El debate de la calle

El otro día, una conocida me hablaba del debate de Iglesias y Rivera en la Sexta. Se sumaron más personas a la tertulia y, de repente, se organizó un improvisado debate en el que había votantes de Izquierda Unida, la CUP, Convergència, PP, PSOE y yo, que soy de Ciudadanos. Se hablaba del debate y de Ciudadanos concretamente. Yo trataba de no hablar mucho, a pesar de que me cuesta estar callado, pero lo cierto es que creía mucho más interesante oír lo que pensaban ellos sobre C’s que interrumpir y aportar mi opinión.

Todos coincidían en que Albert Rivera había ganado el debate. Ana, la simpatizante de Izquierda Unida, decía que, aunque no compartiese la ideología, estaba contenta de que después de mucho tiempo hubiera un líder con carisma en un partido español. Todos alababan la oratoria de Rivera e, incluso, alababan algunos de los puntos del debate. Pero pronto eran demasiado los halagos y comenzaron los reproches. Laura, la chica de la CUP, decía: “pactará con el PP para tener el poder, que es lo que busca”. Yo le contesté que C´s no entraría en el gobierno de nadie, que otra cosa es que apoyara a otra fuerza. A lo que ella contestó: “Eso es lo que dicen”. Me di cuenta que eso es una constante, criticar a Ciudadanos por cosas que nunca ha hecho y que probablemente nunca hará.

Antonio, el simpatizante del PP, sin embargo, dijo que: “Ciudadanos prefiere pactar con el PSOE antes que con el PP”. Miquel, el de Convergència, decía que sí, pero Juan el del PSOE, Ana la de izquierda unida y Laura la de la CUP lo negaban. Entonces, me preguntaron que yo con quién prefería que pactara. Yo insistí en que pactar no se pactaría pero que, si nos referíamos a quien prefería que apoyasen para ser Presidente en el caso que C’s no ganara, contesté: “Prefiero que apoyen a la fuerza más votada”. Y, claro, me acusaron de no mojarme y me di cuenta de que en España va a costar mucho lo de hacer política de Estado, sin ir contra nadie, contra otros partidos. Pero es que verdaderamente creo que se debe apoyar a la fuerza más votada, siempre y cuando acepten algunas condiciones, por el simple hecho de que ese proyecto contará con más gente.

“Pero es imposible que no tengas más simpatías por uno que por otro, por el que votabas antes”. Me decían. Y tienen razón… a medias porque el partido que has votado anteriormente, en tu corazón, es como un antiguo amor que salió mal. No se me ocurrió otra forma mejor de describirlo. Una relación que se acaba es algo que te decepciona y quizá, en algunos momentos, miras con más recelo a quien votabas antes. Aunque, por otro lado, cuando se acercan las campañas y los partidos fingen ser lo que deberían ser y no son, tal y como hacían cuando yo votaba a otros partidos, llega un momento en el que sí que lo sientes más cercano que al otro, pero luego piensas en lo que te decepcionaron, en que te mintieron, te engañaron y se aprovecharon de tu voto y es por eso por lo que sinceramente, yo al menos, no tengo preferencias entre uno y otro. Quizá para alguien que vote a Ciudadanos por primera vez en estas generales o para las personas de fuera de Catalunya que no han tenido oportunidad hasta ahora de hacerlo, sí se pueda sentir más próximo ese “cariño” que tienen a quien votaron antes, pero la verdad es que yo hace tanto tiempo que cambié el voto que ya me queda muy muy lejano.

Sin embargo, muchas personas creen que eso es solamente el discurso oficial, lo que hay que decir y no es verdad. Pasa a menudo que alguien te dice “Eso es lo mismo que dice Albert Rivera” y tú piensas, pues mira, menos mal que estoy en el partido correcto. Que haya personas de fuera de Catalunya que desconfíen, que puedan creer que Ciudadanos es un producto manufacturado hecho para salvar quién sabe qué, puedo hasta entenderlo, pero aquí en Catalunya donde Ciudadanos lleva nueve años diciendo lo mismo, donde estaban indignados antes de que surgieran los indignados, donde hablaban de que el pueblo y los ciudadanos debían entrar en las instituciones mucho antes del 15 M, me parece increíble.

Cuando C’s surgió, nadie daba un duro. Fue una sorpresa entrar en el Parlament. Cuando acabó esa legislatura, Artur Mas se despidió de Rivera diciendo que ya no se verían más por allí y repitió y después multiplicó por tres sus parlamentarios y ahora casi vuelve a hacer lo mismo teniendo ya 25 escaños. Por este motivo es que lo único que me molestase de esa charla, de ese debate, fuese oír que Ciudadanos fuesen unos oportunistas, como si fuese una casualidad su status actual, como si no fuera obvio el trabajo que hay detrás de ello desde hace ya casi una década.

En el primer escrito en este blog, ya escribí que yo tardé cuatro años en confiar en Ciudadanos para votarles la primera vez y que tardé cuatro más en decidir afiliarme. De modo que entiendo que las personas tengan cierta desconfianzas, pero esas dudas que sean reales, que no sean por algo que se lee por ahí o que se ha oído o se sospecha. Las personas que voten a otros partidos no son nuestros rivales, son nuestros compatriotas y debemos ayudarnos todos para que el país vaya a mejor. Por eso y como decía aquel viejo anuncio: “Busque, compare y, si encuentra algo mejor, cómprelo”.

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