El pequeño gran dictador

Haciendo un resumen simplista, podríamos decir que los votantes en España se partieron entre los que decían aquello de “Madrecita que me quede como estoy”, que votaron a PP y PSOE, y los que les pudo la indignación y votaron a los nuevos partidos. Estos se separaron entre los que, siendo todos indignados, a algunos les pudo más la sensatez y a otros más la rabia. En estos últimos, se encuentra un gran núcleo de las personas que han votado a Podemos.

Los que conocíamos por las tertulias a Pablo Iglesias, sabíamos que era Podemos y hasta dónde podía llegar. Aún así, la corrupción y las malas artes de PP y PSOE eran tan evidentes y tan preocupantes que reconozco que, a pesar de que yo no les fuese a votar, creí que Podemos podía ser bueno para la política española.

Yo, que creo que lo ideal para un país es que el Congreso represente equitativamente los diferentes pensamientos que existen en el pueblo, defiendo que en España no debe haber ya cuatro partidos con gran representación, sino más. Realmente, veo bien que Podemos tenga representación, del mismo modo que la podría haber tenido UPyD, Vox o el partido animalista.

Pero ese sueño de una España de 8 o 9 partidos luchando por mejorar el país va ligado a que, realmente, cada español vote a quién verdaderamente le representa y eso me temo que no es así ya que estoy completamente seguro de que no hay cinco millones de personas cuyos pensamientos coincidan más con Podemos que con otro partido.

Simplemente, Pablo Iglesias y los suyos se han aprovechado de un momento de frustración y de su tirón televisivo, a lo que sumamos los votos que les han cedido los independentistas para conseguir el admirable botín que consiguieron el 20 de diciembre.

Creo, o más bien espero, que estos tres meses sean suficientes para que el pueblo se haya dado cuenta de lo que verdaderamente es Podemos y, para criticar al partido morado, no voy a hablar de Venezuela, de Irán o de los demás países comunistas que han ayudado de un modo u otro al partido de extrema izquierda, sino a su nivel para dirigir este país.

Ahora sabemos muchas cosas que no sabíamos antes de las elecciones. Sabemos que las diferentes tendencias de Podemos es un impedimento dentro del mismo partido; sabemos que quieren aglutinar mil y un pensamientos para conseguir votos de aquí y allí con tal de llegar al poder, pero que ni ellos mismos se saben poner de acuerdo.

También sabemos que ninguna de las otras tres grandes formaciones está dispuesta a llegar a acuerdos con ellos, simplemente porque sus ideas son disparatas, porque su idea económica, que ya hemos visto en Grecia que está condenada a fracasar, no va a ser compartida por ningún partido que quiera el bien del estado.

Porque, mientras que a las reuniones los demás partidos llevan a su equipo económico, de los cuales la mayoría de los españoles no conoce más que un par o tres de rostros, los miembros de Podemos son los mismos que lo hacen todo. Podemos no es más que un grupo de amiguetes: Iglesias, Errejón, Bescansa, Echenique, Domènech etc.

Podemos ha fracasado en estos tres meses por más que no quieran reconocerlo. Se hacen los suecos cuando el PSOE les dice que no quiere pactar con ellos, a lo que Iglesias responde diciendo que renuncia a una vicepresidencia que nunca jamás ha tenido y, cuando Sánchez vuelve a decirle que no va a pactar nada con él, que sólo le pide que deje que haya un gobierno de centroizquierda y que no gobierne Mariano Rajoy, Iglesias hace lo nunca visto en la historia de la política mundial. Las bases de Podemos son llamadas a votar un no acuerdo. ¿Pero cómo se va a votar un no acuerdo? ¿Éste es el nivel? ¿Va en serio, señor Iglesias?

Para más inri, Pablo Iglesias ya dice a la militancia lo que tiene que votar y amenaza con que, si no lo hace, la ejecutiva, es decir, los únicos, todo Podemos, todos los que salen tras Iglesias en las ruedas de prensa, abandonarán el partido.

Esta actitud del líder de Podemos sería de risa si no fuese porque todo esto es muy serio. La democracia no es solamente votar. La democracia es aceptar resultados, aceptar lo que piensan los demás y llegar a acuerdos siempre dando prioridad al pensamiento mayoritario.

Más allá de las palabras de Iglesias alabando a dictadores, guerrilleros o terroristas, creo que la rueda de prensa que realizaron tras la reunión a tres entre PSOE-C’s-Podemos es la primera vez en la que queda demostrado y creo que muchos españoles, también muchos de los que habían votado a Podemos se han dado cuenta de que, bajo la careta populista de Iglesias, hay un pequeño dictador que, como ocurre con el gran dictador de la película de Charles Chaplin, no sabemos si nos debe dar risa o miedo.

 

Fuente de la fotografía de portada: chistesdepodemos.blogspot.com 
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