El falso sorpasso

El año 2015 comenzó con Podemos como primera fuerza en intención de voto, sin embargo, tras la mala actuación de los ayuntamientos del cambio y del gobierno de Syriza, además de los cambios constantes de programa, Podemos bajó y bajó hasta acabar siendo la cuarta fuerza más votada. No obstante, tras la noche electoral, la sensación es de que en los últimos meses Podemos ha resurgido, aunque lo cierto es que no es así.

La verdad del 20 de diciembre es que Podemos fue la cuarta fuerza más votada con 3.198.584, trescientos mil votos menos que Ciudadanos, que le sirvieron para obtener 42 diputados. Lo que verdaderamente hizo crecer al partido morado fueron las confluencias, que les hizo abultar el resultado hasta los famosos 69 diputados. Así, Compromís, En Comú Podem y En Marea consiguieron para Podemos 27 escaños en Valencia, Catalunya y Galicia respectivamente.

Dentro de estas siglas, hay muchos más partidos. Esquerda Unida en Galicia e Iniciativa per Catalunya y Esquerra Unida del País Valenciá ya habían sumado fuerzas, pues hasta entonces estaban dentro de Izquierda Unida, pero además están Anova, Ourense en Comú, Frente Popular Galega, Bloc Nacionalista Valencià, Equo, Mes per Mallorca, Barcelona en Comú, Esquerra Unida i Alternativa, Partido Pirata y alguno más que me debo dejar. Esos partidos, por separado, ya habían conseguido setecientos mil votos en 2011 sin la influencia de Podemos.

Aún así, Podemos no consiguió asaltar los cielos y, por eso, se puso manos a la obra y, como no puede conseguir más votos, decidió comprar más almas. Esta vez, quien vendió su alma al diablo fue Izquierda Unida que, a su vez, ya es una confluencia de decenas de partidos.

Con la suma de esas almas, se habla de Sorpasso, de falso Sorpasso en realidad porque, si contamos los votos de Izquierda Unida y los de Podemos el 20 de diciembre, ya tenían más votos que los socialistas.

El 20 D Podemos+Izquierda Unida sumaban 6.112.438 votos y el 24,2% de los sufragios. Todo lo que sea bajar de eso será un fracaso para Pablo Iglesias y Alberto Garzón porque, por más que quieran venderlo al alza, lo cierto es que la mayoría de las encuestas y en especial la última realizada, el llamado Sondeo Prohibido que ayer mismo mostró El Periódico de Andorra (que, por cierto, acertó bastante el 20 D), dice que Podemos e Izquierda Unida solamente conseguirán el 23,6% de los sufragios, es decir, perderían medio punto.

Teniendo en cuenta que en Valencia, Catalunya y Galicia Izquierda Unida ya iba con Podemos y aceptando que repetirán más o menos los mismos resultados, En Marea, En Comú y Compromís conseguirían 27 diputados que deberíamos restar a los 85 que, según las encuestas, conseguirán todo el amalgama de siglas, es decir, Podemos conseguiría alrededor de 58 diputados. Entonces, ¿dónde está el sorpasso?

Es decir, si Podemos y sus satélites consiguen 85 diputados y el PSOE 84 y consigue (por poner un ejemplo) el apoyo de Coalición Canaria y su diputado, entonces, ¿quién estaría por delante? ¿Podemos y sus confluencias o el PSOE y las suyas?

Pablo Iglesias puede hacerse todas las trampas al solitario que quiera, de hecho, intentaron también unirse a partidos animalistas y ecologistas que podrían darle casi 300.000 votos más. Pero, claro, estos preguntaron cómo se podía ser ecologista y prometer ayuda a los mineros con el contaminante carbón y, al final, se negaron.

En la democracia, y perdónenme que insista mucho en esto, lo importante es que haya personas que nos representen de verdad. Eso es mucho más importante que ganar o perder unas elecciones. Además, ¿alguien cree que esas decenas y decenas de siglas que forman la candidatura de Iglesias van a poder ponerse de acuerdo?

Podemos no ha escondido nunca la prioridad de la estrategia sobre el fondo ideológico que debían suavizar para lograr el poder y, con él, la auténtica transformación social a través de la división interna porque, como ya he escrito otras veces, el plan de Podemos no es acabar con el bipartidismo sino formar parte de él, sabiendo que el cambio pendular algún día lo llevará al poder, de ser capaces de ocupar el sitio histórico del PSOE.

Espero que ese día no llegue nunca, pero el domingo ya sabremos si el encantador de serpientes, el comprador de almas, se sale con la suya. Difícil lo veo ya que creo que nadie, salvo Esquerra Republicana, Convergència y Bildu, es decir, los que quieren romper España, apoyaría al partido morado. Porque el PSOE no creo que quiera inmolarse y si, como dijo Albert Rivera, el PSOE debe decidir qué quiere ser de mayor, ya saben lo que dijo Churchill: “Quien a los veinte años no es comunista no tiene corazón, quien a los cuarenta sigue siendo comunista no tiene cerebro”. Sólo nos queda esperar que el PSOE se haya hecho ya mayor.

 

Fuente de la fotografía de portada: www.elconfidenciadigital.com
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