¿Qué piensa hacer, señor Sánchez?

No creo que la objetividad total exista pues, a mi modo de ver, a la hora de mostrar nuestras opiniones, siempre nos influye nuestro pensamiento, nuestra ideología, pero cuando se trata de llegar a acuerdos, deberíamos ser conscientes de que nunca puede gustarnos del todo. Obviamente, las miras de Estado, el hecho de pensar más en el país que en las siglas de nuestro partido, deberían ser algo suficientemente atractivo para ser generosos, pero no lo es.

No hablo ya de políticos, sino también de las personas de a pié. En las conversaciones diarias con los conocidos, te das cuenta de que hay muchas personas cuya ideología no va más allá de votar a alguien por tradición familiar o de hacerlo a la izquierda porque creen que va a defender a los trabajadores, así como también que los que tienen algo que conservar voten a los conservadores.

Muchos presumen de que “no van a cambiarse la chaqueta” pero si ni siquiera se plantean el cambiarse de chaqueta. ¿Para qué sirve la democracia? En estas conversaciones, me sorprende para mal cuando oigo a personas que no van a cambiar de chaqueta criticar a los que no tienen una preferencia y acuden a las urnas dependiendo del programa que más les convenza.

Me sorprenden y hasta me entristecen las personas que, si tratas de desbloquear el país con el PSOE, te acusan de ser de izquierdas y, si lo tratas de hacer con el PP, te acusan de derechas, más cuando todo el país dice que lo peor que puede haber son unas terceras elecciones. No sé si estos comentarios se deben a desinformación o desinterés pero, ¿qué soluciones me dan las personas que no quieren ni pactos ni elecciones? ¿De verdad saben cómo funciona esto?

Me entristece aún más darme cuenta de que muchas personas ven como enemigos a los que no piensan como ellos. Somos un país que hemos sufrido guerras entre hermanos en todos los siglos de nuestra historia y no aprendemos de esto. Obviamente, con esto no estoy diciendo que estemos cerca de un conflicto bélico ni nada por el estilo, pero sí existen conflictos entre conciudadanos y eso me parece increíble. Yo siempre he pensado que todas las ideologías tienen su parte de razón, que todas buscan lo mejor para el país, por más que no intenten llegar a ese bienestar por el mismo camino; siempre he creído que en un 70% de las cosas todos pensamos igual, sólo que muchas veces las prioridades de las cosas hacen que nos decantemos por una ideología u otra.

El otro día leí a un historiador que decía que una cuestión común entre los dictadores era la de crear un partido único y que no lo hacían para no tener competencia puesto que podían haber varios partidos de una misma ideología, sino que eso se debia a que los dictadores solian coincidir en la idea de que, si el Estado y el partido no son lo mismo, los países no pueden ir bien, porque los políticos siempre acaban pensando más en el bien del partido que en el del Estado.

En los últimos tiempos, estamos viendo que algo de eso hay, supongo que además de ciertos radicalismos que, como he dicho antes, nos hacen ver a los que no piensan como nosotros como enemigos. En las anteriores elecciones, las de diciembre, Podemos  se dejó embaucar por las encuestas y por las cuentas de la lechera para creer que, yendo de la mano de Izquierda Unida, conseguirían el sorpasso. Sin embargo, ahora da la impresión de que es el PSOE (también aupado en las encuestas) quienes lo van a hacer.

El Partido socialista puede hacer lo que crea conveniente, pero me parece lamentable que se excusen en que “los votantes socialistas no han votado a Pedro Sánchez para que haga Presidente a Mariano Rajoy”. Obvio que no, ni los que han votado a Ciudadanos ni los que han votado a Podemos pero, ¿qué piensa hacer, señor Sánchez? ¿Cuál es el plan B? ¿Piensa dar la posibilidad de ir de nuevo a elecciones? Unas elecciones que, por cierto, probablemente gane el PP con más diferencia aún…

Espero que, finalmente, se deje gobernar al PP y que, a partir de ahí, PSOE, Podemos y Ciudadanos sean durísimos en la oposición, que peleen por los intereses de sus votantes pero que, de una vez por todas, los españoles nos pongamos de acuerdo en que lo importante, lo verdaderamente trascendental es que el país mejore, que logremos remontar esta situación y, después, de aquí a cuatro años, ya llegará el momento de luchar por el voto. ¿Oirá Sánchez a Zapatero y Felipe González? Debería, porque no es momento de siglas, no es momento de personalismo, es momento de que España arranque y avance.

 

Fuente de la fotografía de portada: elconfidencial.com
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