1975-2015 Historia de la democracia en España (VI)

El 15 de junio de 1977 llegarían por fin las primeras elecciones democráticas. Con más de 150 partidos políticos, pronto comenzaron a establecerse uniones y convergencias en busca de tener una mayor representación. Aún así, había una gran cantidad de partidos que reflejaban todas las ideologías y pensamientos posibles.

En la extrema derecha, el llamado búnker franquista estaba muy fragmentado entre diversos grupos de la Falange. Fuerza Nueva se presentó a las elecciones bajo la candidatura Alianza Nacional del 18 de Julio y, entre los reformistas franquistas, estaba Alianza Popular, integrada por siete exministros franquistas con Manuel Fraga a la cabeza.

Por su parte, los que apoyaban la reforma de Suárez habían fundado el Partido Popular (no confundir con el de ahora), el partido encabezado de Pío Cabanillas, que defendía la opción de centro. De este partido surgió la idea de formar una gran coalición que acogiera los partidos de la oposición moderada  (liberales, democristianos y socialdemócratas), formando la coalición Unión de Centro Democrático (UCD) al frente de la cual se pusieron el propio Suárez y los principales ministros de su gobierno, desplazando a los fundadores del Partido Popular .

Hubo otros partidos de oposición moderada que no se integraron en UCD. Estos fueron Izquierda Democrática, Federación Popular Democrática, que se presentó con Unió en Catalunya y Valencia y los nacionalistas vascos y catalanes del PNV y CDC de Jordi Pujol.

En la izquierda, además de los mencionados PSOE y PCE, había una gran competencia, comenzando por el Partido Socialista Popular de Tierno Galván y Unidad Socialista. Había otros partidos de extrema izquierda que, al no poder presentarse, llegaron con diferentes siglas, como sería el caso de la Liga Comunista Revolucionaria, Bandera Roja, Movimiento Comunista y un largo etcétera.

Tras la campaña, parecía que había cuatro partidos que se disputarían el gobierno, Alianza Popular, Partido Comunista, Partido Socialista y Unión de Centro Democrático. Es decir, la presidencia se la disputaban Fraga, Carrillo, González y Suárez.

Se celebraron el miércoles 15 de junio para elegir a los miembros que iban a constituir las Cortes — el Congreso de los Diputados y el Senado—. sin que se produjera ningún incidente y con una participación muy alta, cercana al 80% del censo.

Los españoles optaron por una tendencia de signo moderado, votando formaciones centristas, y apostaron mayoritaria y claramente por partidos de centroderecha y centroizquierda. Y esa partida que parecía a cuatro, acabó siendo a dos. El ganador fue la UCD de Adolfo Suárez que obtuvo más de seis millones de votos, el 34,4% de los votos y 165 escaños. Fue una sorpresa que la segunda fuerza más votada fuese el Partido Socialista Obrero Español que, liderado por el joven abogado Felipe González desde 1974, logró casi 120 escaños, convirtiéndose en el primer y principal partido de la oposición. Le arrebató, así, la hegemonía en la izquierda al Partido Comunista de España (PCE), formación política que durante los cuarenta años de dictadura se había distinguido por su lucha contra Franco.

Precisamente el tercer partido más votado fue el Partido Comunista que obtuvo muchos menos votos de lo que se esperaba, quedándose solamente con 20 diputados y el 9,3% de los votos. Casi 100.000 votos menos tuvo Alianza Popular, es decir, los ministros franquistas reformistas.

La ley electoral favoreció a los nacionalistas. El Partido Democrático de Catalunya de Jordi Pujol con 11 escaños y el Partido Nacionalista Vasco de Juan de Ajuriaguerra con 8. Superaron los 6 del Partido Socialista Popular que había tenido más votos que ambos. También obtuvieron representación Unió (2), Esquerra Catalana, Euskadiko Ezkerra, Candidatura Aragonesa y Candidatura Independiente de Centro (1).

Más allá de política y de ideologías. Los resultados electorales fueron indiscutiblemente un paso formal a una nueva generación, ni Adolfo Suarez ni Felipe Gonzalez habían hecho la guerra y eran los ganadores de las elecciones, mientras a Manuel Fraga y Santiago Carrillo le había sucedido todo lo contrario. La crónica de The Washington Post decía: “Los españoles han enterrado la política de Franco en lo más oscuro de la historia”.

La extrema derecha quedó definitivamente marginada y en el otro extremo, el comunismo, obervó que no contaba con la misma fuerza que aparentaba en la clandestinidad. Sin embargo la presencia en el congreso de nombres como Dolores Ibárruri “La Pasionaria”, Rafael Alberti o Marcelino Camacho era la evidencia más palpable del cambio del país.

Suárez decidió gobernar en minoría, esperando lograr acuerdos puntuales con otras fuerzas políticas. Fue así cómo nació el consenso. El presidente no esperó a la apertura de las Cortes para formar su primer gobierno elegido democráticamente. La composición del mismo guardó el equilibrio entre los diversos grupos que se habían integrado en UCD, aunque los puestos clave los reservó para personas de su confianza como Fernando Abril Martorell, Rodolfo Martín Villa y el general Manuel Gutiérrez Mellado, que asumió la nueva cartera de Defensa.

Fuente de la fotografía de portada: Agencia EFE, extraída de elpais.com
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