Repetir elecciones y, ¿mantener líneas rojas?

Ahora que ya parece seguro que los españoles seremos llamados a las urnas, me pregunto qué nos ofrecerán las formaciones para que cambiemos el voto o si, quizá, sean las propias formaciones las que piensan cambiar. Porque, si no varían las cosas y el pueblo vota de modo similar que el 20 de diciembre, ¿qué vamos a hacer? ¿Asistiremos a una nueva tanda de reuniones en las cuales ciertos políticos vienen con el No de casa? Obviamente, los partidos que tendrán que ofrecernos algo nuevo son los que no han conseguido cerrar ningún acuerdo ni tener ningún apoyo en estos meses.

Por una parte, el Partido Popular, que es como la pescadilla que se muerde la cola, deberá salir de esa frase que dice que: si hemos ganado las elecciones, los demás deben de hablar con nosotros, porque somos los que debemos formar gobierno. Porque eso no es así, sabemos que hasta ahora, en nuestra aún joven democracia, siempre la fuerza más votada se ha encargado de formar gobierno pero, obviamente, eso no es así por Ley.

Estamos en un tiempo político nuevo en el que, si no cambian las cosas mucho, no bastará ni tan siquiera con que dos fuerzas se unan para sumar una mayoría, de modo que, o el Partido Popular cambia de mentalidad, o difícilmente podrá formar un gobierno, por más que sea el ganador eterno de las elecciones.

Que los Populares deberán hacer concesiones es algo que deberían tener ya claro y, probablemente, no sólo deberán ceder en cuanto a reformas, sino también en cuanto a nombres. La mayoría de los españoles quieran que la lucha contra la corrupción sea mucho más dura de lo que es a día de hoy y, obviamente, eso también lo quieren los votantes del PP pero, si sus dirigentes no actúan de forma clara y concisa, da la sensación de que hay miedo a que los que son acusados de corrupción vayan tirando de la manta y, así, difícilmente los Populares van a tener con quién pactar.

El otro partido que tendrá que ofrecernos algo diferente es Podemos ya que, en la situación actual y con sus líneas rojas, ni PP, ni PSOE, ni Ciudadanos van a aceptar un pacto con ellos que no sea que estos cedan sus votos en la investidura a cambio de nada. El inexplicable acto de no dejar que gobierne Sánchez por encima de Rajoy deberá ser muy bien vendido a los que optaron por la formación morada. Si los españoles toman los próximos comicios como una segunda vuelta, parece difícil que muchos que votaron a Iglesias no apuesten ahora por la posibilidad de hacerlo al acuerdo PSOE-C´s.

Mañana sabremos el resultado del referéndum podemita, pero no creo que nadie tenga duda, se hará, como siempre, lo que dice Pablo. Pero no creo que los resultados de esta consulta tengan que ver en realidad con el sentimiento de los votantes que decidieron que su mejor opción era Podemos y creo que mal haría el partido morado en entenderlo de ese modo.

Los votantes de Podemos se dividen en tres grandes bloques: lo que aceptan la palabra de Iglesias, diga lo que diga y haga lo que haga; los nacionalistas que han cedido su voto creyendo que les traerá el referéndum; y los que buscaban un cambio pero no se identifican del todo con Podemos. Los votos de los primeros los va a tener, pero veremos si consigue convencer a los votantes que les han cedido su voto y que han visto que el partido morado ha sido pinza del PP y que no ha podido acercarse al acuerdo de PSOE y Ciudadanos, porque pedían vicepresidencia, ministerios y un referéndum para romper España.

El Partido Socialista deberá valorar si Sánchez es el mejor candidato posible o, si bien, un cambio les podría beneficiar. Todos sabemos que si Pedro no es candidato será un cadáver político y tratará de aferrarse a ser candidato con la idea de que los votantes que se han ido a Podemos acaben volviendo.

Para Ciudadanos todo parece más tranquilo. En unos meses, ha demostrado ser una pieza clave para cambiar la política española, desde luego mucho más que Podemos que desde el extremismo ya ha demostrado que, para gobernar en este país, tendrá que tener mayoría absoluta. La situación de C’s es cómoda: si gana en escaños, obviamente, será un triunfo; si se mantiene, sabe que va a ser el primer apoyo que va a querer tanto PP como PSOE y, a día de hoy, parece muy improbable que pudiera perder fuerza, eso dicen al menos las encuestas y el sentir general que ha observado que Albert Rivera es un autèntico hombre de Estado.

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