Pablo Iglesias tira la toalla

Iglesias y Rivera, Rivera e Iglesias. Los dos hombres que han puesto patas arriba la política española se veían las caras anoche en “Salvados” en La Sexta. Desde el principio, Jordi Évole quería que se sintieran cómodos, que no fuese el típico debate. Como escenario, un Bar en Nou Barris, lugar donde Podemos ganó en las municipales y que, sin embargo, Ciudadanos venció en las autonómicas.

Évole comparó el debate con el de 1993 entre González y Aznar, aunque las diferencias eran claras pues, en aquel histórico debate, se iba a ver quién sería probablemente el Presidente del Gobierno, mientras que en el debate de ayer lo que se pretendía deliberar era quién va a ser el aspirante a competir contra el PP de Mariano Rajoy.

Primero hablaron de economía. Rivera trató de explicar el contrato indefinido, mientras que Iglesias no explicó su proyecto, habló de combatir la precariedad, aunque en ningún momento dijo cómo. Curiosamente, puso como ejemplo a Dinamarca, país donde gobierna un partido hermano de Ciudadanos. Lo que sí dijo Iglesias es que quería que los sindicatos siguiesen como hasta ahora, donde Rivera añadió que los sindicatos de estos años también eran parte de la casta.

Iglesias ciñó todo el discurso en autoproclamarse el partido del pueblo y de los pobres, cosa que a mí, personalmente, me molesta especialmente ya que, para que un partido que representa a los pobres triunfe, solamente necesita una cosa, que haya pobres. Pablo hablaba como si el dinero se fabricara y no tuviera límite, ayudas y más ayudas. Rivera, sin embargo, tenía claro que primero había que crear riqueza y después distribuirla ya que, de distribuir ahora, solamente se podría distribuir miseria.

También prometió Iglesias bajar la edad de jubilación, tal y como hizo Syriza en Grecia. Cuando se lo recordaron, contestó que al menos lo habían intentado. Por lo que respecta a Albert, éste dijo que lo ideal sería volver a los 65, aunque lo hizo sin asegurar que lo iba a hacer, pues no pensaba prometer nada que no sabía seguro si podría cumplir.

Obviamente, siempre es mejor que los políticos digan la verdad, pero donde Iglesias se sinceró fue, perdónenme la expresión, “para cagarla”. Reconoció que no sabían si podrían cuadrar las cuentas, que desconocía cuánto se habían gastado en las elecciones catalanas. Asimismo, dio respaldo a la hacienda vasca, es decir, que para Iglesias la igualdad entre los españoles no es algo primordial, aunque luego se le vio el plumero, ya que rápidamente explicó el porqué de esos guiños a Euskadi, diciendo que Otegui no tenía que estar en la cárcel. Se acordó de las familias de los presos de ETA, sin embargo, no lo hizo de las familias de las víctimas. Además, mintió diciendo que C’s se abstuvo en la bajada del IBI en Madrid donde, no sólo no se abstuvo, sino que fue quien propuso dicha bajada.

En el tema catalán, Iglesias dijo que estaba a favor de la consulta para votar que No, lo cual es casi un insulto a la inteligencia, para después apostillar que, si Podemos gobernase en España, los catalanes ya no querrían independizarse. Obviamente, Rivera dijo No a una consulta para romper España, recordando que no se trataba de que ganase Sí o No, sino de no tener por qué elegir ser más español que catalán o más catalán que español, cuando ambas cosas son exactamente lo mismo.

Pablo Iglesias tiró la toalla, aceptó el símil entre lo que es Podemos ahora y el lamentable coche de Fernando Alonso. El debate sirvió para que no hubiese más debate. Ciudadanos es el candidato a la Moncloa, es la nueva fuerza que puede desbancar al Partido Popular. Entre otras cosas, porque en los asuntos sociales estuvieron prácticamente de acuerdo, sin embargo, en lo económico, mientras que Rivera daba propuestas, Iglesias solamente titubeaba.

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One thought on “Pablo Iglesias tira la toalla”

  1. Vi el debate, me gusto el formato. Nuevos aires para nuestro país. Pero lo que quedo patente fue un político que tiene claro el proyecto de país, adonde quiere ir y como lo quiere hacer. Estoy de acuerdo con tus comentarios desde el principio hasta el final.
    Podemos, con todos mis respetos, es una formación asamblearia, teórica e inspirada en la utopia de siempre, vender la lana antes de matar al cordero. Repartir miseria, en vez, generar riqueza. Posibilistas, donde los haya. Felicidades por el blog.

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