La casta y la caspa

No hay documental sobre la Transición que no utilice el tema de Jarcha, “Libertad sin ira”, como banda sonora. La canción fue utilizada como vehículo de publicidad para promocionar la salida del periódico Diario 16, cuyo primer número salió a la venta el 18 de octubre de 1976. Sin embargo, en un primer momento, el contenido de su letra había provocado que la censura llegara incluso a prohibirla durante un tiempo.

Comienza con la frase “Dicen los viejos que en este país hubo una guerra…”. “Dicen los viejos”, decían estos jóvenes de hace 40 años. Digo esto para que se vea la distancia de aquella guerra entre hermanos.

En 1936 unos soldados entraron en casa de mi bisabuelo. Buscaron y encontraron unos libros sobre comunismo. Uno de los militares preguntó a mi bisabuelo si eran de su hijo a lo que él, quien no sabía leer, respondió que no, que eran suyos. Le fusilaron.

De modo que, cuando digo y defiendo que hay que vivir en el presente, no es porque a los míos la guerra les pillara lejos, sino porque verdaderamente creo que la Transición debió servir para pedir perdón y para dejar atrás el que quizá haya sido el momento más triste de la historia de nuestro país.

Sin embargo, el guerrracivilismo sigue presente hoy en día. Hay personas que aún creen que las calles están repletas de fachas y rojos y que todos tenemos que decantarnos hacia un lado u otro, por más que, desde que se instauró la democracia, los españoles han votado masivamente a partidos centrados. En las primeras elecciones, el partido comunista fue la tercera fuerza más votada; AP, que representaba a los renovadores del franquismo, la cuarta; y los radicales de un lado y otro tuvieron resultados paupérrimos.

En los últimos tiempos, han nacido partidos que vienen a ocupar esos lados extremistas a la derecha e izquierda. Hablo de VOX y Podemos y, aunque yo no comparta su ideología, veo como algo positivo para la democracia española que existan estos partidos pues, si verdaderamente hay personas con esas ideologías, deben tener representación en las Cortes.

Aún así, creo que los dirigentes de estos partidos deben tener claro en qué momento estamos. Yo verdaderamente creo que, salvo casos muy muy puntuales, aquello de los “fachas” y los “rojos” sólo existe en la mente calenturienta de algunos. ¿Qué es un “facha” sino un “rojo” mirándose al espejo? ¿Qué es un “rojo” sino un “facha” mirándose al espejo?

Reiterando que de esos guerracivilistas no hay muchos en este país, cuando alguno obtiene, notoriedad asusta. Como ocurre en el caso de Monedero, un ser siniestro que da la sensación de que, si pudiera coger el Delorean de Regreso al futuro, no iría a la Unión Soviética de Lenin ni a la revolución de Fidel, sino que donde verdaderamente le hubiera gustado estar es en Paracuellos del Jarama el día D a la hora H.

Juan Carlos Monedero, que predica el comunismo con las arcas llenas, que pide trasparecía mientras defrauda a hacienda, tiene ya a sus espaldas momentos lamentables, como cuando deseó la muerte a la presidenta del FMI Christine Lagarde o cuando en HispaniaTV dijo “Cuando uno piensa que en el País Vasco la represión ha tenido un espacio muy alto, uno puede a lo mejor empezar a entender la violencia de ETA“(…) “Esto nos lleva a una pregunta importante y es: la lucha armada, de alguna manera, va a ser leída-en el País Vasco pero también en el resto del Estado y en el ámbito internacional- en virtud de a quién mates. Y eso nos lleva a una moraleja complicada, ¿no? ¿A quién es moral ejecutar? ¿A un torturador, a un capitán general, a un guardia civil, a un periodista, a un político, a quien le toque? Con el caso de Hipercor como un punto de inflexión en el que le resulta muy difícil a cualquier persona de izquierda seguir apoyando a ETA”.

La última de Monedero ha sido dejar caer que Albert Rivera consume cocaína. En la última entrega de los miembros de Podemos de tratar de desprestigiar a Ciudadanos desde la demagogia, ya que desde el debate y las propuestas obviamente no pueden, Monedero critica “La Casta”, aunque una formación anclada en la Guerra Civil es el partido de “La Caspa”.

Hasta ahora, creía que las críticas de los podemitas a Rivera eran debido a que, para la extrema izquierda, todo lo que esté a la derecha de Lenin es derecha. Pero las declaraciones y sobre todo el comportamiento de Monedero parecen indicar que, además de lo antes referido, hay también complejo de inferioridad. Como me dijo un amigo hace unos días, a Rivera, además de por política, le van a dar más palos por el mismo motivo que a Beckham le daban más patadas, por las envidias que despierta.

 

Fuente de la fotografía de portada: Antonio Heredia, extraida de elmundo.com
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One thought on “La casta y la caspa”

  1. Estoy de acuerdo contigo; Podemos sigue la estrategia de la vieja casta a la que critican de desprestigiar al rival cuando no tienes argumentos para rebatirle.
    Serán un partido nuevo, pero están instalados en la vieja política: quieren quitar a los otros para poner a los suyos, simplemente. Nada de nuevas formas. Lamentable.

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