Cuento de Navidad

Hoy no os escribo sobre la actualidad política, hoy os voy a contar un cuento que escribió Charles Dickens en el siglo XIX y que yo les recordaré ahora… 

Manolo vivía en Barcelona, se levantaba a las 5h de la mañana todos los días y trabajaba desde hacía un tiempo en una fábrica donde era muy querido por sus compañeros con los que se lo pasaba muy bien. Cuando regresaba del trabajo, pasaba la tarde con su esposa Eva y su hijo Miguel. Manolo estaba muy orgulloso de su hijo ya que era el primero de su familia que había sido universitario y, recientemente, había acabado la carrera. Todos los esfuerzos de Manolo para que su hijo pudiera estudiar habían valido la pena.

Sin embargo, en los últimos días, algo había cambiado en la fábrica y, en lugar de la felicidad de cada año por la llegada de la Navidad, los compañeros de Manolo discutían sobre política, Rajoy, Podemos, Sánchez, Ciudadanos, Iglesias, PP, Albert Rivera, PSOE… eran nombres que Manolo iba oyendo, pero él no entraba en esas discusiones y siempre decía:

-¿Y qué sé yo de política? Yo sólo quiero que gane el que lo vaya a hacer mejor.

A sus compañeros le irritaban las palabras de Manolo – Tienes que informarte –  le decían a lo que Manolo, poniendo cara de no saber nada, respondía:

-Unas veces he votado al PP y otras al PSOE y al final, ¿qué? Todos son iguales, ninguno cambia nada, así que ¿por qué debo preocuparme? Eso sí, votar es un deber y votaré, no sé quién es el mejor o el peor pero, tal y como está la vida, quizá no es momento de arriesgarse, de modo que votaré al PP – contestó, a lo que la mayoría de sus amigos protestaron.

Cuando volvió a casa, estuvo con su mujer, cenó y se fue a dormir temprano ya que, como siempre decía, “las 5h de la mañana ya mismo están ahí”. Enseguida se durmió pero despertó sobresaltado, le pareció oír un ruido y fue hacia el salón. Allí estaba su mujer viendo la televisión.

-¿Qué haces viendo la tele, Eva? – le preguntó. Pero su esposa ni se inmutó, ahí seguía viendo las noticias que hablaban de un nuevo caso de corrupción en el Gobierno.
-Eva, ¿no me escuchas?
-No puede oírte – dijo una voz.

Manolo se giró raudo y vio a un ente con una aura azul, tenía barba y un aspecto muy parecido al de Mariano Rajoy.
-¿Quién es usted? – contestó Manolo, a lo que el ente respondió:
-Pues, mire usted, soy el fantasma de la Navidad futura y he venido para enseñarle cómo será la próxima Navidad si votas al PP.

En ese momento, Manolo se vio a sí mismo entrando al salón, iba sin afeitar, estaba más gordo de lo que era. Se sentó junto a Eva y dijo:
-Otro caso más de corrupción, ¿pero no les da vergüenza? Si hace un año hubiera sabido que esto iba a seguir así, que iba a subir el paro y que me iba a quedar sin trabajo, ¡anda que iba yo a votar al PP!

Eva asentía con la cabeza y miraba a su marido con tristeza, entonces dijo:
-Sabes, Manolo, sé que no te va a gustar oír esto, pero… ¿no crees que no podía ir mejor si Catalunya fuese independiente? Es que este Rajoy nos lleva a la ruina.

Manolo miró al fantasma del futuro y dijo:

– No me fastidies, ¿pero cómo se va a hacer mi mujer independentista? ¡Si es de Jaén!
El fantasma del futuro rió maliciosamente y pregungó:
-¿Tú no sabes lo insoportable que pueden ser ocho años con Rajoy?
-¿Y mi hijo dónde está? ¿Qué ha sido de mi hijo?
-No te preocupes, está bien, eso sí, en Alemania. Aquí no encontraba trabajo y se fue allí, aunque, claro, no de lo suyo ya que allí es camarero.

Manolo se echó las manos a la cara y exclamó:
-¡Madre mía lo que nos espera! ¡Va a darme un infarto!
A lo que el fantasma de la Navidad futura contestó:
-Pues, mire usted, tal y como va la sanidad pública, no se lo recomiendo.
Está bien… ¡lo han conseguido! No votaré a Rajoy, votaré al PSOE.

De esas, ocurrió que el fantasma de la Navidad futura desapareció y apareció un nuevo fantasma envuelto de un aura roja:
-¿Tú quién eres? Te pareces a Zapatero.
-Soy el fantasma de la Navidad pasada.
-¿Y qué quieres de mí?
-Ven, acompáñame – contestó.

Y Manolo comenzó a ver cómo eran las Navidades antes de que Zapatero gobernase. La mesa estaba repleta de comida, gambas, centollo, hasta una botella de champagne.
-¡Qué tiempos aquellos!- exclamó Manolo con nostalgia.
-Y todo gracias al ladrillo – dijo el fantasma de la Navidad pasada.
-¡Qué bien vivíamos antes de que Zapatero nos llevara a la crisis!
-Seamos justos – dijo el fantasma y prosiguió – el mentir y decir que no había crisis hizo que la celebrarais más de lo que os correspondía.

Manolo miró con desgana al fantasma y dijo:
-Los políticos no deberían mentir a su pueblo.
El fantasma se carcajeó en tono burlesco y preguntó:
-¿Qué sería del PSOE sin mentirijillas? Ya sabes, dicen no a la OTAN y luego sí, dicen que no saben nada de los GAL, dicen que no saben nada de cómo se financia el partido y, para acabar, que no estamos en crisis cuando sí lo estamos… pero en la última mentira se están superando.
-¿Qué dicen? – preguntó Manolo.
El fantasma bajó el tono y, como si fuese un secreto, contestó:
-Dicen que quieren regenerar la política, dicen que pueden ganar al Partido Popular y, lo que es mejor, dicen que Pedro Sánchez es un gran candidato.

Manolo despertó sobresaltado, miró a su mujer y estaba a su lado. Encendió el móvil y vio que era 15 de diciembre de 2015, entonces respiró tranquilo, por fin estaba en el presente. De pronto, vio una luz naranja que se acercaba a él.

-¿Y tú quién eres? – preguntó Manolo.
-Soy el espíritu del presente y vengo a decirte que no pierdas la ilusión pues hay más partidos políticos a los que votar, que el cambio es posible y no tiene porque haber corrupción, ni tendrás que perder el trabajo, ni tu hijo se irá a Alemania, ni tu mujer se hará independentista. Iremos a mejor, habrá Navidades como las de antes y sin trampas del ladrillo, tendremos un país mejor en el que no tendremos miedo, en el que no habrá bandos enfrentados y en el que no tendrás porque soportar ni al fantasma del futuro ni al del pasado.
-¿Y qué debo hacer?
-Votar con ilusión.

El despertador sonó, eran las 5h de la mañana, Manolo abrió los ojos, sonrió y miró a su mujer quien le preguntó:
-¿Qué te pasa? Te veo ilusionado.
-Voy a votar a Ciudadanos.
-¡Ya era hora que hablases con sensatez! Tanto PP-PSOE. ¿Pero a qué viene eso ahora? ¿Te lo han revelado en sueños? – preguntó Eva.
-Algo así – contestó Manolo y, extrañado, cogió unos sobres electorales con el voto a Ciudadanos en su interior que había sobre la cama – ¿Estos votos los has puesto tú aquí, Eva?
-¡Qué votos, ni votos! ¡Anda déjame dormir!

Manolo se quedó mirando las papeletas y se dijo:
-¿Y si no es un sueño?

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