Los jarrones chinos y la ecuación para formar gobierno

Felipe González dijo cierta vez que los expresidentes del Gobierno son como jarrones chinos en domicilios pequeños, que se les presume distinción y gran valor pero que nadie sabe dónde colocarlos y que, incluso, muchas veces se espera que alguien le clave un golpe, lo tire al suelo y se rompa en mil pedazos.

Lo cierto es que el que fuera primer presidente socialista tras la muerte del Dictador suele ser bastante brillante a la hora de hacer símiles. En España, los expresidentes me recuerdan a esos actores como Bela Lugosi que, de tanto interpretar a Drácula, se acabó creyendo que, verdaderamente, era un vampiro. Pues algo así ocurre con los expresidentes que parece a veces que en sus cabezas nunca dejan de serlo.

González y Jose María Aznar están últimamente dando opinión a diario sobre lo que los políticos actuales deben o no deben hacer. Imagino que, en esas posturas, hay cierto paternalismo, esa cuestión muy de los padres de no darse cuenta que sus hijos ya son adultos y que este tiempo es el de ellos.

Eso no quita que todos miremos sus palabras con atención pues, al fin y al cabo, el primer presidente del socialismo y el primero de los populares, con sus luces y sus sombras, han marcado la historia de la España reciente.

A mi modo de entender, ambos tienen algo en común y que es positivo: ambos hablan con una gran visión de estado. Imagino que es mucho más fácil hacerlo ahora que están relativamente fuera de la política, pero sí es cierto que en sus palabras podemos ver que están mirando más por el bien de España que por el bien de sus partidos.

José Maria Aznar, en el acto de clausura del Máster en Gobierno, Liderazgo y Gestión Pública del Instituto Atlántico y que presidió, manifestó que el Partido Popular se estaba equivocando de estrategia, que se equivocaban polarizando el electorado upues no es bueno para el país radicalizar, dividir y enfrentar a unos españoles contra otros.

Es decir, el Presidente Aznar se ha quejado de eso mismo que yo he escrito otras veces en este blog y es que, por más que dé votos y que que como táctica sea buena, es muy peligroso que el PP dé alas a la extrema izquierda de Podemos y a los separatistas catalanes ya que, a día de hoy, en unas elecciones que estuvieran entre Partido Popular y Podemos, los que no son de uno u otro probablemente prefieran el malo conocido que el bueno por conocer.

Aznar también criticó que en los populares reine el personalismo y advirtió que, si para seguir gobernando hace falta un cambio de caras, ningún integrante del PP debería colocarse por encima del bien del partido.

Precisamente en esas es donde nace la dificultad para los populares porque, por más que presumiblemente vaya a ser la fuerza más votada, es casi imposible que tengan mayoría y, si necesitan apoyos, ¿quién se los va a dar? Con el PSOE, las relaciones están rotas y Ciudadanos, además de tener que soportar los insultos, las descalificaciones y los improperios de los populares, tienen algo aún mayor que les separa, la corrupción y los aforamientos.

Y dirán ustedes, ¿y la corrupción del PSOE? Y ahí hay una clara diferencia y es que estarán ustedes de acuerdo conmigo en que la corrupción puede salir en cualquier partido, que no todos los líderes autonómicos o municipales serán de la confianza de sus líderes generales, pero ahí hay una diferencia clara entre PSOE y PP y es que los populares ponen a dedo a sus representantes y que, si el dedo divino de Mariano Rajoy ha puesto donde están a los corruptos, eso le hace por acción o por omisión máximo responsable de lo que pasa en su partido.

Felipe Gónzalez también ha hablado estos días, lo hizo durante el coloquio Venezuela, una reflexión sobre el presente donde dejó claro que las políticas del país sudamericano no podían llegar a España, en clara referencia a Podemos. Pero también dijo que un gobierno de gran coalición difícilmente podía darse y que no veía a ministros socialistas bajo la Presidencia de Mariano Rajoy. Entonces, ¿qué alternativa hay? Hubo una frase de González que me hizo entender cuál es el camino que el expresidente ve viable. Vino a decir que, además de dividirse España entre derecha e izquierda y entre lo nuevo y lo viejo, también se dividía entre los que pueden llegar a acuerdos y los que no.

¿Apuesta González por un pacto antes de las elecciones? ¿Cree el expresidente que, como ocurre en Dinamarca, los partidos deberían decir antes de los comicios con quién van a pactar? ¿Apuesta el líder socialista por una unión PSOE-Ciudadanos antes de las elecciones? Lo cierto es que, como a mi parecer, si dio a entender González que el pacto de 200 puntos se reforzara y los líderes de ambos partidos dijeran que van a unir sus diputados, difícil papeleta tendría el Partido Popular ya que, hasta ahora, siempre ha basado su discurso en ser la fuerza más votada. De este modo, no lo sería y, en ese caso, como piden los populares, ¿dejarían gobernar a la fuerza más votada? ¿Dejarían que hubiera un gobierno de Sánchez y Rivera?

 

Fuente de la fotografía de portada: www.abc.es
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