Ciudadanos (la historia) – Capítulo III

Continuamos repasando la historia de Ciudadanos (recordad que podéis encontrar el Capítulo II clickando aquí):

 

En las Generales del 2000, el Partido Popular ganó con mayoría absoluta y en Catalunya se votaba más a Socialistas que a CiU. Sin embargo, el desencanto de los catalanes de izquierda no nacionalista crecía con el PSC de Maragall, que cada vez se mostraba más catalanista, lo que creaba un debate interno en los socialistas entre los que podíamos denominar más cercanos al PSC y los que, al contrario, eran más cercanos al PSOE.

Para las Autonómicas del 2003, el PSC volvía a ser el más votado, pero volvía a perder las elecciones. CiU debía pactar para tener mayoría, sin embargo, esta vez no le sería suficiente con el PP y realizar un pacto por la derecha. La única opción era pactar con Esquerra Republicana, pero los republicanos lo prefirieron realizar con el PSC e Iniciativa per Catalunya – els Verds, en un gran pacto de izquierdas que sería conocido como el Tripartido.

Ese día y con ese pacto, nació de algún modo el sentimiento del que años más tarde nacería Ciudadanos.

“De movimiento ciudadano a partido político”

Lo que en Catalunya no cuajó durante los 23 años de gobiernos nacionalistas presididos por Jordi Pujol sí lo hizo en los primeros 18 meses del Gobierno formado por tres partidos de izquierdas y presidido por el socialista Pasqual Maragall: la creación en Catalunya de un partido cuya fundamentación fuese combatir el nacionalismo catalán.

El manifiesto fue presentado en un restaurante de la Plaza Real de Barcelona, en una de las conferencias de prensa que reunió a más periodistas de en los últimos años en la ciudad condal.

Uno de los promotores, el periodista Arcadi Espada, definió así el sentimiento que anima a los que han lanzado la iniciativa:

“Yo no voté al partido socialista en las elecciones catalanas (2003) para que hiciera en el Gobierno más nacionalismo del que hacía estando en la oposición (…) Nosotros no somos nacionalistas. Somos españoles del Estado español, el único que existe (…) Esquerra Republicana es la extrema derecha catalana y el PP, perdió su credibilidad como oposición al nacionalismo catalán cuando defenestró a Alejo Vidal-Quadras para lograr el apoyo de CiU al Gobierno de José María Aznar”. También le invalida, agregó, “el hecho de que se disponga a aceptar que el Estatuto de Autonomía defina a Catalunya como nación”.

Félix Ovejero explicó que el objetivo es “recuperar la idea de ciudadanía catalana frente a la idea de Catalunya; una idea de ciudadanía no excluyente. Lo que mueve a muchos de los firmantes de la propuesta”.

Según explicó otro de los impulsores del proyecto, el catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras, era la decepción por la deriva tomada por el PSC, en el que habían puesto su confianza. “Nuestro escepticismo acerca de que el PSC pueda cambiar esta situación es total. (…) Nuestras coordenadas políticas e ideológicas de los promotores se sitúan en ámbitos parecidos a los de movimientos surgidos en el Euskadi como ¡Basta Ya! y Foro Ermua, nacidos al calor de la lucha contra ETA”.

Félix de Azúa definió la iniciativa como una reacción al monopolio de la representación política por los nacionalistas. “En pocos lugares como en Catalunya puede crear problemas la mera expresión de las ideas políticas si no coinciden con las de los nacionalistas. Tanto es así, que muchas personas me han expresado su apoyo al manifiesto, pero no lo han querido firmar por miedo a que se les hiciera el vacío”.

No tardaron en llegar las opiniones de los partidos políticos. A Convergència i Unió, la nueva plataforma le caía simpática pues, al fin y al cabo, si se convertía en partido, le quitaría votos al PSC, es decir, su máximo competidor por la Generalitat. El portavoz de CiU, Felip Puig, dijo que la nueva formación nacía porque el PSC y el PP “no hacían bien su trabajo”.

El portavoz del Partido Popular, Francesc Vendrell, sin embargo, opinaba que quien de verdad tenía un problema no era su partido, sino el PSC.
La diputada socialista Lidia Santos afirmó que el PSC “no es nacionalista, sino catalanista” y que “el llamamiento de estos intelectuales respondía a una visión de Catalunua que no es real ni cierta”.

Esa fue la visión de los principales partidos políticos, pero ¿cuál fue la reacción de la prensa?

Parecida a la de los partidos: los medios pro Pujol sonreían ante los problemas del PSC y de cómo personas que antes habían votado a los socialistas ahora organizaban un nuevo partido.

Los medios nacionales se dividían. Los de derecha ignoraban bastante a Ciutadans de Catalunya, pero sonreían ante la debacle del PSC y también ante el nacimiento de un grupo que criticaba el nacionalismo catalán.

Por otra parte, estaba la prensa de izquierdas, la cual trataba de ridiculizar el movimiento, como Jordi Sánchez quien, el 13 de junio de 2005 en el prestigioso diario El País, llamó “provincianos” a los miembros del movimiento y habló de lo peligroso que era que entre los firmantes del movimiento hubiera algunos que desempeñan una labor docente.

Lo cierto era que, por aquel entonces, todo el que hablaba del peligro independentista, del adoctrinamiento anti español en los colegios o de la balcanización de España, era tachado de loco. Ahora, los hechos hacen que sepamos que todo aquello era cierto.

 

Fuente de la fotografía de portada: elpais.com
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