Votar en negativo

Tras la muerte del Dictador Francisco Franco, el Rey Juan Carlos y el Presidente Suárez impulsaron el sistema democrático en España. Más allá de sus imperfecciones, de la Ley d’Hont y de los escaños que se “regalan” a las provincias, el sistema electoral era el reflejo de que la soberanía nacional residía en el pueblo español, en los ciudadanos que con su voto deben decidir lo que es mejor para la nación.

Sin embargo, en estos momentos de locura que se vive en nuestro país ha ocurrido algo que, a mi modo de entender la democracia, es inadmisible: la prostitución de la democracia, el votar en negativo, es decir, votar al peor de los candidatos a posta para sacar provecho de ello.

Obviamente, estoy hablando del voto de los independentistas catalanes y vascos, de ese voto con odio, con rencor y sinvergüenza cuyo único objetivo es romper España. Yo siempre he dicho que, a mi modo de ver la democracia, el sentimiento independentista puede tener cabida, lo que no tiene cabida es la  independencia de los pueblos porque la soberanía no la tienen los territorios, sino el global de los españoles y esa es la base de nuestra nación y del Estado de Bienestar.

Para mí, que soy de esa mayoría de catalanes que nos sentimos también españoles y europeos, sería muy fácil querer vender la moto de que el independentismo ha bajado en Catalunya, es decir, que yo podría titular la entrada de hoy “En sólo tres meses el independentismo cae 17 puntos en Catalunya”, pero eso no es verdad y yo no soy un hipócrita y, con los datos en la mano, casi 800.000 independentistas, es decir, la mitad de ellos, ha votado en negativo queriendo perjudicar a España.

A esos 800.000, hay que sumar 200.ooo votos que han ido del nacionalismo vasco a Podemos en Euskadi por el mismo motivo, es decir, que solamente entre Catalunya y Euskadi ha habido un millón de votos en negativo a Podemos que han votado lo que era peor para la unidad de España. Y todo por el señuelo de un referéndum por la independencia que no se hará jamás.

Esta forma de votar descerebrada, ruín y fanática ha alterado las Elecciones Generales de nuestro país de forma miserable. Sin los votos en negativo que han acabado en Podemos, el partido de Pablo Iglesias probablemente hubiera obtenido menos votos que Ciudadanos, aunque curiosamente el gran beneficiado de esta estrategia lamentable de los que quieren romper España es el Partido Popular y  Mariano Rajoy.

En este sueño de llegar al Reino de Oz de la Catalunya o el Euskadi fuera de España, los independentistas son a la vez el hombre de hojalata sin corazón, el espantapajaros sin cerebro y el león cobarde. Que los que quieren romper España declararan en las encuestas que iban a votar a Podemos lo único que ha conseguido (y ahí han estado listos Mariano Rajoy y los suyos filtrándolo) es que muchos de los que iban a cambiar PP y PSOE por Ciudadanos o alguna otra formación han acabado volviendo al partido que votaban siempre por miedo a que hubiera la posibilidad de que nuestro país pudiera ser gobernado por un partido de la izquierda radical que tiene como inspiración el chavismo y que va de la mano de la herencia de ETA en el País Vasco.

Espero que esta sea la primera y última vez que haya al menos un millón de personas que voten en negativo, porque eso no es democracia, eso sólo tiene un nombre: prostitución política.

 

Fuente de la fotografía de portada: elimparcial.es
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