El dilema de Baños

En la Catalunya mayoritaria, es decir, en la no independentista, había estos días preocupación porque finalmente la CUP apoyara a Artur Mas y le hiciera presidente, con lo que habría una mayoría parlamentaria independentista. Yo, personalmente, no tengo esa preocupación, es más, yo creo que si eso sucede, será el principio del fin del independentismo catalán. ¿Por qué? Muy sencillo, porque viviendo el día a día de Catalunya, sé que mucha gente que ha votado a Junts pel Sí y a la CUP no es verdaderamente independentista, simplemente han utilizado estos votos como protesta de lo que creen un mal trato del Estado central a Catalunya. Muchas de esas personas creen en la libertad y en la justicia, más que en la idea de que la solución sea la separación de Catalunya del resto de España.

Es por eso que, si finalmente un partido cercano al movimiento antisistema, al mundo okupa y a las ideas de extrema izquierda acaba pactando con el partido de la burguesía, con los dirigentes que tienen sus cuentas en Andorra y Suiza, con quien tiene las sedes embargadas y el problema del 3%, muchas de las personas que han confiado en la CUP les dará la espalda en el futuro.

Bien sé que a muchas personas no les preocupa lo que ocurrirá dentro de unos años, sino el futuro inmediato, así como también que les asusta que con el apoyo de la CUP a Junts pel Sí, la carrera que debe acabar en la proclamación de la independencia de Catalunya comience. Obviamente, no voy a negar que eso sería un problema, pero no por ese proceso, porque sigo insistiendo que Catalunya no será independiente jamás, sobretodo porque los catalanes no lo desean. Sino porque eso significaría año y medio de enfrentamientos entre vecinos, amigos y familiares, y de eso sí que no nos vamos a poder librar… Algo que es lo que a mí verdaderamente me asusta porque, verdaderamente, ese es el drama de la Catalunya actual.

Si Baños pacta con Mas, estará legitimando las bolas de goma, los porrazos y los golpes que la policía de Artur Mas dio a los indignados del 15M de la Plaza de Catalunya y, si eso ocurre, esos indignados acabarán apoyando a otros partidos y, es más, yo no descartaría que acabaran manifestándose contra ese pacto.

Porque la memoria es corta, pero no tanto como para olvidar que pocos días antes de las elecciones (22 de septiembre), en EL DIARIO.ES, a la pregunta “Imagine que un ex votante de Iniciativa duda entre la CUP y Catalunya Sí que es Pot y una de las cosas que le preocupa es que la CUP acabe invistiendo a Mas…”, el señor Baños respondió “No votaremos nunca una investidura de Mas. Y nunca es nunca. Nunca, nunca, nunca. Así que pueden estar tranquilos ¡Que nos voten!”.

De modo que, si Baños es honesto, no tendrá dudas, más cuando en un partido asambleario como es la CUP, hemos de suponer que cuando el número 1 dijo esa frase, era porque lo había consultado y votado su asamblea. No debería haber dilema. Junts pel Sí se lo jugó todo a una carta y le ha salido mal. De modo que solamente habría dos caminos honestos: uno, repetir elecciones y dos, que Junts pel Sí trate de gobernar para todos los ciudadanos y deje de lado la independencia ya que el día 27 el pueblo catalán dijo NO.

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