Ciudadanos (la historia) – Capítulo IV

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo III) https://ciudadanoadrian.wordpress.com/2016/02/21/ciudadanos-la-historia-capitulo-iii/

La formación del partido político fue despacio, paso a paso, y eso hizo que tardara unos meses en constituirse. Entre tanto, los medios de derecha y los catalanistas se olvidaban del manifiesto. Los cercanos al socialismo seguían tratando de ridiculizar a Ciutadans de Catalunya, criticando que aquellos intelectuales no se metieran en política sino que llamaran a otros a hacerlo, no queriendo ninguno de ellos “saltar al ruedo”.

Mientras los periodistas no se atrevían a mojarse, los diarios cercanos al socialismo emitían carta tras carta de lectores con un mismo sentido, acusar al movimiento de anticatalán y repetir una y otra vez que “A nadie se le pegaba por la calle por hablar en castellano” o “Que la policía no te detenía si no hablabas en catalán”. También de un modo muy, muy sutil, se trataba de colocar a las personas que apoyaban el manifiesto como cercanos al nacionalismo español o al fascismo por más que, desde el primer momento, la formación se situó en el centro-izquierda. Esas acusaciones siguen a día de hoy. Mientras se desviaba la atención,  las nuevas reglas para la educación y el nuevo Estatut ponían al castellano a la altura de una lengua extranjera.

Sin embargo, el primer ataque grave vino del diario AVUI  (para los que no lo conozcan, diario independentista catalán que, debido a su escasa aceptación del público, estuvo amenazado en varias ocasiones por su falta de viabilidad económica. Las administraciones públicas y, singularmente la Generalitat, invirtieron cuantiosos recursos a lo largo de los años para sostener el diario). Un artículo firmado por Oriol Malló el 30 de junio de 2005 exponía los deseos del autor de “exterminar” a los intelectuales que promovían la plataforma antinacionalista catalana Ciutadans de Catalunya. Malló tildó de “fascistas” y comparó en su artículo a los intelectuales firmantes del manifiesto  con los “intelectuales románticos de la Falange”. A continuación, añadió: “Boicoteémosles, marquémosles, hagámosles la vida imposible para que sufran en carne propia aquello que ellos nos dieron cuando realmente mandaban (…). Démosles la intolerancia que ellos repartieron cuando tuvieron ocasión de hacerlo porque, claro, cuando había tanques en la calle, el amigo Companys no participaba en tertulias sobre nacionalismo con el Caudillo, sino todo lo contrario (…). Quieren que los catalanes, si es que queda alguno, se suiciden en grupo o abracen la fe española”. Lamentó que los impulsores del grupo no vivieran durante la Segunda República, cuando la defensa de estos argumentos “les habría expuesto a que, gente como yo, o mejor que yo, os disparáramos el tiro de gracia antes de que vosotros, sin cojones para disparar, delegarais en la chusma las órdenes de asesinarnos (…). Decidlo claro (…) nos queréis exterminar”. “Pues nosotros también os queremos exterminar”.

Oriol Malló, ex militante del Moviment de Defensa de la Terra (MDT), fue detenido durante la operación del juez Baltasar Garzón contra Terra Lliure en el verano de 1992, es decir, los que habían pertenecido a una banda terrorista o habían colaborado con ellos tenían en el punto de mira y amenazaban de muerte a los miembros de Ciutadans de Catalunya desde un medio de comunicación en cuyo Consejo de Administración está representada la Generalitat. Una semana después, el President Pasqual Maragall se comprometió a trasladar el “malestar” de Ciutadans de Catalunya y el suyo propio al Consejo de Administración del diario  AVUI. Meses después, el Juzgado de Instrucción número 26 de Barcelona citó a declarar como imputado al escritor Oriol Malló, a raíz del artículo publicado en el diario Avui, presentado a título particular por dos integrantes de la plataforma: el director de teatro Albert Boadella y el escritor Arcadi Espada. En la querella, redactada por el abogado Javier Melero, también se acusaba a Malló de un delito contra el ejercicio de los derechos fundamentales y las libertades públicas cometido con ese artículo.

Algún miedo tenía que tener el President Maragall por los votos de los catalanes de origen de alguna otra comunidad española que pronto hizo un “guiño”, en lo que podíamos denominar una reafirmación de que el partido que representaba a los venidos de otro punto de España era el PSC. Así que, a consecuencia de unos problemas con las entidades andaluzas que organizaban la Feria de Abril de Barcelona, recibió a una asociación llamada Els altres andalusos (Los otros andaluces) que eran contrarios a la Federación de Entidades Culturales Andaluzas de Cataluña (FECAC)

Els altres andalusos criticaban a estos de no ser una entidad cohesionadora de la sociedad catalana, sino que creaban guetos y segregaban a los catalanes en función de sus orígenes, afirmando que es catalán quien paga sus impuestos en Catalunya, independientemente de su lugar de nacimiento, raza, ADN o religión. La reunión fue muy fructífera. La asociación se llevó una compensación y, a cambio, estos hablaron a favor del PSC, del Estatut, de una España federal y, lo más interesante, en contra de Ciutadans de Catalunya, criticando duramente el manifiesto: “Es un auténtico error para personas que se llaman intelectuales afirmar que el castellano está discriminado en Cataluña”.

 

Fuente de la fotografía de portada: selectodigital.es

 

 

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