La hora de los valientes

Iba yo un día caminando cerca de un colegio de mi población, la Escola Balmes, cuando oí a unos niños cantar el “cumpleaños feliz”. La profesora les interrumpe y, en catalán, les dice que lo están haciendo mal y que vuelvan a comenzar. Los niños no esperan al fin de la explicación de la profesora y vuelven al “Cumpleaños feliz” y la profesora vuelve a decir que lo están haciendo mal y comienza a entonar la versión en catalán de la canción.

Quizá simplemente es que estoy demasiado susceptible a este tema y, quizá también, realmente no tiene tanta importancia, pero opino que la profesara debería haberles dicho que la cantaran en catalán y no que, por cantarla en castellano, “lo estaban haciendo mal”. En otra ocasión, paseando junto al colegio donde yo mismo estudié, el Teresa Altet, oí a unas niñas de seis o siete años y una le decía a otra, “aquí podemos hablar en castellano, que no nos oyen y no nos castigan”. También me ocurrió que una amiga que tiene a su hijo en otro de los colegios de la ciudad, El Bosc, me dijo que su hijo de seis años le había dicho que él era catalán y que no era español, que española era su abuela porque no sabía hablar catalán.

Estos son algunos ejemplos de lo que está ocurriendo en Catalunya y, lógicamente, con este lavado de cerebro que se hace a los niños, no es casualidad que a Esquerra Republicana le haya entrado ahora prisa para que se cambie la Ley y se pueda votar a partir de los 16.

No es sólo el sistema de enseñanza el que trata de encarar la personalidad de los niños a donde ellos les conviene. Los padres independentistas tratan de ocupar los cargos de las asociaciones de padres para que todo quede atado y bien atado, de hecho, en el Teresa Altet colegio que nombré antes y donde yo mismo estudié, tuvieron que llamar la atención al AMPA porque utilizaba las redes sociales de la asociación de padres para hacer publicidad independentista.

Lo que ocurre se ve desde fuera, no quiero pensar desde dentro. Por eso, Dolores Agenjo, que era directora del Instituto Pedraforca de Hospitalet, el 9-N de 2014 se negó a entregar las llaves del centro que dirigía para que se instalaran las urnas de la consulta separatista. En Catalunya ha llegado la hora de los valientes, Agenjo lo está siendo y en su libro “¡SOS! Secuestrados por el nacionalismo” (La Esfera de los Libros) denuncia “una educación en el odio, un auténtico lavado de cerebro que ha hecho que ser español en Catalunya se convierta en un acto heroico”.

La denuncia de lo que está ocurriendo en mi tierra se ha convertido en algo fundamental porque en estos años, mientras los no nacionalistas han tratado de educar a sus hijos en plena libertad (a mí, mis padres, que son andaluces, me inscribieron con el catalán como lengua), los nacionalistas están educando, ya sea por acción o por omisión, a sus hijos en el odio a España, lo cual hace que los jóvenes catalanes crean en cosas que no creerían si les dejasen pensar por sí mismos. Por eso mismo, Catalunya está proyectando una imagen negativa en el resto de España.

Es por este motivo que se hace importante que los catalanes, ya sea de nacimiento o de adopción que nos sentimos españoles y que somos la mayoría, expliquemos a los ciudadanos del resto de España lo que está ocurriendo aquí. Por eso, es tan importante también que libros como el de esta valiente que no ha tenido miedo a que los independentistas le declaren “Persona Non Grata” en su propia tierra salgan y se difundan. En el libro, Dolores relata cómo en sus primeros años como profesora le llamó la atención el modo con que una profesora calificó a un alumno como facha porque, a veces, llevaba una camiseta con la bandera española. “¿Pensarías también que es facha si llevase la bandera catalana?”, le preguntó Dolores, a lo que la profesora le respondió que “no era lo mismo”.

Al negarse a colaborar con el 9N y después de su declaración ante los Tribunales como testigo de cargo contra Artur Mas, Dolores Agenjo recibió, según ella misma relata en una entrevista al diario EL ESPAÑOL, toda clase de insultos. “Bruja que merecía ser quemada en una hoguera como en tiempos de la Inquisición”, “pasar a mejor vida en el Valle de los Caídos”, “retrasada mental”, “inculta”, “analfabeta”, “desequilibrada”, “que no está bien de la cabeza”, “reprimida”, “una vergüenza de profesora que no merecía ejercer su profesión”…

Como dije antes, en Catalunya ha llegado la hora de los valientes y no sólo de serlo, sino también de apoyar a quienes lo son. Es por eso por lo que, desde aquí, muestro no sólo mi apoyo a Dolores, sino también mi apoyo a este libro. La mayoría silenciosa ya hemos cayado bastante.

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