Roma no paga a traidores

Convergència, antes de ser un partido de nacionalismo extremo, es decir, un partido de la extrema derecha, se vendía como un partido de corte liberal que formaba parte del grupo europeo ALDE (Asociación de Liberales y Demócratas de Europa). Ciudadanos, un partido liberal progresista, constitucionalista y europeísta entendía que el ALDE era su lógico lugar en Europa. Sin embargo, Convergència hizo todo lo que pudo para que C’s no compartiera grupo europeo. Obviamente, los liberales y demócratas europeos dieron la espalda a Convergència y se pusieron de parte de Ciudadanos.

Éste fue el último enfrentamiento político entre el partido del 3% y el partido naranja pero, obviamente, no el primero. Como he escrito otras muchas veces, la expansión nacional de Ciudadanos tiene como primer objetivo que los nacionalistas no puedan volver a ser decisivos para formar gobierno, cosa que, obviamente, no hacen por amor a la patria, sino a cambio de discutidas concesiones que podríamos denominar como chantajes. PSOE y PP tuvieron en su día que apoyarse en la CiU de Pujol y de aquellos polvos vienen los lodos del 3%.

Y de la corrupción del 3% viene el separatismo, que no es más que un tirar para adelante con tal de salvar al Rey Pujol y su descendencia y, cómo no, de mantenerse en el poder pues no hay que olvidar que la oligarquía burguesa, las familias que dominan Barcelona y Catalunya y que ahora están en Convergència fueron antes franquistas y antes monárquicas, es decir, que tienen un especial don para estar con los poderosos.

Creo que el Procés no era más que un órdago de Artur Mas para asustar al Gobierno y que éste cediera nuevamente al chantaje pero que, sin embargo, también es algo que se les ha ido de las manos y que les ha llevado a pactar con los antisistemas de la CUP, esos chicos tan simpáticos, primos hermanos de la izquierda abertzale vasca, que están llamando estos días a la lucha armada si el Gobierno inhabilita a Carme Forcadell, Presidenta del Parlament y conocida xenófoba y racista antiespañola.

¿De verdad creen que se pueden saltar la Ley, el Estatuto y la Constitución sin repercusión alguna? ¿Verdaderamente creen que están por encima del bien y del mal? ¿De verdad van a hacerse las víctimas por el simple hecho de que la justicia está tras quien se salta la Ley?

El Catadisney de los separatistas cada día está más disparatado. Quieren romper el país y ahora acusan a los partidos constitucionalistas de dejarles sin grupo propio en el Parlament como represalia por el sainete separatista del otro día. Parece que se olviden de que Convergència no cumple los requisitos para tener grupo propio y, sí, otras veces se ha hecho una excepción pero, obviamente, éste es un caso excepcional, al menos para Ciudadanos ya que a PP, PSOE o Podemos parece no importarles la donación de 3 millones a Convergència para que con ese dinero sigan atentando contra el Estado.

Obviamente, PP y PSOE han sido cómplices de la corruptelas, ya sea por acción u omisión, y no pueden estar contra Pujol, que es la mano que mece la cuna. Podemos no vota en contra de los nacionalistas catalanes porque espera tenerlos como socios en el futuro, aunque a mí me tienen que explicar muy despacio por qué Podemos considera un partido de derechas a Ciudadanos, pero no a PNV y a Convergència.

Por suerte, Ciudadanos hasta ahora está utilizando mejor sus 32 diputados que otros que tienen más del doble y su participación en la mesa está siendo clave pues, gracias al partido naranja, los que quieren romper el país no están teniendo ningún beneficio. ¿Y se preguntan si tiene que ver el desafío soberanista para está decisión? Por supuesto que sí, quizá a otro partido se le podría haber hecho un favor, pero a los que quieren dividir los catalanes en buenos y malos, a los que quieren que haya ciudadanos de primera y segunda, a esos, no se les puede conceder ni un solo privilegio.

Hace muchos siglos, allá por el año 150 antes de Cristo, cuando los romanos se extendían por una parte importante del mundo conocido, ocurrió que en Lusitania un cónsul llamado Escipio debió afrontar los embates de un movimiento independentista. Como la tarea de represión era muy dificultosa, decidió aniquilar al líder de los rebeldes, de nombre Viriato. Para concretar tal fin, pactó con tres nativos cercanos a Viriato para que hiciesen el trabajo sucio a cambio de una suculenta recompensa. Perpetrado el crimen, los sujetos se presentaron ante Escipio reclamando el pago de la deuda. Sin inmutarse, el político romano les dijo: “Roma no paga traidores”. De esta forma, les hizo sentir el rigor por haber actuado en contra de la ética imperante, aún cuando él mismo había sido el gestor del acto. Desde entonces, resulta útil para reprender a personas que obran de manera traicionera, aunque uno sea el autor intelectual del hecho.

Así que, ya saben… Roma no paga a traidores.

 

Fuente de la fotografía de portada: lavanguardia.com
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s