Ciudadanos (la historia) – Capítulo VI

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo V aquí):

La plataforma se presentó también en Madrid con gran éxito con Albert Boadella como interlocutor, quien se encontró con un público entusiasta y un gran apoyo. Boadella descartó la posibilidad de encabezar alguna candidatura y avisó que la situación era muy alarmante y se degradaba cada día. Indicó que había una evidente deriva hacia el nacionalismo independentista y que Catalunya se había vuelto inhóspita para los que no estaban en la exaltación del nacionalismo, añadiendo que caminaba de forma irreversible hacia la secesión ya que Jordi Pujol había creado el caldo de cultivo para que esto pudiera suceder y el PSC de Pasqual Maragall quien lo había consolidado.

Aseguró que en la izquierda había mucha gente que se sentía estafada por el PSC. “Este partido vio cómo Pujol lo invadía todo, hasta el último recodo de la sociedad, y les entró complejo, creyeron que tenían que bailar la sardana mejor que Pujol para ganar” dijo con ironía.

La notoriedad que poco a poco iba teniendo la plataforma hizo que todo eso que no había ocurrido antes en Catalunya comenzase a ocurrir. Los miembros de Ciutadans de Catalunya eran atacados primero en Girona y después en Sant Cugat del Vallés (ya sí te pegaban por hablar en castellano, aunque lo hablases solamente a ratos).

Eso no hizo dar un paso atrás a la idea de formar un partido político, todo lo contrario. Así que, desde el principio del año 2006, todo aquello estaba cercano y los miembros de la plataforma dejaban claro para todo aquel que se quisiera unir cuál era la ideología del movimiento. Se definían como miembros de la doctrina liberal y socialdemócrata, defensores de la Constitución española, rechazaban considerarse antinacionalistas y buscaban afrontar los problemas que provoca el nacionalismo o el falso problema identitario.

Mientras más claro mostraba Ciutadans de Catalunya su ideología liberal-socialdemocrata y su posicionamiento en el centro izquierda, más era atacado por la prensa cercana al socialismo que lo definía como partido de derechas. Se decía que el nuevo partido buscaba el voto que pertenecía al Partido Popular (con lo cual los miembros de Ciutadans no sólo mentían, sino que además debían tener pocas expectativas ya que el PP nunca ha tenido mucha fuerza en Catalunya).

Se acercaba el referéndum del nuevo Estatut y los actos de Ciutadans eran cada vez más asiduos, así como también las agresiones que recibían los miembros de la plataforma. El delito era pedir el No en el referéndum. ¿Qué delito es pedir una de las dos opciones posibles de voto?

Los políticos de todos los partidos catalanes condenaban estos actos. Sin embargo, los miembros de Ciutadans denunciaban la actitud pasiva de los miembros de la policía autonómica catalana. Las agresiones bajaron a la vez que los asistentes a las conferencias crecían. En ese mes de junio de 2006, comenzó a aparecer un nombre nuevo junto a los de Boadella, Espada, Rieder o Pericay. Se trataba de un desconocido y joven jurista llamado Albert Rivera.

El día 18 se celebró el referéndum, el cual se aprobó por amplia mayoría, pero menos de la mitad de los catalanes fueron a votar. Políticamente, era una victoria legítima pero la realidad era que solamente uno de cada tres ciudadanos había votado a favor del nuevo Estatut. Esa situación de secuestro del Parlament en la cual no se representaban los pensamientos del pueblo daba alas al nuevo partido.

El 9 de julio de 2006, el nuevo partido político ya tenía nombre, se llamaría Ciudadanos Partido de la Ciudadanía, aunque en Catalunya se denominaría en catalán. El tema del nombre fue así desde el principio, por más que últimamente se haya especulado sobre si se debía decir en castellano o en catalán. Además del nombre, los congresistas decidieron también otra cuestión muy importante: el ámbito territorial de la nueva fuerza política. De este modo, se decidió que su ámbito sería toda España, pero con actuación circunscrita a Catalunya por razón de su origen.

Esta fórmula fue adoptada para dar acogida a los numerosos círculos de simpatizantes que el nuevo partido tenía en diversos puntos de España ya que había agrupaciones en Andalucía, Madrid, Aragón y Castilla y León. La estructura organizativa de la nueva formación constaba de federaciones provinciales, más una federación en la ciudad de Barcelona y otra para los afiliados en el resto de España.

Solamente uno de las firmantes del manifiesto para la creación del partido estuvo en la dirección: Teresa Giménez Barbat (que más tarde marcharía a UPyD). Los demás se quedaron fuera, por propia voluntad, como habían anunciado. Se eligió como secretario general a Antonio Robles, un acreditado activista en las diversas plataformas que se habían opuesto a la política lingüística de los sucesivos Gobiernos de la Generalitat desde 1980. Robles fue el principal impulsor de otro partido, denominado Iniciativa No Nacionalista (INN), que pasó a integrarse en Ciudadanos.

Como presidente, se eligió a un joven de 26 años al que los periódicos presentaron así: Albert Rivera es un licenciado en derecho que no había militado antes en ninguna organización política y que, según explicó a los periodistas tras ser elegido, se sentía desengañado de los partidos tradicionales tras haber votado a CiU, PSC y PP en distintas elecciones.

Fuente de la fotografía de portada: huffingtonpost.es
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