¿Junts pel Sí 2ª parte? ¿Vamos a continuar con la farsa?

Entiendo a Artur Mas cuando dice que quiere repetir la fórmula de Junts pel Sí en el caso de que, finalmente, se repitan las elecciones. Le entiendo porque no le queda otra. Seamos serios, Artur Mas no es independentista, nunca lo ha sido y, si ya es difícil creer que una persona puede cambiar en algo tan drástico como renunciar a tu país de un día para otro, más difícil aún es creer que arrastras a miles de personas en tu cambio.

Artur Mas no quiere dar un paso al lado porque no lo tiene todo atado y bien atado, porque el Procés no acaba en la independencia, el camino a Ítaca no acaba en una Catalunya libre de España. El fin del trayecto llegará en el momento que Mas, Pujol y todo su entorno de la burguesía catalana queden libres de pecado, es decir, queden libres de todo aquello que han hecho todo este tiempo de 3% y de viajes a Andorra y Suiza.

Porque eso y no otra cosa es el Procés, eso y no otra cosa es el proyecto de Convergència, por eso y no por otra cosa es por lo que los dirigentes catalanes han enfrentado a su pueblo y por eso y no por otra cosa Artur Mas se aferra a la silla sin querer soltarla.

Mas fue astuto, sabe que las fuerzas soberanistas no suman, sabe que la Ley Electoral beneficiaba a Junts pel Sí (que sacó 62 escaños) a una posterior unión de CDC con ERC (que hubieran sacado alrededor de 46) y se aprovechó del anhelo de Esquerra de lograr la independencia para que les ayudara en su plan.

Hay personas que me han comentado que el plan comienza a fallarle cuando la CUP no entra en Junts pel Sí, pero yo no opino igual. Electoralmente, a Artur Mas le interesaba que hubiese otra fuerza independentista (le beneficiaba a la hora de repartir escaños) pero las cuentas le fallaron  en el gran número de personas que fueron a votar ese día.

La subida de ocho puntos en la participación (la mayoría de esos votos fueron a Ciudadanos) cambió el panorama y no permitió la mayoría absoluta de Junts pel Sí, a pesar de que, prácticamente con los mismos votos, en las elecciones de 2012, Convergència y Esquerra sumaban 71 escaños, es decir, mayoría.

Se podría decir que el pueblo catalán, la mayoría silenciosa, fue por primera vez a las urnas y paró el golpe de estado de Artur Mas. Pero el líder de Convergència es astuto, eso no se lo vamos a negar y se guardaba la carta de la CUP, pero esta, si no hay cambio de última hora, no quiere ser partícipe de esta farsa y eso nos puede llevar a nuevas elecciones.

Antes del resultado electoral, en Catalunya todo el mundo preveía un escenario que no se hizo nunca realidad. Junts pel Sí pediría apoyo a la CUP, esta diría no pero cambiarían de opinión si ponían a Romeva o Junqueras de candidato y Junts pel Sí lo haría por el bien del Procés. Pero no fue así, porque Mas no puede ceder, porque de que él sea President depende el futuro de mucha gente de su entorno, comenzando por la familia Pujol.

Si esto fuese sólo política, las cuentas serían claras, el referéndum dijo No y ahora iríamos a unas autonómicas pero, como hemos dicho ya, hay tantos intereses que Mas y los suyos deben hacer todo lo posible por mantenerse en el cargo y seguir con la locura de la independencia. Ese es el motivo por el cual pretende que en marzo vuelva Junts pel Sí, con la idea de que algunos votantes de la CUP le votarán a él y esperando que, con suerte, baje la participación para poder lograr esa mayoría ansiada.

Todo está ahora en manos de ERC y lo cierto es que, ciertamente, es una encrucijada para ellos. Si van por separado todo apunta que Esquerra sería la fuerza más votada pero, claro, de unas autonómicas sin más y probablemente para gobernar tendría que contar con PSOE y Catalunya Sí que es Pot, es decir, abandonar el Procés. Porque si hay algo seguro es que, sin Junts pel Sí, es imposible que haya una mayoría soberanista en escaños.

Como dije antes, si fuera sólo política, ERC preferiría gobernar pero sin mayoría soberanista, pues, al fin y al cabo, eso es lo que ocurre en la calle, que no hay mayoría soberanista. De modo que una segunda parte de Junts pel Sí sería continuar con la farsa, sería continuar haciendo demagogia, porque nadie puede creer que, para cambiar el Estatut, haga falta dos tercios de la cámara y para declarar la independencia valga con tener la mitad más uno de los escaños.

Junqueras y los suyos tendrán que elegir ahora qué hacen pero, si hay una segunda parte de Junts pel Sí, hay el riesgo de que se repitan los resultados y, entonces, ¿qué harán? Porque Mas no va a dejar su sitio jamás, a no ser que lo haga a alguien muy, pero que muy, cercano a él, eso hay que tenerlo claro. Mas, como dijo el General Prim en su día, lo tiene claro “O caixa o Faixa”, es decir, o caja (de muerto) o faja (de general). No hay más caminos para Mas.

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