Y éste, ¿para cuándo?

Tenemos la costumbre de decir que los poderosos no van a la cárcel, pero lo cierto es que en España han estado a la sombra desde ministros, pasando por alcaldes, grandes empresarios y nombres importantes de la farándula y pronto lo estará, salvo sorpresa, Iñaki Urdangarín, personalidad casada con la hermana del Rey.

De modo que, aunque no tantos como quizá deberían, sí que hay poderosos que han acabado con sus huesos en la cárcel. De hecho, cada vez parece que hay menos impunidad para los corruptos. Da la sensación de que hasta hace bien poco veíamos a los que se aprovechaban de los recovecos legales como héroes, sin embargo, ahora con la crisis, son villanos de la peor calaña.

Nadie parece estar a salvo. Los papeles de Panamá han sido reveladores y, para más sorpresa, conocemos la detención de Mario Conde y la celebramos como se merece. Todos los corruptos, todos los ladrones, todos los que engañan deben ir a la cárcel.  ¿Y Pujol y su familia? Bien, gracias, nos responden.

Si cogemos la corrupción de los ERE del PSOE y la del PP de Valencia, no llegamos ni de lejos a alcanzar el dinero manchado que tiene la familia del ex honorable. ¿Entonces?, ¿Por qué nadie hace nada? ¿Por qué los Corleone catalanes siguen danzando a sus anchas?

El caso Pujol verdaderamente parece un guión de cine. Ya en el año 2005, el President Pasqual Maragall se atrevió a decir en voz alta y clara (y en el Parlament) lo que todos los catalanes sabíamos: “Ustedes tienen un problema y ese problema se llama tres por ciento”.

Nueve años después, aparecieron en Suiza y Andorra unas cuentas de Jordi Pujol y de su familia con dinero de mordidas que, presuntamente, la familia Pujol consiguió gracias a ese tres por ciento. Ese día supimos por qué Artur Mas, “de cop i volta”, una mañana se despertó independentista, cuando hasta aquel momento había hablado pestes del sentimiento independentista.

Pronto los partidos pidieron que Pujol fuese al Parlament para dar explicaciones, pero ni Convergència ni Esquerra quisieron, a pesar de que, finalmente, ERC no tuvo más remedio que cambiar de opinión por la presión popular y Pujol acudió.

La especificación fue aún más digna del Padrino que todo lo que había ocurrido hasta entonces. David Fernández de la CUP, que había amenazado a Rodrigo Rato con una zapatilla y le había llamado Gangster en esa misma sala, ahora retiraba la silla para que Jordi Pujol pudiera sentarse cómodamente.

Lo que siguió fue más patético todavía pues ni Esquerra, ni la CUP, ni PP, ni PSOE, ni Iniciativa estuvieron incisivos en sus preguntas y, al más mínimo ataque, Pujol entró en cólera y gritó a los Diputados del Parlament llamándosle “poco intelectuales”, “faltos de moral”, hasta llegar a la amenaza final “Si mueven el árbol, caerán todas las ramas. Caerán todos”.

Jordi Pujol insultaba y amenazaba a los representantes del pueblo catalán, es decir, Jordi Pujol insultaba y amenazaba a todos los catalanes. ¿Y cuál fue la respuesta? El silencio. Sudores fríos y boca cerrada de todos. Solamente Albert Rivera defendió a los catalanes diciendo: “Muy buena interpretación, señor Pujol, es usted muy inteligente pero el numerito que ha hecho para no contestar le puede servir en un míting de Convergència o para hablar con el señor Mas o para engañar a una parte de la gente que confió en usted, pero ¿sabe qué pasa? Que ya no cuela. Es usted el que ha confesado que ha cometido un delito a los que estamos aquí sentados. Yo no admito que me riña ni mi padre, usted menos, señor Pujol. Esto no es un régimen, esto es un parlamento democrático y no puede ser que, cuando le hacen tres preguntas que no le gusten, saque el “això no toca”. Esto no funciona y menos con Ciudadanos. Yo no voy a repetirles las preguntas para que vuelva a no contestarnos, dirigiremos un escrito a la Fiscalía para que le interroguen pronto y a ver si a ellos le responde cuestiones que no ha querido respondernos a nosotros”.

¿Cuándo será eso? Por qué si el caso de los Pujol es el  más grande de corrupción en España, no hay detenidos, no hay personas en la cárcel. ¿Por qué tenemos que compartir calles con las personas que han estafado a los catalanes? ¿Qué otras ramas caerán? El entorno de Pujol ya ha dejado caer que las cúpulas de PP, PSOE e incluso la Familia Real podrían quedar tocadas ¡Me da igual! Que caigan todos los que tengan que caer, pero que la justicia haga caer toda su fuerza contra la banda criminal que más dinero ha robado en España, contra el Príncipe de los Ladrones.

 

Fuente de la fotografía de portada: http://granuribe50.blogspot.com.es/
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