27 de diciembre… CUP,CUP,CUP

Hoy es la famosa asamblea de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) en la que más de tres mil de sus miembros van a decidir si apoyan o no la investidura de Artur Mas como President de la Generalitat.

Todo el mundo da por hecho que finalmente dirán Sí; es más, muchos piensan que todo ha sido un paripé que desde el principio estuvo pactado y que todo lo que ha ocurrido desde el 27 de septiembre no ha sido más que un sainete con un reparto deplorable.

Yo siempre he defendido que la CUP no hará presidente a Mas, de hecho, antes de que se supiesen los resultados electorales en Catalunya, yo siempre aposté a que se iban a tener que repetir las elecciones dado que no iba a ser posible formar gobierno.

Voy a ser sincero y, de hecho, alguna vez ya lo he dicho. Yo, personalmente, quiero que se repitan las elecciones. Algún asiduo al blog quizá opinará que es una contradicción apoyar que en el gobierno central deba haber un pacto de Estado para no repetir elecciones y que, sin embargo, desee que en Catalunya sí las haya. Pero no, no es una contradicción y explicaré por qué.

Es obvio que, si se repitieran las elecciones Generales, todo nos llevaría a pensar que los resultados no podrían cambiar mucho. Sin embargo, en Catalunya sí que lo harían porque, de hecho, ni siquiera se presentarían las mismas formaciones ya que, tras el fracaso del 27S, esa coalición imposible que es Junts pel Sí tendría que separarse y Convergència y Esquerra volverían a luchar por separado.

¿Eso cambiaría el panorama? Sí, lo haría, pero los resultados, la aritmética y lo que se percibe en Catalunya me hacen pensar que podría haber un nuevo cambio. La CUP podría ir, juntos o mediante pactos posteriores, con En Comú de Ada Colau, ¡ojo! no con Podemos, sino con En Comú. Es decir, que hubiera un partido de izquierdas de carácter catalanista y que buscara un referéndum para Catalunya, pero sin olvidarse de los asuntos sociales, sería una posibilidad dentro de este cambio.

Para la CUP, al menos para las bases, los temas sociales siempre han estado por encima del Sí o No a la independencia de Catalunya y, uniéndose a En Comú y haciendo resultados, tendría una coalición fuerte en busca de ello y sin dejar de lado la consulta. Sería algo así como cambiar de mapa para buscar el mismo tesoro.

Obviamente, no seré yo quien se preocupe por que a la CUP le vaya bien pero, por encima de todo, soy un demócrata y, a mi forma de ver, el planteamiento que propongo  nos permitiría ver un Parlament mucho más equitativo al pueblo y con más posibilidades de pactos para hacer gobierno.

Una vez, una compañera de la CUP de mi ciudad me describió a su partido como: “Estamos un poco locos, pero todos saben lo que somos y cuál es nuestro discurso”. Y así ha sido hasta ahora, pero si la CUP hace Presidente a Artur Mas se habrá acabado ese discurso y ya no sabremos qué son. Porque si la CUP hasta ahora ha luchado contra alguien, es precisamente contra la Catalunya burguesa que defiende el hasta ahora President de la Generalitat.

Lo que voy a decir ahora no me lo interpreten mal, pero en Catalunya todos somos catalanistas de un modo u otro. Mi forma de entender esa catalanidad consiste en mostrar y demostrar que los catalanes somos tan españoles como los que más, que siempre hemos formado parte importante de la historia del país y que nos gustaría ser la locomotora de España. Y, aunque desde fuera de estas tierras os parezca imposible, estoy totalmente seguro de que podemos convencer a una mayoría de que esto puede y debe ser así.

Yo soy un convencido de que muchos de los que dicen ser independentistas realmente no lo son. De que la estelada ha sido un refugio donde cobijarse mientras el gobierno central decía que había que españolizar a los catalanes, que en realidad lo que quiso decir Wert es castellanizar, porque a los catalanes no se nos puede españolizar porque ya somos tan españoles como uno de Madrid, Sevilla, Bilbao o Zaragoza.

Pero lo que buscamos las formaciones, tanto los de la CUP como los de Ciudadanos, no se puede conseguir con el Parlament actual y eso todos lo sabemos. Junts pel Sí sólo servía en el caso de que ganara las elecciones por mayoría y buscar a la CUP para llenar el hueco que les falta es una perversión pues significa no entender lo que este partido representa.

Hoy todos damos por hecho que dirán Sí a Artur Mas. Yo debo ser muy cabezota porque sigo pensando que dirán No, a pesar de que casi debo haberme quedado solo en este pensamiento. Además de creerlo, lo deseo y no porque sea mejor para Ciudadanos, porque tampoco estoy seguro de que fuese así, sino porque en un supuesto caso como el que he expuesto antes, el Parlament representaría mejor lo que es el pueblo catalán. Y es verdad que se tendría que pactar probablemente, pero lo que sí es seguro es que quedaría más claro de lo que está ahora qué queremos los catalanes. Si finalmente la presión y las amenazas hacen que la CUP se abrace a Artur Mas, será una doble pérdida para ellos: una, porque no van a conseguir el sueño independentista, y, dos, porque van a perder toda su credibilidad.

 

Fuente de la fotografía de portada: WordPress.com
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