Menos mal que nos queda Portugal

Pedro Sánchez, aunque haya conseguido los peores resultados de la historia del PSOE desde la restauración de la democracia, cree que debe ser el Presidente del Gobierno de España a pesar de que, para ello, tenga que pactar con Podemos, En Comú, Compromís, En Marea, Izquierda Unida, ERC y, o bien Convergència, o bien PNV.

Es decir, que de ninguna manera se puede hacer esa mayoría alternativa sin contar con el apoyo de partidos nacionalistas e, incluso, de partidos separatistas como ERC, que en Catalunya estuvo a favor de una Declaración Unilateral de Independencia anticonstitucional.

Europa está llena de pactos de estado entre partidos, de un lado y otro del abanico político, que miran por el bien del país más allá de lo que sea mejor o no para su propio partido. Eso ocurre desde Alemania a Dinamarca, pasando por Austria o incluso Grecia, donde el Podemos griego Siryza gobierna junto a un partido de derecha.

Sánchez hace no ver todos esos ejemplos y viaja a Portugal, el único país europeo donde hay un gran pacto de izquierdas. No sabemos si va a tomar apuntes o si solamente es postureo, porque entendemos que el señor Sánchez ve las dos grandes diferencias entre el caso español y el portugués.

La primera es que en Portugal hay una mayoría de izquierdas y en España no. PSOE+Podemos+En Comú+Compromís+ERC+En Marea+IU+Bildu suman 172 y la mayoría está en 176, de modo que necesitarían alguna formación de centro o de derecha para poder llegar a una mayoría. Eso sí, a ver cómo explican que sí pueden pactar con PNV o Convergència pero no con el PP, cuando sus políticas en lo económico son parecidas y además los nacionalistas no son respetuosos con la Constitución.

La segunda gran diferencia es que en Portugal ningún partido quiere romper el país. No hay nacionalistas y eso lo cambia absolutamente todo. Si el pacto fuese entre PSOE, Podemos e IU, absolutamente todo el mundo lo vería lógico, pero es Podemos quien ha roto esa posibilidad vendiendo su alma a quien quiere romper la nación.

Pedro Sánchez aún está a tiempo de volver atrás y permitir que gobierne la fuerza más votada y, sí, yo entiendo que no le haga gracia que Mariano Rajoy sea presidente, a mí tampoco me la hace, pero ¿qué alternativa hay? ¿Un gobierno en el que se unan la izquierda moderada, la extrema y los nacionalistas y separatistas de izquierda y derecha?

Yo creo que Sánchez sabe que no hay posibilidad real de ese pacto y que la posibilidad de unas nuevas elecciones está ahí, pero tampoco creo que eso beneficie al PSOE; imagino que el líder socialista debe de pensar que muchos de los que se fueron de PSOE a Ciudadanos y Podemos volverían en unas elecciones que él contempla como una segunda vuelta. Sin embargo, los especialistas creen que Podemos dará el definitivo “Sorpasso” a los socialistas.

Yo, en mi opinión, no creo que haya datos suficientes como para asegurar que Podemos se verá beneficiado de unos posibles comicios, pero tampoco para aceptar la versión de que le irá mejor al PSOE. La sensación que sí tengo es que probablemente el PP sacará más escaños. Sea como sea, lo peor que podría pasar es que se polarizaran los votos porque, de ser así, el bipartidismo no habría acabado, sino que saldría reforzado.

Yo, desde hace meses, he escrito que una de las grandes diferencias entre Ciudadanos y Podemos es que, mientras que el partido de Rivera apostaba por acabar con el bipartidismo, el de Iglesias quería formar parte de él. Y se demostró que así es pues Podemos está haciendo más daño a los socialistas que al PP, dado que el partido de Iglesias necesita al PP como enemigo para que ambos se vayan autoalimentando.

Yo no quiero una España de rojos y azules, por más que los rojos se tiñan de morado. Quiero una España en la que sea posible sentarse a hablar aunque se piense diferente, quiero una España diversa pero unida, en la que en las instituciones se reflejen los pensamientos e ideologías de los ciudadanos.

Sin embargo, comienzo a oír voces que dicen que es malo que haya tantos partidos y yo no puedo estar más en desacuerdo con eso. El 20 de diciembre, por primera vez en mi vida, voté en unas Generales al que consideraba mejor partido y no al que me parecía menos malo. Y el partido que voté ha cumplido, no sólo lo que dijo en campaña, sino lo que mi pensamiento dice que deben hacer.

El problema no está en que haya menos o más partidos, sino en que hay que cambiar la mentalidad y comenzar a tener claro que, a partir de ahora, habrá que ceder por el bien del país y, si el partido socialista no lo hace y volvemos a nuevas elecciones, entonces será el momento.

 

Fuente de la fotografía de portada: elsocialistadigital.es

 

 

 

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