Cristales rotos

Ayer en Twitter había personas que decían que Catalunya ya era independiente. Nada nuevo en el horizonte pues, en estos últimos meses, he leído ya eso de la independencia varias veces. Sin embargo, ayer los ánimos parecían más caldeados que nunca. Imagino que, animados por las declaraciones del títere de Mas, Carles Puigdemont (o como le llamó Inés Arrimadas el “Señor más, más de los mismo”), en las que dijo que se echaría de Catalunya a los invasores.

Leí amenazas, insultos contra los que ellos llaman castellanos, botiflers, españoles, fachas, monárquicos etc etc etc. Algún día, alguien me sabrá explicar el porqué de ese odio, por qué se insulta, se desprecia, se les tilda de raza inferior a los que, literalmente, levantaron Catalunya.

Ahora diremos que son unos cuantos, que no representan a la mayoría y todo eso y lo diremos también porque somos demócratas y queremos ser correctos y hablar y dialogar, pero hay algo en lo que debemos comenzar a pensar y es que, como esto siga así, nuestra corrección nos acabará matando y no hablo en sentido figurado.

Para los independentistas, los que han venido de otros puntos de España tienen un ADN que les hace ser inferiores. Por eso, Jordi Pujol escribió en su día que: “El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido (…) es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido poco amplio de comunidad. A menudo da pruebas de una excelente madera humana, pero de entrada constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes: es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. E introduciría su mentalidad anárquica y pobrísima, es decir, su falta de mentalidad”.

Por eso, Artur Mas dijo en su día que los niños catalanes hablan muy bien el castellano, a diferencia de los niños andaluces y extremeños, a los que no se les entiende, y por eso mismo el otro día dijo también que los castellanos no sabrán pronunciar Puigdemont. Nos odian y eso es algo que hay que tener claro, nos odian y no es política, no hay que confundirlo, esto es nacionalismo y el nacionalismo es eso, la creencia de superioridad y el odio al contrario. No tenemos que tener miedo a comparar este nacionalismo con otros nacionalismos que han habido antes, porque todos son lo mismo y la historia está ahí y hay que recordarla para que no se repita.

En Catalunya hay miedo, es así. Ya he dicho muchas veces que he oído en más de una ocasión lo de “yo pienso como tú, pero no quiero tener problemas”. Muchas veces me preguntan por qué los separatistas ponen la estelada y nosotros no ponemos nada. Pues, miren, a mí personalmente me subieron hasta el balcón para quitarme las banderas que tenía puestas, la española y la catalana, y estoy completamente seguro de que lo que les fastidió fue que tuviera las dos y la que les enfureció de ambas fue la catalana. Porque ellos lo que quieren es que digamos: “Pues yo ya no soy catalán” para entonces decir “veis, han nacido aquí y ni siquiera se sienten catalanes”. Pero conmigo al menos no van a conseguir eso. Yo siempre he dicho que unirme a Ciudadanos fue un acto de patriotismo, pero de patriotismo a Catalunya, fue mi reivindicación como catalán.

Como yo, en Catalunya muchos han hecho eso ya y eso precisamente es lo que les duele a los independentistas, por eso tienen ese odio, por eso celebraron que ya hay un nuevo President que creen que les va a llevar a la independencia (ilusos ellos), primero insultando y tratando de asustar a los Diputados y después atacando la sede de Ciudadanos en Barcelona, un atentado terrorista sobre el que no hay que poner ni un paño caliente, es terrorismo.

Esto no debe intimidar a nadie, todo lo contrario, debería servir como reivindicación de lo que somos, de lo que pensamos, de lo que representamos. Porque Ciudadanos es el partido de Catalunya, de los catalanes, en el que cabe el que vino de Almería, Murcia o Badajoz, así como también el catalán de diez generaciones que hable catalán y que siga las costumbres catalanas. Un partido en el que todos, como dijo Tarradellas, luchemos juntos para que Catalunya sea ejemplo para los otros pueblos de España.

Ojalá el miedo no se apodere de las personas, que los que nos sentimos catalanes de Catalunya y españoles de España reivindiquemos lo que somos y ojalá que, de aquí a poco, muchos que habían dicho o creído ser independentistas y que ya están abriendo los ojos y observando que esto no es más que una trampa para tapar corrupción, que se han dado cuenta de que de democrático todo esto no tiene nada, no tengan miedo tampoco a decir, a escribir “Yo ya no soy independentista” y que todo el mundo lo sepa.

 

Fuente de la imagen de portada: @Schuma78
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