No hay Mas, pero hay más de lo mismo

Hace ya más de doscientos días, comencé a escribir diariamente este blog. Lo hice como una herramienta para tratar de explicar la visión de, como yo, muchos catalanes que nos sentimos de igual modo españoles y europeos nos sentimos también abandonados, abandonados por Catalunya porque, para los dirigentes y para las personas que les apoyan, somos ciudadanos de segunda categoría. Pero que también nos sentimos abandonados por España, por sus dirigentes que no solucionan este enfrentamiento que dura ya años y también por esa parte de la población que habla de los catalanes con desprecio.

Porque esa parte de la población española, que alguno me estaréis leyendo ahora, sois también culpables de lo que está pasando en Catalunya y de la crecida del independentismo. En el documental “Hermanos y enemigos” que habla de cómo la guerra de Yugoslavia estropeó la amistad entre los jugadores de baloncesto Divac y Petrovic, serbio y croata respectivamente, hay una declaración del también baloncentista Toni Kukov que decía que él no era independentista croata, que no era nacionalista, pero que cuando atacaban a tu familia era obvio de qué lado debías estar. Amén, Toni Kukov.

En estos más de doscientos días, algunas de las entradas han sido de opinión y en otras he repasado la historia, así como también intentado que sean fotografías para que los que están fuera de mi tierra entiendan bien lo que pasa en Catalunya. Algunos los he escrito con la cabeza, otros, como hoy, con el corazón.  Y con el corazón les digo que hoy no tenía ganas de seguir con este blog, porque… ¿para qué, si hagamos lo que hagamos, siempre acaban ganando los mismos, aunque pierdan en las urnas?

No me decepciona lo que pasó porque aquí durante meses hemos dicho que, si Artur Mas daba un paso al lado, habría Govern. De hecho, antes de ayer mismo, escribí que si no había pacto, las próximas elecciones estaban perdidas para Convergència y que ERC debía decidir si quería ganar unas simples autonómicas o no, y no, no han querido, porque si en las reuniones de estos días ERC se hubiera conformado con ser los dirigentes de la Catalunya autonómica, lo hubieran sido, pero siguen apostando por la independencia.

Los independentistas algún día acabarán arrepintiéndose del ridículo y del daño que están haciendo, del mal ambiente que están creando, porque son responsables de los amigos que dejan de hablarse, de los familiares que discuten. A día de hoy, en estas tierras no se nos ocurre hablar de política con un desconocido, de hecho, es imposible no pensar de qué pie cojea cuando te presentan a una persona. El otro día, un amigo me hablaba de una chica fantástica que había conocido, pero que era independentista. Y eso para él ya era algo que hacía imposible llegar a más. “¿Cómo me planteo tener hijos con alguien que inculcará a esos hijos que me odie a mí mismo y a mi propia familia? Además, yo, si esto sigue así, me voy de Catalunya” me dijo y, sí, yo le entiendo.

Hace ya un tiempo, escribí cinco entradas hablando sobre Lluís Companys y de cómo se ha trastocado su figura. En el final de esos escritos, expliqué lo que había ocurrido con las personas que subieron con Companys al balcón de la Generalitat a declarar la República Catalana y cómo, tras la dictadura, unos estuvieron en Convergència, otros en Esquerra, pero también otros en el PSC y en el PP. Eso es un claro ejemplo de lo que es la democracia en Catalunya. La oligarquía catalana se dividió entre todos los partidos para que siempre mandasen las mismas familias.

Una vez escribí y cada día me reafirmo más que el independentismo no es más que la forma discreta que los catalanes tienen de decir que con Franco vivían mejor y así es. Los Convergentes son aquellos que eran monárquicos, luego franquistas, luego catalanistas y luego independentistas. Y los de Esquerra son aquellos que no hicieron nada cuando Franco gobernaba, pero en cuanto comenzó la democracia fundaron la banda terrorista Terra Lliure.

El independentismo catalán no es más que un cuento para mantener el poder, no es más que un gran plan para tapar corrupción, para tapar la mafia catalana, “la cosa nostra” de los Pujoles y de toda la burguesía catalana que se basa en la Reinacença, que a su vez es otro cuento en el cual se inventó una historia de Catalunya totalmente falsa. Y, yo, desde aquí, invito a todos que lean la historia de Catalunya para que observen la gran cantidad de mentiras, de hecho, creo que haré una serie de entradas referidas a ello.

Nunca ha habido independentismo, nunca jamás, hasta ese punto del siglo XIX en el que el romanticismo, la mirada a la Edad Media, a la época feudal, hizo que en España pasasen cosas tan inverosímiles como que “la nación” de Jumilla declarara la guerra a Murcia o que Cartagena declarase la independencia con el objetivo de unirse a los Estados Unidos de América. ¿Locuras verdad? Pues locuras que vienen del mismo gen del que viene la patria catalana, la vasca, la gallega o la valenciana.

A todo esto, hemos de unir el último eslabón, el eslabón perdido que hace que la Catalunya actual esté como está, que hace que la CUP pueda hacer President a un Convergente y que no es más que eso de lo que ya he hablado en otras ocasiones y a lo que yo llamo el síndrome del charnego agradecido.

En una entrevista que Risto Mejide le hizo a Johan Cruyff, el técnico holandés, éste dijo con total naturalidad que a su llegada como entrenador al FC. Barcelona decidió traer jugadores vascos, porque la idiosincrasia de los catalanes le hacía tener menos arrojo. Mejide se sorprendió de todo aquello y le preguntó que cómo decía eso de los catalanes con todo lo que estaba pasando ahora. A lo que Cruyff le vino a responder que el arrojo que los catalanes tenían ahora para sus protestas e iniciar el enfrentamiento independentista venía de la gente que había venido desde otros puntos de España.

Pues algo de eso hay y, obviamente, las personas que vinieron desde otros puntos de España han influido en la actualidad de la realidad catalana. Hay personas que, como yo, saben cuál es su realidad. Yo soy catalán, pero sé que hay muchas formas de ser catalán, mis padres me enseñaron a hablar en castellano porque esa era su lengua; mis padres no son catalanes, pero nunca me han dicho que yo no deba serlo, nunca me han dicho que tenga que ser más andaluz que catalán o mas español que catalán. Yo soy catalán de toda la vida porque nací aquí y no me he ido, pero no tengo complejo alguno ni de lo que soy ni de lo que es mi familia. Por eso vivo con toda naturalidad el ser catalán con ser español y no hago cosas absurdas como catalanizar mis apellidos ni colocar una “i” entre ellos. Por eso, vivo con naturalidad el ser catalán con ser español y no tengo que demostrar mi catalanidad haciendo que soy más catalán que el que lleva diez generaciones aquí, porque no soy ni más ni menos, soy igual de catalán que ellos.

Sin embargo, hay otros que sí lo hacen, que catalanizan los apellidos, hablan en catalán con más acento que los de diez generaciones, son más forofos del Barça que nadie, comen más calçots, bailan sardanas y hacen castells. Esos son los que, apellidándose Baños, Fernández o Gabriel se meten en la CUP y son más catalanes que nadie. A estos se les llama charnegos agradecidos que creen que lo que tienen no es fruto de su trabajo ni del de sus padres ni del de sus abuelos, sino que todo lo que tienen se lo deben a Catalunya. Pero, ¿qué ocurre? Que al final, como en una novela del siglo XIX, el fantasma aparece y, aunque su objetivo sea no investir a Mas, acaban cediendo cuando otros dudan de su catalanidad, cuando dudan de que son verdaderos catalanes. Es entonces cuando Baños, Fernández, Gabriel y demás charnegos acomplejados de la CUP creen que demuestran su catalanidad cediendo al chantaje y haciendo Presidente a un miembro de la burguesía catalana. Curiosamente, con esto Baños, Fernández y Gabriel han traicionado a muchos otros Baños, Fernández y Gabriel que precisamente fueron a Catalunya para trabajar en empresas textiles, metalúrgicas o de lo que fuese, para no tener que seguir rindiendo pleitesía a un señorito burgués, como ahora la CUP ha hecho con Junts pel Sí.

Como dijo ayer Risto Mejide, Catalunya por fin dispone de un President no electo para un proceso ilegal apoyado por la inmensa minoría de los catalanes.

 

Fuente de la fotografía de portada: elperiodico.com
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