CDS, UPyD, ¿Ciudadanos?

A mi parecer y como dije ya en otras entradas a este blog, las 0,9 décimas que ha perdido Ciudadanos en seis meses no son un paso atrás. Con dos elecciones en seis meses y cuando las del 26 J han sido vistas por muchos como una segunda vuelta, para mí, es una proeza que el partido naranja se haya mantenido prácticamente en el mismo porcentaje de voto. Eso quiere decir que Ciudadanos tiene un votante fiel y que no tiene que irse mientras el partido que preside Albert Rivera siga haciendo las cosas bien.

Hay quien ve el vaso medio vacío y, obviamente, también tiene sus argumentos ya que cierto es que el partido ha perdido porcentaje y votos. Eso hace que muchos ya estén cuestionando si, verdaderamente, hay en España un lugar para el centro político. Las comparaciones con lo que ocurrió al CDS y recientemente a UPyD comienzan a ser habituales. Pero, ¿verdaderamente hay similitudes entre las formaciones?

El CDS (Centro Democratico y Social) fue creado a toda velocidad por Adolfo Suárez, junto a Agustín Rodríguez Sahagún, Rafael Calvo Mena y Manuel Jiménez de Parga, antes de las elecciones de 1982, quien hubiera sido Presidente del Gobierno con esa amalgama de partidos que estaban bajo las siglas de la UCD. Suárez creía que no había acabado su tiempo en política y, a pesar de haber dejado la Presidencia en 1981, creaba este partido con la idea de que un partido situado en el centro pudiera mediar entre derecha e izquierda.

Solamente tres meses después, el CDS conseguía dos diputados, el propio Adolfo Suárez por Madrid y Agustín Rodríguez Sahagún por Ávila, la tierra natal del propio Suárez. Aquellas elecciones fueron las del hundimiento de UCD que pasó de 157 a 11 diputados, dejándoles prácticamente en la desaparición. Los dos diputados del CDS fueron vistos como una hazaña, que se reforzaría cuatro años más tarde cuando lograron 19, que acabarían siendo 23 con la unión con otros partidos. En ambas elecciones, el CDS no sería decisivo en las formaciones de Gobierno ya que los socialistas de Felipe González ganaron por mayoría absoluta.

En las elecciones municipales, autonómicas y europeas de 1987, el CDS alcanzó en conjunto el máximo apoyo de su historia, con un total de 1 902 293 votos, un 9,76 %, obteniendo la presidencia del Gobierno de Canarias y 684 alcaldes (entre ellos los de Ávila y Segovia). Tras esos comicios, se negó a pactar con Alianza Popular, permitiendo al PSOE gobernar en minoría en la mayoría de municipios y comunidades.

La tumba del CDS llegó en 1989 cuando perdió la indispensable equidistancia entre Socialistas y Populares al pactar con estos últimos para desalojar a los primeros del Ayuntamiento de Madrid y haciéndose Rodríguez Sahagún con la alcaldía de la capital. Este giro a la derecha, que contó con una amplia crítica interna, tampoco fue bien acogido por los electores, que le hicieron perder 5 diputados en las elecciones de ese mismo año, lo que llevó a Suárez a dimitir. Cuatro años después, el CDS no obtuvo representación.

El caso de UPyD tiene muchas diferencias. Para comenzar, su líder no venía de un partido de centro sino del PSOE, por más que sí es cierto que dentro del partido que lideraba Rosa Díez había personas de diversas tendencias. De hecho, algunos de ellos eran de Ciutadans que, por aquel entonces, prácticamente sólo existía en Catalunya. Para las elecciones de 2008, el objetivo era conseguir representación y la consiguieron: Rosa Díez obtuvo su escaño por Madrid. Desde entonces, el trabajo del partido en la lucha contra la corrupción fue admirable, pero quizá el hecho de ejercer más de fiscales que de políticos les afectó a la larga. En 2011, consiguió más de un millón de votos y 5 diputados. UPyD abrió la puerta a otras formaciones nuevas que llegarían después a reformar la política, entre ellas Ciudadanos, que compartía en grandes rasgos las ideas e ideología.

La unión entre UPyD y C’s pareció una gran posibilidad para lograr, por fin, un partido estable de centro. Sin embargo, no llegaron a acuerdo y en las europeas de 2014, midieron fuerzas y UPyD obtuvo un gran resultado ya que, a pesar de que la participación bajó en 24 puntos respecto a las generales, consiguieron subir un 2%. Las urnas dijeron que también había lugar para Ciudadanos que, sin tener apenas estructura fuera de Catalunya, conseguía 2 eurodiputados y medio millón de votos. Pero la unión entre ambas formaciones siguió sin realizarse y, finalmente, Ciudadanos acabó devorando a UPyD.

Ahora nos preguntamos si hay sitio para el centro en España y el tiempo responderá a esa pregunta. Lo que es innegable es que, a pesar de todo, el centro está en su mejor momento con más de tres millones de votantes y 32 diputados, muchos más de los que había logrado nunca ni UPyD ni el CDS de Suárez. De modo que, dentro de que sabemos que en este país es difícil que un partido con esta ideología pueda gobernar, debemos ser optimistas y saber que, sin un centro real, el bipartidismo volverá a no necesitar a nadie para poner la lupa a sus acciones.

El peligro de un partido como éste es que se acabe rompiendo por los tirones de derecha e izquierda que puedan sufrir desde sus propios integrantes. Por eso, es muy importante que las personas que se acercan a Ciudadanos tengan claro qué representa este partido y cuál es su proyecto. C’s tiene que tratar de mantenerse en su lugar y, si bien puede recibir voto de descontentos, jamás deberá acercarse por táctica política más a izquierda o derecha, porque esa sí sería su tumba, tal y como le ocurrió al CDS.

 

Fuente de la fotografía de portada: www.ciudadliberal
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