¡Ay, Carmena!

Cuando supimos por primera vez que la candidata a la alcaldía de Madrid por Ahora Madrid (Podemos) sería Manuela Carmena, a la mayoría de nosotros no nos sonaba de nada ese nombre. Pronto, comenzamos a saber de ella, desde el año 1965 pertenecía de forma clandestina al Partido Comunista. Ocuparía el número 23 de la lista del partido por Madrid en las elecciones generales de 1977 (¿Nueva política?).

Fue fundadora del despacho laborista en el que se produjo la matanza de Atocha de 1977. En 1989, ya como Juez Penitenciaria, en una entrevista en EL PAÍS, aseguraba que había que vaciar las cárceles. Aseguraba que la Ley no se cumple, que nadie cree en la reinserción, y que “mientras la derecha pide la pena de muerte o la cadena perpetua, la izquierda se conforma con mantener a los delincuentes en la cárcel”. A principios de los noventa, desempeñaba el cargo de Jueza de Vigilancia Penitenciaria. Un cargo en el que se hizo notar por decisiones polémicas, como la puesta en libertad del terrorista de ETA José Manuel Azcárate o de los miembros de los GRAPO José Ignacio Cuadra y Mercedes Herranz Arconés.

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Una vez jubilada, decidió volver a la vida laboral para fundar la empresa “Yayos Emprendedores”, que comercializa creaciones realizadas por presos. Esta empresa no reparte beneficios y destina todos sus ingresos a los sueldos de presos y trabajadores, gasto de materiales y reinversión en el propio proyecto social.
En cuando se supo de su candidatura, corrieron como la pólvora unas declaraciones en las que decía que había que sacar de la cárcel al 94% de los presidiarios.
A pesar de su simpatía por defender a terroristas, de preocuparse más por los verdugos que por las victimas, de pertenecer a la vieja política ya que ya estaba en ella en 1977 y de ser de los de arriba ya que el sueldo de Jueza otorga muy buenos dividendos, consiguió ser segunda fuerza en el ayuntamiento de Madrid. Ante la posibilidad de que pudiera gobernar con el apoyo del PSOE, la candidata del PP Esperanza Aguirre ofreció la alcaldía a la tercera fuerza más votada, el PSOE, con tal de que no gobernara la marca blanca de Podemos.
Finalmente, no fue así y Carmena fue alcaldesa. Desde entonces, únicamente ha obtenido polémicas y errores que ha corregido únicamente pidiendo perdón. Primero, fue uno de los miembros del Gobierno de Carmena, Guillermo Zapata, el que causó sensación con sus mensajes en las redes sociales en los que se burlaba de víctimas de ETA, se mostraba antisemita y, para más inri, se burlaba hasta de la muerte de Marta del Castillo. Otra concejala de Carmena, Rita Maestre, era cuestionada por una grabación en la que se le veía entre los asaltantes a la capilla de la Complutense. Después ,supimos de los enchufes a familiares, a lo que Carmena se defendió diciendo que “Ya trabajaban de eso”… ¡increíble!
Pero hubo más pues, como ya sabrán ustedes, Carmena propuso que los niños recogieran colillas, que las madres (¡ojo! no dijo los padres, sino las madres) limpiaran los colegios, cambió la Navidad por una especie de cabaret con reinas (que mas que reinas parecían brujas magas), pidió a la Policía hacer la vista gorda con los manteros, eliminó la unidad de anti-disturbios… y un largo etcétera.
Después quiso ejecutar la Ley de la Memoria Histórica, pero lo hizo con multitud de errores, con revanchismo y claro sectarismo, partiendo la ciudad entre “fachas y rojos”. Casos espeluznantes, como querer retirar la placa de Calvo Sotelo, asesinado antes de la Guerra Civil por miembros de la izquierda y, sin embargo, respetar la de Largo Caballero, quien apostó por ir contra la República para llegar a una dictadura socialista, son algunos de estos ejemplos.
Carmena y los suyos se estaban pasando de la raya, pero lo que ocurrió hace un par de días fue sin discusión traspasarla. Carmena contrató a unos titiriteros en los que en su espectáculo se viola a monjas, se cuelga a banqueros y se vitorea a ETA.
El Ayuntamiento de Madrid pidió perdón por los tweets de Zapata, por el comportamiento de Maestre, por las carmenadas, por la cabalgata, por las placas que se quitaron equivocadamente y, ahora, por los titiriteros proetarras. ¿Pero para cuándo menos pedir perdón y más dimitir? Eso no pasará porque lo que Podemos busca es publicidad, ya sea buena o mala, que hablen de ellos.
Espero que en breve espacio de tiempo, PP, PSOE y Ciudadanos se pongan de acuerdo en un voto de censura a la alcaldesa pues una cosa son las políticas y otra jugar con el futuro de los nuestros. ¡Ay, Carmena!
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