Segunda ronda de contactos

A día de hoy, sigo pensando que la peor de las posibilidades que se barajan en la política española es la repetición de las elecciones y, sí, sé que ante la posibilidad de un pacto que situara a Pablo Iglesias de vicepresidente y controlando todos los ministerios más importantes, a muchos les parecerá que la posibilidad de nuevas elecciones no está tan mal.

En mi opinión, unas nuevas elecciones serían un fracaso de España como país, una malísima imagen en el extranjero y, lo que es peor, una decepción para aquellos ciudadanos que ya descreen de la política y que quizá les supondría acabar de perder la confianza en el sistema para siempre.

Ya he escrito otras veces que defiendo la democracia representativa y que entiendo que el pueblo elige a los diputados y que son estos los que eligen al Presidente. De modo que no me rasgo las vestiduras porque el Presidente no sea el más votado y entendería y aceptaría que el PSOE gobernara con los votos de Podemos e Izquierda Unida, si entre los tres tuvieran mayoría, pero no es así.

Eso sí, lo que no entiendo es que aún y en este caso, Podemos e Izquierda Unida pidieran estar en el Gobierno. Una cosa es permitir la gobernabilidad y otra querer entrar en un gobierno a tres en el cual Podemos, que es la cuarta fuerza más votada (no contando a sus socios Compromís, En Comú y En Marea), exija al PSOE cómo debe ser el gobierno y, para rizar el rizo, colocando a un independentista a negociar el referéndum.

PSOE+Podemos+Compromís+En Marea+Izquierda Unida suman 161 escaños y, en contra, tendrían 163. Con lo cual, necesitarían que alguno de los partidos nacionalistas se sumara al bloque y eso sería pervertir las elecciones ya que ERC o Bildu, que quieren dejar de ser españoles, no deberían formar parte del gobierno del Estado y Convergència, PNV y Coalición Canaria, más allá de su nacionalismo, son de derechas. Así que la posibilidad de un acuerdo es posible, pero pervertiría el voto de los españoles.

A mi manera de ver, entendiendo que el PSOE no quiera investir a Rajoy, hubiera pedido una posibilidad alternativa al PP como, por ejemplo, abstenerse en la investidura a cambio de que Rajoy y todos los que de un modo u otro se puedan ver salpicados por la corrupción no pudieran formar parte del gobierno entrante. Pero eso no se ha planteado, ni eso ni nada parecido, porque Pedro Sánchez no ha tenido miras de Estado. Si hubiera planteado algo así y el PP se hubiera negado, Pedro Sánchez tendría más legitimidad para tratar de formar gobierno.

No acierto a adivinar qué buscó Pablo Iglesias humillando a Pedro Sánchez y al PSOE. La “sonrisa del destino” fue un duro palo para muchos miembros del PSOE, entre ellos Rubalcaba o Ximo Puig que ayer mismo ya calificaban de “chantaje” a las palabras del líder de Podemos. Pero la sensación que tengo es que Iglesias lanzó “el ordago” sabiendo que no iba a haber ese pacto entre socialistas, comunistas, populistas y separatistas. El comunicado del PSOE dejó claro que no van a arrodillarse ante la propuesta de Pablo Iglesias.

Mariano Rajoy estuvo astuto, reconoció que aún no puede formar gobierno y ganó tiempo. Ahora habrá una segunda ronda de conversaciones con el Rey en el que quien verdaderamente se la juega es el PSOE. Los socialistas tienen dos vías: una, dejar de lado a Podemos y buscar un acuerdo con Ciudadanos, o dos, aceptar un pacto con Podemos e Izquierda Unida y que, como mucho, podrá ofrecer esos 161 votos a favor. Si eso pasara, Mariano Rajoy lo tendría fácil para seguir ganando tiempo ya que, siendo el último en hablar con Felipe VI y sabiendo lo que van a hacer los demás, podría aceptar intentar formar gobierno, por más que sepa que no lo conseguiría; podría aceptar que Sánchez formara gobierno, siempre y cuando Podemos no esté en él, o incluso, en el caso de que Sánchez se presentara con esos 161 votos, sumando a Podemos y sus satélites y a Izquierda Unida. Mariano Rajoy podría sugerir al Rey aceptar que no realizase gobierno, pero que sus 123 diputados apoyasen la investidura de Rivera que, en ese caso, contaría con 163 votos, 2 más que Sánchez, lo que podría llevar al Rey Felipe a ofrecer formar Gobierno al líder de Ciudadanos antes que a Pedro Sánchez. De ese modo, Rajoy volvería a poner la pelota en el tejado de Sánchez ya que tendría dos opciones, abstenerse para que gobierne Ciudadanos o negarse y repetir elecciones. Unas elecciones a las que llegaríamos con Rajoy pudiendo decir que miró tanto por el bien del Estado que hasta ofreció la Presidencia a otro, mientras que Sánchez llegaría a esas supuestas elecciones apareciendo como el culpable de la repetición al no haber querido aceptar ninguno de los posibles gobiernos que el Rey planteó.

 

Fuente de la fotografía de portada: elperiodicodecanrias.com
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