No hay respeto por los muertos en la Catalunya del pensamiento único

Cuando el Flaco llegó al Barcelona, fue toda una revolución. Cruyff había ganado tres Copas de Europa con el Ajax de Ámsterdan y era considerado el mejor jugador del mundo. No pudo debutar hasta la octava jornada de una Liga loca en la que el Real Madrid iba décimo y el Barcelona decimocuarto, a un solo punto del descenso. Como en las películas, la llegada del futbolista holandés hizo mejorar a todo el equipo. En ese primer partido, el Barcelona gana 4 a 0 al Granada y comienza a remontar; el Barça no volvería a perder hasta que no fue campeón de Liga después de catorce años de sequía.

Por lo que dicen quienes vivieron esos tiempos, las cuatros siguientes temporadas no fueron tan buenas para el Holandés, que nunca estuvo tan acertado como en aquel primer año. En cinco temporadas, únicamente ganó un 1 Liga y 1 Copa, pero para los aficionados fue un ídolo, sobre todo por aquella Liga y un histórico 0-5 en el Bernabeú. Para los culés, Cruyff era uno de los suyos, demostró su amor por Catalunya, quiso poner a su hijo Jordi, pero las autoridades no lo permitían, de modo que el niño nació en Ámsterdan y se llamó Johan Jordi Cruyff.

La historia como entrenador, en la que estuvo 8 años, fue hasta entonces la más exitosa de la historia del conjunto culé. Ganó 4 Ligas y la ansiada Copa de Europa y, algo más importante, consiguió cambiar la mentalidad del Club para siempre. Johan no volvió a entrenar nunca más cuando dejó el Barça, hasta que obtuvo el anecdótico cargo de Seleccionador de Catalunya. Durante 5 años, entrenó a la selecció en los tradicionales partidos amistosos de Navidad. Cuando Johan Cruyff murió, fue una pena para todos, para todos los catalanes incluso para los que no somos del Barça.

Sin embargo, esos muchos como yo nos sentamos ante la pantalla, pusimos la cadena autonómica catalana decididos a ver un programa sobre su vida y, ¿qué nos encontramos? Más propaganda independentista, más pensamiento único, más lavado de cerebro. Una vez más, para TV3 no puede haber amor a Catalunya sin independentismo.

Gente, y digo gente porque no son personas sino simplemente gente como Artur Mas, Puigdemont el señor Más de los mismo y personajes de bajeza moral similares, no dudó en colocar la estelada (metafóricamente) en el cuerpo sin vida del hombre que cambió la historia del Barcelona para siempre. Un hombre al que, en lo deportivo, Catalunya le debe mucho, pero también toda España ya que su estilo de juego tuvo su máxima expresión en la selección que ganó un Mundial y dos Eurocopas.

Cruyff era una persona con visión, con mucha visión y con mucha personalidad, que siempre tenía algo que decir sobre la cuestión que fuese y que no tenía miedo a decir lo que pensaba. En sus últimas entrevistas, dijo que no entendía que se pitara el himno de España y que no comprendía tampoco la independencia porque, aunque reconocía y reclamaba la identidad catalana, decía que en el mundo siempre era mejor unir que separar, a pesar de que también opinaba que era bueno votar y escuchar al pueblo.

En su visión sobre Catalunya, dijo que cuando llegó al Barça fichó vascos porque los catalanes eran cobardes. En esa entrevista que le realizó Risto Mejide, éste le recriminó esas palabras, a lo que Johan indicó que la situación actual no era un signo de valentía. Johan, en su peculiar visión de las cosas y sin pelos de la lengua, contestó que los de sangre española eran los que habían puesto valentía al independentismo catalán.

Cruyff fue un hombre de principios, se quitó una raya de la camiseta de Holanda en el mundial 74 porque Adidas no le pagaba y en 1978 no fue al mundial de Argentina porque allí había una dictadura. De Cruyff han dicho estos días que fue un gran embajador de Catalunya y sí, eso sí que es cierto, desde luego mucho mejor embajador que los Pujol, Mas, Puigdemont y toda esa pandilla de lamentables representantes de Catalunya .

Ojalá hubiese más embajadores en mi tierra como Johan Cruyff, pero Johan ya se ha ido, dejémosle descansar. Pero una cosa está clara, el hombre que cambió la historia del Barça y de la selección española no ha hecho nunca jamás una declaración a favor del independentismo porque, por más que les pese a muchos, amar, respetar y defender a Catalunya y el independentismo son dos cosas diferentes, antagónicas en realidad ya que, los independentistas sólo aman, respetan y defienden a una parte de esta tierra.

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