Del “¿Y la europea?” de Rajoy al “¿Y el divorcio?” de Sánchez

Se presentó Pedro Sánchez ante Ana Blanco tal y como es él, con su traje impoluto y su peinado de los años cincuenta que podría hacerse pasar por Alberto Closas en la película “La Gran Familia”. Como es habitual, Pedro Sánchez no contestaba a ninguna pregunta, daba su discurso sin mucho fondo, pero tampoco sin grandes sobresaltos.

Hace unas semanas, pasó Mariano Rajoy por ahí y, siendo neutral, llegué a una conclusión que no sé si es acertada o no, pero fue mi reflexión nocturna tras la entrevista. Pedro Sánchez quedó como un farsante y, en política, creo que es peor eso que quedar como un tonto. Mariano Rajoy de lo que sabe, sabe, y de lo que no, no. Pero Pedro Sánchez, no sabe de nada y finge que sí y eso es peor.

Da sus discursos sin contenido, habla de que los socialistas representan tal y cual cosa, como si no supiese que la mayoría de la gente ya no se traga esos argumentos. Sánchez quiso volver al discurso del miedo, pero en España, a día de hoy, hay más ilusión y ganas, que miedo. Si yo fuera asesor del PSOE, le diría a Pedro que no debata, ni a dos ni a cuatro, que si acaso debata a seis, que exija que UPyD e Izquierda Unida  estén en el debate. De ese modo, habría menos tiempo para él y, como todos irían a por Rajoy, se notaría menos su falta de talento.

Fue curioso ver también las críticas a Ciudadanos, no ya porque Sánchez tema al partido de Rivera, sino por el hecho de que diese la sensación de que se conformaba con luchar por el segundo puesto contra C’s y abandonara el reto de ir a La Moncloa, cuando falta mes y medio para las elecciones. Al acabar la entrevista, me sentí triste, y lo digo en serio, pues por más que a mi partido le vaya bien que el rival sea débil, a mí no me gusta porque, aunque las encuestas no apunten a eso, es posible que este señor tenga que ser el Presidente de mi país y eso es para estar triste ya que no podemos avanzar con una persona así que, además, lidera a uno de los partidos mayoritarios de España.

No me creo que el Partido Socialista no tenga un candidato mejor, que no haya otro que sepa de los problemas de los españoles. Todo el mundo ya ha podido comprobar que Sánchez es un producto de Marketing pero, además, un producto malo que da la sensación de que, en un intento desesperado para ganar las elecciones, el PSOE lo pusiese simplemente por guapo, algo que, al parecer, tampoco le ha salido bien dado que, según vemos también en alguna encuesta que otra, ni siquiera es el candidato más atractivo en este 20 de diciembre.

Para rematar la faena, habló de todo lo bueno que ha hecho el PSOE, incluido la Ley del Divorcio, aprobada no por González sino por Calvo Sotelo y promovida por Adolfo Suárez, como todo el mundo sabe y que, por lo tanto, deja claro que Sánchez ni siquiera conoce la historia más reciente de su partido y de España. No sé qué disculpa pondrá, quizá que se perdió el capítulo de “Cuéntame” donde explicaron eso…

En esta precampaña, la frase que recordaremos de Mariano Rajoy será “¿Y la europea?”, pero a Sánchez le podremos decir… “¿Y el divorcio?”.

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