Catalunya en miniatura

Es verdaderamente increíble que un personaje tenebroso como Artur Mas esté llevando a mi tierra a un ridículo espantoso en los últimos años. El hombre que fuese delfín del ex-molt honorable y ahora presunto ladrón Jordi Pujol está ridiculizando tanto a Catalunya que ha quedado en miniatura.

Primero, rompió su partido, después rompió Junts pel Sí y ahora ha roto hasta a la CUP. Mientras eso ocurría, ha enfrentado y ha querido repartir carnets de buenos y malos catalanes.

Ha malgastado el dinero en embajadas, en manifestaciones y en financiar asociaciones, diarios y televisiones, mientras recortaba en sanidad y educación y todo, ¿para qué? Quién sabe, quizá para salvar a Papá Jordi Pujol.

Los catalanes hemos tenido que votar tres veces en cinco años y, si nada cambia, en marzo volveremos a pasar nuevamente por las urnas y todo por una visión de Mas, todo porque, de la noche al día, una mañana se despertó independentista.

En las elecciones de 2010, antes de que Convergència se pasase al lado independentista, CiU obtuvo 1.200.000 votos y 62 escaños. No contento con eso, el señor Mas decidió adelantar las elecciones buscando el respaldo para iniciar el proceso separatista.

Perdió 12 escaños, pero eso no hizo que se echase atrás, todo lo contrario. Esquerra Republicana le permitió gobernar y Mas siguió con sus embajadas, sus manifestaciones y su perversión de la historia.

En las elecciones europeas de 2014, ERC consigue más votos que CiU. Solamente un par de meses después, Jordi Pujol confiesa que tiene una cuenta en Suiza, supuestamente de una herencia. Poco a poco, se va conociendo que de herencia nada, que los Pujol son un clan mafioso y que en su época como President hicieron mordidas del 3, 5 y hasta 7% a la hora de adjudicar obra píblica.

ERC deja de ser aliado de CiU. Pero los de Artur Mas tapan todo con la estelada y con el España nos roba. Por su camino hacia el independentismo y los casos de corrupción en los cuales se llegan a embargar las sedes de Convergència, Unió rompe la coalición y decide andar por separado.

Comienzan a exigir unas nuevas elecciones. ERC se cree por encima de Convergència y desea los nuevos comicios, pero las encuestas comienzan a teñirse de naranja de Ciudadanos y ERC comienza a pensar que no ganará las elecciones.

El astuto Mas pretende juntar a su partido con Esquerra y otras asociaciones separatistas para hacer de las elecciones un pseudoreferéndum independentista. Las elecciones son un fracaso para Junts pel Sí que baja de 71 (CiU+ERC) a 63 escaños, es decir, los que sólo cinco años antes tenía CiU.

Pero como Mas nunca pierde, dice ahora que la mayoría de Junts pel Sí no es necesaria y que le valdría con una mayoría independentista junto a la CUP, que en ningún momento había dicho que le investiría como President. Es más, Antonio Baños siempre dijo que dirían No.

La CUP decía que, si no tenían el 51%, no había lugar al proceso. Tras las elecciones, los independentistas consiguen el 47,8% de los votos. Ahí Baños miente y, al haber conseguido mayoría en diputados, decide iniciar el proceso.

Lo hacen con una excusa absurda pues, según ellos, a Catalunya Sí que es Pot le han votado personas del Sí, de modo que no cuenta como No. Así que, en esa perversión de los datos y según sus cuentas, hay 47,8% del Sí y 39,1% del No.

En los dos primeros intentos, la CUP dice No a Mas en la investidura en el Parlament. Después de votaciones de asamblea una y otra vez y todo el mundo pensando que se repetirían hasta que saliera Sí, yo aposté por la legalidad de la CUP y creí que diría No a Mas. Sin embargo, con toda Catalunya, con media España y parte del mundo mirando, la CUP hace la asamblea definitiva que va a decidir si Sí o si No y…empatan. Es decir, los de la CUP nos quieren hacer creer que los catalanes nos hemos puesto de acuerdo para la independencia, pero ellos no se ponen de acuerdo ni siquiera en lo que son.

Los independentistas están haciendo que mi tierra sea ridícula, vergonzosa, lamentable y, nos guste o no, tanto los independentistas como los constitucionalistas queremos una Catalunya grande, rica y esplendorosa y, por culpa de los separatistas que piden derecho a decidir y demuestran que no saben decidirse ni ellos, nos está quedando una Catalunya en miniatura.

 

Fuente de la fotografia de portada: mundoviajero.com
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