El fin del año político

El año empezó con el barómetro del CIS del mes de enero situando a Podemos, un partido sin representación en ningún Parlamento ni administración, como la segunda fuerza política en España. En aquellos momentos, estaba generalizada la idea de que se entraba en un escenario con tres grandes fuerzas; el bipartidismo se había terminado en España. Ante el crecimiento del partido morado, la presidenta andaluza Susana Díaz decidía adelantar las elecciones al 22 de marzo, primera cita electoral del año en la que debía confirmarse en las urnas qué había de cierto en lo que decían las encuestas.

El 22 de marzo se celebran las elecciones de Andalucía. Por primera vez, las nuevas formaciones Ciudadanos y Podemos concurren en ellas. Algunas encuestas dicen que Podemos, liderado por Teresa Rodríguez, puede discutir la victoria al PSOE, partido que ha gobernado siempre en dicha autonomía desde las primeras elecciones democráticas. Finalmente, los socialistas, que habían adelantado las elecciones tras la retirada del apoyo de Izquierda Unida, son la fuerza más votada obteniendo 47 escaños, los mismos que en 2012. El Partido Popular pierde 17 escaños, pero consigue ser segunda fuerza. Podemos, que finalmente no consigue el Sorpaso, obtiene 15, Ciudadanos 9 e Izquierda Unida cae hasta los 5. Susana Díaz no será investida hasta la cuarta votación en la cual y ante la inminente repetición de elecciones Ciudadanos le permite gobernar a cambio de unos compromisos por escrito entre los cuales están reflejados que todos los diputados que estén imputados tienen que entregar el acta o dejar el partido, como así sucedió.

Después, vinieron las municipales y autonómicas de mayo, en las que el PP consiguió la victoria, pero en un escenario muy diferente al de cuatro años antes. En las ciudades más importantes de España, hay cambios. En Madrid el Partido Popular es la fuerza más votada, pero pierde 10 concejales. En segundo lugar, queda la marca blanca de Podemos, Ahora Madrid, que obtiene 20, PSOE 9 y Ciudadanos 7. Desde el primer momento Carmona del partido socialista presta su apoyo para hacer alcaldesa a Carmena de Ahora Madrid. En un intento desesperado, el Partido Popular ofrece sus votos al PSOE para que éste gobierne y no lo haga la extrema izquierda, pero el PSOE no acepta y la podemita Carmena es nombrada alcaldesa de Madrid.

En Barcelona las encuestas se cumplen y, por un estrecho margen, la marca blanca de Podemos, Barcelona en Comú, con 11 concejales, supera a Convergència con 10. Ciudadanos entra por primera vez en el ayuntamiento con 5, en un consistorio muy fragmentado en el cual hasta siete partidos obtienen representación. Ada Colau es investida alcaldesa con los votos de su partido, los de ERC y también del PSC y la CUP.

Respecto a las diversas autonómicas que se celebraron, el PSOE sólo consiguió gobernar en 2 de las 13 comunidades autónomas. En Asturias, gracias al apoyo de Izquierda Unida y con la abstención de Ciudadanos y Podemos; en Extremadura, con el apoyo de Podemos.

En Navarra, hubo uno de los casos más lamentables del año, la fuerza más votada, la Unión del Pueblo Navarro, no pudo gobernar a causa de la unión de Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra o, lo que es lo mismo, a Podemos e Izquierda Unida no les importó estar en el mismo bando que los herederos de ETA.

En Canarias gobernó Coalición Canaria con los votos del PSOE y Asociación Socialista de Gomera.

En todas las demás autonomías, el PP fue la fuerza más votada, aunque no siempre pudo gobernar. Por ejemplo, en Cantabria, donde finalmente gobernó la segunda fuerza más votada, el Partido Regionalista de Cantabria, quien consiguió gobernar con los votos del PSOE y la abstención de Podemos. Tampoco pudo gobernar en Valencia, donde la unión de PSOE con los nacionalistas Compromís y gracias al voto de ocho de los 13 diputados de Podemos, no fue posible. Ximo Puig pudo arrebatar la presidencia al PP. Algo similar ocurrió en Castilla-La Mancha, donde la unión de PSOE Y Podemos lograron un diputado más que los populares, haciendo Presidente al socialista Emiliano García-Page. Mientras, en Aragón, la unión de cuatro partidos, PSOE, Podemos, Chunta Aragonesista e Izquierda Unida, también arrebató el gobierno al PP. Algo parecido sucedió en las Islas Baleares donde la Unión de PSOE, Podemos y Més per Mallorca arrebataron la Presidencia a la fuerza más votada. Resumiendo, en Cantabria, Valencia, La Mancha, Aragón y Baleares, el PP fue la fuerza más votada, pero no consiguió formar gobierno.

Tampoco lo tubo fácil en La Rioja donde, para poder gobernar, necesitaba al menos la abstención de Ciudadanos el cual, para darla, exigió que el polémico candidato Pedro Sanz renunciara a la candidatura. Finalmente, renunció y Ciudadanos se abstuvo de modo que la fuerza más votada pudo gobernar. En Murcia los populares se quedaron a sólo 1 diputado de la mayoría absoluta y, finalmente, C’s les permitió la gobernabilidad. De igual modo, ocurrió en Madrid donde a punto se estuvo de tener que repetir las elecciones ya que el PP no accedía a las grandes exigencias de Ciudadanos. En Castilla y León el PP pudo gobernar por mayoría simple tras segunda votación .

Tras el verano y antes de las elecciones catalanas, las encuestas ya anunciaban unas elecciones Generales a cuatro, pero antes se debía votar al Presidente de la Generalitat en unas autonómicas que Artur Mas había querido convertir en plebiscito soberanista. La union de Convergència, ERC y diversas asociaciones independentistas fracasan y bajan de 71 a 62 diputados. Consiguiendo ser primera fuerza, Ciudadanos se sitúa como primera fuerza de la oposición con 25 diputados. Artur Mas necesita los votos de la CUP para ser Presidente, como saben, tres meses después de los comicios aún no hay Presidente de Catalunya.

Para finalizar, el 20 de diciembre las esperadas elecciones generales. El bipartidismo baja de tener el 73,4% de los sufragios al 50,7%, aún y así PP y PSOE siguen siendo primera y segunda fuerza. Podemos y Ciudadanos han cambiado el panorama, pero no tanto como se esperaba y el Partido de Pablo Iglesias obtiene 42 escaños (69 si sumamos a los partidos que iban en coalición con ellos) y Ciudadanos logra tener 40. En primer momento no se ve consenso posible y comenzamos el año sin Presidente del Gobierno, con el PSOE no dejando gobernar a Mariano Rajoy, pero tampoco accediendo a pactar con Podemos. De modo que el año 2016 lo comenzamos con un mapa político muy diferente, pero con unas incógnitas muy parecidas.

 

Fuente de la fotografía de portada: elmundo.es
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