemos que sí lo es.

 

Fuente de la fotografía de portada: lavanguardia.com
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