Me duele París

Tenía preparado otra entrada hoy pero, cuando he visto el título, la foto, las palabras que había escrito, me ha parecido tan poco importante después de lo que ocurrió anoche en París que mi corazón y mi dignidad me han obligado a escribir otras letras, a poner la bandera de Francia en luto y a intentar reflexionar sobre lo que ha pasado.

Yo no soy periodista ni un especialista en política internacional y, aún teniendo mis ideas, de lo que ocurrió anoche, de lo que está pasando en los últimos años, no me veo capacitado hoy para exponerlas. Cuando hay un acto terrorista como el de ayer en París, te sientes tan pequeño, tan insignificante, que poco puedes decir.

Hace ya unos meses me autoimpuse escribir en el blog todos los días, pero hoy pensaba no hacerlo. Desayunando con esas dantescas imágenes de nuestro país vecino, ¿quién tiene ganas de ponerse a narrar la actualidad? Pero hay que hacerlo, hay que levantarse, hay que seguir pidiendo libertad, democracia y dar la espalda a los fanáticos.

Estas líneas de hoy solamente son para homenajear a las víctimas, a los familiares y para que reflexionemos todos los que estamos consternados hoy. Este escrito de hoy sólo sale a la luz por respeto a las personas que están sufriendo y que merecen que todos tratemos de seguir con nuestras vidas hoy pero, eso sí, que lo hagamos conscientes de lo que ha ocurrido y que tratemos de pensar en nuestras pequeñas rencillas diarias y que observemos lo pequeños que son muchos de nuestros problemas comparado con lo que ocurre en este mundo, en nuestro mundo, en el que como decía Mafalda: “Que se pare que me quiero bajar”.

Cuando yo era pequeño, era un niño muy curioso, siempre miraba las noticias y los muertos en Palestina, así como también los asesinados por ETA, los cuales llegaron a ser tan parte del día a día que hasta casi ya no les daba importancia. En mi mente de niño, había aceptado que aquellas eran cosas que pasaban y que había que aceptarla.

En los años 90, llegaron a mi colegio niños refugiados de Bosnia y fue ahí cuando empecé de nuevo a darme cuenta de lo que era la violencia, los atentados y la guerra. Aquellos niños de Bosnia que conocí han influido tanto en mi vida que aún hoy los tengo presentes, sus miradas ausentes, sus sonrisas más ausentes todavía.

En los primeros días, cuando aquellos niños aún no habían aprendido castellano, les dejaron folios y colores para que dibujaran. Todos dibujaron lo mismo, tiroteos, muertos, tanques, soldados. Ese era todo su mundo y me di cuenta de lo afortunado que era de vivir donde vivía.

En esa época, de pequeño, todos los niños soñábamos con el año 2000, nos preguntábamos cómo sería el futuro, si los coches volarían, si habría viajes a la luna. Ahora, muchas veces pienso en que, si hubiéramos sabido los que no iba a traer el siglo XXI, quizaá nos hubiéramos quedado para siempre en los noventa.

Atentado en Nueva York, guerra en Irak, en Afganistán, atentado en Madrid, crisis económica mundial, guerra en Palestina, en Siria, atentado en Londres, guerra en Ucrania, Al Qaeda, Estado Islámico y, anoche, atentado en París.

¿Este es el nuevo siglo? ¿Esto es lo que estábamos esperando? ¿Esto es con lo que soñábamos los niños del siglo XX? En esa época, cuando eramos niños y soñábamos en lo que estaba por venir, no había tantas películas de superhéroes como ahora, pero sí teníamos a Superman que, en una de sus películas, hacía girar la tierra al revés para ir atrás en el tiempo y evitar unas muertes. Lo que daríamos porque eso fuese verdad. Aunque, ¿hasta dónde deberíamos volver? ¿En qué momento comenzamos a equivocarnos?

Mi entrada al blog de hoy irá a la basura, no es momento para hablar de cosas rutinarias, ojalá sea la última que deba tirar porque eso sería señal de que ya nunca más pasarán cosas como lo que ocurrió ayer en París y que nos hacen sentir hoy pequeños, insignificantes y aturdidos.

“El fanatismo es a la superstición lo que el delirio es a la fiebre, lo que la rabia es a la cólera. El que tiene éxtasis, visiones, el que toma los sueños por realidades y sus imaginaciones por profecías es un fanático novicio de grandes esperanzas; podrá pronto llegar a matar por el amor de Dios…”
Voltaire.

MI HOMENAJE Y RESPETO A LAS VÍCTIMAS Y FAMILIAS DE LOS ATENTADOS DE PARÍS Y A TODO EL PUEBLO FRANCÉS.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s