1975-2015 Historia de la democracia en España (III)

Una vez Adolfo Suárez juró el cargo de Presidente del Gobierno tal y como el Rey había designado, comenzaron a llegarle los problemas y quebraderos de cabeza. Tenía un año para destruir las estructuras de cuarenta años de franquismo. Formó un gobierno de jóvenes “reformistas”, en el que no incluyó a ninguna figura prominente pero que no carecía de experiencia política: Alfonso Osorio, Marcelino Oreja, Landelino Lavilla, Leopoldo Calvo Sotelo, Rodolfo Martín Villa y Fernando Abril Martorell.

Dentro de los posibles candidatos, uno de los más críticos fue Manuel Fraga quien dijo públicamente que “habían retirado a toda su generación de la vida política”. Pero Suárez tenía claro que lo que necesitaba era a personas que, no sólo quisieran dejar atrás los tiempos de la dictadura, sino que también fueran aperturistas a todo lo que estaba por llegar.

La primera vez que Suárez habló a todos los españoles ante las cámaras de TVE, dejó claro lo que estaba por venir: “El Gobierno no representa opciones de partido sino que se constituye en gestor legítimo para establecer un juego político abierto a todos”(…) “Nuestra meta es conseguir que los Gobiernos del futuro sean el resultado de la libre voluntad de la mayoría de los españoles”.

El talante del nuevo Presidente del Gobierno cambió el clima político. Rápidamente, trató de ponerse en contacto con los líderes de los partidos que aún eran ilegales. Durante los meses de julio y agosto Suárez habló con los democristianos José Maria Gil Robles y Joaquin Ruiz Giménez,  los socialistas Felipe González y Joan Reventós y con el nacionalista catalán Jordi Pujol.

Pero la legalidad vigente seguía siendo la de Franco y eso daba muchos problemas, seguía la censura, aún no había partidos ni sindicatos y la prensa, radio y televisión seguían siendo las del régimen. Además, las encuestas no eran muy halagüeñas pues los españoles decían ser mayoritariamente republicanos, después franquistas y, por último, monárquicos.

Veían la luz los diarios EL PAÍS y AVUI y más tarde OPINIÓN y DIARIO 16 que en su publicidad usó la canción de la banda Jarcha “Libertad sin ira” que en seguida fue censurada. A pesar de ello, por más que la censura actuase, no consiguió que para todos los españoles esa canción acabara siendo el himno de la Transición.

Suárez y el Rey, con el acelerador pisado, trataban de cambiar todas las estructuras de Estado. El 30 de julio de 1976 se dio la amnistía a presos políticos, que no fue completa pues se excluyeron los delitos de sangre por lo que aún permanecieron en las cárceles muchos presos vascos presuntos miembros de ETA.

El 11 de septiembre de ese 1976 en Catalunya, por primera vez en 40 años, se celebró libremente “La Diada” en la que se reivindica la autonomía y un estatuto propio con las famosas palabras “Llibertat, amnistia, estatut d’autonomia”. Miquel Roca dirá ese día que: “Catalanes son todos los que viven y trabajan en Cataluña”, frase que se popularizará mucho con el tiempo y que mucha gente otorga por error a Jordi Pujol.

Sin embargo, en Euskadi, la Ikurriña sigue prohibida, por más que la Guardia Civil pide al Gobierno que se legalice porque esa prohibición constituye grandes problemas de orden público. La banda terrorista ETA marca los tiempos en esa zona, pero se ve la luz al final del túnel cuando el terrorista “Pertur” comienza a trazar un plan para convertir a ETA en un partido político y, paulatinamente, dejar la lucha armada. Poco después, “Pertur” era secuestrado y asesinado por sus propios compañeros.

El 8 de Octubre se retrasaron las elecciones municipales y el 30 se aprobaba el régimen foral de Guipúzcoa y Vizcaya. Un día después, nace Alianza Popular, un partido que integraba a miembros de diferentes partidos de carácter conservador, presidido por el exministro de Franco Manuel Fraga y que en sus filas había mayoría de exjerarcas franquistas, teniendo hasta 180 procuradores en cortes del aún gobierno franquista. Fraga pide el voto a lo que él cree que es la corriente mayoritaria, personas que han estado cómodas con el gobierno franquista pero que aceptan el proceso democrático, lo que se llamó franquismo sociológico. Poco después, nacerían otros partidos, como el Partido Popular (no confundir con el de ahora), Liberales de Centroderecha y Coordinación Democrática que aglutinaba las fuerzas de izquierda.

El 18 de Noviembre se vota la aprobación en las Cortes de la Ley para la Reforma Política. Un mes antes, el equipo de Suárez trató de entrevistarse, uno a uno, con todos los procuradores en cortes, para hacerles ver la importancia de aprobar dicha ley que pasaría del régimen dictatorial del General Franco a un sistema constitucional democrático. Muchos procuradores en cortes estaban totalmente en contra, las declaraciones de Blas Piñar y José María Fernández de la Vega fueron incendiarias y, mientras el primero decía que “No es una reforma, es una ruptura aunque sea sin violencia y desde la legalidad”, el segundo llegaba a usar el término “golpe de Estado”.

La votación se ejecuta de forma nominal y pública: Votos afirmativos 425 Votos negativos 59 y Abstenciones 13. La Ley queda aprovada a expensas del referendúm y para la historia queda la imagen de Adolfo Suárez dejándose ir contra el sillón y respirando. El franquismo ya es historia.

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