De Adolfo a Albert

Lamentablemente, nunca sabremos la opinión de Adolfo Suárez sobre Albert Rivera y es una pena ya que sería muy interesante conocer la visión del que fuera Presidente en la Transición sobre el nuevo líder de centro que, de alguna manera, viene a llenar el hueco que Suárez dejó huérfano cuando dejó el CDS.

De niño, probablemente mi primer contacto con la política, o mejor dicho con los políticos, fue gracias al programa humorístico Como Pedro por su casa, que protagonizaba Pedro Ruíz. Para los que no lo recuerden, o aún no hubiesen nacido en esa época, era  un programa de gags, imitaciones y música donde se satirizaba a los líderes políticos nacionales.

En esas imitaciones, supe quien era Felipe González, Manuel Fraga, Santiago Carrillo y Adolfo Suárez, entre otros. De este último, recuerdo que se le exageraba la utilización de la frase “puedo prometer y prometo”.

Creo que, debido a aquellas imitaciones, empecé a fijarme en los políticos cuando salían en la tele, en “los de verdad”. Las primeras elecciones que tengo recuerdo fueron las de 1987, en las cuales Felipe González ganó por segunda vez. Esas elecciones fueron las del resurgir del CDS, partido que sacó 19 escaños.

Recuerdo que aquello se consideró un triunfo y yo, viéndolo con los ojos de un niño (aquella competición política me debía de parecer algo así como la liga de fútbol), no entendía cómo un hombre que había sido el Primer Presidente se conformaba ahora con tan poco.

A mí Adolfo Suárez me caía bien pero, insisto, creo que sobretodo por aquellas imitaciones y aquel “puedo prometer y prometo” al que mi madre siempre añadía “que no sé donde me meto”. En esas, ocurrió que el día de las elecciones siempre acompañábamos a mis padres a votar y recuerdo que, al volver, de camino a casa, mis padres se pararon con un vecino que me preguntó “¿Y tú a quién has votado?” y yo, ni corto ni perezoso y a pesar de que aún me quedaban diez años para poder votar, contesté “A Adolfo Suárez”, lo cual causó muchas risas, sobretodo porque ni mis padres ni aquellos vecinos lo votaban.

Para cuando tuve la edad de votar, Suárez ya se había retirado pero siempre fue alguien que me resultó interesante, sobretodo una vez ya de mayor que pude entender lo que había supuesto para la democracia en España.

Como otras veces ya he dicho, siempre me dio la sensación de que, a la hora de ir a votar, me faltaban partidos; que con aquello de Populares, Socialistas, Comunistas y Nacionalistas, siempre acababa votando al menos malo, pero que con ninguno llegaba a sentirme plenamente identificado.

También ocurría que los políticos parecían de un nivel menor, cada uno a su manera, comparados con los grandes de la Transición. Carillo, González, Fraga o Suárez me parecían hombres sabios y con empaque y, sin embargo, con Zapatero y Rajoy pensaba “¿estos son los más listos que tienen estos partidos?”.

Sinceramente, la primera vez que vi a Albert en persona pensé que era  un político como los de antes, como Suárez, y verdaderamente y salvando las distancias, creo que hay un claro hilo conductor entre ambos. De hecho, cuando el CDS desapareció en 2006, una parte se unió al Partido Popular. Sin embargo, la otra formó el CDL (Centro Democrático Liberal), partido que después pasó a formar parte de Ciudadanos.

De Adolfo Suárez se han dicho muchas cosas, más a favor que en contra, y a pesar de que yo comparto la idea de que el principal protagonista de la Transición fue el pueblo español, por encima de políticos, a Suárez siempre le deberemos el haber creado las estructuras del estado. Unas estructuras tan buenas que ni siquiera Zapatero y Rajoy han conseguido hundirlas.

Tanto Albert como Adolfo no basan su política sólo en economía, también explican dónde quieren llevar el país, social y culturalmente, y eso debería ser para todos tan importante como lo económico. Rivera quiere que España juegue en la primera división europea, que nuestro país pueda compararse con Francia, Alemania o los países nórdicos, igual que en su momento Suárez quiso una España orientada hacia Europa y no al Tercer Mundo.

Aquellos años fueron los más duros y Suárez fue un adelantado a su época. Contra la derecha franquista, legalizó al Partido Comunista pero, a cambio, estos tuvieron que aceptar el himno y la bandera. Contra el nacionalismo español, desarrolló el sistema administrativo de las autonomías pero, a cambio, el autogobierno sería para todas las autonomías y no sólo para aquellas que se hacían llamar “naciones históricas”.  Los Pactos de la Moncloa, que garantizaban una economía avanzada, abrieron la pluralidad por la que luego han andado tranquilamente los posteriores gobernantes. Llegado el momento, dimitió por el bien de España y, por tal de que no hubiera un nuevo conflicto, se enfrentó a los golpistas y no se tiró bajo el escaño… y, al final y a pesar de que siempre dijeran de él que era presumido y orgulloso, tuvo el gesto de humildad más grande, olvidarse de todo lo que había hecho.

 

Fuente de la fotografía de portada: irisspress.es

 

 

 

 

Anuncios

One thought on “De Adolfo a Albert”

  1. Tube el placer de conocer en persona a Adolfo Suarez, tuve
    Ademas una cena que realmente me impacto. Creo que fue un gran Presidente, fue honesto, transmitia ilusion en el futuro
    !!ojala tuvieramos otro Suarez, aunque tuviera que llamarse Rivera !!!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s